{"id":42126,"date":"2022-08-30T14:01:06","date_gmt":"2022-08-30T14:01:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=42126"},"modified":"2022-08-30T14:04:02","modified_gmt":"2022-08-30T14:04:02","slug":"en-el-centro-mas-orines-que-floresimagenes-de-otros-dias-mas-felices-y-de-la-decadencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2022\/08\/30\/en-el-centro-mas-orines-que-floresimagenes-de-otros-dias-mas-felices-y-de-la-decadencia\/","title":{"rendered":"En el Centro de Medell\u00edn, m\u00e1s orines que flores:Im\u00e1genes de otros d\u00edas m\u00e1s felices y de la decadencia"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me pregunt\u00f3 un curioso oyente en una charla sobre la ciudad, cu\u00e1les eran mis im\u00e1genes m\u00e1s queridas que ten\u00eda, en este caso, sobre el centro de Medell\u00edn, hoy venido a menos, y vuelto una revoltura dispar de basuras, hedores, miedos, econom\u00eda informal, muchachas bonitas y transe\u00fantes que no miran a ninguna parte. Se sabe que uno, en estos asuntos de memoria, que a veces se mezclan con la nostalgia y otras agridulces cosas, puede caer en la idealizaci\u00f3n de momentos hist\u00f3ricos.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las <em>Coplas a la muerte de su padre<\/em>, de Jorge Manrique, tienen en su inicio estos versos: \u201ccu\u00e1n presto se va el placer, \/ c\u00f3mo a nuestro parecer, \/ cualquier tiempo pasado \/ fue mejor\u201d. Y no todo tiempo pasado fue mejor, pero s\u00ed tuvo momentos cumbre, tal vez menos afanes, ritmos lentos y reflexivos, un tempo larghetto, de paciencias (como las de las vacas) y bonituras en las miradas y los deseos.<\/span><\/p>\n<div>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1 las im\u00e1genes m\u00e1s remotas que tengo de Medell\u00edn, y, en especial, de lo que era hace a\u00f1os, digamos en los sesenta, su centro, est\u00e1n en la Estaci\u00f3n Medell\u00edn del Ferrocarril de Antioquia (en su arquitectura), en la antigua Plaza de Mercado Cisneros (tambi\u00e9n en la estatua del ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros), en los camiones estacionados en medio de un ir y venir de gentes, en las cantinas de m\u00fasicas estridentes y en mam\u00e1 desplaz\u00e1ndose por galer\u00edas, con miradas de ojos muy abiertos de los vendedores que quer\u00edan trag\u00e1rsela (eso lo pens\u00e9 despu\u00e9s).<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En otras me veo caminando por la agitada Carabobo, con cacharrer\u00edas coloridas, con almacenes de nombres extra\u00f1os (como Almac\u00e9n Sin Nombre, El M\u00edo), con las escaleras el\u00e9ctricas del Caravana (\u201cel gigante de los precios enanos\u201d), con muchachas que esperan a no se sabe qui\u00e9n en escaleras de madera y otras de cemento. Tambi\u00e9n con el Palacio Nacional, sus afueras con tinterillos y con nativos ecuatorianos que venden su\u00e9teres. Me parece que tambi\u00e9n veo, por ah\u00ed cerca, los fot\u00f3grafos callejeros, los del \u201cponcherazo\u201d, y los pericos adivinadores de la suerte con sus picos agoreros de mensajes inesperados.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_42128\" aria-describedby=\"caption-attachment-42128\" style=\"width: 464px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42128\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/cisneros-169x300.jpg\" alt=\"\" width=\"464\" height=\"824\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/cisneros-169x300.jpg 169w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/cisneros.jpg 496w\" sizes=\"auto, (max-width: 464px) 100vw, 464px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-42128\" class=\"wp-caption-text\">Francisco Javier Cisneros. Escultura de Marco Tob\u00f3n Mej\u00eda. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tengo viejas im\u00e1genes de panader\u00edas y sus olores apetitosos; de unas vitrinas con libros, por la Veracruz; de los pasteles con relleno verde de una panader\u00eda por Ayacucho con Tenerife, o algo as\u00ed. Y del Bar Central, donde pap\u00e1 se met\u00eda a tomar cerveza y a apreciar las piernas de las coperas. Por Jun\u00edn el paisaje era otro, sobre todo porque no era tumultuoso. Hab\u00eda limpieza, atracciones en almacenes refinados, una enorme vidriera de exposici\u00f3n en los bajos del edificio Fabricato y un almac\u00e9n de cristales relucientes en La Playa con Jun\u00edn. No tengo memoria del Teatro Jun\u00edn.