{"id":2579,"date":"2018-10-31T21:31:24","date_gmt":"2018-10-31T21:31:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=2579"},"modified":"2021-05-15T16:34:30","modified_gmt":"2021-05-15T16:34:30","slug":"verde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2018\/10\/31\/verde\/","title":{"rendered":"Verde"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Cr\u00f3nica de viaje<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El invierno socarr\u00f3n y triste se detiene en los ventanales de mi sal\u00f3n. Al interior los colores de las pinturas que penden de las paredes, desprenden rayos de luces azucaradas. Un calorcito constante de micro clima engendrado por un radiador el\u00e9ctrico, me protege del rudo invierno y de sus bajas temperaturas; los haces de luz desprendidos de un t\u00edmido sol se deshacen juguetones entre las patas de un viejo sof\u00e1. Las notas musicales lanzadas por un compacto disco, se desgranan en orden establecido. Si a este universo se le agrega el aroma del caf\u00e9 reci\u00e9n colado, no tengo por qu\u00e9 estar menos que optimista.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2598 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Paisaje-Colombia-300x176.jpg\" alt=\"\" width=\"584\" height=\"343\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Un bol\u00edgrafo vestido de un color casi ausente se mueve entre los dedos de mi mano derecha como pez en el agua; a veces timorato, otras, esperando la orden de partida para lanzarse desbocado por senderos incontrolables cual ser independiente y aut\u00f3nomo, reptando a pasmosa velocidad entre los intr\u00edngulis de un alfabeto dome\u00f1ado entre la A y la Zeta. En tropel\u00eda los garabatos restan embrujados entre las l\u00edneas paralelas de las p\u00e1ginas canas del papel, mis pensamientos vuelan\u00a0 y se retuercen en oc\u00e9anos de recordares imperecederos, as\u00ed \u00e9stos no acaricien la veracidad de los momentos fenecidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hasta mi memoria desembarcan los sue\u00f1os de un mar rom\u00e1ntico estrujado por el encanto de olas doradas. Me atosiga tambi\u00e9n la descomposici\u00f3n de la luz blanca y el color engendrado por el tercero del espectro solar, el amarillo, y el quinto, el azul; el verde es un reci\u00e9n parido vestido del color clorof\u00edlico de las plantas: verde cobalto, verde de zinc, verde malaquita, verde jade, calipso, \u00e9xtasis azul, esmeralda, egeo, verde blancuzco, verde amarillento, verde mar, verde botella&#8230; Entrecierro mis p\u00e1rpados y creo distinguir el verdoyo delicado de la hierba joven, el verde avanzado de las plantas, la entrop\u00eda verde de los arbustos. Soberano color viridis que envuelve las hojas de los \u00e1rboles gigantescos y centenarios: verde, verdoso, aceitunado, cetrino, verdemar, verdinegro, glauco, oliv\u00e1ceo, atezado, verde oscuro, verde reseda, verde menta, verde agua, verde nuevo, verd\u00edn, verde tabaco. <em>Verde que te quiero verde<\/em>\u2026 como los exquisitos versos de Federico Garc\u00eda Lorca:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Verde que te quiero verde. \/Verde viento. Verdes ramas. \/El barco sobre la mar\/ y el caballo en la monta\u00f1a. \/Con la sombra en la cintura \/ella sue\u00f1a en su baranda, \/ verde carne, pelo verde, \/con ojos de fr\u00eda plata. \/Verde que te quiero verde. \/Bajo la luna gitana, \/las cosas la est\u00e1n mirando \/y ella no puede mirarlas<\/em>\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a1Verde m\u00e1gico y soberano de sexto continente, color de oc\u00e9anos inexplorados! Al abrigo de las paredes de mi sal\u00f3n, un calorcito tibio y amoroso me encierra en un abrazo agradable y delicado; sonr\u00edo al recordar que hace solo tres o cuatro meses durante nuestro reciente viaje a Colombia, recorrimos sus m\u00faltiples regiones desparramadas en una geograf\u00eda de v\u00e9rtigo incontrolable. El fr\u00edo trepado en las alturas de las cordilleras andinas nos hac\u00eda temblar como hojas al viento. Shakespeare ten\u00eda raz\u00f3n al decir: <em>el fr\u00edo muerde la sangre, los caminos son rudos y en la noche el b\u00faho chilla con los ojos abiertos. <\/em>Extra\u00f1a geograf\u00eda la de mi pa\u00eds pues a solo algunos\u00a0 kil\u00f3metros de distancia y de no pocas curvas y recovecos de las imposibles carreteras, nos empalag\u00e1bamos de oasis templados de ternura, adornados de atardeceres vestidos de mil colores indescriptibles.