{"id":2490,"date":"2018-10-30T01:15:06","date_gmt":"2018-10-30T01:15:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=2490"},"modified":"2018-10-30T01:15:06","modified_gmt":"2018-10-30T01:15:06","slug":"los-huracanes-y-la-lucha-de-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2018\/10\/30\/los-huracanes-y-la-lucha-de-clases\/","title":{"rendered":"Los huracanes y la lucha de clases"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2491 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/aut_1389Bis.jpg\" alt=\"\" width=\"95\" height=\"70\" \/>Las modificaciones clim\u00e1ticas han sido generadas por ciertos pa\u00edses (con <\/em><br \/>\n<em>EEUU a la cabeza) y por los sectores sociales acaudalados del mundo.<\/em><br \/>\n<em>\u00ab\u00a0Los huracanes han sido especialmente crueles en los condados con un <\/em><br \/>\n<em>mayor porcentaje de poblaci\u00f3n pobre y negra\u00a0\u00bb<\/em><br \/>\n<em>(William Barber)<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los \u00faltimos huracanes que se han presentado en los EEUU han dejado muerte y desolaci\u00f3n en algunas regiones de ese pa\u00eds y como si fuera una norma de \u00edndole sociol\u00f3gica, los muertos, heridos y damnificados son los m\u00e1s pobres y desvalidos, gran parte de ellos afroamericanos.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>LA MENTIRA DE LOS \u201cDESASTRES NATURALES\u201d<\/strong><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En los medios de desinformaci\u00f3n, as\u00ed como en algunas instancias acad\u00e9micas, suele hablarse de \u201cdesastres naturales\u201d para catalogar a inundaciones, terremotos, incendios, sequias, huracanes, tifones, tornados y otros fen\u00f3menos similares, que ya son cotidianos en cualquier lugar del mundo. El t\u00e9rmino, ni mucho menos fortuito, usado a secas genera la impresi\u00f3n de que las fuerzas de la naturaleza nos atacan en forma traicionera como si la sociedad capitalista en la que vivimos, por su af\u00e1n incontrolable de producci\u00f3n, consumo y ganancia, no estuviera implicada en el desencadenamiento de tales \u201ccat\u00e1strofes naturales\u201d. Hoy es excepcional que existan desastres naturales (salvo alguna erupci\u00f3n volc\u00e1nica o cierto terremoto), por lo que deber\u00eda hablarse de cat\u00e1strofes sociales, motivadas principalmente por el desastre clim\u00e1tico en curso.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/st.ilfattoquotidiano.it\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/small_150811-112625_mi110815est_0078-990x677.jpg\" alt=\"\" width=\"575\" height=\"393\" \/><\/div>\n<div><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Tal es el caso de los huracanes, que se han vuelto m\u00e1s frecuentes, potentes y destructores por el calentamiento de la superficie del oc\u00e9ano atl\u00e1ntico, producido por la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero, entre ellos el di\u00f3xido de carbono y el metano. Cuando esos huracanes llegan a zonas habitadas causan gran destrucci\u00f3n f\u00edsica y humana, siendo los m\u00e1s afectados los pobres.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ni la tecnolog\u00eda moderna, ni el avance en el estudio de los huracanes, ni el contar con aparatos que miden la fuerza de los vientos, ni el hecho de que se sepa que se aproximan, ni poseer autos m\u00e1s r\u00e1pidos\u2026, nada impide el impacto destructor de los huracanes en los EEUU, como lo demuestran los acontecimientos de los \u00faltimos a\u00f1os, confirmados por el impacto de Florence.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>HURACANES DE CLASE<\/strong><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El trastorno clim\u00e1tico no puede atribuirse a toda la humanidad, porque eso significa desconocer que en cada pa\u00eds la sociedad est\u00e1 atravesada por m\u00faltiples mecanismos de divisi\u00f3n y segmentaci\u00f3n, entre ellos los de la clase, el g\u00e9nero, la \u201craza\u201d. Considerando esas divisiones, entre las cuales se destaca la de clase (presentada en forma esquem\u00e1tica como la existencia de una minor\u00eda de ricos y una mayor\u00eda de pobres), las modificaciones clim\u00e1ticas han sido generadas a nivel mundial por ciertos pa\u00edses (a la cabeza de los cuales se encuentran los EEUU) y por los sectores sociales opulentos y acaudalados del mundo. Estos han hecho dominante un modo de producci\u00f3n, de consumo y hasta de muerte, como es el capitalismo, del cual se lucran, pero hasta ahora no pagan por las consecuencias clim\u00e1ticas y ambientales de su modo de vida.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los que soportan en forma directa las peores consecuencias del desastre clim\u00e1tico y ambiental son los pobres, los trabajadores, los humildes, porque ellos viven en condiciones de pobreza o de miseria, frecuentemente sin lo elemental para enfrentar contingencias como las que representa un hurac\u00e1n.