{"id":32237,"date":"2021-11-21T19:36:45","date_gmt":"2021-11-21T19:36:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=32237"},"modified":"2021-11-21T20:47:24","modified_gmt":"2021-11-21T20:47:24","slug":"cronica-santiago-despues-de-la-pandemia-la-miseria-y-los-fantasmas-que-huyen-mi-triste-santiago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/11\/21\/cronica-santiago-despues-de-la-pandemia-la-miseria-y-los-fantasmas-que-huyen-mi-triste-santiago\/","title":{"rendered":"[Cr\u00f3nica] Santiago despu\u00e9s de la pandemia: La miseria y los fantasmas que huyen  <br><i>Mi triste Santiago<\/i>"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><em>Te has vuelto feo y nauseabundo, Sant Yago austral: has ahuyentado a los beodos ilustres y a las mujeres sonrientes tras la copa de vino, no s\u00e9 si es culpa del capitalismo salvaje o de los poetas que no han sabido reinventar tus rincones amables.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-32238 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-Union-Chica-777x348-1-300x134.png\" alt=\"\" width=\"401\" height=\"179\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-Union-Chica-777x348-1-300x134.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-Union-Chica-777x348-1-768x344.png 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-Union-Chica-777x348-1.png 777w\" sizes=\"auto, (max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Triste Santiago, lleno de rejas y carpas en Alameda de las Delicias, extendi\u00e9ndose hacia el oriente -qui\u00e9n lo dir\u00eda- en el mism\u00edsimo coraz\u00f3n de Providencia, otrora comuna exclusiva y tranquila, habit\u00e1culo de burgueses acomodados, hoy con su parque inundado de tiendas de n\u00f3mades sin casa.<\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-32239 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/carpas-en-las-alamedas-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"424\" height=\"239\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/carpas-en-las-alamedas-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/carpas-en-las-alamedas.jpg 710w\" sizes=\"auto, (max-width: 424px) 100vw, 424px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">La alcaldesa Mathei, angustiada y patidifusa, le canta una canci\u00f3n de Serrat a su entra\u00f1able correligionario, Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era, de pie sobre el c\u00e9sped del Parque Japon\u00e9s:<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=w8BnbJNP_CI\"> Disculpe el se\u00f1or<\/a>,\/ se nos llen\u00f3 de pobres el recibidor\/ y no paran de llegar,\/desde la retaguardia, por tierra y por mar.\/ Y como el se\u00f1or dice que sali\u00f3\/ y trat\u00e1ndose de una urgencia,\/ me han pedido que les indique yo\/ por d\u00f3nde se va a la despensa\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">A\u00fan no se abren las arboledas al paso del hombre y de la f\u00e9mina libres, mientras te transformaste en un zoco irremediable&#8230; (ayer me compr\u00e9 calcetines para diab\u00e9tico, a dos lucas el par y un cargador de tel\u00e9fono por luca quina). Y nadie me detuvo por receptaci\u00f3n. Es que se hace imposible controlar un comercio callejero que pareciera exhibir m\u00e1s vendedores que compradores, en una desesperante paradoja que hubiese desconcertado a m\u00edster Adam Smith.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">He caminado desde el oriente al poniente, desde la calle Pedro Valdivia, bajando por Providencia, deteni\u00e9ndome en las librer\u00edas de viejo, donde dos libreros juegan una partida de ajedrez, mientras aguardan el milagro de un cliente que se lleve una joya literaria por dos mil pesos, para comprar el pan de la jornada y no llegar a casa con las manos vac\u00edas. Unas palabras encadenadas entre amigos, entre viciosos del libro impreso, un hojeo \u00e1vido de posibles hallazgos, tan dif\u00edciles de topar bajo rumas de publicaciones que salen y entran de los andeles, cada d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">En tus calles, plazas, ferias y mercados; en tus estadios otrora vueltos campos de exterminio; en tus hospitales y cuarteles; en m\u00ednimos vericuetos y anchos cementerios; en paisajes sin puestas de sol ni