{"id":28651,"date":"2021-07-17T23:09:59","date_gmt":"2021-07-17T23:09:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=28651"},"modified":"2021-07-17T23:53:24","modified_gmt":"2021-07-17T23:53:24","slug":"dejame-que-llore-y-te-recuerde-yuyo-verde-un-tango-que-de-pronto-nos-lleno-de-conmociones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/07\/17\/dejame-que-llore-y-te-recuerde-yuyo-verde-un-tango-que-de-pronto-nos-lleno-de-conmociones\/","title":{"rendered":"<i>D\u00e9jame que llore y te recuerde&#8230;<\/i>Yuyo verde, un tango que de pronto nos llen\u00f3 de conmociones"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Con los a\u00f1os, se comienza a entender y a querer esos poemas que, con una m\u00fasica bien sonada y melod\u00eda atrayente, ruedan por el asfalto, aceleran el coraz\u00f3n y nos hacen devolver en el tiempo, ese intangible jam\u00e1s recuperado; piezas que con solo evocarlas un instante nos retuercen el alma. Y pasa, me parece, con el tango. En particular con algunos, nada facilistas, que escuchados desde tiempos inmemoriales, s\u00ed, cuando nada nos dec\u00edan, o quiz\u00e1 apenas nos suger\u00edan una imagen confusa, nos hac\u00edan bajar las nubes hasta los ojos y soltar, sin saberse por qu\u00e9, una incomprensible l\u00e1grima. <\/span><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28655 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/FEDERICO_60-0544_A_1-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"531\" height=\"531\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/FEDERICO_60-0544_A_1-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/FEDERICO_60-0544_A_1-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/FEDERICO_60-0544_A_1-768x768.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/FEDERICO_60-0544_A_1.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 531px) 100vw, 531px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Siempre me pas\u00f3, y todav\u00eda, con Yuyo verde. Lo escuchaba en lejan\u00edas, en esquinas borrosas, cuando brotaba de aquellos fascinadores aparatos, con luces fosforescentes, formas redondeadas, coloridas, que eran la seducci\u00f3n de ebrios de mesa de cantina. Los pianos (as\u00ed llamaron en Antioquia a las rocolas, gramolas o tragan\u00edqueles) eran los reyes de aquellos espacios ruidosos, de sociabilidades y despechos, con olores de or\u00edn y cerveza, en que, de pronto, y de vez en cuando, rodaban mesas y se armaban broncas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Y digo que se escuchaba aquel tango y tantos otros, con palabras que para uno, apenas en los inicios de la intranquilizante adolescencia, ni entend\u00eda. Ni sus historias ni ciertas frases y vocablos, no solo porque eran parte de un dialecto urbano de Buenos Aires y Montevideo, y que a algunas de esas palabras nosotros las fuimos adaptando a las necesidades significativas del barrio, de la calle, como una manera de pintarlas con nuestras sensaciones e interpretaciones del mundo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-28656 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Yuyo-verde.jpg\" alt=\"\" width=\"172\" height=\"230\" \/><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Qu\u00e9 era aquello de yuyo, s\u00ed, yuyo verde, y lo asimil\u00e1bamos de pronto a aquellas malezas que crec\u00edan entre ladrillos, en las junturas de las aceras con las paredes, y que a veces algunas se\u00f1oras las arrancaban para hacer bebidas medicinales y otras p\u00f3cimas. En cualquier forma, aquel tango, que luego supe lo escribieron Homero Exp\u00f3sito y Domingo Federico, letra y m\u00fasica, grabado por vez primera en 1944, se nos esparc\u00eda por la barriada y a uno le iban quedando huellas, un rastro, unas armon\u00edas y una tristeza incomprendida y sin causa aparente. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Callej\u00f3n\u2026callej\u00f3n\u2026lejano\u2026lejano\u201d y entonces, como no hab\u00eda a\u00fan espacios ni cerebrales, ni estomacales, ni card\u00edacos que pudieran albergar una nostalgia, un recuerdo, alg\u00fan dolor existencial, el callej\u00f3n pasaba de largo, o, de manera menos dram\u00e1tica, no era m\u00e1s que una imagen de paso. Porque uno ya hab\u00eda visto y hasta sentido callejones, como los del barrio Mesa, o como una calle ciega, entonces de altas peligrosidades que, tal vez por la edad, uno no tem\u00eda, o era indiferente, porque parec\u00eda todo tan natural: cuchilleros, ventas de marihuana, redadas, guapos, en fin, y era la Calle del Talego, que alcanz\u00f3 a ser legendaria en Bello, pero no m\u00e1s.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Sin embargo, aquel tango todav\u00eda no nos despertaba ninguna melancol\u00eda. \u201c\u00cdbamos perdidos de la mano, \/ Bajo un cielo de verano, \/ So\u00f1ando en vano\u2026\u201d. Pap\u00e1, no recuerdo en qu\u00e9 circunstancias, me dijo una vez: \u201ccuando tengas recuerdos te gustar\u00e1 el tango\u201d. Y lo dec\u00eda \u00e9l, un hombre con todos los vientos del Caribe en sus ancestros, con las amuralladas nostalgias de Cartagena de Indias, donde naci\u00f3. \u00a0\u201cUn farol, un port\u00f3n, \/ \u2014igual que en un tango\u2014\u2026\u201d, y a veces, no s\u00e9 si sea asunto razonable, me parece escuchar a pap\u00e1 con sus relatos sobre los faroles de las callecitas plenas de historia de su ciudad nativa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Hay tangos que uno va queriendo m\u00e1s que otros, aunque no sean de los m\u00e1s selectos en su construcci\u00f3n po\u00e9tica y musical. Este de Yuyo verde seguro se nos esfum\u00f3 durante un tiempo, los tiempos de otras m\u00fasicas, las juveniles, las de otros mapas, y de pronto, pasados los a\u00f1os, torn\u00f3 con una inmensa certidumbre de que siempre hab\u00eda estado ah\u00ed, guardado para