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recuerdo im\u00e1genes de estudios fotogr\u00e1ficos, y por Carabobo, m\u00e1s cerca de la calle Colombia, la \u00f3ptica de un suizo (o ser\u00eda un alem\u00e1n), un se\u00f1or caricolorado al que mam\u00e1 se dirig\u00eda con sonrisas y cambios de acento. Lleg\u00e1bamos al centro por el norte, en ocasiones por la vieja carretera a Bello, poblada de grills, bares y prost\u00edbulos (tambi\u00e9n lo supe despu\u00e9s, aunque ve\u00eda sus llamativos avisos), pas\u00e1bamos por las ruinas del Bosque de la Independencia; y otras veces por la autopista, todav\u00eda nueva, que pasaba por enfrente de lo que supe despu\u00e9s fue uno de los principales sitios de estript\u00eds (Polo Norte) y por un restaurante llamado Do\u00f1a Mar\u00eda, hoy convertido en una bomba de gasolina. Pas\u00e1bamos Los Carabineros, una glorieta que entonces era una enormidad, la Universidad Nacional, un puente viejo sobre el r\u00edo Medell\u00edn (no estaba todav\u00eda el de la calle Barranquilla), la f\u00e1brica de calcetines Pepalfa, un almac\u00e9n de elegante calzado de mujer y luego por la Estaci\u00f3n Villa.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed que quien me pregunt\u00f3 tuvo que soportar una colecci\u00f3n de im\u00e1genes remotas, porque no sab\u00eda cu\u00e1l de tantas hab\u00eda sido la primera, ni la m\u00e1s impresionante. Y fue cuando record\u00e9 c\u00f3mo en el atardecer urbano, ya entrando la noche, las calles se iluminaban con avisos de ne\u00f3n multicolores, creo que predominaban el rojo y el azul, y para un ni\u00f1o era toda una feria de atracciones espectacular. Ah, claro. Tambi\u00e9n hay unas viejas im\u00e1genes de tiovivos, con sus caballitos subidores, bajadores, en los que el horizonte cambiaba y que siempre giraban en direcci\u00f3n contraria a las manecillas del reloj.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El centro entonces, y por un buen per\u00edodo, era un lugar de encantamientos, con el ejercicio de una fuerza centr\u00edpeta, que atra\u00eda a la periferia con una seducci\u00f3n de cuento de Las mil y una noches, con sus luces, sus almacenes, sus torres de iglesia, sus edificios de diversas arquitecturas, con sus helados y sus cines. Hasta sus campanas, incluidas las del tren, eran una m\u00fasica convocante.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De pronto, o, mejor dicho, tras un proceso de decadencia, de desindustrializaci\u00f3n, de surgimiento de la \u201ccultura\u201d del narcotr\u00e1fico, de las mafias, de la informalidad, de nuevas miserias, el centro se vino abajo, lo abandonaron las \u00e9lites, se apropiaron de sus din\u00e1micas el lumpen y otras esferas de los bajos fondos. La famosa Tacita de Plata volvi\u00f3 a ser, como lo fue en otros momentos de su historia, la Tacita de Mugre; la llamada Plaza Mayor o Parque de Berr\u00edo la acab\u00f3 el metro con su estaci\u00f3n y su viaducto, y as\u00ed, por diversos lugares, al morirse los cines, al desaparecer ciertos caf\u00e9s, al quebrarse muchos almacenes, el centro se erigi\u00f3 en una especie de tierra de nadie.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo m\u00e1s melanc\u00f3lico es que ese proceso de deterioro, de abandono oficial, de descaecimiento, es progresivo (\u00bfo ser\u00e1 involutivo?). Sin muchos referentes patrimoniales, sin siquiera la presencia de antiguos bandidos que asaltaban bancos y repart\u00edan, a lo Robin Hood, sus talegas con billetes entre los m\u00e1s desharrapados y olvidados de la fortuna; sin los poetas nocturnos, sin las serenatas, sin las cuerdas de las guitarras, se fue desmoronando. Se hundi\u00f3 en tenebrosos desvar\u00edos, en asaltos, en \u201ccuevas\u201d y \u201collas\u201d y otros desbarajustes del tr\u00e1fico de estupefacientes, y los perfumes de muchachas reci\u00e9n ba\u00f1adas de otros d\u00edas, se transmutaron en meados y otros hedores.