{"id":30711,"date":"2021-09-19T19:00:00","date_gmt":"2021-09-19T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=30711"},"modified":"2021-09-20T20:04:12","modified_gmt":"2021-09-20T20:04:12","slug":"el-olvido-unica-venganza-y-unico-perdon-nota-sobre-el-perdon-y-las-ofensas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/09\/19\/el-olvido-unica-venganza-y-unico-perdon-nota-sobre-el-perdon-y-las-ofensas\/","title":{"rendered":"El olvido, \u00bf\u00fanica venganza y \u00fanico perd\u00f3n? <\/em><br>Nota sobre el perd\u00f3n y las ofensas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">M\u00e1s all\u00e1 de su origen religioso y confesional, de ser una mediaci\u00f3n entre los dioses y los humanos (\u201cperdona nuestras ofensas, as\u00ed como nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u201d: se dirige al dios y se anuncia luego como un hecho terrenal con el semejante), el perd\u00f3n es una revelaci\u00f3n de la palabra y su poder transformador, una contenci\u00f3n de la venganza y un neutralizador del odio.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-30715 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/foto-archivo-historico-300x225.webp\" alt=\"\" width=\"471\" height=\"353\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/foto-archivo-historico-300x225.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/foto-archivo-historico-768x576.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/foto-archivo-historico.webp 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 471px) 100vw, 471px\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\" data-adtags-visited=\"true\">Mosaico en el Archivo hist\u00f3rico de Medellin. Foto Spitaletta<\/h6>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Pese a su origen religioso (tambi\u00e9n hay una historia laica del perd\u00f3n), se ha proyectado a \u00e1mbitos de lo social, del derecho y la pol\u00edtica. Y a la compleja relaci\u00f3n entre los individuos. \u201cYo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la \u00fanica venganza y el \u00fanico perd\u00f3n\u201d, enuncia Borges en <a href=\"https:\/\/licricardososa.wordpress.com\/2009\/07\/26\/jorge-luis-borges-fragmentos-de-un-evangelio-apocrifo\/\"><em>Fragmentos de un Evangelio ap\u00f3crifo<\/em>,<\/a> en el cual tambi\u00e9n se dicen cosas como estas: \u201cNo odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de alg\u00fan modo su esclavo. Tu odio nunca ser\u00e1 mejor que tu paz.\u201d<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">\u00bfQu\u00e9 es el perd\u00f3n? Puede haber dis\u00edmiles definiciones, entretejidas con memorias y olvidos, (\u201cLas palabras crean las cosas\u201d, dec\u00eda un fil\u00f3sofo), con palabras que se instalan en la conciencia individual y colectiva. \u00bfPerdonar es olvidar? \u00bfEs esperar una reparaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del acto de contrici\u00f3n o de pesar que puede hacer el victimario? El perd\u00f3n, un acto en el que hay que desarmarse, aherrojar el orgullo, desprenderse de vanidades, es una apertura. Una posibilidad del acercamiento, por lo menos en el instante de la formulaci\u00f3n (un ritual), entre ofensor y ofendido.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">\u00bfEs un nuevo comienzo el perd\u00f3n? \u00bfPuede hacer desaparecer la herida? Es un elemento curativo o terap\u00e9utico, pero, adem\u00e1s, es una suerte de paisaje de la tranquilidad en el que las tensiones se resguardan o se agazapan. Mejor dicho, se puede admitir que perdonar es dejar de pensar en la venganza, o en el castigo a la ofensa. Sucede entre dos (aunque no es solo individual) y se establece un t\u00e1cito pacto, una cesaci\u00f3n. Una descarga. Y se puede decir que, aunque las heridas sigan abiertas, hay una interrupci\u00f3n del odio, de un lado, y del peso de la culpa, del otro.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Es bello, adem\u00e1s de necesario, que existan jornadas del perd\u00f3n, caminos para ir a su encuentro, celebraciones y conmemoraciones sobre la culpa y su expiaci\u00f3n. Como escenarios para propiciarlos. As\u00ed es posible que quien impetrar\u00e1 el perd\u00f3n reconozca y sienta la presencia estorbosa de la culpa, del acto agresor, de su condici\u00f3n de victimario y entonces estar\u00e1 listo para beber la p\u00f3cima del arrepentimiento.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Con tantas cosas est\u00e1 conectado el acto del perd\u00f3n. No desaparece o anula la memoria, ni es para borrar (no siempre es adecuado aquello de \u201cborr\u00f3n y cuenta nueva\u201d). Es para renacer. O sea, para tener nuevas perspectivas de relaci\u00f3n con el otro, que vayan m\u00e1s all\u00e1 del agravio y el desagravio. La sensaci\u00f3n que puede flotar luego del perd\u00f3n (se insiste, es una transacci\u00f3n entre dos instancias, entre categor\u00edas de pensamiento, entre formas de ver el mundo, etc.) es la de la ingravidez. Uno y otro se despojan. Uno, del peso de la culpa; el otro, de las ansias punitivas, cuando no de vindicta. Y as\u00ed se abre un camino.