{"id":42276,"date":"2022-09-04T12:36:19","date_gmt":"2022-09-04T12:36:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=42276"},"modified":"2022-09-04T12:39:50","modified_gmt":"2022-09-04T12:39:50","slug":"a-las-armas-las-carga-el-odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2022\/09\/04\/a-las-armas-las-carga-el-odio\/","title":{"rendered":"A las armas las carga el odio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A las armas las carga el odio. No es un loquito suelto, sino la expresi\u00f3n del odio acumulado durante todos estos a\u00f1os a la vista de todo el mundo. Un odio de larga duraci\u00f3n, que se trasmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n porque hay un mandato de odio familiar que luego se cristalizar\u00e1 en determinadas instituciones, que ser\u00e1n las encargadas de ponerle una p\u00e1tina de correccionismo moral que lo disimule para que siga creciendo y se vuelva implacable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-42279 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/A-las-armas-las-carga-el-odio-300x149.webp\" alt=\"\" width=\"505\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/A-las-armas-las-carga-el-odio-300x149.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/A-las-armas-las-carga-el-odio.webp 642w\" sizes=\"auto, (max-width: 505px) 100vw, 505px\" \/><\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El odio tiene pantalla porque es un espect\u00e1culo, est\u00e1 hecho con las reglas del espect\u00e1culo, es un sentimiento perform\u00e1tico, con estilo, que necesita autor\u00eda, que llevar\u00e1 una firma. El odio es una de las formas de captar atenci\u00f3n, de alcanzar m\u00e1s gente. El odio tiene una vasta audiencia que mastica rencor, antipat\u00eda. Todos los d\u00edas se sienta frente al televisor y asiste al espect\u00e1culo del odio. Un atentado hecho para <em>el prime time <\/em>televisivo, en medio de la militancia, en vivo y en directo, con un actor inconfundible que quiere responderle al espect\u00e1culo del odio con una s\u00edntesis fabricada con la misma materia prima: odio y espect\u00e1culo. \u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El odio no piensa, no tiene ganas de pensar, est\u00e1 cansado, indignado. Le gan\u00f3 la envidia y las pasiones tristes. Necesita dosis diarias de odio para remar lo que no tiene ganas de comprender, lo que no le interesa entender. Una persona indignada es una persona tomada por las pasiones, que prefiere el arrebato, dejarse llevar por las emociones profundas. No baja un cambio, sino que aprieta el acelerador hasta transformarse en autito chocador. Una persona indignada ser\u00e1 una persona propensa a la ira, cada vez m\u00e1s impaciente, que se caracteriza por la p\u00e9rdida de c\u00e1lculo y moderaci\u00f3n, que ya no mide sus palabras, ni las consecuencias de sus actos. \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El odio est\u00e1 hecho con el odio de todos, es una gran cadena de montaje. El odio es una suerte de banco donde mucha gente, hecha una ola embravecida, va depositando todos los d\u00edas sus resentimientos. Porque como nos ense\u00f1\u00f3 Nietzsche, el resentimiento florece como las violetas, no se deja entrever f\u00e1cilmente; es rastrera, crece en las sombras, pero a la vista de todos. Una persona resentida es un disco rayado, que necesita todos los d\u00edas volver a sentir su odio para sentirse viva, para autovictimizarse, para darse manija, para gozar.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todos estos a\u00f1os se han depositado monta\u00f1as inmensas de odio que cualquiera puede retirar y movilizar en cualquier momento para realizar sus respectivas apuestas o inversiones. El odio no es gratuito, est\u00e1 lleno de intereses: sea ganar una elecci\u00f3n, posicionarse en las encuestas presidenciales, tener rating, sacarse de encima a una persona, moral o f\u00edsicamente hablando. Quiero decir, la gente odiosa est\u00e1 presa del odio, pero, al mismo tiempo, conserva su capacidad de agencia, sabe lo que hace, decide odiar, quiere odiar, por eso conserva su odio, le da de comer, lo comparte, lo viraliza, lo ejerce. No hay locura en el odio, el odio nunca se equivoca, es un odio selectivo, coherente, siempre odia a las mismas personas. Es una persona gatillada, con la cabeza gatillada.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El odio tiene y no tiene nombre y apellido, pero nunca es an\u00f3nimo porque los protagonistas del odio son los vecinos alertas sin rostro o los polic\u00edas pertrechados en sus trajes robocop, pero tambi\u00e9n aquellos personajes de la dirigencia pol\u00edtica due\u00f1os de una ret\u00f3rica filosa interesados en bajarle las persianas a los debates, o los periodistas estrellas de las grandes y peque\u00f1as empresas que se la pasan picaneado a sus interlocutores con preguntas y comentarios que tienen la capacidad de enloquecer a su hinchada, o los <em>influencer<\/em> que hicieron del odio un vector de las mercanc\u00edas que promocionan, o los usuarios de las redes sociales que agitan a su comunidad de amigues tirando piedras, vomitando comentarios sin derecho a r\u00e9plica. \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La experiencia del odio es intensa. Para estar en contra de alguien y sostener la enemistad hay que invertir mucha energ\u00eda emocional. Donde hay odio no hay indiferencia. Aunque muchas veces la indiferencia suele ser la manera de disimular el odio que sienten. Pero estas personas nos odian porque no le somos indiferentes, porque aborrecen lo que representamos. Una persona que odia es alguien que no puede sacarse de la cabeza las im\u00e1genes que personificamos.