{"id":401,"date":"2018-09-07T00:58:10","date_gmt":"2018-09-07T00:58:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=401"},"modified":"2018-09-07T01:01:40","modified_gmt":"2018-09-07T01:01:40","slug":"aquel-once-de-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2018\/09\/07\/aquel-once-de-septiembre\/","title":{"rendered":"Aquel once de septiembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Tengo la debilidad de pensar que la memoria no necesita museos. Miles de compatriotas, arrojados a la calle, a los campos de concentraci\u00f3n o a las celdas de castigo, guardan un recuerdo imperecedero del d\u00eda en que sus vidas fueron destruidas por un poder demencial de odio y de dominaci\u00f3n irracional. Las consecuencias, como la memoria, no se borran con una supuesta \u201cReconciliaci\u00f3n\u201d basada en la impunidad. El Dr. Claudio Schuftan nos cuenta \u201cAquel 11 de septiembre\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-post-image aligncenter\" src=\"http:\/\/www.politika.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/mail55.jpg\" alt=\"\" width=\"575\" height=\"373\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Salida de la morgue, Santiago 1973<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Para Aron, de su padre<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las cosas se hab\u00edan estado poniendo malas desde hac\u00eda ya semanas. El paro de los transportistas ten\u00eda al pa\u00eds paralizado; sab\u00edamos que estaba siendo financiado desde afuera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Esa ma\u00f1ana sal\u00ed como de costumbre a mi trabajo en el hospital pedi\u00e1trico. Faltaban tres minutos para las ocho. Abr\u00ed el port\u00f3n del garaje, me sent\u00e9 al volante de mi mini Fiat 600, y sal\u00ed en marcha atr\u00e1s como todos los d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo primero que vi fue un vecino; golpeaba fren\u00e9ticamente a la puerta de la casa de otro vecino. Una observaci\u00f3n m\u00e1s minuciosa me permiti\u00f3 detectar una gran euforia en su golpear. Yo lo sabia un \u201cmomio\u201d opuesto a la Unidad Popular. Mi mano derecha se dirigi\u00f3 autom\u00e1ticamente a la perilla de la radio. El Reporter Esso, mi acompa\u00f1ante noticiero de todas las ma\u00f1anas deb\u00eda salir al aire en un instante. Pero la Radio Miner\u00eda estaba silente. El Reporter Esso no sali\u00f3. \u00a1Mierda! Treinta segundos pasadas las ocho escuch\u00e9 el primer himno marcial, uno de muchos que hab\u00edan de venir. Recorr\u00ed el dial: marchas, marchas y m\u00e1s marchas militares. Estacion\u00e9 el Fiat en la acera y volv\u00ed a entrar en casa. El aforismo \u201cA buen entendedor pocas palabras\u201d se me cruz\u00f3 por la mente. R\u00e1pidamente junte un pul\u00f3ver, alimentos secos de coctel para picar, un par de frutas, mi radio a pilas, unas pilas extra, una linterna. Lo puse todo en una bolsa de papel de almac\u00e9n; mi estetoscopio y otros implementos m\u00e9dicos siempre los tra\u00eda conmigo. Volv\u00ed a salir y me dirig\u00ed al hospital. Las malditas marchas prusianas segu\u00edan, en todas las estaciones de radio. Ni una noticia. El tr\u00e1fico estaba m\u00e1s leve que de costumbre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando llegu\u00e9, solo la mitad del personal hab\u00eda venido a trabajar. Los primeros rumores me llegaron apenas me baj\u00e9 del auto: \u201cFue en Valpara\u00edso\u2026.la marina\u2026. el ej\u00e9rcito, aun no se sabe\u2026 los carabineros no\u2026. \u00bfy la fuerza a\u00e9rea?