{"id":29306,"date":"2021-08-07T13:37:03","date_gmt":"2021-08-07T13:37:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=29306"},"modified":"2021-08-08T19:03:16","modified_gmt":"2021-08-08T19:03:16","slug":"un-ano-despues-de-la-explosion-en-beirut-el-libano-esta-mas-destrozado-que-nunca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/08\/07\/un-ano-despues-de-la-explosion-en-beirut-el-libano-esta-mas-destrozado-que-nunca\/","title":{"rendered":"Un a\u00f1o despu\u00e9s de la explosi\u00f3n en Beirut, el L\u00edbano est\u00e1 m\u00e1s destrozado que nunca"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Desde la oscuridad de una ciudad con apenas suministro el\u00e9ctrico, Bissan Fakih relata la explosi\u00f3n que devast\u00f3 la capital del L\u00edbano hace un a\u00f1o, y traza el vertiginoso colapso del pa\u00eds, hundido desde entonces en la m\u00e1s absoluta disfunci\u00f3n y desesperaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-29307 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Beyrouth-408-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"557\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Beyrouth-408-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Beyrouth-408-435x290.jpg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Beyrouth-408-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Beyrouth-408-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Beyrouth-408.jpg 639w\" sizes=\"auto, (max-width: 557px) 100vw, 557px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como muchos otros en la ciudad, sent\u00ed la explosi\u00f3n en dos oleadas. \u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la primera salt\u00e9 del sof\u00e1 para mirar por las ventanas, buscando el humo o los escombros del ataque a\u00e9reo que estaba segura acababa de producirse. Mi apartamento tiene vistas al barrio de Sin al-Fil, plagado de rascacielos de cristal. El sol ca\u00eda sobre ellos de tal manera a las 6:08 de la tarde que, en medio de mi p\u00e1nico, pens\u00e9 que los destellos anaranjados eran cohetes o fuegos que se precipitaban sobre el suelo. La segunda oleada fue tan fuerte que estaba convencida de que el edificio estaba derrumb\u00e1ndose. Entrenada por los a\u00f1os de inquietud de mi madre, envi\u00e9 una nota de voz al grupo familiar de WhatsApp solo segundos despu\u00e9s de que terminara: \u201c\u00a1Hay ataques a\u00e9reos, pero estoy bien! \u00a1Hay ataques a\u00e9reos, estoy bien!\u201d Agarr\u00e9 mi cartera, las llaves y un cargador de tel\u00e9fono, corr\u00ed hacia la puerta y envi\u00e9 otra nota de voz: \u201c\u00a1Decidme qu\u00e9 est\u00e1 pasando, por favor, que alguien me diga qu\u00e9 est\u00e1 pasando!\u201d Y luego un mensaje de texto, por si no hubieran escuchado mis notas de voz: \u201cDile a mam\u00e1 que estoy bien\u201d. En los d\u00edas siguientes, cuando el sonido de los vidrios rotos cruj\u00eda bajo nuestros pies, y cuando mis rodillas no dejaban de temblar, supe de muchos padres que no pudieron llegar nunca hasta sus hijos ese d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante todo ese verano nos hab\u00edamos estado sintiendo como si estuvi\u00e9ramos cerca de una implosi\u00f3n. La moneda nacional hab\u00eda perdido el 80% de su valor. Los bancos nos hab\u00edan robado el dinero y los ahorros de toda la vida, excepto el de los muy ricos y bien conectados, que hab\u00edan logrado sacar sus millones de contrabando. Las profundidades en las que pronto nos hundir\u00eda la crisis econ\u00f3mica se hicieron m\u00e1s evidentes, y la gente ten\u00eda que pelear ya para poder comer, encontrar medicinas y educar a sus hijos. La pandemia de la covid-19 hab\u00eda acelerado nuestro declive y nos hab\u00eda obligado a abandonar las calles, donde muchos hab\u00edan permanecido desde que estall\u00f3 el <a href=\"https:\/\/www.aljumhuriya.net\/en\/content\/lebanon%E2%80%99s-uprising-between-hope-and-hard-truths\">levantamiento contra el r\u00e9gimen<\/a> por todo el pa\u00eds en octubre de 2019. Hab\u00edamos pasado de la euforia de la revoluci\u00f3n, de reclamar nuestras plazas p\u00fablicas y bailar entre nosotros en las calles, a lo surrealista de los toques de queda, las mascarillas, y las im\u00e1genes perturbadoras de los entierros masivos en Italia y Nueva York. En el sofocante calor y la humedad de julio y agosto, la realidad de nuestra desaparici\u00f3n, y lo larga y dolorosa que ser\u00eda, hab\u00eda quedado claramente establecida. Los signos de la descomposici\u00f3n ya estaban all\u00ed.