{"id":40629,"date":"2022-07-17T21:24:39","date_gmt":"2022-07-17T21:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=40629"},"modified":"2022-07-18T09:16:22","modified_gmt":"2022-07-18T09:16:22","slug":"iconografias-sacrosantas-y-una-pesadilla-recuerdos-de-devociones-religiosidad-popular-y-mujeres-de-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2022\/07\/17\/iconografias-sacrosantas-y-una-pesadilla-recuerdos-de-devociones-religiosidad-popular-y-mujeres-de-cine\/","title":{"rendered":"Iconograf\u00edas sacrosantas y una pesadilla | Recuerdos de devociones, religiosidad popular y mujeres de cine"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hubo un tiempo de la ni\u00f1ez y la adolescencia cuando la religi\u00f3n y, m\u00e1s que todo, ciertas expresiones de la religiosidad popular estaban impresas en casi toda la vida cotidiana. En las salas de la mayor\u00eda de casas (lo supe porque casi todas permanec\u00edan de puertas abiertas) no faltaba la efigie afrancesada del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, sin rasgos jud\u00edos ni orientales, muy ario y europeizante. Los cuartos, al menos en las casas de amigos de barrio, tambi\u00e9n ornaban sus paredes con iconograf\u00edas diversas, algunas m\u00e1s bien terror\u00edficas, de santones y madonas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eran d\u00edas en los que en las escuelas y colegios hab\u00eda que rezar oraciones ins\u00f3litas a v\u00edrgenes de distintas advocaciones y cantar en mayo alabanzas a algunas de ellas, como las de F\u00e1tima, Lourdes y Mar\u00eda Auxiliadora. Eran im\u00e1genes bonitas, que se ubicaban en el patio de recreo escolar, en algunos salones (en mi escuela, prevaleci\u00f3 una figura menos religiosa, aunque el hombre calvo y de bigote blanco que aparec\u00eda en un cuadro con marco de madera escribi\u00f3 Oraci\u00f3n a Jesucristo), y en los corredores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre los cuadritos de miedo que a m\u00ed me parec\u00edan extra\u00eddos de relatos de suspense y horror, estaban los de la Mano Poderosa, La muerte del justo y la del pecador, otros que representaban castigos infernales, y hab\u00eda uno con un pez enorme (no era la ballena de Jon\u00e1s) que se tragaba a un canoero, y, seg\u00fan mi percepci\u00f3n, uno de los m\u00e1s terribles era el de la Virgen del Carmen, a cuyos pies ard\u00edan almas pecadoras junto a seres alados que parec\u00edan darles \u00e1nimos. Era una suerte de \u201ceducaci\u00f3n\u201d visual, en un clima en que se colaban, de vez en cuando, hermosas madonas renacentistas y pastores en campos resecos e inf\u00e9rtiles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En casa, que era la de menos iconograf\u00edas en comparaci\u00f3n con otras del b arrio, hab\u00eda paredes plenas de cuadros con figuras medievales, con santos de hacha en las manos, otros con ramos de olivo, algunos a caballo en tiempos de espadas y escudos, me parece que estaba santa B\u00e1rbara, a las que se invocaba en las tormentas para protecci\u00f3n de rayos y centellas. Mam\u00e1, que ten\u00eda cierto gusto por madonas bizantinas y otras figuras del Renacimiento, nos hablaba de Miguel \u00c1ngel, Rafael Sanzio y Leonardo, sobre todo de este \u00faltimo por su revolucionaria \u00daltima cena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunos de tales cuadros, ya dije, causaban aprensiones y era posible que, en la oscuridad, sufrieran metamorfosis de pesadilla. No faltaban, sobre repisas y escaparates, en esquineros y tocadores, im\u00e1genes de \u201cbulto\u201d (as\u00ed les dec\u00edan) de San Antonio de Padua, San Jos\u00e9 y otros canonizados y beatos, as\u00ed como cristos atravesados por los dolores de la crucifixi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dec\u00eda que a mam\u00e1, sin ser muy religiosa, al final de sus tiempos abraz\u00f3 el escepticismo total, le gustaban esas decoraciones coloridas, con marcos a veces dorados, en los que cualquiera hubiera podido adquirir la vocaci\u00f3n de santo o de milagrosa virginidad monjeril. Sin embargo, me pareci\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s, que lo hac\u00eda