{"id":28936,"date":"2021-07-26T11:39:58","date_gmt":"2021-07-26T11:39:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=28936"},"modified":"2021-07-26T11:40:00","modified_gmt":"2021-07-26T11:40:00","slug":"hasta-siempre-diego-olivera-hermano-en-la-lucha-y-en-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/07\/26\/hasta-siempre-diego-olivera-hermano-en-la-lucha-y-en-la-vida\/","title":{"rendered":"Hasta siempre Diego Olivera, hermano en la lucha y en la vida"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"left\"><strong><span style=\"color: #0a0a0a;\">\u201c<span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">La muerte no es verdad cuando se ha cumplido la obra de la vida\u201d Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\">\u00abSin recursos para crear agencias de prensa, para armar un medio impreso, s\u00f3lo nos queda la v\u00eda del Internet para enviar nuestras noticias\u00bb Diego Olivera<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><strong><span style=\"color: #0a0a0a;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">En la ciudad de Montevideo, Uruguay, falleci\u00f3 el pasado mi\u00e9rcoles el periodista y analista internacional Diego Olivera Evia. Diego trabaj\u00f3 y colabor\u00f3 con una infinidad de medios internacionales alternativos durante varios a\u00f1os. Publicaba en elmercuriodigital tanto sus art\u00edculos como los de su esposa Sylvia Ubal, los de\u00a0Sergio Rodr\u00edguez Gelfenstein y el resto de colaboradores y colaboradoras de Bar\u00f3metro Internacional (Bar\u00f3metro Latinoamericano), medio que fund\u00f3 y dirig\u00ed\u00f3 hasta que lo impidi\u00f3 su enfermedad. <\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"left\"><strong><span style=\"color: #0a0a0a;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Olivera escrib\u00eda para medios venezolanos y tambi\u00e9n para medios uruguayos como La Rep\u00fablica, \u00abbrindando su pluma y su visi\u00f3n irremplazable\u00bb<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\">El tablita\u201d, como lo conoc\u00edan los allegados, estuvo detenido en el penal de Punta Carretas desde 1971 a 1974, durante la dictadura c\u00edvico militar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28939 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Capture-homenaje-a-Diego-Olivera-300x238.jpg\" alt=\"\" width=\"456\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Capture-homenaje-a-Diego-Olivera-300x238.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Capture-homenaje-a-Diego-Olivera.jpg 438w\" sizes=\"auto, (max-width: 456px) 100vw, 456px\" \/><\/p>\n<h3>\u00a0<b>Hasta siempre Diego Olivera,\u00a0 hermano en la lucha y en la vida<\/b> \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 \u00a0<\/h3>\n<p>Por Sergio Rodr\u00edguez Gelfenstein:\u00a0\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"left\"><strong>Para Diego Olivera . Hermano y compa\u00f1ero de luchas y de sue\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"left\"><strong>Monumento a la nobleza humana, adalid de la solidaridad con los pueblos,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"left\"><strong>Trabajador incansable por un mundo mejor Amigo fraterno y leal como ninguno<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"left\"><strong>Un modelo a la hora de pensar c\u00f3mo quisi\u00e9ramos que fueran nuestros hijos. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo decir \u2013ante todo- que es muy dif\u00edcil escribir sabiendo que Diego no volver\u00e1 a estar editando y publicando \u201cBar\u00f3metro Internacional\u201d. La mente vaga sin destino incapaz de encontrar un lugar donde posarse. Esta semana no voy a escribir un art\u00edculo de an\u00e1lisis. Sencillamente no puedo hacerlo. El coraz\u00f3n se comprime y sus latidos se aceleran ante la realidad que brutalmente nos muestra que el hermano ya no estar\u00e1 y que debemos seguir como si nada pasara. Eso no es posible. La vida me ha ense\u00f1ado a sentir el amor con la furia de sus instintos y a no eludir el dolor cuando imp\u00e1vido se presenta a importunarnos. Hoy estoy dolido, amargado, triste, ausente\u2026no puedo escribir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son muchos los momentos vividos desde aquellos a\u00f1os juveniles cuando compartimos trinchera en el Frente Sur de la insurrecci\u00f3n popular sandinista. Parad\u00f3jicamente Diego se fue el mismo d\u00eda que 42 a\u00f1os atr\u00e1s entramos en la Managua victoriosa, y a partir de entonces, tambi\u00e9n fueron 42 a\u00f1os de una amistad sin m\u00e1cula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vinieron a\u00f1os de lucha en contra de las dictaduras que asolaban nuestros pueblos y nuevamente estuvimos en el mismo puesto de combate, luchando con todos los instrumentos que estuvieron a nuestro alcance para hacerlo. Diego nunca supo decir no cuando se trataba de solidarizarse y asumir cualquier tarea: Cuba, Nicaragua, Venezuela, Chile, Colombia, Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Puerto Rico, M\u00e9xico y por supuesto su amado Uruguay fueron algunos de los pa\u00edses hacia los que Diego volc\u00f3 su inclaudicable esp\u00edritu de solidaridad internacionalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando todo hubo terminado y sobrevivimos, se produjo el nuevo encuentro en Caracas, en febrero de 1992 justo cuando el Comandante Ch\u00e1vez emprendi\u00f3 el camino a la inmortalidad y la gloria. Para m\u00ed, fueron tal vez los a\u00f1os m\u00e1s duros de la vida, tuve que aprender a asumir mi existencia bajo otras formas y bajo otras normas y Diego fue un pilar fundamental para que esa etapa fuera superada exitosamente: su consejo constante, su optimismo permanente y su apoyo moral y material fueron base