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En los EEUU, carcomido por el individualismo que se sustenta en la posesi\u00f3n del autom\u00f3vil individual, se da una tragic\u00f3mica situaci\u00f3n: los coches, cuyo uso calienta el planeta, son empleados en forma masiva para huir de los huracanes, que son generados por el uso de autom\u00f3viles. Es delirante que mientras se anuncia la venida de un hurac\u00e1n en los EEUU, colas interminables de autom\u00f3viles huyandel desastre que se avecina. Los que se escapan son los que tienen auto, dinero para sortear la crisis y pagar hotel si fuera necesario, familiares a donde alojarse en otros estados de la Uni\u00f3n Americana\u2026 Pero los que no tienen dinero deben quedarse a aguantar el impacto destructor de los huracanes en sus construcciones endebles, en sus caravanas de habitaci\u00f3n, en los desvencijados albergues p\u00fablicos.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Por estas circunstancias, puede hablarse de\u00a0<em>huracanes de clase,\u00a0<\/em>de la misma forma en que hay\u00a0<em>terremotos de clase<\/em>,\u00a0<em>sequias de clase<\/em>,\u00a0<em>incendios de clase<\/em>\u2026El apelativo no es artificial, sino que responde claramente a un comportamiento y a unas consecuencias que est\u00e1n marcadas por la\u00a0<em>pertenencia de clase<\/em>\u00a0y por los\u00a0<em>intereses de clase.<\/em>\u00a0A los ricos y habitantes de la clase media lo que les importa es huir, como para negarse a sentir en carne propia la consecuencia de sus actos y de su modo de vida, y a los pobres les resta esperar en el coraz\u00f3n de la tormenta, encomend\u00e1ndose a sus dioses y santos para ver si en esta ocasi\u00f3n salen vivos, porque el Estado ha abandonado cualquier acci\u00f3n de protecci\u00f3n y de solidaridad, en la medida en que solo act\u00faa para garantizar la propiedad y los intereses del capital. Como ejemplo, en Carolina, durante el paso de Florence, los prisioneros fueron dejados en sus celdas, condenados a su propia suerte, que pod\u00eda implicar que se ahogaran, porque los carceleros se negaron a reubicarlos.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En pleno hurac\u00e1n, como sucedi\u00f3 con Katrina, en EEUU llegan fuerzas represivas del Estado para evitar los saqueos y la b\u00fasqueda de comida, ropa, cobijas y otros elementos indispensables para la vida que puedan realizar los damnificados por los huracanes, que son los mismos damnificados sociales, los perdedores de la lucha de clases, que ahora deben enfrentar los embates de las fuerzas de la naturaleza, condicionadas por los intereses de unos pocos.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Como muestra de la criminalidad ambiental, en Carolina se desbordaron estanques de cenizas de carb\u00f3n y otros repletos de abonos, con f\u00e9tido contenido qu\u00edmico, que corrieron rauda e incontroladamente por las calles de los barrios de las comunidades pobres y negras. Esto es lo que puede catalogarse como\u00a0<em>racismo ambiental y de clase.<\/em><\/span><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Luego de que pasan los huracanes, los sitios quedan devastados, la infraestructura destruida, y se incrementa la pobreza, lo cual crea las condiciones para que, como expresi\u00f3n de la lucha de clases, se aumenten las condiciones de explotaci\u00f3n de los trabajadores locales y migrantes, se cierren escuelas y hospitales p\u00fablicos y aumenten los negocios privados, como sucedi\u00f3 en Luisiana luego del paso del hurac\u00e1n Katrina en 2005. En suma, a los huracanes naturales se les agrega el hurac\u00e1n de la pobreza y la desigualdad, producto de esa peste que se llama capitalismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Ren\u00e1n Vega Cantor<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Traducciones disponibles: <span class=\"navigation_cadre\"> <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/article.asp?reference=24460\">Italiano<\/a>\u00a0 <\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.tlaxcala-int.org\/article.asp?reference=24459\">Tlaxcala<\/a>, 29 de octubre de 2018<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Publicado pot <a href=\"https:\/\/www.lahaine.org\/mundo.php\/los-huracanes-y-la-lucha\">La Haine<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;puede hablarse de huracanes de clase, de la misma forma en que hay terremotos de clase, sequias de clase, incendios de clase\u2026El apelativo no es artificial, sino que responde claramente a un comportamiento y a unas consecuencias que est\u00e1n marcadas por la pertenencia de clase y por los intereses de clase.<\/p>\n","protected":false},"author":131,"featured_media":2492,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[218],"tags":[63,1195,1196,1197,1198,1066,1199,1201,1202,1200],"coauthors":[1194],"class_list":["post-2490","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-monde","tag-capitalismo","tag-ee-uu","tag-huracanes","tag-katrina","tag-new-orleans","tag-pobreza","tag-racismo","tag-racismo-ambiental","tag-racismo-de-clase","tag-renan-veha-cantor"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2490"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2494,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2490\/revisions\/2494"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2490"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=2490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}