amaneceres venturosos, fuimos la generaci\u00f3n diezmada, o <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-8716.html\">los \u201cveteranos del 70\u201d<\/a>, seg\u00fan nos bautizaran Pepe Cuevas y el Mono Olivares, para mitigar con iron\u00eda el oscuro patetismo de aquellos d\u00edas grises como tu rostro erizado de p\u00faas bajo la \u00e1spera neblina del valle de Huel\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">(Jos\u00e9 \u00c1ngel Cuevas ya no te escribe; se le extraviaron <a href=\"http:\/\/quijoterock.blogspot.com\/2014\/11\/rebeldia-y-nostalgia-en-adios-las.html\">las muchedumbres<\/a> en la dieta de abstinencia y las prevenciones de la pandemia&#8230; Hern\u00e1n Miranda Casanova sue\u00f1a despierto con <a href=\"https:\/\/ustedleepoesia2.blogspot.com\/2018\/08\/doralisa-se-lanzo-bajo-el-tren-de-las-14.html\">Doralisa<\/a> y ha colgado la pluma).<\/p>\n<h3 align=\"left\"><b>El peligro de recorrer tus entra\u00f1as<\/b><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-25435 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Chile-Elige-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"329\" height=\"219\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Chile-Elige-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Chile-Elige-1-435x290.jpg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Chile-Elige-1-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Chile-Elige-1-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Chile-Elige-1.jpg 630w\" sizes=\"auto, (max-width: 329px) 100vw, 329px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">T\u00fa, ciudad, tienes tus propios lamentos an\u00f3nimos y no es preciso aqu\u00ed contar los males del escriba caminante, pero la Casa del Escritor, nuestra \u201ccasa escrita\u201d, est\u00e1 ahora cerrada a sus moradores frecuentes, desde poco despu\u00e9s del \u201cestallido social\u201d de 2019 y durante los peores d\u00edas del Covid, bajo la peste de los murci\u00e9lagos chinos y su feroz capitalismo de Estado que nunca previ\u00f3 el bueno de Confucio, ese que nos ha llenado de baratijas m\u00e1s o menos in\u00fatiles, con su ordinario y recurrente \u201cmade in China\u201d, grabado ominosamente junto a los r\u00f3tulos de firmas respetables, alemanas o inglesas, de marcas que cre\u00edmos eternas, como la felicidad de quien descubri\u00f3 su primer amor en el esca\u00f1o de un parque florido y amable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">No reparas, Ciudad, en nombres propios ni en otras identidades que no sean los ep\u00f3nimos de siempre, cagados por las palomas que no disciernen de prestigios ni pergaminos. Ser\u00eda bueno retirarlas, colocando en sus pedestales a futbolistas exitosos o a cantantes de moda, cambi\u00e1ndolas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, porque cada \u00e9poca tiene sus personajes conspicuos y para recordar viejas memorias amarillas est\u00e1n tus museos, esas extra\u00f1as criptas donde mueren las culturas que ya no palpitan, aferradas a fechas de aburridos profesores y de ni\u00f1os que se niegan a memorizarlas, porque para eso est\u00e1 la Ilustraci\u00f3n Google. El general Baquedano es un ejemplo paradigm\u00e1tico y yo siento su partida forzosa del plinto y el retiro de los huesos del soldado desconocido, en el que vamos a convertirnos en esta urbe olvidadiza, camino al anonimato de todos los olvidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Y es que de tanto odiar esta ciudad hosca y heterog\u00e9nea, de groseras desigualdades y brutales alardes de injusticia, terminas am\u00e1ndola, como si fuera una vieja querida que hubieses despreciado ha mucho, y que redescubriste una tarde, tras las copas a medio vaciar, como joya encontrada sobre una playa sin geograf\u00eda. Entonces, empiezo a verte con otros ojos, urbe triste y sucia, pero llena por fin de los encantos que te robaron, hace cinco d\u00e9cadas, a punta de inicuos decretos que cerraban las pesta\u00f1as de tus m\u00e1s preciados bares, de tabernas y tugurios donde se refugiaban dolores libados como vinos de esperanza. Y las nuevas clausuras. por razones del virus asesino, sin habernos percatado de la inmunidad eficaz de los alcoh\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Ahora es peligroso recorrer tus entra\u00f1as en estos trenes atiborrados de individuos ap\u00e1ticos y anodinos, que olvidaron el paisaje y la vieja hospitalidad de los andenes, en cuyos rincones alguien esperaba por un amor extraviado en min\u00fasculas estaciones del Sur, muchacha de negras trenzas que trae un canasto de primores olorosos y un poema de Teillier entre los pechos, acompasado en la m\u00e9trica de rieles sonoros, con una carta de la abuela dibujada en lentas caligraf\u00edas. Hay un miedo latente en esta rara topograf\u00eda de t\u00faneles negros donde acecha la muerte.