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20599 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Explosion-Beirut.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><br \/>Y luego el mundo estall\u00f3 a nuestro alrededor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s de la explosi\u00f3n, los llamamientos para pedir sangre cero negativo estuvieron sonando por toda la ciudad y m\u00e1s all\u00e1 para nuestros miles de heridos. Me puse dos mascarillas y conduje hasta el hospital H\u00f4tel-Dieu para donar. Mis neum\u00e1ticos crujieron sobre los cristales rotos durante todo el viaje, a pesar de que estaba a kil\u00f3metros del epicentro de la explosi\u00f3n. Me di cuenta de mi error r\u00e1pidamente a medida que me acercaba al hospital: era un autom\u00f3vil m\u00e1s en medio del tr\u00e1fico que transportaba a los heridos en busca de ayuda y familiares que ven\u00edan a buscar a sus seres queridos desaparecidos. Un voluntario de la Cruz Roja salt\u00f3 de una ambulancia, agitando los brazos, gritando y suplicando a los autom\u00f3viles que se movieran para dejar pasar a la ambulancia. Sal\u00ed de la carretera lo m\u00e1s r\u00e1pido que pude, pero en la oscuridad, en medio de los crujidos, me asombr\u00f3 la visi\u00f3n apocal\u00edptica de los autos y la gente que los conduc\u00eda. C\u00e1scaras de metal, con todas las ventanillas voladas, y sus conductores, algunos gritando por los tel\u00e9fonos, otros silenciosos y angustiados, con los ojos muy abiertos, las luces delanteras iluminando fragmentos de vidrio rotos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi mente ansiosa, que durante a\u00f1os hab\u00eda controlado y atemperado el miedo a base de hacer listas, hizo otra m\u00e1s para la ciudad: encontrar a los desaparecidos, ayudar a los heridos, enterrar a los muertos, vengarnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comprensi\u00f3n de la enormidad de nuestra p\u00e9rdida, la escala de esta aberraci\u00f3n humana, lleg\u00f3 tambi\u00e9n en oleadas. En la televisi\u00f3n vi a los familiares de los bomberos desaparecidos y a los trabajadores del puerto compartir fotos de sus tel\u00e9fonos con las c\u00e1maras, vi c\u00f3mo sus caras se desmoronaban durante las muchas horas de transmisi\u00f3n en directo cuando se hizo evidente que sus seres queridos no regresar\u00edan a casa. Vi los rostros de cuatro mujeres j\u00f3venes, enfermeras del Hospital St. George, todas muertas. Escuch\u00e9 la historia de c\u00f3mo su colega Pamela Zeinoun, que sobrevivi\u00f3, llev\u00f3 a tres beb\u00e9s prematuros a un lugar seguro. De Rawan Mesto, una camarera siria de unos 20 a\u00f1os, que hab\u00eda trabajado en el restaurante Cyrano para mantener a su familia, que se esforzaba en reunir el dinero necesario para poder enterrarla. Las caritas de Alexandra Naggear e Isaac Oehlers, las v\u00edctimas m\u00e1s j\u00f3venes de la explosi\u00f3n, quedaron grabadas en mi mente y nunca las olvidar\u00e9 mientras viva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde comprend\u00ed que, por los pelos, estaba en casa cuando se supon\u00eda que no deb\u00eda estar, y al escuchar luego las historias de mis amigos, constat\u00e9 lo cerca que estuve de perderlos. La muerte se llev\u00f3 a sus v\u00edctimas al azar el 4 de agosto, y si las 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto por nuestro criminal r\u00e9gimen hubieran decidido explotar unos segundos antes o despu\u00e9s, la lista de v\u00edctimas habr\u00eda sido diferente. No sin amargura creo firmemente que la pandemia salv\u00f3 probablemente a cientos, cuando no miles de vidas. Los cientos de personas que trabajan en la oficina central