{"id":32104,"date":"2021-11-16T11:07:36","date_gmt":"2021-11-16T11:07:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=32104"},"modified":"2021-11-16T11:10:45","modified_gmt":"2021-11-16T11:10:45","slug":"el-dia-de-la-masacre-obrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/11\/16\/el-dia-de-la-masacre-obrera\/","title":{"rendered":"El d\u00eda de la masacre obrera"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez ha crecido en Ecuador el cultivo de la memoria sobre la masacre de trabajadores ocurrida el 15 de noviembre de 1922 en la ciudad de Guayaquil. Se trat\u00f3 de un momento de lucha y ascenso social, que reivindic\u00f3 la subida de salarios, el respeto a la jornada de 8 horas diarias establecida en 1916 y a la ley de accidentes del trabajo dictada en 1921, el pago de horas extras, la reducci\u00f3n de la jornada a 6 d\u00edas (se trabajaba 7), o el establecimiento de turnos. Las referencias suelen remitirse a la novela <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/FR1-L-000272-Gallegos-Cruces.pdf\"><em>Las cruces sobre el agua<\/em><\/a> (1946), de Joaqu\u00edn Gallegos Lara, que tiene como eje ese acontecimiento. Pero existe una variedad de investigaciones historiogr\u00e1ficas que permiten entender los pormenores del suceso y sus alcances en el tiempo. Y es necesario vincular ese hecho del pasado con el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/FR1-L-000272-Gallegos-Cruces.pdf\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-32105 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Las-cruces-sobre-el-agua-1946-de-Joaquin-Gallegos-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"293\" height=\"468\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Las-cruces-sobre-el-agua-1946-de-Joaquin-Gallegos-188x300.jpg 188w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Las-cruces-sobre-el-agua-1946-de-Joaquin-Gallegos.jpg 419w\" sizes=\"auto, (max-width: 293px) 100vw, 293px\" \/><\/a><strong><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/FR1-L-000272-Gallegos-Cruces.pdf\">Las Cruces sobre el agua -Gallegos.<\/a> Libro completo formato PDF<\/strong><br \/>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia la segunda d\u00e9cada del siglo XX la clase obrera ecuatoriana era incipiente, como en la mayor\u00eda de pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Crec\u00edan las organizaciones de artesanos y trabajadores asalariados o semiasalariados. Predominaban las relaciones precapitalistas, en una sociedad bajo el dominio olig\u00e1rquico que se identific\u00f3 como \u201c\u00e9poca plutocr\u00e1tica\u201d (1912-1925). De modo que la masacre de los trabajadores aquel 15 de noviembre respondi\u00f3 a la forma en que los gobiernos de la oligarqu\u00eda entend\u00edan la sujeci\u00f3n a masas que consideraban ignorantes, violentas y peligrosas. Peor si se trataba de indios, lo que explica que al a\u00f1o siguiente se produjera otra escandalosa masacre en la hacienda Leito, situada en la provincia andina del Tungurahua.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32112\" aria-describedby=\"caption-attachment-32112\" style=\"width: 547px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32112\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-masacre-obrera-1922-300x102.jpg\" alt=\"\" width=\"547\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-masacre-obrera-1922-300x102.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-masacre-obrera-1922-1024x348.jpg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-masacre-obrera-1922-768x261.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-masacre-obrera-1922.jpg 1065w\" sizes=\"auto, (max-width: 547px) 100vw, 547px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-32112\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"http:\/\/periodicoopcion.com\/las-cruces-sobre-el-agua-y-el-15-de-noviembre-de-1922\/\">\u201cLas cruces sobre el agua\u201d y el 15 de noviembre de 1922<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oligarqu\u00edas contra trabajadores y burgues\u00edas que comenzaban sus desarrollos empresariales sin disposici\u00f3n a consentir ni respetar derechos laborales, fue un largo signo durante el siglo XX y a\u00fan m\u00e1s despu\u00e9s de la II Guerra Mundial (1939-1945), cuando la guerra fr\u00eda impuso la irracional persecuci\u00f3n al \u201ccomunismo\u201d, concepto que sirvi\u00f3 para que las capas dominantes latinoamericanas identificaran como \u201ccomunistas\u201d a las reivindicaciones laborales, los sindicatos, las movilizaciones ciudadanas de protesta por la b\u00fasqueda de mejores condiciones de vida y de trabajo. As\u00ed es que las masacres sobre los pobladores se han realizado en distintas d\u00e9cadas, como lo ha destacado el libro <a href=\"https:\/\/www.edicionesimagomundi.com\/libros\/masacres-obreras-y-populares-en-america-latina-durante-el-siglo-xx\/\"><em>Masacres obreras y populares en Am\u00e9rica Latina durante el siglo XX<\/em> (2021)<\/a>, que recoge los estudios de varios