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">El perd\u00f3n, entonces, es un acto de reconocimiento de la culpa, de la verg\u00fcenza por lo cometido, que trasciende escenograf\u00edas y utilitarismos. El paso que sigue (suponiendo que sea un proceso en etapas) es la reconciliaci\u00f3n. \u00bfY d\u00f3nde queda la justicia? Puede ser un interrogante v\u00e1lido cuando se advierte que el perd\u00f3n se presenta cuando no ha habido un castigo previo, una pena, una punici\u00f3n. Esto no es un absoluto, porque puede haber un precedente de aplicaci\u00f3n de justicia penal al agresor y luego de esta pueden venir tambi\u00e9n ofrendas de perd\u00f3n y arrepentimientos.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">\u00bfEl perd\u00f3n niega la justicia? Este interrogante siempre ha estado en la formulaci\u00f3n de la duda y las alertas acerca de una y otra categor\u00edas, y permite indagaciones y perspectivas anal\u00edticas. \u00bfY si hubiera justicia sobrar\u00edan los escenarios del perd\u00f3n? Aqu\u00ed pudiera recordarse, entre tantos ejemplos que hay en la historia, aquella muestra de arbitrariedad, como fue el ama\u00f1ado juicio y condena a Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, en la d\u00e9cada del veinte, en los Estados Unidos. Se les aplic\u00f3 la pena de muerte a dos inocentes, solo porque eran distintos en sus ideas, porque no encajaban en los moldes del poder, hechos para uniformar al ciudadano, para adormecerlo y erigirlo en ser d\u00f3cil y obediente. Despu\u00e9s, pasados cincuenta a\u00f1os del atropello judicial, las autoridades de Massachusetts pidieron perd\u00f3n, cuando ya los dos inmigrantes italianos hab\u00edan ascendido a la categor\u00eda de \u201ch\u00e9roes del pueblo\u201d.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Este tipo de perdones, tard\u00edos y todo, sirven, en general, como un acto de contrici\u00f3n y desahogo del poder frente a sus desafueros, y, en particular, a la historia, a la revisi\u00f3n, al volver atr\u00e1s para saber qu\u00e9 pas\u00f3. Cuando acaeci\u00f3 esta situaci\u00f3n de pedir perd\u00f3n por los errores cometidos con Sacco y Vanzetti, ejecutados en la silla el\u00e9ctrica, muchos tornaron a la revisi\u00f3n, a los anales hist\u00f3ricos a ver de qu\u00e9 se hab\u00eda tratado aquel abuso. Y pudieron escarbar en un momento de la historia de EE.UU., cuando se declaraba el \u201cmiedo al rojo\u201d y se persegu\u00edan contradictores del establecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-30712 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/affaire-sacco-et-vanzetti-300x167.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/affaire-sacco-et-vanzetti-300x167.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/affaire-sacco-et-vanzetti-1024x571.jpg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/affaire-sacco-et-vanzetti-768x429.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/affaire-sacco-et-vanzetti-1536x857.jpg 1536w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/affaire-sacco-et-vanzetti.jpg 1679w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\" data-adtags-visited=\"true\">Sacco y Vanzetti, condenados a la silla el\u00e9ctrica<\/h6>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Igual ha acontecido con los perdones \u2014tard\u00edos y todo\u2014 pedidos por la Iglesia cat\u00f3lica por sus cr\u00edmenes y persecuciones a los que ella consideraba herejes, opositores al dogma, cuestionadores del poder terrenal de esa instituci\u00f3n, en fin. Desde el establecimiento del tribunal de la Inquisici\u00f3n en 1233 por el papa Gregorio IX, la sucesi\u00f3n de autos de fe, quemas en la hoguera, juicios infames a los considerados her\u00e9ticos, brujas, cient\u00edficos, fil\u00f3sofos, reformadores, en fin, fue una aciaga muestra del dogmatismo y autoritarismo eclesial.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Y digo que las invocaciones al perd\u00f3n realizadas por pont\u00edfices como Juan Pablo II y Francisco son, adem\u00e1s de una especie de purgatorio de sus afrentas, una posibilidad para que los feligreses, y por supuesto cualquier otra persona creyente o no creyente, se interesaran por la historia de aquellas infamias. De tal modo que fue posible, al menos como repaso, volver los ojos a la pavorosa quema de brujas, que eran, en esencia, mujeres sabias, experimentadoras de los nuevos conceptos cient\u00edficos, forjadoras de caminos para otras maneras del conocimiento, y que fueron v\u00edctimas de la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">O recordar a cient\u00edficos como Galileo Galilei (condenado por demostrar que la Tierra giraba alrededor del Sol, aunque este astr\u00f3nomo se salv\u00f3 de las llamas), Giordano Bruno y a los miles de v\u00edctimas de la denominada \u201cevangelizaci\u00f3n\u201d de Am\u00e9rica, una sangrienta purga de ind\u00edgenas consistente en que millones de habitantes nativos fueron sometidos a las m\u00e1s enconadas maneras de barbarie de los invasores.