{"id":3935,"date":"2018-12-05T01:53:09","date_gmt":"2018-12-05T01:53:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=3935"},"modified":"2018-12-05T02:00:45","modified_gmt":"2018-12-05T02:00:45","slug":"bananeras-90-anos-de-una-masacre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2018\/12\/05\/bananeras-90-anos-de-una-masacre\/","title":{"rendered":"Bananeras, 90 a\u00f1os de una masacre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"58\" height=\"70\" \/>Memoria Hist\u00f3rica<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde noviembre de 1928, m\u00e1s de 30.000 trabajadores de la compa\u00f1\u00eda estadounidense United Fruit Company estaban en huelga en la zona bananera del Magdalena. El gobierno conservador de Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez los hab\u00eda calificado como malhechores e insurrectos y hab\u00eda declarado el estado de sitio y el toque de queda. El general Carlos Cort\u00e9s Vargas, nombrado jefe civil y militar de la provincia, firm\u00f3 el decreto en el que se autorizaba al ej\u00e9rcito disparar sobre los huelguistas.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3939 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Capture-Carlos-Cortes_Miguel-Abadia-300x171.jpg\" alt=\"\" width=\"391\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Capture-Carlos-Cortes_Miguel-Abadia-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Capture-Carlos-Cortes_Miguel-Abadia.jpg 403w\" sizes=\"auto, (max-width: 391px) 100vw, 391px\" \/><\/p>\n<p><span class=\"texte1\" style=\"color: #000000; font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Carlos Cort\u00e9s\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En la estaci\u00f3n de Ci\u00e9naga, donde hab\u00eda reunidos m\u00e1s de 7.000 trabajadores, se ley\u00f3 el bando en la voz del capit\u00e1n Julio Garavito. Ya estaban emplazadas las ametralladoras y apostada la soldadesca. La orden era perentoria: \u201cTienen cinco minutos para retirarse\u201d, aull\u00f3 el oficial. De la multitud, enardecida, brot\u00f3 un grito: \u201c\u00a1Viva Colombia libre!\u201d. Hubo un nuevo toque de corneta y el militar dijo: \u201cFalta un minuto. Si no se retiran, abrimos fuego\u201d. Cort\u00e9s Vargas se uni\u00f3 a la voz de su subordinado y amenaz\u00f3 a la multitud. Le respondieron con abucheos y silbidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Y, como una especie de atronadora voz que pareci\u00f3 surgir de la tierra, se oy\u00f3 un grito n\u00edtido: \u201c\u00a1Disparen ya, cabrones! Les regalamos el minuto que falta\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt; vertical-align: baseline;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 115%; font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: black;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3941 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Cadaveres_apilados_1-300x190.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Cadaveres_apilados_1-300x190.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Cadaveres_apilados_1.jpg 575w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La masacre de las bananeras, ocurrida el 6 de diciembre de 1928, estuvo disimulada por la historia oficial. Ni siquiera las documentadas denuncias que, al a\u00f1o siguiente, en el Congreso realiz\u00f3 el representante Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n pudieron derrotar las maniobras de ocultamiento de parte del sistema. Solo a partir de la d\u00e9cada del 60, los sangrientos hechos, en los que el gobierno colombiano se \u201chinc\u00f3 ante el oro yanqui\u201d y apunt\u00f3 sus armas contra miles de trabajadores, comienzan a hacerse visibles en investigaciones hist\u00f3ricas al respecto.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"entry-thumb td-animation-stack-type0-2\" style=\"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" title=\"Enclave bananero edificaciones\" src=\"https:\/\/opinioncaribe.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/WhatsApp-Image-2017-02-22-at-10.30.35-696x407.jpeg\" alt=\"\" width=\"543\" height=\"317\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Al esclarecimiento de aquella matanza, que no fue ning\u00fan invento del realismo m\u00e1gico ni de la \u201cnarrativa comunista\u201d, contribuy\u00f3 el surgimiento de la nueva historia en el pa\u00eds (Jaime Jaramillo Uribe y otros) y, al mismo tiempo, la escritura de obras literarias sobre el tema. En 1962, la novela <em>La casa grande<\/em>, obra maestra de \u00c1lvaro Cepeda Samudio, inici\u00f3 el itinerario de piezas inspiradas en aquella masacre. El teatro, por ejemplo, contribuy\u00f3 a la divulgaci\u00f3n de un hecho que se intent\u00f3 mantener en el limbo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Obras como <em>La denuncia<\/em>, de Enrique Buenaventura, y <em>Sol subterr\u00e1neo<\/em>, de Jairo An\u00edbal Ni\u00f1o, despertaron el inter\u00e9s en los estudios de los acontecimientos de Ci\u00e9naga. Y ni hablar de <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, en la que Garc\u00eda M\u00e1rquez incluye, con los ojos de Jos\u00e9 Arcadio Segundo, una visi\u00f3n de espanto de la cruenta masacre, en la cual, en rigor, hubo centenares de muertos.