<\/p>\n<h3 align=\"left\"><strong>Los poetas no han sabido reinventar tus rincones amables<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Camino hacia el sur, por la calle de los Ahumada, hermanos de Teresa de \u00c1vila que dieron su ep\u00f3nimo a este paseo de imposible reposo. Pasada la r\u00faa Moneda, donde se alza la Casa otrora derribada por bandidos con aviones y sin moros, enfilo por la diagonal Nueva York hacia uno de los \u00faltimos bares dignos que te quedan, con ancha barra color caoba, donde el vino derramado da un lustre m\u00e1s perdurable que todos los pergaminos y barnices \u2013los que a ti te faltan, Nueva Extremadura-, porque tus amantes fundadores eran unos desarrapados, con m\u00e1s prontuario que todos los inmigrantes del siglo XXI que nos recuerdan a diario, en las grescas por apoderarse de tus calles, la miseria humana y la impotencia de sus dioses hechos de cart\u00f3n piedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Bar Uni\u00f3n Chica, Nueva York 11, mirando el flanco oriente del Club de la Uni\u00f3n, ese mazacote de altas columnas, de estilo II Imperio, mal definido y peor ejecutado, antro de ricachones zafios que mandaron a la Gran Violeta a comer en la cocina\u2026 Durante m\u00e1s de un a\u00f1o, el bar Uni\u00f3n Chica estuvo sin abrir sus puertas de saloon del Farwest, las que bat\u00edamos en los 80 con Jorge Teillier, Rolando C\u00e1rdenas, el Tote Espa\u00f1a, \u00c1lvaro Ruiz, y otros que recordar no logro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Me doy cuenta que es in\u00fatil buscarte \u2013tambi\u00e9n describirte\u2013 Santiago, si habito en tu ancho regazo desde hace ocho d\u00e9cadas y es muy probable que en \u00e9l repose al final de mis d\u00edas. Por ahora, seguir\u00e9 recorri\u00e9ndote, para que me conjuren otros hallazgos o el redescubrimiento de los que me brindaste, aun de aquellos que pude haber olvidado en el ir y venir por tus arterias, ya fuese manifest\u00e1ndote mi odio o declar\u00e1ndote mi amor inevitable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">Te has vuelto feo y nauseabundo, Sant Yago austral; has ahuyentado a los beodos ilustres y a las mujeres sonrientes tras la copa de vino. No s\u00e9 si es culpa del capitalismo salvaje o de los poetas que no han sabido reinventar tus rincones amables. Santiago amargo y querido, perdiste para siempre la dulce hospitalidad que cant\u00f3 Machado pero hago m\u00eda la interrogante evocaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/neruda.uchile.cl\/entrevista\/27.htm\">Neruda<\/a>: <em>\u00bfQu\u00e9 olvid\u00e9 en tus calles que vuelvo\/ de todas partes a tus calles?\/ Como si vaya donde vaya\/ recuerde de pronto una cita\/ \u00a1y me apresuro y vuelo y corro\/ hasta tocar tu pavimento!\/ Y entonces s\u00e9 que s\u00e9 que soy,\/ entonces s\u00e9 que me esperabas\/ y por fin me encuentro conmigo.<\/em><\/p>\n<h4 align=\"left\">Edmundo Moure para La Pluma, 21 de noviembre de 2021<\/h4>\n<h4><strong><b>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/fr\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/b><\/strong><\/h4>\n<h4 align=\"left\"><span class=\"entry-meta-author vcard author\">Publicado por: <a class=\"fn\" href=\"https:\/\/www.cineyliteratura.cl\/author\/demorales\/\">Cine y Literatura<\/a><\/span><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te has vuelto feo y nauseabundo, Sant Yago austral: has ahuyentado a los beodos ilustres y a las mujeres sonrientes tras la copa de vino, no s&eacute; si es culpa del capitalismo salvaje o de los poetas que no han sabido reinventar tus rincones amables. 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