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2580 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Atardecer-en-San-Pedro2Bis-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"575\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Atardecer-en-San-Pedro2Bis-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Atardecer-en-San-Pedro2Bis.jpg 575w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Recordares atrapados en la red de mi memoria y amarrados con hilos invisibles; recreo un extra\u00f1o atardecer en que los m\u00e1gicos rayos solares palidecieron, \u00f3palo y triste el cielo, mientras la tierra cre\u00eda perder su sol m\u00e1gico, visti\u00e9ndose de un manto embrujado de infinitas tonalidades verdes, cocidas entre ellas, a la manera de un cuadro primitivista del pintor oca\u00f1ero, No\u00e9 Le\u00f3n. En lo alto rondaban peque\u00f1as nubes amarillentas y est\u00e1ticas, cual celosas guardianas de un secreto milenario. Creo sentir el aire que me acaricia en un abrazo dulce y delicado, con \u00e9l,\u00a0 desembarcan el calor, las temperaturas medianas o templadas, los sabores, los atardeceres vestidos de sorprendentes colores, los animales serviles o salvajes, la arquitectura tradicional o renovada, hombres y mujeres pobladores de un infierno parad\u00f3jico, ataviados con ropajes de ayer, de hoy, de siempre, arrastrando con ellos sus costumbres ancestrales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Fue J\u00fapiter quien lanz\u00f3 la idea de hacer un viaje a la sufrida \u00a0\u00bb locombia\u00a0\u00bb, como con mucha raz\u00f3n la denomin\u00f3 el artista Antonio Caro, conocida tambi\u00e9n como el pa\u00eds del \u00ab\u00a0sagrado coraz\u00f3n\u00a0\u00bb. La invitaci\u00f3n me entusiasm\u00f3 a pesar de que hac\u00eda pocos meses hab\u00eda estado de visita en el pa\u00eds. Con Mar\u00eda Piedad las cosas no se pasaron de la misma manera ya que a las reiteradas invitaciones siempre respond\u00eda con un \u00ab\u00a0no\u00a0\u00bb redondo y rotundo. Un trabajo de demolici\u00f3n se impuso y poco a poco el \u00ab\u00a0no\u00a0\u00bb se convirti\u00f3 en mil excusas. Le hicimos sentir la necesidad de cambiar de aire y de visitar un pa\u00eds en el que no pon\u00eda los pies desde hac\u00eda muchos a\u00f1os. Le vendimos el aire puro de las monta\u00f1as, las refrescantes corrientes que acompa\u00f1an las tibias aguas de los r\u00edos, le prometimos visitar los dos oc\u00e9anos en el que magn\u00edficas playas han encontrado domicilio, le hablamos de cordilleras, de valles, de animales que jam\u00e1s se hab\u00edan escapado de su memoria; por \u00faltimo le hicimos hincapi\u00e9 en el calor abrazador de sus habitantes, anotando que familiares, amigos y a\u00fan desconocidos nos estrechar\u00edan en apretados brazos de amistad. No sabemos si fueron estas las razones o acaso la proposici\u00f3n repetida hasta el cansancio que la hizo cambiar de parecer. Un \u00ab\u00a0si\u00a0\u00bb bastante abotargado sali\u00f3 al fin esfumado de sus labios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Colombia es un pa\u00eds verde y dicharachero en el que la muerte hace parte de la fiesta, y es justo, en ese desenfrenado instante que sobreviene la desgracia, el verde deja de ser tierno, fresco, jugoso, para transformarse en lascivo, lujurioso, inmaduro, obsceno, pornogr\u00e1fico&#8230; Voluntaria o involuntariamente hemos ignorado la violencia de su pasado hasta llegar a este presente incierto, injusto, incomprendido, aumentado por la miseria, la corrupci\u00f3n, el odio\u00a0 y la iniquidad. A lo mejor fui a desandar lo andado por esas regiones de las que solo me queda un sabor desesperado.