{"id":36952,"date":"2022-04-05T16:36:53","date_gmt":"2022-04-05T16:36:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=36952"},"modified":"2022-04-06T11:58:55","modified_gmt":"2022-04-06T11:58:55","slug":"el-verdugo-o-la-banalizacion-del-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2022\/04\/05\/el-verdugo-o-la-banalizacion-del-mal\/","title":{"rendered":"\u201cEl Verdugo\u201d o la banalizaci\u00f3n del mal"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/P%C3%A4r_Lagerkvist\" data-wplink-edit=\"true\">P\u00e4r Lagerkvist<\/a>, escritor sueco, gan\u00f3 el Nobel de Literatura en 1951 y en los 60 y 70 era uno de los autores m\u00e1s le\u00eddos en Colombia, en particular por ediciones que nos llegaron desde la Argentina. Por aquellos tiempos de la Guerra Fr\u00eda, el rock, los jipis y las protestas contra la invasi\u00f3n estadounidense a Vietnam, nos fuimos hundiendo en reflexiones, sensaciones desconocidas y una especie de ir\u00f3nico horror con obras como <em><a title=\"Barrab\u00e1s (novela)\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Barrab%C3%A1s_(novela)\">Barrab\u00e1s<\/a> , <a title=\"El Enano\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_Enano\">El <\/a><a title=\"El Enano\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_Enano\">Enano<\/a>, <a href=\"https:\/\/libreriadeurgencia.wordpress.com\/2021\/02\/28\/la-eterna-sonrisa-par-lagerkvist\/\">La eterna sonrisa<\/a><\/em> y, en especial, con esa suerte de par\u00e1bola sobre la destrucci\u00f3n y el mal que es <a href=\"https:\/\/cicutadry.es\/el-verdugo-de-par-lagerkvist\/\"><em>El Verdugo<\/em><\/a>. Para un joven de aquellas d\u00e9cadas era una aventura sin igual leer, por ejemplo, El ascensor que baj\u00f3 al infierno.<\/p>\n\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-36957 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Capture-obras-Lagerkvst-300x78.jpg\" alt=\"\" width=\"588\" height=\"153\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Capture-obras-Lagerkvst-300x78.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Capture-obras-Lagerkvst.jpg 746w\" sizes=\"auto, (max-width: 588px) 100vw, 588px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por estos d\u00edas, en un taller literario que realizamos en la patrimonial Casa Barrientos, en la avenida La Playa, de Medell\u00edn, analizamos\u00a0<em>El Verdugo<\/em>. Y una de las m\u00faltiples variables que hallamos en la lectura, es la de la banalizaci\u00f3n del mal, como, en otro tiempo y en un \u00e1mbito distinto, lo advirti\u00f3 la alemana <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/a\/arendt.htm\">Hannah Arendt<\/a>. La literatura tiene el poder sin igual de conectarnos con \u201ctodos los ayeres\u201d, pero, a la vez, con el presente y a\u00fan con lo que vendr\u00e1.\u00a0<em>El Verdugo<\/em>, cuya temporalidad (o atemporalidad) es una de sus m\u00e1s atractivas caracter\u00edsticas, tiene momentos en la Edad Media y otros en los d\u00edas previos a la instauraci\u00f3n de aquel horror llamado el nazismo.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-36958 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch-300x200.webp\" alt=\"\" width=\"441\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch-300x200.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch-768x512.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch-435x290.webp 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch-150x100.webp 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch-370x247.webp 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-grito-de-edvard-munch.webp 930w\" sizes=\"auto, (max-width: 441px) 100vw, 441px\" \/><\/a>Edvard Munch, \u201cEl Grito\u201d,<span class=\"tBJ dyH iFc sAJ pBj zDA IZT swG\"> \u00d3leo, temple y pastel sobre cart\u00f3n \u2022 Expresionismo 91 cm \u00d7 74cm Galer\u00eda Nacional de Noruega, Oslo<\/span><\/h5>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">Lagerkvist es un escritor expresionista. Y al leerlo podemos estar frente a un cuadro como \u201cEl grito\u201d, de Edvard Munch, o viendo otra vez el Nosferatu, de Murnau. Ese es el poder de la literatura y, en general, de todas las artes.\u00a0<em>El Verdugo<\/em>, una novela corta, es un alegato contra la violencia y, a su vez, un fresco estremecedor sobre la destrucci\u00f3n del hombre, el racismo y la catastr\u00f3fica presencia de ideolog\u00edas como el nazismo.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Nosferatu  - Friedrich W. Murnau (1992) [VO-HD]\" frameborder=\"0\" width=\"660\" height=\"379\" src=\"https:\/\/geo.dailymotion.com\/player.html?video=xgp4gx&#038;\" allowfullscreen allow=\"autoplay; fullscreen; picture-in-picture; web-share\"><\/iframe><\/p>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1La guerra es salud!\u201d, proclama una voz. Y otra: \u201cLa paz es una cosa para los ni\u00f1os y los enfermos: son los que necesitan de la paz\u201d. \u201cLos ni\u00f1os deben ser educados para la guerra\u201d, dice otro personaje. Y, entre tanto, se va vivando y ovacionando a unos asesinos que entran a la taberna sin tiempo donde est\u00e1 el eterno verdugo, pero tambi\u00e9n los que est\u00e1n de acuerdo con el exterminio de \u201crazas inferiores\u201d.