fundamental para la reinserci\u00f3n en una sociedad que me era ajena tras 17 a\u00f1os de luchas internacionalistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca dejamos de compartir, de discutir, de debatir, y a pesar de las diferencias, nunca hubo un reclamo, su proverbial paciencia, su capacidad para escuchar y su sempiterno af\u00e1n por construir, siempre estuvieron presentes. Como los verdaderos revolucionarios, lo hac\u00eda sin mezquindades, ni protagonismos. En las buenas y en las malas, Diego siempre estuvo ah\u00ed. Su casa, siempre tuvo las puertas abiertas para perseguidos, desterrados, exiliados o simplemente para almas perdidas que necesitaban ser escuchadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lleg\u00f3 el momento en que fui llamado a trabajar junto al Comandante Ch\u00e1vez, por supuesto que convoqu\u00e9 a Diego a que me ayudara y ah\u00ed perge\u00f1amos la necesidad de que el presidente contara con un grupo de los mejores intelectuales latinoamericanos que elaboraran insumos te\u00f3ricos para su trabajo. Diego convoc\u00f3 a muchos especialistas de alt\u00edsimo nivel pol\u00edtico y acad\u00e9mico quienes accedieron gustosamente a hacer sus aportes para el Comandante sin cobrar nada, lo hac\u00edan solo por el honor y la responsabilidad de aportar al acervo y al insaciable deseo de aprender y construir de nuestro Jefe. No hubo ni uno solo que pidiera algo a cambio: eran revolucionarios, no mercenarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diego fue el alma y el coraz\u00f3n de ese exitoso proyecto realizado en el m\u00e1s absoluto anonimato. Su valor tuvo constataci\u00f3n un d\u00eda que se atras\u00f3 la entrega y el propio Comandante me llam\u00f3 para preguntarme que hab\u00eda sucedido porque no le hab\u00eda llegado su bolet\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en Miraflores, Diego cumpli\u00f3 otra tarea, m\u00e1s an\u00f3nima y silenciosa a\u00fan. Por decisi\u00f3n m\u00eda, apoyada por Delcy, la ministra y por el propio Comandante, nuestro equipo de trabajo se conform\u00f3 por muchachos muy j\u00f3venes, reci\u00e9n graduados en la universidad que iniciaban su vida profesional y estaban exentos de los vicios de algunos y del oportunismo de otros, incluyendo a extranjeros bastante mediocres que por ah\u00ed pululaban sobrevalor\u00e1ndose para exigir altos salarios. Diego acogi\u00f3 a estos j\u00f3venes como hijos y como pupilos, dedicaba largas horas a su formaci\u00f3n, a la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n de su trabajo y a su crecimiento pol\u00edtico. Algunos de ellos, hoy s\u00f3lidos diplom\u00e1ticos de la Patria, lo han recordado y me han escrito para manifestar el pesar por su partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando salimos de la presidencia, Diego me consult\u00f3 qu\u00e9 hacer con el Bolet\u00edn y le dije que nos lo llev\u00e1bamos, no se lo pod\u00edamos dejar al delincuente traidor que me sustituy\u00f3. Nos arreglar\u00edamos para seguir haci\u00e9ndoselo llegar al Comandante, ahora desde afuera y as\u00ed fue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el bolet\u00edn sigui\u00f3 creciendo, ampli\u00f3 su base de autores y creci\u00f3 hasta niveles asombrosos el n\u00famero de los que lo esperaban y le\u00edan ahora en todas las latitudes de la regi\u00f3n. As\u00ed naci\u00f3 \u201cBar\u00f3metro Internacional\u201d. Diego se dedic\u00f3 en cuerpo y alma por los \u00faltimos 15 a\u00f1os de su vida a que Bar\u00f3metro pasara de ser un bolet\u00edn exclusivo para el Comandante a convertirse en un poderoso instrumento de la batalla comunicacional que comenz\u00f3 a formar parte de las necesidades de la cotidianidad de centenares de miles de personas en el combate de los nuevos tiempos. Esa tarea la emprendi\u00f3 junto a Sylvia su compa\u00f1era, con la misma pasi\u00f3n que asumi\u00f3 cada compromiso de su fruct\u00edfera vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta siempre Hermano, nos seguir\u00e1s acompa\u00f1ando en cada batalla y en cada victoria porque como dijo el Ap\u00f3stol de Cuba: \u201cLa muerte no es verdad cuando se ha cumplido la obra de la vida\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Sergio Rodr\u00edguez Gelfenstein para La Pluma, 25 de julio de 2021 <\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b><strong>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/strong> <\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta siempre Hermano, nos seguir\u00e1s acompa\u00f1ando en cada batalla y en cada victoria porque como dijo el Ap\u00f3stol de Cuba: \u201cLa muerte no es verdad cuando se ha cumplido la obra de la vida\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":28941,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10515,14175,7398,14177,14179,14174,39],"coauthors":[266],"class_list":["post-28936","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-america-latina-abya-yala","tag-barometro-internacional","tag-diego-olivera-evia","tag-diego-olivera-obituario","tag-hasta-siempre-diego-olivera","tag-montevideo-uruguay","tag-sergio-rodriguez-gelfenstein"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28936","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28936"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28936\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28942,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28936\/revisions\/28942"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28941"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28936"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28936"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28936"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=28936"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}