{"id":43569,"date":"2022-10-06T10:03:05","date_gmt":"2022-10-06T10:03:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=43569"},"modified":"2022-10-06T17:35:30","modified_gmt":"2022-10-06T17:35:30","slug":"la-carpa-llena-cronica-cuento-sobre-violeta-parra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2022\/10\/06\/la-carpa-llena-cronica-cuento-sobre-violeta-parra\/","title":{"rendered":"La carpa llena : Cr\u00f3nica cuento sobre Violeta Parra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El d\u00eda no le alcanzaba para tantos prop\u00f3sitos que burbujeaban en su mente de ni\u00f1a. Ya hab\u00eda barrido las habitaciones en galer\u00eda, faltaba ordenar los b\u00e1rtulos que dej\u00f3 su reci\u00e9n fallecido padre, profesor de m\u00fasica. Cogi\u00f3 la guitarra que lo hab\u00eda acompa\u00f1ado, se sent\u00f3 en un viejo sof\u00e1 y empez\u00f3 a sacarle una cueca. Su madre modista la escuchaba desde una m\u00e1quina de coser que no paraba de puntear en el corredor. Una sonrisa encendi\u00f3 un poco de vida a su rostro marchito. Su espinazo empezaba a doblegarse como el list\u00f3n que sostiene un largo comedor. Violeta tocaba sin quitarle el ojo de encima; de pronto, solt\u00f3 la guitarra, corri\u00f3 a la sala, llam\u00f3 a sus peque\u00f1os hermanos y les dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Mam\u00e1 no nos va a durar toda la vida, la m\u00e1quina de coser se cans\u00f3 de darnos comida, pap\u00e1 nos ense\u00f1\u00f3 el canto, es hora del relevo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La peque\u00f1a no se andaba con rodeos; llev\u00f3 a sus hermanos a cambiar canciones por panes en el mercado, luego invent\u00f3 coreograf\u00edas, urdi\u00f3 m\u00e1scaras, y sali\u00f3 por la vecindad a anunciar la inauguraci\u00f3n del m\u00e1s joven circo de Am\u00e9rica. Violeta pensaba en grande, terca como una mula tomaba riesgos, nada la arredraba, su rostro era severo y con su mirada disuad\u00eda a quienes interfer\u00edan sus aspiraciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchas lunas, despu\u00e9s de esa aguerrida adolescencia y unidad familiar, qued\u00f3 con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda de su peque\u00f1a hija Carmen Luisa. Sus prop\u00f3sitos iniciales no resultaron como los hab\u00eda imaginado; cant\u00f3 en bares, parques, restaurantes, trenes, burdeles, circos de carpas deste\u00f1idas; hab\u00eda tejido arpilleras y torcido alambres sin cesar; tambi\u00e9n, rescat\u00f3 las coplas campesinas de los escarpes andinos, poes\u00eda que cautiv\u00f3 a Europa, pero para sus paisanos result\u00f3 menos que una cazuela de vacuno. Instal\u00f3 una lona para funciones musicales en un collado donde ni los vientos la visitaban; temerosa de un asalto de los rufianes, consigui\u00f3 un rev\u00f3lver para defender su vida y la de su hija.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Violeta hab\u00eda levado aparejos en la comuna de La Reina, un suburbio de Santiago, tobillo de la cordillera. Aspiraba convertirlo en un cuartel de cantores y poetas. A la carpa empezaron a llegar gavilanes, bichos y un peque\u00f1o p\u00fablico. Empu\u00f1ando el rev\u00f3lver en una mano, la so\u00f1adora escribi\u00f3 con la otra una carta a su exnovio en Bolivia:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cGilbert, el s\u00e1bado tuve 150 personas en la carpa. Vendimos asaditos, empanadas fritas, sopa, mate, mistela y m\u00fasica\u201d.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_43575\" aria-describedby=\"caption-attachment-43575\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-43575\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Violeta-y-Gilbert-Favr-300x231.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"455\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-43575\" class=\"wp-caption-text\">Gilbert Favre y Violeta Parra<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gilbert Favre, un quenista suizo, contest\u00f3 que ir\u00eda con Los Jaira, un grupo boliviano al que se hab\u00eda unido. \u201cTe sacar\u00e9 todo el jugo, gringo de mierda\u201d, dijo furiosa Violeta delante de su hija, al leer la respuesta. \u201cMadre, \u00a1est\u00e1s chiflada!\u201d, reproch\u00f3 la ni\u00f1a. \u201cVe por unas hojas de eucalipto\u201d, orden\u00f3 Violeta; Carmen Luisa se dirigi\u00f3 al enjuto bosque engalan\u00e1ndolo con su frondosa cabellera. Violeta entr\u00f3 a su r\u00fastica barraca, tom\u00f3 un espejo para contemplar su rostro: \u201cMe cambiaste por una m\u00e1s joven y bonita, te cansaste de mi, Run Run, y te fuiste para el norte. De veras, \u00bfquieres volver conmigo?, a\u00fan te amo, chinito\u201d, dijo, mientras frotaba con sus dedos el cutis cicatrizado por la viruela contra\u00edda en su infancia.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_43577\" aria-describedby=\"caption-attachment-43577\" style=\"width: 521px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-43577\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Capture-arpilleras-VP-300x287.jpg\" alt=\"\" width=\"521\" height=\"498\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Capture-arpilleras-VP-300x287.