<\/p>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\"><em>El Verdugo<\/em>, publicada en 1933, cuando apenas el nazismo comenzaba su ascenso, es una advertencia, una profec\u00eda, un cuestionamiento, una posici\u00f3n de alerta sobre lo que ha sido el triunfo de la maldad, todo como una suerte de triunfo del mal, que arrasa sin piedad al opositor, al cual hay que borrar (por ejemplo, con fusilamientos). Es, por qu\u00e9 no, una especie de distop\u00eda, pero, ante todo, una met\u00e1fora de c\u00f3mo se destruye la civilizaci\u00f3n y se alienta la barbarie.<\/p>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como, por ejemplo, William Faulkner escribe varias novelas y cuentos sobre y contra el racismo en Estados Unidos,\u00a0<em>El Verdugo<\/em>, en medio de m\u00fasica de jazz y tango, alertar\u00e1 de un modo doloroso sobre las razzias, la segregaci\u00f3n, las ideas disparatadas sobre una presunta \u201craza superior\u201d. Tiene escenas delirantes en las que una montonera de blancos la emprende contra los m\u00fasicos negros de una orquesta de jazz que anima una fiesta, en la que la sangre se derrama a punta de bala e insultos.<\/p>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">Las ficciones, con todas sus maravillas, imaginaciones y deslumbramientos, nos conectan con la realidad. Y\u00a0<em>El Verdugo<\/em>\u00a0nos enlaza, digamos en estos tiempos, con los verdugos nuestros, con el racismo nuestro, con los que han promovido desde tiempos inmemoriales matanzas y desafueros a granel. Aqu\u00ed tenemos, en esta realidad de congojas y terrores, que a veces nos parece parte de una ficci\u00f3n sangrienta, verdugos, racismo, \u201cfalsos positivos\u201d, cacer\u00eda de l\u00edderes populares, persecuciones a los que luchan por la justicia y la equidad\u2026<\/p>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">Cuando durante el juicio al criminal de guerra nazi, Adolf Eichmann, en Israel, la fil\u00f3sofa <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/42607346_Arendt_Eichmann_y_la_banalidad_del_mal\">Arendt<\/a> desliz\u00f3 su concepto sobre la banalidad del mal, que se sintetiza en que personas capaces de cometer grandes males pueden ser en apariencia \u201cnormales\u201d, estaba abriendo los ojos al mundo sobre millares de asesinos (entre ellos, gobernantes, congresistas, \u201cgentes de bien\u201d, ministros\u2026). Algo as\u00ed se aprecia en la breve novela del sueco.<\/p>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">Una banda de jazz, disminuida por la infame agresi\u00f3n de los blancos a los m\u00fasicos negros en una taberna (hemos dicho que el tiempo en\u00a0<em>El Verdugo<\/em>\u00a0es una especie de delirio) que parec\u00eda, en determinado momento de locura colectiva y crimen, una \u201chirviente olla de brujas\u201d, es una pat\u00e9tica muestra de la irracionalidad de los que se consideran miembros de una \u201craza superior\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-36990 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Lagerkvist-en-Tjorn-1966-298x300.jpg\" alt=\"\" width=\"472\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Lagerkvist-en-Tjorn-1966-298x300.jpg 298w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Lagerkvist-en-Tjorn-1966-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Lagerkvist-en-Tjorn-1966.jpg 650w\" sizes=\"auto, (max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><b>Lagerkvist en Tj\u00f6rn 1966. Foto Lennart Nilsson\/TT Nyhetsbyr\u00e5n<\/b><\/h5>\n<p class=\"gmail-font--secondary\" style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<em>El Verdugo<\/em>\u00a0hay una naturalizaci\u00f3n del mal, del crimen y la perversi\u00f3n, como, por ejemplo, nos ha sucedido por estos contornos colombianos, cuando sobre la v\u00edctima recaen sospechas de que \u201calgo deb\u00eda\u201d o de que se trata de \u201cun buen muerto\u201d. Cuando naturalizamos o normalizamos la violencia, somos c\u00f3mplices de los asesinos.<\/p>\n<h4>Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 5 de abril de 2022<\/h4>\n<h4>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando naturalizamos o normalizamos la violencia, somos c\u00f3mplices de los asesinos.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":36960,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[18214,18207,18213,18206,17476,18212,18208,519],"coauthors":[265],"class_list":["post-36952","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-alegato-contra-la-violencia","tag-cuando-naturalizamos-o-normalizamos-la-violencia","tag-el-verdugo-naturalizacion-del-mal-del-crimen-y-la-perversion","tag-el-verdugo-banalizacion-del-mal","tag-guerra-fria","tag-guerray-paz-salud-ninos-y-enfermos","tag-hannah-arendt-la-banalizacion-del-mal","tag-reinaldo-spitaletta"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36952"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36952\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36992,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36952\/revisions\/36992"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36960"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36952"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=36952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}