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2602 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Cano-cristales1Bis-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"310\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">De Medell\u00edn han desaparecido sus p\u00e1jaros, las peregrinas mariposas cada vez nos visitan menos y de las avenidas sombreadas por orgullosos \u00e1rboles, queda solo un recuerdo vago. Durante la \u00faltima administraci\u00f3n se aceleraron las motosierras, el desastre engendr\u00f3 la soledad, se levantaron in\u00fatiles pir\u00e1mides de hormig\u00f3n, se dispar\u00f3 el\u00a0 recalentamiento global y la preocupante contaminaci\u00f3n nos abate hasta dejarnos sofocados. Vi tambi\u00e9n cambios sorprendentes como la pensi\u00f3n<em> de las grandes penas<\/em>, hoy convertida en biblioteca; digamos que la famosa c\u00e1rcel de \u00ab\u00a0La Ladera\u00a0\u00bb se ha transformado en majestuosa lib\u00e9lula de curiosidad tur\u00edstica aumentada por las alas del saber. Otros centros de investigaci\u00f3n tambi\u00e9n han visto la luz y airosos se iluminan cual l\u00e1mpara de Di\u00f3genes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">F.Rueda, los Ram\u00edrez, los Ossaba, los G\u00f3mez, L.Nieto, los Machado, los Vel\u00e1squez, L.I. Alvear, O.B.Arango, los Duque, los Uribe, los Villa, los V\u00e9lez, los Tabares, L. Botero, P. Vel\u00e1zquez, P. V\u00e9lez,\u00a0 R. M. Zuluaga, entre otros, contribuyeron a que nuestra estad\u00eda, fuera mucho m\u00e1s rica y amable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La mayor\u00eda de las carreteras de la costa Atl\u00e1ntica se asemejan a caminos de herradura; las mal llamadas autopistas no son m\u00e1s que una multiplicaci\u00f3n de baches y peligros donde el grito le hace eco a la tragedia, sin embargo por ellas transitan a raudas velocidades toda clase de automotores; flagrante contradicci\u00f3n que confirma la insensatez de los conductores que al parecer son los \u00fanicos que tienen prisa en esas latitudes, donde el tiempo flota suspendido y avanza con la lentitud de un caracol fatigado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Luchando contra la modorra que me produce el cansancio del largo viaje de Medell\u00edn a Santa Marta, a la altura de la regi\u00f3n calentana de Caucasia, logro abrir mis ojos y observo como en una pel\u00edcula lejana y borrosa, un viento furioso y sucio que golpea duramente los \u00e1rboles y arbustos, presagiando el desencadenamiento de la cat\u00e1strofe; con furia salvaje y desenfrenada las nubes se entrechocan y mugen, se desgarran y vierten inclementes el l\u00edquido contenido en ellas. El agua desprendida de los nubarrones lo inunda todo, las charcas pululan y los torrentes de lodo y agua maculada arrastran a su paso las capas vegetales y restos de industrializaci\u00f3n, hasta las aguas saladas del caribe\u00f1o mar, ti\u00f1\u00e9ndolo todo a su paso de coloraciones diferentes, desde el verde bien oscuro tirando al negro, hasta los colorados. En el tr\u00f3pico los aguaceros se visten con los colores arrancados a la tierra. Despu\u00e9s del temporal, vuelve la calma y de nuevo la tarde se viste con su traje variopinto de\u00a0 tintes tropicales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Aletargados por el abandono de la administraci\u00f3n gubernamental, a lo largo de la carretera proliferan caser\u00edos de escasas esperanzas. Son ranchos coronados por techos de zinc y paja, levantados sobre paredes inconclusas de guadua, cart\u00f3n, madera y min\u00fasculos patios sembrados con pl\u00e1tanos y yucas. Ac\u00e1 y all\u00e1 ni\u00f1os semidesnudos con la triste interrogaci\u00f3n del miedo dibujada en sus temblorosos y sorprendidos rostros; nacer-sobrevivir-morir, he aqu\u00ed la triste ecuaci\u00f3n de un destino tr\u00e1gico; no se necesita nacer, para convertirse en mero juguete de las mentiras. El raciocinio hiere, ya que nos explota inmisericorde contra el dolor y la miseria. Insistir en callarlo todo, ser\u00eda intentar tapar el sol con un dedo, tarde o temprano la verdad tendr\u00e1 que salir a flote.