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" src=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/upload\/gal_2278.jpg\" width=\"575\" height=\"280\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong><span style=\"line-height: 115%; font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: black;\">\u00abGloriosa Victoria*\u00bb, Diego Rivera, 260 X450 cent\u00edmetros, tempera, 1954. Museo<\/span><span class=\"st\" style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"> Pushkin<\/span><\/strong><span style=\"line-height: 115%; font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: black;\"><strong>, Mosc\u00fa<\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El 16 de enero de 1929, a un mes largo de la masacre, el embajador de Estados Unidos en Colombia, Jefferson Caffery, env\u00eda al secretario de Estado una comunicaci\u00f3n en la que, citando fuentes de la United Fruit Company, dice que el total de huelguistas muertos por parte del ej\u00e9rcito colombiano pas\u00f3 de 1.000. En el libro <em>Bananeras: Testimonio vivo de una epopeya<\/em>, del periodista e historiador Gabriel Fonnegra, se citan voces que dan cifras de la brutal mataz\u00f3n, entre 1.000 y 3.000 trabajadores asesinados por las tropas de Cort\u00e9s Vargas. El general Pompilio Guti\u00e9rrez, en reportaje de <strong>El Espectador<\/strong> (citado por Fonnegra), dijo que \u201cen las bananeras hubo m\u00e1s de 1.000 muertos, cifra cuidadosamente ocultada por el gobierno nacional\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt; vertical-align: baseline;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 115%; font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: black;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3940 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Reporte-Jefferson-187x300.jpg\" alt=\"\" width=\"451\" height=\"724\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Para el general Cort\u00e9s Vargas los muertos fueron 47. Los dem\u00e1s, por centenas, los dejaron en fosas comunes o los arrojaron al mar. La matanza, que no solo sucedi\u00f3 en Ci\u00e9naga el 6 de diciembre, sino que se prolong\u00f3 durante varios d\u00edas por la zona bananera, en Sevilla, Orihuela, Riofr\u00edo, Guacamayal, Sevilla y otros, con fusilamientos y otras represiones, arroj\u00f3 muertos a granel.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El r\u00e9gimen conservador de Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez, en el que tambi\u00e9n participaron liberales como Olaya Herrera (fue embajador de ese gobierno en Washington), alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo desprestigio con los sucesos de Ci\u00e9naga y el resto de la zona bananera. Y aquel crimen oficial, cometido para proteger los intereses mezquinos de una compa\u00f1\u00eda extranjera, es parte de la ya muy larga historia de impunidades en Colombia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La masacre de las bananeras, de la que se conmemoran 90 a\u00f1os, es un bald\u00f3n para los que han mantenido al pa\u00eds como una neocolonia de los poderes for\u00e1neos y un solar para el ejercicio de sus vagabunder\u00edas y lacayismo. Quiz\u00e1 en el poema de Neruda <em>Los enemigos<\/em> haya algo que rima con los vendepatrias colombianos: \u201cPor esos muertos, nuestros muertos, pido castigo. \/ Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo. \/ Para los que defendieron este crimen, \/ pido castigo\u201d. La historia no los absolver\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 4 de diciembre de 2018<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt; vertical-align: baseline; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 115%; font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: black;\">N de la E:<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\">*<span style=\"font-size: 10pt; line-height: 115%; font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: black;\">\u00ab<strong>Gloriosa Victoria<\/strong>\u00bb:\u00a0<\/span> Con este nombre se conoce un c\u00e9lebre cuadro pintado por el muralista mexicano Diego Rivera en 1954 con la ayuda de su asistente guatemalteca, la muralista Rina Lazo, en el cual se palpa el golpe de Estado al pueblo guatemalteco y a su presidente Jacobo \u00c1rbenz por parte de la empresa United Fruit Company y la CIA, cuyo director era Allen Dulles.<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a class=\"external text\" href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2010\/09\/24\/cultura\/a06n1cul\" rel=\"nofollow\"><i>: Un mural de Rivera que estaba \u00ab\u00a0perdido\u00a0\u00bb figura entre las obras estelares de su muestra homenaje<\/i><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Solo a partir de la d\u00e9cada del 60, los sangrientos hechos, en los que el gobierno colombiano se \u201chinc\u00f3 ante el oro yanqui\u201d y apunt\u00f3 sus armas contra miles de trabajadores, comienzan a hacerse visibles en investigaciones hist\u00f3ricas al respecto.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[216,17],"tags":[28,65,109,1028,1934,725,519,1935],"coauthors":[265],"class_list":["post-3935","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-colombia","category-educacion","tag-colombia","tag-abya-yala","tag-america-latina","tag-latinoamerica","tag-masacre-de-las-banarenas","tag-memoria-historica","tag-reinaldo-spitaletta","tag-united-fruit"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3935"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3938,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3935\/revisions\/3938"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3935"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=3935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}