de la compa\u00f1\u00eda nacional de electricidad, con vistas al puerto, estaban en casa debido al confinamiento. El edificio sigue siendo un esqueleto ahora, un a\u00f1o despu\u00e9s. En un popular estudio de yoga cercano, donde decenas de personas practicaban normalmente su clase a las seis de la tarde, todo el techo se derrumb\u00f3 sobre el suelo. Los pubs y bares del cercano barrio de Mar Mikhael, que normalmente se habr\u00edan llenado durante la hora feliz, estaban m\u00e1s vac\u00edos de lo habitual por miedo al virus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran tan j\u00f3venes tantas de las v\u00edctimas que sus funerales se llevaron a cabo como si fueran bodas, como dicta la tradici\u00f3n. Se hicieron girar ata\u00fades blancos con el sonido de ululaciones, mientras los padres lloraban cerca. Me despert\u00e9 una ma\u00f1ana, con el coraz\u00f3n acelerado, con un sonido tan fuerte de disparos que corr\u00ed a refugiarme en un ba\u00f1o sin ventanas, aterrorizada por las balas perdidas que ca\u00edan. Estaban sepultando al joven bombero Ralph Mallahi, de mi vecindario. Vi un video de \u00e9l pavone\u00e1ndose por nuestras calles mientras la gente aplaud\u00eda a los trabajadores de la sanidad durante la pandemia, fingiendo que la audiencia lo vitoreaba a \u00e9l, por lo que hac\u00eda reverencias a todo el mundo. Era muy gracioso, as\u00ed que me re\u00ed durante unos segundos, olvid\u00e1ndome de m\u00ed misma, hasta que record\u00e9 que se hab\u00eda ido para siempre y solloc\u00e9. M\u00e1s tarde supe que un jugador de f\u00fatbol del equipo Ansar, Mohamad Atwi, muri\u00f3 a causa de una bala perdida que le alcanz\u00f3 en la cabeza, presumiblemente en uno de los funerales de las v\u00edctimas de la explosi\u00f3n. El 8 de agosto, cuatro d\u00edas despu\u00e9s de la explosi\u00f3n, circul\u00f3 en Facebook un video de una mujer joven con un meg\u00e1fono que llamaba a los residentes de las calles inquietantemente vac\u00edas a trav\u00e9s de la ventanilla abierta de un autom\u00f3vil:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Al traumatizado pueblo de Beirut, al traumatizado pueblo de Beirut: Han volado la ciudad, a nuestros hijos y amigos. Han volado nuestras casas y nuestras calles y nuestros medios de vida. Lo \u00fanico que nos queda somos los unos a los otros. Hoy, a las 4 de la tarde, dejaremos que las v\u00edctimas de la explosi\u00f3n de Beirut descansen y nos trasladaremos desde la sede de la compa\u00f1\u00eda nacional de electricidad a la Plaza de los M\u00e1rtires. \u00a1Justicia para las v\u00edctimas, venganza sobre el r\u00e9gimen!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me present\u00e9 en la Plaza de los M\u00e1rtires a las cinco de la tarde y la polic\u00eda antidisturbios y los guardias del parlamento estaban ya disparando gases lacrim\u00f3genos contra los manifestantes. Reconoc\u00ed a un grupo de amigos reunidos en los extremos de la plaza, p\u00e1lidos supervivientes. No abrac\u00e9 a ninguno de ellos por la covid, porque nuestro sistema m\u00e9dico estaba desbordado. Sentada en los bordillos de la plaza, herv\u00eda de rabia y odio. Durante los \u00faltimos d\u00edas, lo \u00fanico que me arrullaba hasta quedar dormida hab\u00edan sido im\u00e1genes de venganza. Hab\u00eda vivido y respirado la idea de los derechos humanos y su b\u00fasqueda durante toda mi vida adulta, pero ahora solo pod\u00eda encontrar la paz y el sue\u00f1o imaginando a los altos mandos de nuestra clase dominante arrastrados por las calles, ensangrentados y pisoteados. El sentimiento era evidentemente popular, porque en todo el pa\u00eds se repiti\u00f3 la consigna \u201cPreparad las sogas\u201d, y en la Plaza de los M\u00e1rtires ese d\u00eda se ahorcaron las efigies de numerosos l\u00edderes pol\u00edticos. La adrenalina no consigui\u00f3 impulsarme a la cabeza de los enfrentamientos. Mis piernas eran como de gelatina. Al o\u00edr los disparos, me retir\u00e9. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de provocar una de las mayores explosiones no nucleares de la historia, el r\u00e9gimen liban\u00e9s nos disparaba. El r\u00e9gimen liban\u00e9s nos disparaba. Desat\u00f3 la violencia sobre una multitud que inclu\u00eda a los heridos, familiares y amigos de las personas asesinadas en la explosi\u00f3n, a personas que hab\u00edan perdido sus hogares y negocios y no pod\u00edan permitirse repararlos, algunos de ellos porque los bancos les hab\u00edan robado su dinero. El r\u00e9gimen liban\u00e9s dispar\u00f3 contra su ciudadan\u00eda despu\u00e9s de volar nuestra capital, cuando los desaparecidos a\u00fan estaban desaparecidos, cuando los muertos todav\u00eda estaban siendo enterrados, todo esto a pocos metros del lugar de la explosi\u00f3n. Esas fueron las nuevas listas que compuse en mi cabeza, listas lamentables de nuestros sufrimientos y humillaciones.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-29308 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/113825993_beirut_before_after_640_mundo-nc-1-257x300.jpg\" alt=\"\" width=\"515\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/113825993_beirut_before_after_640_mundo-nc-1-257x300.jpg 257w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/113825993_beirut_before_after_640_mundo-nc-1.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s de la explosi\u00f3n en Beirut, nuestros asesinos siguen entre nosotros. En julio, las fuerzas de seguridad golpearon y lanzaron gases lacrim\u00f3genos a los manifestantes, incluidos los familiares de las v\u00edctimas de la explosi\u00f3n, que estaban, simplemente, exigiendo justicia y protestando por la decisi\u00f3n del ministro del Interior interino, Mohammed Fahmi, de proteger a los altos funcionarios del interrogatorio del juez designado formalmente para investigar la explosi\u00f3n. El pa\u00eds no solo est\u00e1 privado de justicia, sino que estos mismos asesinos son responsables de una mayor violencia estructural: una muerte lenta, menos sangrienta que la explosi\u00f3n, pero que provoca un dolor colectivo a\u00fan palpable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribo esto en la oscuridad, en medio de un calor sofocante, ya que la escasez de combustible provoca graves cortes de electricidad en todo el pa\u00eds. Las colas de las gasolineras bloquean nuestras carreteras ya obstruidas, y la gente se apresura desesperadamente a buscar la escasa leche para beb\u00e9s que queda y medicamentos para todo que salvan vidas, desde enfermedades card\u00edacas hasta depresi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La explosi\u00f3n fue un verdadero recordatorio de la fragilidad del cuerpo humano, y esta nueva descomposici\u00f3n somete nuestros cuerpos a un tipo diferente de violencia. En un solo fin de semana cont\u00e9 hasta seis amigos afectados por una intoxicaci\u00f3n alimentaria, con est\u00f3magos que rechazaban la comida que se hab\u00eda echado a perder por el calor de un verano sin energ\u00eda para hacer funcionar refrigeradores o congeladores. Mi propio est\u00f3mago est\u00e1 alterado la mayor parte de los d\u00edas, y realmente no s\u00e9 si son los nervios o la falta de electricidad para almacenar alimentos.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 8 de agosto de 2020 fue el \u00faltimo d\u00eda que protest\u00e9 en Beirut. No he vuelto a las calles desde entonces. Un a\u00f1o despu\u00e9s de la explosi\u00f3n, rodeada de decadencia y desesperaci\u00f3n, he perdido la creencia de que sabemos c\u00f3mo cambiar el r\u00e9gimen liban\u00e9s. Rechazo las preguntas de por qu\u00e9 la gente no se ha rebelado en el L\u00edbano y qu\u00e9 se necesita para sacarnos a las calles, ambas te\u00f1idas de acusaciones de sucumbir a la apat\u00eda. Se le concede mucha importancia a las protestas y manifestaciones, y se invierten en la promesa de ofrecer un cambio que no es justo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El levantamiento de octubre de 2019 fue la mejor arma de nuestro arsenal de t\u00e1cticas no violentas. Fieles a una verdadera revoluci\u00f3n, hubo un ajuste de cuentas con muchos de nosotros mismos, en particular con aquellos que hab\u00edan mantenido lealtades hacia partidos pol\u00edticos