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2603 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pobreza1-300x152.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"289\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pobreza1-300x152.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pobreza1-768x390.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pobreza1.jpg 860w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Villa Ludovica inmenso\u00a0 caser\u00f3n colonial aplastado por el calor del sol desde hace m\u00e1s de un siglo, es doctamente timoneada por la almirante A. Goenaga. Al interior se cotejan diferentes ambientes: ventanales y puertas trabajadas con la mayor delicadeza, elevados techos, generosos e iluminados espacios, una alberca en el patio interior, colores reposados o brillantes en los baldosines adoquinados y domados por el transcurrir de los a\u00f1os. Como goliarda nave varada en una abrazadora colina, al igual que toda Santa Marta, es incendiada por un calor inclemente capaz de desollar la piel de las iguanas. Al fondo el cintur\u00f3n de monta\u00f1as que la abrazan con ego\u00edsmo p\u00e9rfido, hasta dejar sin respiro una ciudad al garete que contin\u00faa luciendo su empobrecida soledad. En las noches el misterio trajeado de ansiedades envuelve el paisaje de pre\u00f1ados quejidos, de promesas inconclusas, de vivaces temores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En Barranquilla, la <em>arenosa<\/em> capital del departamento del Atl\u00e1ntico, nos sorprendieron con sus calurosas atenciones: los Pacheco, Ios Pantoja, Robinson y Alma Riquett.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Valle del Cauca, regi\u00f3n enclavada entre dos cordilleras. Sembrados y ca\u00f1aduzales se erizan con la fuerza de vientos may\u00fasculos. Al paso de tractores y m\u00e1quinas cortadoras de ca\u00f1a, miles de insectos envalentonados por un verano que dura desde siempre, escapan de la abierta naturaleza y buscan refugio entre las habitaciones, los desvencijados muebles o galones inservibles y agujereados, que sirven de acogedora pensi\u00f3n a innumerables mosquitos de enloquecedores zumbidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los Gall\u00f3n, anfitriones amorosos con sonrisas agradables presentadas en las tibias ma\u00f1anas, a la hora del caf\u00e9, y orquestadas por el trinar de los bulliciosos p\u00e1jaros que habitan las jaulas del patio solariego. A. Gonz\u00e1lez hizo nuestras delicias recibi\u00e9ndonos en su tienda repleta de recuerdos, enmarcada por el calor tenue de una tarde rebosante de promesas. Los Mej\u00eda nos regalaron con una viajada m\u00fasica llegada desde los m\u00e1s rec\u00f3nditos\u00a0 confines hasta las m\u00e1s secretas convulsiones del alma, adobada con una cocina exuberante y r\u00edtmica. Los Pel\u00e1ez compartieron con nosotros un paisaje salido de ilustrados libros infantiles, un lago con peces coloreados, una guacamaya arisca, palmeras magn\u00edficas tra\u00eddas de otros continentes y un perro afectuoso que hab\u00eda perdido la luz de sus ojos. De todo ello fueron testigos los Cruz y Raya. Aida Salom\u00e9 y Lotty. Los pintores Pombo, Cer\u00f3n y Correa nos abrieron sus talleres y nos desvelaron parte de sus sue\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2582 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/La-TiendaBis-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"566\" height=\"425\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Visitamos y contemplamos con admiraci\u00f3n casi religiosa, el verdor de los sembrados y cultivos de la pujante regi\u00f3n del Eje Cafetero; con sorpresa grata calculamos las riquezas multiplicadas en tantos a\u00f1os de trabajo por gente visionaria y emprendedora. Es incre\u00edble c\u00f3mo se han agigantado y organizado sus ciudades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El final del viaje lo disfrutamos en el Altiplano Cundiboyacense; la capital del pa\u00eds se ha metamorfoseado hasta seguir los c\u00e1nones impuestos por otras grandes