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-30716 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Giordano-Bruno-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"417\" height=\"582\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Giordano-Bruno-215x300.jpg 215w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Giordano-Bruno.jpg 550w\" sizes=\"auto, (max-width: 417px) 100vw, 417px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\" data-adtags-visited=\"true\">Jordano Bruno<\/h5>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">El papa Francisco, en su visita a Bolivia en julio de 2015, pidi\u00f3 \u201chumildemente perd\u00f3n\u201d no solo por \u201clas ofensas de la propia Iglesia cat\u00f3lica, sino por los cr\u00edmenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de Am\u00e9rica\u201d. As\u00ed que estas muestras de reconocimiento de sus aborrecibles atrocidades, adem\u00e1s de darles dignidad a los representantes del poder religioso cat\u00f3lico, les concede una posibilidad del arrepentimiento, aunque, como se podr\u00eda inferir, la historia no los absolver\u00e1. Dicen por ah\u00ed que la iniquidad cometida se puede perdonar, pero no olvidar.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">En Colombia, pa\u00eds de la ofensa, de los agravios y las inequidades, el perd\u00f3n ha sido, sobre todo en los \u00faltimos tiempos, una posibilidad \u2014aunque todav\u00eda remota\u2014 de la reconciliaci\u00f3n y el acercamiento entre v\u00edctimas y victimarios, en particular en los del conflicto armado. Exguerrilleros y exparamilitares han podido, debido a las instancias de la Comisi\u00f3n de la Verdad y la Jurisdicci\u00f3n para la Paz (JEP), pedir perd\u00f3n a las v\u00edctimas. Lo que no deja de ser significativo en una naci\u00f3n sometida durante a\u00f1os a todas las violencias y arbitrariedades.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Es hora, dice uno, de que el Estado y algunos de los que han sido gobernantes comiencen a pedir perd\u00f3n por sus actos desalmados, como, por ejemplo, los \u201cfalsos positivos\u201d, las reformas antipopulares, la corrupci\u00f3n (todav\u00eda, como quer\u00eda un viejo presidente, tambi\u00e9n desalmado, no han podido reducirla a \u201csus justas proporciones\u201d) y otra lista casi infinita de arbitrariedades y de mal gobierno.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\">Esos son los perdones grandes. Los peque\u00f1os, muy necesarios y restauradores, est\u00e1n m\u00e1s en la vida cotidiana, en las relaciones de vecinos, en el mundo dom\u00e9stico. Y ayudan a la convivencia y la comunicaci\u00f3n. Hablo aqu\u00ed de perdones, no de venganzas. Estas las podemos dejar en algunas obras literarias (maravillosas, como la venganza de la ballena Moby Dick o la de Edmundo Dant\u00e8s, conde de Montecristo, en El barril de amontillado y otros tantos cuentos y novelas) y en las deleitosas revanchas futboleras.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-30718 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/enfant-prodigue-Pompeo_Batoni-300x257.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/enfant-prodigue-Pompeo_Batoni-300x257.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/enfant-prodigue-Pompeo_Batoni.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/p>\n<h6 id=\"firstHeading\" class=\"firstHeading\" style=\"text-align: center;\">Batoni, Pompeo Girolamo (1708-1787), \u201cEl regreso del hijo pr\u00f3digo\u201d, 1773, \u00d3leo sobre lienzo, 137.16 cm por 101,6 cm. Museo de Historia del Arte, Viena, Austria.<\/h6>\n<h4 data-adtags-visited=\"true\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma. Escrito en Medell\u00edn el soleado 18 de septiembre de 2021<\/h4>\n<h4 class=\"western\" align=\"justify\"><strong><b>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/fr\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/b><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"western\" align=\"justify\">\u00a0<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"western\" align=\"justify\">&nbsp;<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen por ah\u00ed que la iniquidad cometida se puede perdonar, pero no olvidar.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":30718,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[15140,15135,15142,15133,15136,15131,519,15141,15143,15144],"coauthors":[265],"class_list":["post-30711","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","tag-derecho-y-politica","tag-dioses-y-humanos-mediacion","tag-el-perdon-y-la-justicia","tag-el-perdon-y-las-ofensas","tag-perdon-revelacion-de-la-palabra","tag-perdon-olvido","tag-reinaldo-spitaletta","tag-ritual-entre-ofensor-y-ofendido","tag-sacco-y-vanzetti","tag-tribunal-de-la-inquisicion"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30711","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30711"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30711\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30747,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30711\/revisions\/30747"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30711"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30711"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30711"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=30711"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}