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Capture-arpilleras-VP.jpg 498w\" sizes=\"auto, (max-width: 521px) 100vw, 521px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-43577\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/photo\/?fbid=10201910032014118&amp;set=oa.577854815603919\">Arpilleras Violeta Parra<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cant\u00f3 como un jilguero en los d\u00edas siguientes mientras preparaba cazuelas, charquic\u00e1n y anticuchos. Despu\u00e9s de lavar ropa decor\u00f3 el escenario con sus \u00f3leos y arpilleras. Iba y ven\u00eda copleando en su refugio y entre sus manos danzarinas la escoba espantaba la tierra suelta. Carmen Luisa la espiaba por los entresijos de las tablas, pens\u00f3 que si esas tempestades eran brotes del amor preferir\u00eda no enamorarse. Ignoraba que la cabeza de su madre estaba llena de ping\u00fcinos y p\u00e1jaros azules, de mares e islas, de melod\u00edas y payadores, de cuecas y cantos de lavanderas, de payasos y artistas callejeros, de prostitutas, de ferroviarios, de recolectoras de frutas, de campesinos, de bandidos y estrafalarios. Violeta era un cofre de canciones, d\u00e9cimas y estrofas, tantas que la ahogaban. Repertorio para muchos a\u00f1os, cre\u00eda ella, deseando con fervor que a la carpa acudieran Quilapayun, Quelantaru, Chagual, el t\u00edo Roberto, V\u00edctor Jara, Rolando Alarc\u00f3n, Patricio Manns, Isabel y \u00c1ngel Parra. Su carpa ser\u00eda como un sol alrededor del cual girar\u00eda la justicia y la belleza; a ella llegar\u00edan Pablo Neruda, Pablo de Rocka y Gonzalo Rojas, y tambi\u00e9n se har\u00edan homenajes a Vicente Huidobro y Gabriela Mistral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gilbert la encontr\u00f3 juntando mesas delante de la carpa, igual de desenfadada a como la hab\u00eda conocido en Par\u00eds con cuatro frutos de dos matrimonios. Al verlo, brillaron sus ojos tristes y su vestido con flores estampadas. Gilbert quiso tocar la quena en la compa\u00f1\u00eda de su grupo, pero Violeta lo hal\u00f3 a su barraca y lo meti\u00f3 en la cama. \u201c\u00bfC\u00f3mo es ella?, -pregunt\u00f3 con vehemencia -mientras se sentaba en su t\u00f3rax. \u00a1Tr\u00e1ela aqu\u00ed! Vivimos los tres, yo le ense\u00f1o a esa pinche a hacer el amor, tambi\u00e9n le ense\u00f1o a cantar, a bailar, a bordar. \u00a1Vamos gavil\u00e1n! \u00bfAcaso se te olvid\u00f3 que me entregu\u00e9 como una paloma?\u201d<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_43584\" aria-describedby=\"caption-attachment-43584\" style=\"width: 401px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-43584\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Violeta-Parra-en-lEscala-de-Paris-Francia-1953-211x300.jpg\" alt=\"\" width=\"401\" height=\"571\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Violeta-Parra-en-lEscala-de-Paris-Francia-1953-211x300.jpg 211w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Violeta-Parra-en-lEscala-de-Paris-Francia-1953-719x1024.jpg 719w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Violeta-Parra-en-lEscala-de-Paris-Francia-1953-768x1093.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Violeta-Parra-en-lEscala-de-Paris-Francia-1953.jpg 871w\" sizes=\"auto, (max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-43584\" class=\"wp-caption-text\">Violeta Parra en L&rsquo;Escale, Par\u00eds. Francia, 1953<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El la escuchaba desde su hondo desarraigo, lejos de su mundo saj\u00f3n, cavando en el cuerpo de esa mujer que lo atrajo con sus d\u00e9cimas para hacerlo rodar en su cantera como una piedra que entra a un territorio mutante. Violeta, cicl\u00f3n y espuma, fuego y ternura, devorando la semilla de Gilbert. Violeta desconcertada ante su jard\u00edn amado porque tardaba su florescencia. \u00bfQu\u00e9 hab\u00edan hecho los guasos y chinas para valer un carajo? Los paisanos cerraban sus o\u00eddos a la copla inspirada, eco de la tierra, alma rocosa en el canto. S\u00ed, Violeta era una fruta que se daba con canto de p\u00e1jaro herido. Violeta ausente. Violeta rabiosa. Violeta contra el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los Jairas, apenas fueron celebrados por un pu\u00f1ado de cabros, ni siquiera los hijos de Violeta llegaron a la carpa desde\u00f1ada, como si tuviera que empezar de nuevo luego de recorrer el planeta\u2026 \u00a1puta vida! Desde su barraca, lo vio partir, p\u00e9treo y distante. Tom\u00f3 su guitarra, cant\u00f3 con voz cansina un himno de gracias: \u201cmerci, merci\u201d. Regres\u00f3 a la cama para refugiarse en su desamparo dentro de unas mantas. Evoc\u00f3 el bar \u201cEl tordo azul\u201d en Matucana, entre Mapocho y Yunga\u00ed, donde la enamor\u00f3 su primer marido, un trabajador de trenes, quien quer\u00eda una mujer que le lavara y planchara, mientras ella deseaba cantar todo el tiempo. Diez a\u00f1os de infierno exorcizados en los campos de Chile a donde escap\u00f3 con una grabadora para cazar silvestres canciones hasta saltar a un barco que la llev\u00f3 a cantar a G\u00e9nova, Varsovia, Mosc\u00fa y otras ciudades de Europa. Enfundada en un grueso abrigo contra el invierno de Par\u00eds, vendi\u00f3 tapices y esculturas de alambre para no rendirse al hambre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Encontr\u00f3 un hombre de coronilla calva, quien tocaba quena como un esp\u00edritu aymar\u00e1; se peleaban toda la ma\u00f1ana por cualquier tonter\u00eda, pero la guitarra y los sue\u00f1os de Violeta hac\u00edan el milagro de reconciliarlos.