metr\u00f3polis. Bogot\u00e1 ciudad cosmopolita habitada por colombianos y extranjeros llegados de los cuatro puntos cardinales. Sus temperaturas tambi\u00e9n han cambiado y un clima templado la cobija todo el a\u00f1o. Pueblos y veredas vecinales son un encanto tur\u00edstico de apreciaciones diferentes. Visitamos una mina de sal transformada en catedral con pretensiones art\u00edsticas y arquitectura de aplauso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los Caro Tafur, V. Zafra, C. Delgado Pereira, C. Nieto Ponce de Le\u00f3n, los Miranda, los Rodr\u00edguez Goenaga, los Norden, los Mendoza, J. Castro, F. Sanabria, Mafe, los Quintero, los Hoffman\u2026 y tantos otros amigos nos recibieron con los brazos abiertos. El \u00faltimo fin de semana lo disfrutamos en el Castillo de Archi, limitados solamente por los hilos de las hamacas y los ecos de un riachuelo a escasos metros del \u00ab\u00a0Ch\u00e2teau\u00a0\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2581 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Chateau-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"551\" height=\"413\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Se dice que la gama de los verdes son 3 millones y podr\u00eda afirmar sin temor a equivocarme que en Colombia se aprecian la gran mayor\u00eda<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Ossaba, <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">Paris 2007<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por<a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"> Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<div id=\"yiv1575706592\">\n<div>\n<div><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Art\u00edculos y videos de Ossaba publicados por La Pluma:<\/strong><\/span><\/div>\n<div><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/2019\/07\/01\/el-cortejo\/\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">El Cortejo<\/span><\/strong><\/a><\/div>\n<div><span style=\"font-size: 12pt;\"><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/2018\/11\/05\/homenaje-a-mateo-kramer-lo-absurdo-de-una-muerte-temprana\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><strong>Homenaje a Mateo Kramer \u2013 Lo absurdo de una muerte temprana<\/strong><\/a><\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-size: 12pt;\"><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/2018\/12\/09\/minestra\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><strong>Minestra<\/strong><\/a><\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Videos<\/strong><\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-size: 12pt;\"><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/2019\/01\/27\/ossaba-colores-de-cristal-couleurs-de-cristal-crystal-colors\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><strong>OSSABA : Colores de cristal \u2013 Couleurs de cristal \u2013 Crystal colors<\/strong><\/a><\/span><\/div>\n<div><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/2019\/03\/30\/un-angel-pasa-exposicion-performance\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abUn \u00e1ngel pasa\u2026\u00bb Exposici\u00f3n \u2013 Performance<\/span><\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se dice que la gama de los verdes son 3 millones y podr\u00eda afirmar sin temor a equivocarme que en Colombia se aprecian la gran mayor\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":42,"featured_media":2599,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,19],"tags":[28,1234,1233,1235],"class_list":["post-2579","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","category-literatura","tag-colombia","tag-geografia-de-vertigo","tag-pais-verde-y-dicharachero","tag-verde-magico-y-soberano"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.6","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/42"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2579"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26666,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2579\/revisions\/26666"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}