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sara Ahmed, en el libro <em>La pol\u00edtica cultural de las emociones<\/em> se propone pensar al odio como una econom\u00eda afectiva. El odio, dice, es algo que circula, postea y viraliza, es un efecto de la circulaci\u00f3n, tributario de la l\u00f3gica del tel\u00e9fono descompuesto. Es all\u00ed, entonces, hacia donde deber\u00edamos dirigir tambi\u00e9n nuestra mirada para comprender la din\u00e1mica odiosa. El odio no reside en un sujeto u objeto dado sino en los desplazamientos que se producen entre los significantes, es algo que adquiere sentido a medida que se desplaza entre los signos que vincula, formando cadenas de equivalencias, creando asociaciones que se van intensificando a medida que ruedan las palabras. Las caracter\u00edsticas que se le endosan a una figura cualquiera se transfieren hacia la otra hasta adquirir vida propia.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-42283 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"538\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo-870x489.jpg 870w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo-895x503.jpg 895w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Juicio-a-Cristina-Peronismo.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px\" \/><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pongamos por caso, el ejemplo de la vicepresidenta, CFK. La misma es el resultado de una alianza o ensamblaje de figuras que se fueron condensando a medida que circulaban entre el vecindario, la tarima pol\u00edtica, las tapas de revistas, los tuits y la televisi\u00f3n. Las caracter\u00edsticas de una figura se transfieren hacia la otra y se van intensificando a medida que la serie se extiende y completa: peronismo + corrupci\u00f3n + enfermedad mental + cadena nacional + yegua = Cristina. Es decir, las caracter\u00edsticas que se asociaban a un peronista (cabecita negra + clientelismo + chorip\u00e1n + barbarie) se desplazan a la pol\u00edtica (asociaci\u00f3n il\u00edcita + corrupci\u00f3n) y a la mujer (yegua + loca + derechos humanos + aborto). El resultado es la esencializaci\u00f3n del enemigo que se cristaliza en la figura del \u201ckirchnerismo\u201d o \u201cla C\u00e1mpora\u201d. Por eso, cuando vemos a un \u201cmilitante K\u201d, con un chaleco de la C\u00e1mpora, que ha sido apuntado como un manifestante, un activista, entonces, llegan en cadena, cada uno de los sentidos que fueron apil\u00e1ndose arriba de la figura del \u201ckirchnerismo\u201d. Si es \u201cC\u00e1mpora\u201d ser\u00e1 porque es violento, corrupto, choriplanero\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas series, entonces, no son inocentes. Por un lado, est\u00e1n para desactivar otras palabras, devaluar otros valores, sea la justicia social, la militancia, el compromiso, la solidaridad. Y por el otro, son una manera de sacarse de encima a las personas donde mejor se condensan estos sentidos. Para agredir al otro hay que degradarlo primero.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-42282 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Marchas-en-Argentina-repudio-atentado-a-Cristina-Fernandez-Kirchner-925x470-1-300x152.jpg\" alt=\"\" width=\"523\" height=\"265\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Marchas-en-Argentina-repudio-atentado-a-Cristina-Fernandez-Kirchner-925x470-1-300x152.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Marchas-en-Argentina-repudio-atentado-a-Cristina-Fernandez-Kirchner-925x470-1-768x390.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Marchas-en-Argentina-repudio-atentado-a-Cristina-Fernandez-Kirchner-925x470-1.jpg 925w\" sizes=\"auto, (max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El odio es un afecto hist\u00f3rico, producido por historias polarizadas no resueltas, que surcan la canaleta de la historia, ese subsuelo putrefacto donde se cuecen las pasiones punitivas. M\u00e1s a\u00fan, el odio es aquello que dota a la historia de efectividad. Los odios se van depositando en el imaginario y cristalizan en prejuicios de larga duraci\u00f3n, que suelen expresarse en las formaciones estereot\u00edpicas negativas del lenguaje. Un acontecimiento contempor\u00e1neo puede interpelar esos sentimientos profundos y activar con ello discusiones interminables o repostular tareas autopercibidas como inconclusas.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El odio separa, pero tambi\u00e9n junta, sirve para pegar pero tambi\u00e9n para conectar. Peor a\u00fan: junta cuando mata, golpea, f\u00edsica o simb\u00f3licamente hablando. Aquello que los religa ser\u00e1 precisamente lo que los separa del otro absoluto. El odio es una m\u00e1quina de componer enemigos para, de esa manera, certificar la afinidad de la Gente-como-Uno. El odio al otro alinea el Yo-al-Nosotros. Nos separa de Ellos y nos junta a Nosotros. Necesitan despreciar a Ellos para certificar la afinidad del Nosotros. Una identidad que ser\u00e1 vivida como una puesta en peligro por la alteridad.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie va a la guerra sin dios, no hay identidad sin alteridad, es decir, nadie lincha a una persona sin haberlo degradado previamente. No hay magnicidio, justicia por mano propia, represi\u00f3n policial, c\u00e1rcel, sin mutilaci\u00f3n, sin pol\u00edticas de la enemistad.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Esteban Rodr\u00edguez Alzueta<\/strong><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Fuente: Nota publicada originalmente en <a href=\"http:\/\/cordon.unlz.edu.ar\/2022\/09\/02\/a-las-armas-las-carga-el-odio\/\">Revista Cord\u00f3n, de la UNLZ<\/a>\/ <a href=\"https:\/\/www.editorialsudestada.com.ar\/a-las-armas-las-carga-el-odio\/\">Sudestada<\/a>\/,2 de septiembre de 2022<\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El odio es un afecto hist\u00f3rico, producido por historias polarizadas no resueltas, que surcan la canaleta de la historia, ese subsuelo putrefacto donde se cuecen las pasiones punitivas. 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