\u2026\u201d A las nueve sali\u00f3 al aire el primer bando militar. Hablaron los jefes de las tres fuerzas armadas y de carabineros. Era claro. Hab\u00eda sido \u201ceso\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pas\u00e9 visita a los enfermos. El jefe dijo que hab\u00eda que dar de alta a todos los ni\u00f1os salvo los de gravedad extrema. Me ubiqu\u00e9 con los pocos amigos \u2018simpatizantes\u2019 que pude hallar. La orden de partido que ten\u00edamos era quedarnos en el lugar de trabajo y esperar instrucciones. \u00bfPero de d\u00f3nde? \u00bfA trav\u00e9s de qu\u00e9 medio? No hab\u00eda sido especificado. Todos pensamos: la radio. Saldr\u00e1 una radio clandestina. Hay que seguir rastreando el dial: de izquierda a derecha y vuelta. Mil veces. Pero nunca sali\u00f3 nada. Excepto Radio Chilena que, arriesg\u00e1ndolo todo, sac\u00f3 a media ma\u00f1ana, no s\u00e9 c\u00f3mo ni recuerdo bien a qu\u00e9 hora exactamente, aquel hist\u00f3rico discurso de despedida del presidente Allende. Lo siguieron himnos marciales. Radio Chilena hab\u00eda sido silenciada tambi\u00e9n. Luego los bandos militares comenzaron a regularizarse: casi cada hora. Se llamaba a la calma; todo era ya un fait accompli.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero el palacio de la Moneda aun no ca\u00eda. A las once de la ma\u00f1ana o\u00edmos por primera vez los caza-bombarderos pasar en vuelo rasante sobre nuestro hospital. Luego lo hicieron veinte veces m\u00e1s. \u201cEs una muestra de fuerza y de m\u00fasculo\u201d, pensamos. Pero cuando o\u00edmos la primera detonaci\u00f3n corrimos a la terraza del techo del hospital (un acto no muy prudente, mirado a posteriori) y vimos las nubes de humo que se concentraban en un lugar situado a unos cuatro km al noroeste de nosotros: La Moneda. No pod\u00edamos creerlo. \u201cChile es la Atenas de Latinoam\u00e9rica\u2026.\u201d \u00a1Tel\u00f3n! Todo hab\u00eda terminado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A las doce decretaron el toque de queda. Todos a casa, dec\u00eda el bando; y all\u00ed esperar instrucciones. La orden nuestra, ya lo dije, era quedarnos en los lugares de trabajo. Pero vi la mayor\u00eda de mis compa\u00f1eros y camaradas salir del hospital rumbo a casa con la cabeza gacha y el semblante sombr\u00edo. Solo el personal de turno en la emergencia (todos \u201cmomios\u201d) y dos de nosotros \u2013una enfermera y yo\u2013 nos quedamos. Me acerqu\u00e9 al jefe de turno para decirle que me quedaba como voluntario; \u201cpuede que lleguen muchos heridos\u201d, dije. Me mir\u00f3 con gran recelo. No confiaba en m\u00ed. Debo haber dicho aquello con mucha decisi\u00f3n pues se resign\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Seguimos dando de alta pacientes cuyos padres llegaban corriendo hasta la una de la tarde, tratando de no jug\u00e1rsela con el toque de queda. No quer\u00edan muchas explicaciones: \u201cD\u00e9me mi hijo. Tengo que apurarme\u201d. Hicimos lo mejor que pudimos. Alcanzamos a comprar algunos refrigerios para el almuerzo antes que la ciudad entrara en ese silencio tenso que solo se interrump\u00eda con el ruido distante de helic\u00f3pteros y alg\u00fan fuego de ametralladora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Al fin la radio dio la noticia de la ca\u00edda de la Moneda y del suicidio del presidente. El golpe ya no era un bluff. Sucesivos bandos detallaron c\u00f3mo el golpe se consolidaba a trav\u00e9s de todo el territorio nacional y las fuerzas armadas tomaban control absoluto del pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Yo segu\u00eda recorriendo el dial de mi peque\u00f1a Sony\u2026. la transmisi\u00f3n clandestina tendr\u00eda que salir al aire en cualquier instante\u2026 todo se aclarar\u00eda en torno a qu\u00e9 hacer\u2026 Pero no hubo de ser.