<\/span><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Maldigo el alto cielo (Remastered)\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1VEpT37tB-4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 es el amor?, se preguntaba Violeta sumergida en las turbulencias rom\u00e1nticas. \u00bfUn embeleco? \u00bfUna dulce p\u00faa? Hab\u00eda definido el arte, la persistencia, la dignidad, la carencia; pero el amor no se dejaba atrapar en los versos. Sab\u00eda que Gilbert ya era de tierra ajena; tambi\u00e9n eran ajenos los m\u00fasicos, los familiares y amigos que no visitaban la carpa, \u201ctodo lo que escrib\u00ed y todo lo que cant\u00e9 no sirve\u201d, dijo a Carmen Luisa una ma\u00f1ana gris que se levant\u00f3 como una son\u00e1mbula. Su desayuno fue repetir una estrofa de una de sus canciones: \u201cmaldigo del alto cielo, \/ maldigo la cordillera, \/maldigo la primavera con todas sus flores en flor, \/maldigo cualquier emblema, \/maldigo el vocablo amor con todas sus porquer\u00edas, \/ cu\u00e1nto ser\u00e1 mi dolor\u201d.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_43578\" aria-describedby=\"caption-attachment-43578\" style=\"width: 456px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-43578\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/violeta-parra-no-suicidio-amor-Copy-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"456\" height=\"304\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/violeta-parra-no-suicidio-amor-Copy-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/violeta-parra-no-suicidio-amor-Copy-435x290.jpg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/violeta-parra-no-suicidio-amor-Copy-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/violeta-parra-no-suicidio-amor-Copy-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/violeta-parra-no-suicidio-amor-Copy.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 456px) 100vw, 456px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-43578\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/www.sancarlosonline.cl\/2019\/07\/la-ultima-carta-de-violeta-parra-yo-no.html\">La \u00faltima carta de Violeta Parra: \u00ab\u00a0Yo no me suicidio por amor\u00a0\u00bb<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Violeta se ve\u00eda como si su alma se desprendiera desde una roca junto al mar. Escribi\u00f3 de un tir\u00f3n en su cuaderno, \u201cse me perdi\u00f3 la alegr\u00eda, la vida me da recelo, y me espanta su indiferencia, la mano de la inclemencia me amarra con nudo ciego\u201d. Solt\u00f3 el l\u00e1piz al sentir que en su cabeza unas olas estallaban. Luego, lanz\u00f3 lejos su cuaderno y grit\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; \u00a1Carmen Luisa! \u00a1Tr\u00e1eme hojas de eucalipto!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su hija vol\u00f3 entre el bosque mustio, pero una detonaci\u00f3n la fren\u00f3; regres\u00f3 azuzada por un mal presentimiento, encontr\u00f3 a su madre sobre una mesa en el centro del escenario, su cabeza flotaba en un charco de sangre. Un balazo hab\u00eda abierto su cr\u00e1neo. En pocos minutos, los bancos de la carpa fueron ocupados por cientos de personas y afuera esperaban miles. Los que pudieron entrar dijeron que de la cabeza reventada de Violeta sal\u00edan sin cesar amapolas, arpilleras de lana, guitarras, libros, panes y canciones. Todos quer\u00edan ver aquello. La carpa estaba llena.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">F\u00e1ber Cuervo<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <\/span><a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/a><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Lectura recomendada de La Pluma<\/span><\/h2>\n<h2><a href=\"https:\/\/www.telesurtv.net\/news\/violeta-parra-cinco-canciones-revolucionarias-20181004-0013.html?utm_source=planisys&amp;utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&amp;utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&amp;utm_content=24\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las cinco canciones m\u00e1s conocidas de Violeta Parra<\/span><\/a><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los paisanos cerraban sus o\u00eddos a la copla inspirada, eco de la tierra, alma rocosa en el canto. S\u00ed, Violeta era una fruta que se daba con canto de p\u00e1jaro herido. Violeta ausente. Violeta rabiosa. 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