era para espantarnos cualquier creencia en \u00eddolos y divinidades de yeso, un modo bastante raro para alejar novenarios y adoraciones de seres que de alguna manera me parec\u00edan que eran parte de la fantas\u00eda y de un repertorio de leyendas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el tiempo, esa imaginer\u00eda casera se diluy\u00f3 hasta desaparecer de nuestro paisaje dom\u00e9stico. Entre tanto, pap\u00e1, que no era creyente, ten\u00eda la virtud (otros dir\u00e1n que defecto) de inventar historias de santos inesperados, como San Expedito. Hablaba de San Telmo y San Tiburcio, con historias que iba creando en la medida en que contaba. Casi siempre las relacionaba con aventuras caballerescas y con viajes marinos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para volver un poco al principio, eran aquellos d\u00edas, de dominio eclesi\u00e1stico en casi todos los \u00e1mbitos, los de las devociones. En las esquinas, adem\u00e1s de conversar sobre f\u00fatbol, muchachas, marihuana, malevajes y otras situaciones de infancias y adolescencias, entre ellas las masturbaciones, se preguntaba si alguno era devoto, o cu\u00e1l era su santo o virgen preferidos. Hab\u00eda, en todo caso, muchachos muy apegados a los rezos (en sus casas, sin falta, se entonaban rosarios y se pregonaba alguna novena), a usar escapularios y medallitas, y a guardar estampitas sacrosantas en sus bolsillos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recuerdo que ganaba por mayor\u00eda la devoci\u00f3n a la Virgen del Carmen, que adem\u00e1s aparec\u00eda en h\u00e1bitos de muertos y en algunos santuarios callejeros. En partes de Bello, sin embargo, prevalec\u00eda la virgen de La Milagrosa. En el barrio El Para\u00edso se erigi\u00f3 un templo a la que despu\u00e9s se erigir\u00eda como patrona de los conductores, entonces llamados choferes.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-40631 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Capture-Nuestra-senora-del-Sagrado-corazon-de-Jesus-226x300.jpg\" alt=\"\" width=\"413\" height=\"548\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Capture-Nuestra-senora-del-Sagrado-corazon-de-Jesus-226x300.jpg 226w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Capture-Nuestra-senora-del-Sagrado-corazon-de-Jesus.jpg 361w\" sizes=\"auto, (max-width: 413px) 100vw, 413px\" \/><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una de las preguntas, utilizadas para \u201cromper el hielo\u201d, era la de la devoci\u00f3n por alguna entidad sagrada. \u201c\u00bfVos de qui\u00e9n sos devoto?\u201d, era un lugar com\u00fan. Lo extra\u00f1o era que, en mi caso, no hab\u00eda ninguna devoci\u00f3n, pese a todo el variopinto paisaje iconogr\u00e1fico en casa. El \u00fanico cuadro que hubo del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, sufri\u00f3 una muerte inesperada: por la ventana (hay que recordar que de d\u00eda siempre estaban abiertas puertas y ventanas) de la sala penetr\u00f3 una piedra que se estrell\u00f3 contra la imagen. Volvi\u00f3 a\u00f1icos el vidrio. No supimos qui\u00e9n fue, pese a que mam\u00e1 sali\u00f3 con rapidez a ver si ve\u00eda al autor del atentado.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No lo mand\u00f3 a enmarcar. Guard\u00f3 la imagen que despu\u00e9s desapareci\u00f3 sin saberse ad\u00f3nde fue a parar. Los otros cuadritos los fuimos olvidando, se invisibilizaron, porque ya el inter\u00e9s estaba puesto en \u00e1lbumes, en cromos de colecci\u00f3n, en afiches de cantantes, en carteles de cine y en las fotos de Raquel Welch, Sophia Loren, Marilyn Monroe y en un poster de Claudia Cardinale en la pel\u00edcula Cien rifles.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_40632\" aria-describedby=\"caption-attachment-40632\" style=\"width: 475px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-40632\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Claudia-Cardinale-242x300.png\" alt=\"\" width=\"475\" height=\"589\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Claudia-Cardinale-242x300.png 242w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Claudia-Cardinale.png 393w\" sizes=\"auto, (max-width: 475px) 100vw, 475px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-40632\" class=\"wp-caption-text\">Claudia Cardinale, en Cien rifles.