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ang\u00e9lica, la enfermera jefe del servicio de Lactantes, se hab\u00eda quedado a cargo de los pocos pacientes que quedaron en el hospital. Era una antigua camarada, y la \u00fanica persona en que pod\u00eda confiar en todo el hospital.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Como a las tres de la tarde llam\u00e9 a casa. Le dije a mis padres que no se preocuparan, que pasar\u00eda el toque de queda en el hospital ayudando en la emergencia. Que le avisaran a mi esposa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Dos d\u00edas antes, ella y yo hab\u00edamos tenido una gran discusi\u00f3n. Ella (tu madre, Aron) no pod\u00eda soportar que yo siguiera tan envuelto en el proceso pol\u00edtico que viv\u00eda el pa\u00eds. No le daba suficiente atenci\u00f3n; estaba siempre ocupado en reuniones de emergencia; todo era emergencia durante esos d\u00edas del paro de los transportistas. Me hab\u00eda dado un ultim\u00e1tum. \u00a1Y ten\u00eda raz\u00f3n! Se fue a casa de una amiga diciendo: \u201cLl\u00e1mame cuando est\u00e9s dispuesto a cambiar\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La crisis del pa\u00eds, nueve horas de edad a esas alturas, se un\u00eda a mi crisis personal de un par de d\u00edas. \u00bfDe d\u00f3nde sacar coraje? Estaba devastado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Para nuestro gran asombro, no hab\u00eda heridos en la posta de emergencia de nuestro hospital. Todo tranquilo como una taza de t\u00e9 en reposo. Pensamos que se deb\u00eda a que \u00e9ramos un hospital pedi\u00e1trico, ya que tanto fuego de ametralladora ten\u00eda que estar produciendo v\u00edctimas. \u00bfO es que no estaban dejando v\u00edctimas con necesidad de atenci\u00f3n m\u00e9dica sino m\u00e1s bien de servicios funerarios?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Que pas\u00f3 hasta el anochecer ya no lo recuerdo. Quiz\u00e1s un par de atenciones a los pacientes que quedaron, un mont\u00f3n de introspecci\u00f3n, y el ejercicio del dial que solo brindaba m\u00e1s y m\u00e1s bandos y ritmo de marchas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando oscureci\u00f3, hubo tiempo para un respiro. En la sala de enfermer\u00eda de Lactantes Ang\u00e9lica y yo beb\u00edamos un t\u00e9 en silencio. Fue entonces que el peso de lo acontecido en las horas precedentes toc\u00f3 fondo en nosotros. Fue el instante cr\u00edtico. Ang\u00e9lica se levant\u00f3 despacio y se dirigi\u00f3 hacia la ventana en la penumbra. Desde all\u00ed sent\u00ed sus primeros sollozos; lentos y contenidos al principio, casi convulsivos despu\u00e9s. Cuando me acerqu\u00e9, el nudo que tra\u00eda en la garganta se hizo inaguantable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Lloramos juntos por un largo rato. En silencio. Las im\u00e1genes y los recuerdos se atropellaban en secuencia entrecortada. Solo quer\u00edamos saber una cosa: \u00bfPorqu\u00e9? \u00bfDonde hab\u00edamos errado en la persecuci\u00f3n de nuestros ideales; de nuestros sue\u00f1os para una sociedad mejor? El discutirlo no nos trajo muchas respuestas cabales esa noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">No creo haya llantos peores que los de la impotencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A eso de las nueve bajamos al comedor de la posta de emergencia. Los colegas mayores del turno estaban todos all\u00ed. Se les ve\u00eda una cierta euforia con reservas en el semblante. Tampoco ellos lograban entender bien que nos traer\u00eda el ma\u00f1ana; mal que mal se