investigadores, en donde se da cuenta del caso ecuatoriano y, adem\u00e1s, de la revuelta del R\u00edo Blanco del 7 de enero de 1907 en M\u00e9xico; la masacre de la escuela Santa Mar\u00eda de Iquique en 1907 en Chile (recordada en la famosa \u201cCantata de Santa Mar\u00eda de Iquique\u201d, que populariz\u00f3 el grupo musical Quilapay\u00fan); la que ocurri\u00f3 en Argentina en enero de 1919; la masacre artesanal del 16 de marzo de 1919 en Bogot\u00e1; la violencia social en la Patagonia entre 1920 y 1922; la matanza de La Coru\u00f1a de 1925 en Chile; las que ocurrieron durante la d\u00e9cada de 1925-1935 en Cuba; la masacre obrera de 1928 en la zona bananera del Magdalena, en Colombia; el etnocidio de 1932 en El Salvador; la represi\u00f3n de la huelga azucarera de marzo 1946 de La Romana, en Rep\u00fablica Dominicana; la masacre de las Pascuas Sangrientas de 1956 en Cuba; la huelga de los trabajadores de cementos El Cairo y la masacre de Santa B\u00e1rbara en 1963 en Colombia; la represi\u00f3n contra pobladores y mineros bajo el gobierno de la Democracia Cristiana en Chile, realizadas en El Salvador (1966) y Puerto Montt (1969); las constantes masacres de mineros bolivianos en el siglo XX; el genocidio en Guatemala durante la d\u00e9cada de 1980; la violencia en Brasil y la masacre del Carandiru en 1992. Pueden sumarse otros casos, como la masacre de los trabajadores de Aztra en Ecuador en 1977 y, desde luego, los reg\u00edmenes de terror y muerte que establecieron las dictaduras militares de la \u201cseguridad nacional\u201d en el Cono Sur latinoamericano. Siempre los represores fueron gobiernos y dictaduras de derecha.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32109\" aria-describedby=\"caption-attachment-32109\" style=\"width: 372px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32109\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/01-TOSO-cubierta-libro-680x880-1-232x300.png\" alt=\"\" width=\"372\" height=\"481\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/01-TOSO-cubierta-libro-680x880-1-232x300.png 232w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/01-TOSO-cubierta-libro-680x880-1.png 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 372px) 100vw, 372px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-32109\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/www.edicionesimagomundi.com\/libros\/masacres-obreras-y-populares-en-america-latina-durante-el-siglo-xx\/\">Masacres obreras y populares en Am\u00e9rica Latina durante el siglo XX<\/a> Compiladores: Sergio Grez Toso y Jorge El\u00edas Caro<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><br \/>En el siglo XXI los mecanismos para sujetar y someter a las clases trabajadores tienen nuevas expresiones. Desde la d\u00e9cada de 1980, progresivamente las elites del poder, adoptando la ideolog\u00eda neoliberal, con auspicio internacional (FMI) y la convergencia de empresarios modernos que, sin embargo, nunca forjaron una conciencia de responsabilidad social, sino que conservaron las viejas mentalidades olig\u00e1rquicas del pasado, han arremetido contra los derechos laborales y los avances estatales en bienes y servicios como educaci\u00f3n, salud, seguridad social. En Am\u00e9rica Latina hay una carrera de gobiernos (siempre de derecha) por la flexibilidad laboral y el achicamiento del Estado, para privatizar incluso los logros sociales. Y es Colombia el pa\u00eds que exhibe una dram\u00e1tica historia diaria de asesinatos de l\u00edderes y dirigentes sociales y de los trabajadores.\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-32115 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-el-rastro-del-dinero-300x258.jpg\" alt=\"\" width=\"353\" height=\"304\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-el-rastro-del-dinero-300x258.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-el-rastro-del-dinero.jpg 461w\" sizes=\"auto, (max-width: 353px) 100vw, 353px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><br \/>Los ejes de las nuevas consignas flexibilizadoras son, sobre todo, dos: los salarios y la jornada. En Ecuador, las elites empresariales inventaron una f\u00f3rmula matem\u00e1tica supuestamente \u201ct\u00e9cnica\u201d para aplicarla al alza de salarios, que apunta siempre a reprimir cualquier elevaci\u00f3n. Y argumentan que el salario m\u00ednimo en el pa\u00eds es superior al de los pa\u00edses vecinos y a todos los latinoamericanos. Es falso. El salario de U$ 400 mensuales en un pa\u00eds dolarizado como Ecuador es una miseria y es mayor la desgracia de todos los otros pa\u00edses con los que se quiera comparar, donde los salarios menores implican peores condiciones de vida. Adem\u00e1s, se ha repetido que los mayores salarios ahuyentan las inversiones y frenan las actividades productivas, algo que, desde la perspectiva hist\u00f3rica, siempre ha sido falso y que recientemente tambi\u00e9n lo ha desmentido <a href=\"https:\/\/elpais.com\/economia\/2015\/07\/26\/actualidad\/1437936380_722077.