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pap\u00e1, que era un viajero a la gitana, de vez en cuando al desgaire nos dejaba en sus maletines n\u00fameros de Play Boy, revistas brasile\u00f1as (como O Cruzeiro) y algunas ediciones de peri\u00f3dicos sensacionalistas de otras partes. Y mam\u00e1, en un proceso del que no \u00e9ramos muy conscientes, fue despojando las paredes de aquellas antiguas estampas de religi\u00f3n hasta que todo fue apenas un ingrediente simp\u00e1tico para los recuerdos.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal vez por esas domesticidades sacras, en un tiempo ya remoto, en la biblioteca de la Universidad de Antioquia me pasaba buenos ratos leyendo unos libros sobre historias de santos, que lindaban con la aventura, las transformaciones an\u00edmicas, las actitudes bandidescas, que despu\u00e9s eran motivo de contrici\u00f3n, autoflagelaciones y arrepentimientos, y cosas as\u00ed que pertenecen no solo a los mitos y leyendas, sino tambi\u00e9n a la historia de la religi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-40633 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/La-extremauncion-300x243.webp\" alt=\"\" width=\"586\" height=\"475\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/La-extremauncion-300x243.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/La-extremauncion-768x623.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/La-extremauncion-124x100.webp 124w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/La-extremauncion.webp 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 586px) 100vw, 586px\" \/><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El cuadro m\u00e1s aterrador que alguna vez hubo en casa fue el de la Mano Poderosa, con la cual varias veces tuve pesadillas y otros sue\u00f1os intranquilos. Una mano que andaba por toda la casa, se sub\u00eda a la cama y cuando ya estaba a punto de asfixiarme, me despertaba entre sudores y acelerados p\u00e1lpitos. La exorcic\u00e9 cuando le\u00ed un maravilloso (y espeluznante) cuento de Maupassant y, cuando en alguna mudanza, arrojamos a la basura el antip\u00e1tico cuadrito que a veces sangraba sin saberse por qu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La infancia y adolescencia pasaron, y tras de ellas se esfumaron los cuadritos, estampas, estatuillas y otras figuras nada milagrosas, que nos dieron motivos para imaginar otros mundos e inframundos, y luego, tras exiliar tales iconograf\u00edas, destinar las paredes de las piezas a im\u00e1genes m\u00e1s terrenales y excitantes.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma<\/span><\/h2>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">(Escrito el 16 de julio de 2022, cuando en Medell\u00edn sonaban pitos de celebraci\u00f3n a la virgen del Carmen<\/span>)<\/em><\/p>\n<h2 data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por<a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"> Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mam\u00e1, que ten\u00eda cierto gusto por madonas bizantinas y otras figuras del Renacimiento, nos hablaba de Miguel \u00c1ngel, Rafael Sanzio y Leonardo, sobre todo de este \u00faltimo por su revolucionaria \u00daltima cena.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":40638,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[19760,19764,19765,519,19762],"coauthors":[265],"class_list":["post-40629","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","tag-iconografias-pesadilla","tag-miguel-angel","tag-rafael-sanzio-y-leonardo","tag-reinaldo-spitaletta","tag-religion-expresiones-de-religiosidad"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40629"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40629\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40642,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40629\/revisions\/40642"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40629"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=40629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}