consideraban dem\u00f3cratas. Nuestra presencia no les era del todo grata (\u00bfqu\u00e9 se traman estos dos\u2026? se preguntar\u00edan; poco sospechaban nuestro infructuoso barrido del dial\u2026). No era tiempo para hablar de peque\u00f1eces tampoco. Se comi\u00f3 poco y en silencio esa noche. Los largos silencios eran pesados como el plomo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El jefe de turno coment\u00f3 el estado grave de un paciente neuro-quir\u00fargico del d\u00eda anterior. Parec\u00eda que necesitar\u00eda cirug\u00eda; cirug\u00eda que no pod\u00edamos llevar a cabo con el hospital a medio funcionar como estaba. Habr\u00eda que reevaluarlo ma\u00f1ana temprano y decidir enviarlo a la posta central. Pero hab\u00eda toque de queda\u2026 \u00bfAplicar\u00eda este tambi\u00e9n para las ambulancias?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Tampoco se durmi\u00f3 mucho esa noche. Ahora no solo se o\u00eda el zumbido de los helic\u00f3pteros; se ve\u00edan tambi\u00e9n, a lo lejos, sus potentes halos de luz proyectados sobre la superficie. Calculamos que era sobre las poblaciones marginales del sector sur de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El bando de la ma\u00f1ana del doce de septiembre prolong\u00f3 el toque de queda por veinticuatro horas. La noche no hab\u00eda tra\u00eddo ning\u00fan paciente a la emergencia. El dial nos hab\u00eda dado marchas solamente. El paciente quir\u00fargico nos preocupaba a todos. Se llam\u00f3 a la posta central. Nos remitieron a su flamante interventor militar: Que s\u00ed, que se pod\u00eda; un solo chofer, un solo m\u00e9dico, luces encendidas, circular por el medio de la calle, velocidad veinte km por hora, no usar la sirena, detenerse ante el requerimiento de cualquier patrulla para inspecci\u00f3n\u2026 y un santo y se\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201c\u00bfUsted doctor, ir\u00eda con el paciente?\u201d, me pregunt\u00f3 el jefe de turno. Touch\u00e9! El m\u00e9dico que se hab\u00eda ofrecido de voluntario era el m\u00e1s dispensable del turno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A las nueve y media salimos; sab\u00edamos las instrucciones de memoria. El chofer demostraba (\u00bfo actuaba?) estar en control. Eso me tranquiliz\u00f3 un poco. Luces prendidas y por el medio de la calle a paso de tortuga emprendimos el recorrido de unos 4 km. Calles desiertas. Ni perros ni gatos. Puertas cerradas. Ni un alma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hab\u00eda que pellizcarse para asegurarse que eso estaba realmente pasando. No tuvimos incidentes. No vimos ni siquiera una patrulla hasta ya casi llegar a nuestro destino. Pero all\u00ed no \u00e9ramos gran novedad. Las ambulancias iban y ven\u00edan sin cesar, en silencio, a sus veloces veinte km por hora, con sus luces encendidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En la entrada principal de la emergencia ya vimos una buena docena y media de cad\u00e1veres. Aun sin cubrir. Adentro, era un panal. Se ve\u00eda al personal correr; se daban \u00f3rdenes a gritos. Hab\u00eda pacientes en camas, en camillas, en colchones en el suelo, en los corredores. Se ve\u00eda que ese ritmo de trabajo duraba desde el d\u00eda anterior. La gente se ve\u00eda agotada. Encontr\u00e9 un colega que no conoc\u00eda con un minuto libre. Le present\u00e9 nuestro paciente. Hizo una mueca. \u201cNo s\u00e9 doctor\u2026 si podremos\u2026 har\u00e9 lo posible\u2026 esto es una casa de locos\u2026 no ha parado\u2026 mejor v\u00e1yase luego\u2026 si no el nuevo jefe lo va a reclutar \u2018sin derecho a pataleo\u2019\u2026 Aqu\u00ed se cumplen ordenes