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_42129\" aria-describedby=\"caption-attachment-42129\" style=\"width: 415px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42129\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Catedral-Metropilitana-de-Medellin-177x300.png\" alt=\"\" width=\"415\" height=\"704\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Catedral-Metropilitana-de-Medellin-177x300.png 177w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Catedral-Metropilitana-de-Medellin.png 469w\" sizes=\"auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-42129\" class=\"wp-caption-text\">Catedral Metropolitana de Medell\u00edn. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se dice incluso, con cierta guasa, que ya Medell\u00edn, sobre todo en su centro, no tiene senderos ni calles peatonales, sino pasajes \u201cmeatonales\u201d y \u201ccagatonales\u201d. Y as\u00ed como alguna vez se robaron la cabeza de Atanasio Girardot, esculpida por Francisco Cano (la recuperaron tiempo despu\u00e9s), tambi\u00e9n se alzaron hace poco con la espada de Bol\u00edvar, la de la estatua ecuestre que realiz\u00f3 un italiano, Giovanni Anderlini, en el parque de Bol\u00edvar.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su semidestruido centro hist\u00f3rico (en rigor, no hay centro hist\u00f3rico) da grima. Sus basurales. Su inseguridad. Su cara triste. Sus calles ahuecadas. Sus noches desoladas. Sus fantasmas asustados. Es un centro en el que a veces dan ganas de llorar (a muchos, parece, m\u00e1s bien de mear en los muros de la Catedral, postes, troncos de \u00e1rboles, en fin). Sin embargo, para los que siempre estuvimos en sus paseos, cines, esquinas, aceras, bares, teatros, recitales, retretas, callecitas, nos sigue llamando, quiz\u00e1 con eleg\u00edacos cantos de sirena.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 se hizo el rey don Juan? \/ Los Infantes de Arag\u00f3n \/ \u00bfqu\u00e9 se <em>fizieron<\/em>?\u201d. Puede que no todo tiempo pasado haya sido mejor, pero, en muchos casos, en los transcurridos en el Centro de Medell\u00edn, s\u00ed lo fueron. Digamos, como en la antigua copla, que es \u201ca nuestro parecer\u201d.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_42130\" aria-describedby=\"caption-attachment-42130\" style=\"width: 425px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42130\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/edificio-palace-216x300.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"590\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/edificio-palace-216x300.jpg 216w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/edificio-palace.jpg 573w\" sizes=\"auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-42130\" class=\"wp-caption-text\">Edificio Palac\u00e9, esquina de Palac\u00e9 con la avenida Primero de Mayo. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<h2 style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, Escrito en Medell\u00edn el 29 de agosto, en un barrio muy cercano al Centro.<\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><br \/>\n<\/span><\/h2>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin embargo, para los que siempre estuvimos en sus paseos, cines, esquinas, aceras, bares, teatros, recitales, retretas, callecitas, nos sigue llamando, quiz\u00e1 con eleg\u00edacos cantos de sirena.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":42134,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[519,20319,20320,20321],"coauthors":[265],"class_list":["post-42126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-reinaldo-spitaletta","tag-semidestruido-centro-historico","tag-sus-basurales-su-inseguridad-su-cara-triste","tag-sus-calles-ahuecadas-sus-noches-desoladas-sus-fantasmas-asustados"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42126"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42137,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42126\/revisions\/42137"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42126"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=42126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}