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\">David Card<\/a>, premio Nobel de econom\u00eda 2021, quien espec\u00edficamente demostr\u00f3, con estudios emp\u00edricos, que los aumentos en el m\u00ednimo salarial \u201cno tienen por qu\u00e9 conducir necesariamente a la destrucci\u00f3n de empleo\u201d. As\u00ed es que, por el lado de reprimir los salarios, se apunta simplemente a garantizar mejores ganancias.<br \/>\u00a0<br \/>Y lo mismo ocurre en cuanto a la jornada. Las elites empresariales han planteado y presionado para que en Ecuador se privatice todo tipo de jornada laboral, de modo que sean los patronos quienes la establezcan a su modo y seg\u00fan sus necesidades de negocios, utilizando las 24 horas del d\u00eda y los 7 d\u00edas a la semana, algo in\u00e9dito en la historia laboral latinoamericana. En forma concreta existe la propuesta para elevar la jornada laboral diaria a 12 horas (mientras una serie de pa\u00edses europeos, como Islandia, la reduce a menos de 8), cumplir las 40 horas semanales en menos de 5 d\u00edas o en 6 (y hasta 7) sin pagar recargos, desconoci\u00e9ndose la diferencia entre jornada diurna y nocturna, as\u00ed como el pago de horas extras y suplementarias que superen las 8 diarias o se realicen en s\u00e1bados y domingos; y adicionalmente, regular vacaciones o descansos. Todo se ha revestido como nueva ley laboral para dar trabajo al 70% de poblaci\u00f3n que carece de empleo formal, impulsar los \u201cemprendimientos\u201d, modernizar al pa\u00eds y superar, dicen, la caduca vigencia del C\u00f3digo del Trabajo expedido en 1938 (que ha sufrido, por cierto, amplias modificaciones a lo largo de las d\u00e9cadas). Hist\u00f3ricamente, ese C\u00f3digo no ha impedido, durante 8 d\u00e9cadas, el progreso empresarial ni el de las inversiones. Obviamente, esta otra cara de la misma moneda, igualmente apunta a garantizar mejores ganancias.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32111\" aria-describedby=\"caption-attachment-32111\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32111\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-Devotamente-Eduardo-kingman-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-Devotamente-Eduardo-kingman-300x218.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Capture-Devotamente-Eduardo-kingman.jpg 612w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-32111\" class=\"wp-caption-text\">Eduardo kingman, \u201cDevotamente\u201d, \u00d3leo sobre tela, 70 x 97 cm. 1991.Colecci\u00f3n Soledad Kingman<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las experiencias flexibilizadoras en Am\u00e9rica Latina est\u00e1n presentes de la mano de gobiernos empresariales, que siguen caminando en direcci\u00f3n opuesta a toda econom\u00eda social de bienestar. Y no hay perspectivas para revertirlas, porque en buena parte de los pa\u00edses, las organizaciones de trabajadores est\u00e1n debilitadas y en Ecuador su esclerosis es prolongada. Pero, adem\u00e1s, las resistencias y luchas tradicionales tampoco han logrado revertir el progreso neoliberal. De manera que las mismas organizaciones y los l\u00edderes sociales se enfrentan al desaf\u00edo de revisar y reformular sus acciones, si es que anhelan crear una amplia conciencia de clase que, sobre la base de actualizar posiciones, pueda confrontar al poder ya alcanzado por el capital.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Juan J. Paz y Mi\u00f1o Cepeda para La Pluma, 15 de noviembre de 2021<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Publicado por Blog Historia y presente<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Visita la red del colectivo\u00a0<a href=\"https:\/\/rutakritica.org\">Ruta Kr\u00edtica<\/a>, el\u00a0nuevo blog de difusi\u00f3n del pensamiento y la comunicaci\u00f3n alternativos<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el siglo XXI los mecanismos para sujetar y someter a las clases trabajadores tienen nuevas expresiones.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":32110,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[15967,15969,58,15970,15968,725],"coauthors":[257],"class_list":["post-32104","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-ecuador-america-latina-abya-yala","tag-ecuador-guayaquil-masacre-obrera","tag-juan-j-paz-y-mino-cepeda","tag-luchas-y-resistencia","tag-masacre-obrera-15noviembre1992","tag-memoria-historica"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32104","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32104"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32104\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32119,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32104\/revisions\/32119"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32110"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32104"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32104"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32104"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=32104"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}