no m\u00e1s\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Vi a lo lejos a un camarada m\u00e9dico conocido. Le dije al chofer que ya volv\u00eda, que me esperara en la ambulancia. Tuve solo tres minutos para inquirir lo que ya sospechaba. Las v\u00edctimas vienen de las poblaciones marginales. Hay allanamientos en toda la capital. Se tira a matar. Aqu\u00ed llegan los que se salvan por equivocaci\u00f3n. No damos abasto. La gente no da m\u00e1s. Necesitamos m\u00e1s personal. Hay muertos por todas partes. \u201cAh, \u00bfy sabes?, acabo de certificar muerto a Tito Olivares (el secretario de prensa de la Presidencia); lo allanaron en su casa; dicen que trat\u00f3 de arrancarse; los dos tiros son por delante\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Volv\u00ed de prisa a la ambulancia. \u201c\u00a1Vamos!\u201d dije; \u201cesto no da para m\u00e1s\u201d. Llegamos de regreso tambi\u00e9n sin percances.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A las dos de la tarde anunciaron un levantamiento del toque por una hora \u2018para reabastecerse de comestibles y bebidas\u2019. Se permitir\u00edan la apertura de negocios del ramo y una limitada circulaci\u00f3n de veh\u00edculos por la calle pero con las mismas reglas que para las ambulancias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ten\u00eda que tomar una decisi\u00f3n. Hice un balance. Los militares llegar\u00edan a nuestro hospital tarde o temprano en las pr\u00f3ximas horas. Mis colegas ser\u00edan para entonces impredecibles. Mis paseos por el dial seguir\u00edan infructuosos. Era hora de partir. Ang\u00e9lica se qued\u00f3. Una vez en casa llam\u00e9 a mi esposa\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Claudio Schuftan, Hanoi, 13 de abril de 1996.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><span style=\"font-size: 10.0pt; font-family: 'Arial','sans-serif'; color: #202020;\">Editado por <a href=\"http:\/\/tlaxcala-int.org\/biographie.asp?ref_aut=1729&amp;lg_pp=es\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El Dr. Claudio Schuftan es m\u00e9dico pediatra dedicado a la salud internacional. De nacionalidad chilena, reside actualmente en Ciudad Ho Chi Minh donde es C\u00f3nsul Honorario de Chile. Se gradu\u00f3 de m\u00e9dico en la Universidad de Chile en 1970. Es autor de dos libros y de numerosos art\u00edculos de su especialidad. El Dr. Schuftan es consultor en salud p\u00fablica con experiencia en m\u00e1s de 50 pa\u00edses, especialmente en \u00c1frica y en Asia. Residi\u00f3 siete a\u00f1os en Nairobi; en Hanoi otros siete y ahora nueve a\u00f1os en Ciudad Ho Chi Minh. Es miembro fundador del Movimiento por la Salud de los Pueblos, una red de activistas en salud con presencia en m\u00e1s de 50 pa\u00edses.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Este relato es in\u00e9dito. Fue escrito en 1996, y son sus recuerdos de c\u00f3mo pas\u00f3 las horas siguientes al golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en su ciudad natal de Santiago. El Dr. Schuftan debi\u00f3 dejar su pa\u00eds de origen en enero de 1974.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.politika.cl\/2018\/09\/06\/aquel-once-de-septiembre\/\">Politika<\/a>, 6 de septiembre de 2018<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tengo la debilidad de pensar que la memoria no necesita museos. Miles de compatriotas, arrojados a la calle, a los campos de concentraci&oacute;n o a las celdas de castigo, guardan un recuerdo imperecedero del d&iacute;a en que sus vidas fueron destruidas por un poder demencial de odio y de dominaci&oacute;n irracional. 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