que se remontaban no solo a a\u00f1os, sino a d\u00e9cadas, y que hab\u00edan sido trasmitidas por l\u00ednea familiar como una herencia. Se sacrific\u00f3 la lealtad sectaria y se produjo un acercamiento tan exagerado en su expresi\u00f3n que recuerdo haberme encogido ante el sentimentalismo. Pero no funcion\u00f3. Las protestas no obligar\u00e1n a l\u00edderes despiadados y \u00e1vidos de poder a aflojar su control sobre la naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la cat\u00e1strofe del 4 de agosto gener\u00f3 una solidaridad tan fuerte que me dej\u00f3 sin aliento. En los d\u00edas siguientes, cuando incluso las personas ilesas eran como heridas abiertas, nos volcamos en la comunidad. Barrimos cristales, nos alimentamos los unos a los otros, atendimos heridas y escuchamos. La explosi\u00f3n hizo visible lo invisible. Gran parte del sufrimiento que se hab\u00eda ignorado en las zonas m\u00e1s vulnerables de nuestro pa\u00eds capitalista, racista y patriarcal qued\u00f3 al descubierto. Cuando el dinero y la ayuda llegaron a raudales, quienes m\u00e1s lo necesitaban hab\u00edan estado sufriendo mucho antes de la explosi\u00f3n. Como voluntaria, junto a un amigo, llevamos a una trabajadora dom\u00e9stica migrante a la sala de emergencias por una hemorragia nasal que no hab\u00eda cesado en tres d\u00edas. En el apartamento donde se hab\u00eda refugiado, fue condenada al ostracismo por temor a que estuviera contagiada de covid. De camino, nos explic\u00f3 que en realidad no hab\u00eda resultado herida en la explosi\u00f3n, sino que su empleador liban\u00e9s la hab\u00eda golpeado en la cara. Muchos de los que necesitaron atenci\u00f3n m\u00e9dica despu\u00e9s de la explosi\u00f3n ya la hab\u00edan necesitado antes. Para las familias que necesitaban comida y las personas mayores que viv\u00edan solas y necesitaban atenci\u00f3n, era m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante estos d\u00edas, cuando estoy sola, revoloteo de una pantalla a otra y aplicaci\u00f3n en aplicaci\u00f3n, neg\u00e1ndome a estar conmigo misma. Pero busco y encuentro consuelo en mi comunidad. Con la gente que me rodea soy m\u00e1s real y honesta que antes de la explosi\u00f3n, revelando traumas e inseguridades del pasado que antes consideraba tab\u00fa antes. Les pregunto a mis amigos si puedo abrazarlos. Beso sus frentes y mejillas. Les ruego que se hagan an\u00e1lisis de sangre y memoricen las fechas de las citas de vacunaci\u00f3n de sus padres. Compartimos memes, discutimos y nos re\u00edmos de lo absurdo. En este pa\u00eds destrozado, yo cuido de ellos y ellos cuidan de m\u00ed. Ma\u00f1ana, cuando se celebre el aniversario de la explosi\u00f3n, volver\u00e9 a estar en las calles. Aunque nuestra presencia en la Plaza de los M\u00e1rtires no haga temblar a este r\u00e9gimen ni se nos concede justicia, quiero estar all\u00ed. Mantenernos firmes frente a este r\u00e9gimen podrido, estar juntos en solidaridad y reconocimiento compartido, es todo cuanto nos queda.<\/p>\n<h2><strong>Bissan Fakih<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Original: One year on from Beirut\u2019s explosion, Lebanon is more broken than ever<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Traducido por <a href=\"http:\/\/tlaxcala-int.blogspot.com\/search?q=sinfo+fern%C3%A1ndez\">Sinfo Fern\u00e1ndez<\/a><br \/><\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Editado por <b><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/b><br \/><\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Fuente: <a href=\"http:\/\/tlaxcala-int.blogspot.com\/2021\/08\/bissan-fakih-un-ano-despues-de-la.html\">Tlaxcala<\/a>, 6 de agosto de 2021 <\/strong><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la oscuridad de una ciudad con apenas suministro el&eacute;ctrico, Bissan Fakih relata la explosi&oacute;n que devast&oacute; la capital del L&iacute;bano hace un a&ntilde;o, y traza el vertiginoso colapso del pa&iacute;s, hundido desde entonces en la m&aacute;s absoluta disfunci&oacute;n y desesperaci&oacute;n. 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