otros d\u00edas. Y entonces fue el momento de las revelaciones, de lo inesperado. Al escucharlo con atenci\u00f3n antes no prodigada, comenzaron a despertarse fibras ocultas y supimos que esas m\u00fasicas se agazapan, se esconden en los tejidos, se quedan en el cerebro y el coraz\u00f3n (en el h\u00edgado, no) y vuelven para estremecernos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Y los dos perdidos de la mano, \/ Bajo el cielo de verano \/ Que parti\u00f3\u201d. Y ah\u00ed, cuando el protagonista del drama dice que hay que llorar crudamente con el llanto viejo del adi\u00f3s, vos no pod\u00e9s hacerte el tonto, ni disimular las ganas de llorar a d\u00fao, con aquel que no puede m\u00e1s con su dolor de ausencias. \u201cEn donde el callej\u00f3n se pierde \/ Brot\u00f3 ese yuyo verde \/ Del perd\u00f3n\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28657 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/porton-prado-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"523\" height=\"698\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/porton-prado-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/porton-prado-510x680.jpg 510w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/porton-prado.jpg 650w\" sizes=\"auto, (max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Un port\u00f3, igual que en un tango&#8230; Foto Spitaletta<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Ese tango, que al principio pas\u00f3 de largo cuando est\u00e1bamos m\u00e1s interesados en el f\u00fatbol callejero, en las muchachas de los balcones, en las caminatas suburbanas, vuelve y nos revuelve la recordadera. Y nos pone en una situaci\u00f3n de lutos por lo ido, por lo inevitable. Y nos trae im\u00e1genes de romances de barrio, de <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">amores truncos, de desdichas que el tiempo no pudo borrar. Homero Exp\u00f3sito, un poeta que en ocasiones utiliz\u00f3 on\u00edricas im\u00e1genes, paisajes surreales, como enso\u00f1aciones (esc\u00fachese <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=GGtXCsGYgT0\">Naranjo en flor<\/a> o <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=vIPZ-r3aREE\">Trenzas<\/a>, por ejemplo; claro, hay muchos m\u00e1s), en este tango concentr\u00f3 otros atributos y animosidades. La tristeza infinita por alguien que no estar\u00e1 m\u00e1s, al menos en lo f\u00edsico.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">D\u00e9jame que llore crudamente \/ con el llanto viejo del adi\u00f3s\u2026\u201d. No me digan lo contrario. En este punto ya ten\u00e9s, m\u00ednimo, un lagrim\u00f3n inquieto, asom\u00e1ndose al mundo de lo triste y lo bello. Que aumenta de calibre y sentimentalidad cuando el cantor (tantas buenas versiones hay de este tangazo) se interna por los campos desolados de la muerte: \u201cD\u00e9jame que llore y te recuerde \/ \u2014trenzas que me anudan al port\u00f3n\u2014, \/ de tu pa\u00eds ya no se vuelve \/ ni con el yuyo verde \/ del perd\u00f3n\u2026\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Y pensar que en otros tiempos ni nos tocaba. Segu\u00edamos de largo ante la sentida pintura de un drama interior, de un desgajamiento y de un desgarramiento. Qu\u00e9 nos importaba. Hasta cuando no solo por tener recuerdos sino por el cultivo de otras sensibilidades, nos acercamos a Yuyo verde y su po\u00e9tica en la que se descubren adioses y desamparos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s, d\u00f3nde est\u00e1s,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">ad\u00f3nde te has ido?\u2026<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las plumas de mi nido,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">la emoci\u00f3n de haber vivido<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">y aquel cari\u00f1o?\u2026<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Un farol, un port\u00f3n<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">igual que en un tango\u2014<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">y este llanto m\u00edo entre mis manos<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">y ese cielo de verano<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">que parti\u00f3.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">No hay remedio. Es un tango hecho para el llanto interior. O, digamos, para los adioses m\u00e1s que para las bienvenidas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, sans-serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><em>Posdata<\/em>. Escrib\u00ed esta nota tras ver la vieja pel\u00edcula <em>Funes, un gran amor <\/em>(1993), de Ra\u00fal de la Torre, basada en el cuento \u201cH\u00e1blenme de Funes\u201d, de Humberto Costantini. Una impecable interpretaci\u00f3n de Yuyo verde hace en el filme el cantante Jairo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28658 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/un-farol-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/un-farol-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/un-farol-510x680.jpg 510w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/un-farol.jpg 586w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>&#8230;Y ese cielo de verano que parti\u00f3. Foto Spitaletta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"ANIBAL TROILO CON FLOREAL RUIZ YUYO VERDE\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/27oDBdrqrPo?start=3&#038;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<h2><b>Reinaldo Spitaletta para La Pluma, <\/b><b>Escrito en Medell\u00edn el 13 de julio de 2021<\/b><\/h2>\n<h2><b>Editado por <\/b><strong><b> <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/b><\/strong><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y pensar que en otros tiempos ni nos tocaba. 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