{"id":23749,"date":"2021-02-10T13:31:06","date_gmt":"2021-02-10T13:31:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=23749"},"modified":"2021-02-10T13:31:06","modified_gmt":"2021-02-10T13:31:06","slug":"las-selfis-de-narciso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2021\/02\/10\/las-selfis-de-narciso\/","title":{"rendered":"Las selfis de Narciso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Su imagen tan bella y complaciente, tan seductora y capaz de conseguir miles de \u201cme gusta\u201d en la insulsez de las redes sociales, se balanceaba a la orilla del abismo insondable. Sent\u00eda un deleite cosquilloso, una sensaci\u00f3n de superioridad en la piel, en las facciones pulidas, en la boca sugerente. Era (as\u00ed lo cre\u00eda, o parec\u00eda que lo estaba creyendo) una ninfa contempor\u00e1nea, un ser digno de adoraciones y deseos. El m\u00f3vil se estrell\u00f3 primero que ella contra las rocas de S\u00edsifo.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 507px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2021\/02\/selfie-marcela.jpeg\" alt=\"\" width=\"507\" height=\"694\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>El narcisismo redivivo en los tiempos de celulares y redes sociales. Foto Spitaletta<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Tiempos de contemplaci\u00f3n enfermiza del cuerpo, del rostro, de la figura silueteada. D\u00edas de dominio medi\u00e1tico del <em>yo\u00edsmo<\/em>, yo, solo yo, el que se ama en exclusiva a s\u00ed mismo, bajo un enamoramiento enfermizo, que ha llevado al sujeto a perder la autoestima y confundirla con el exhibicionismo. No es el momento de Sim\u00f3n el Estilita, del anacoreta asc\u00e9tico que habitaba en lo alto de una columna, alejado del mundanal ruido, haciendo del silencio una compa\u00f1\u00eda propicia a la meditaci\u00f3n y el distanciamiento. No es tampoco el del que est\u00e1 internado en el jard\u00edn de Epicuro ni del que se apart\u00f3 del mundo pese a estar caminando sin identidad dentro de la multitud. Se dir\u00e1, no sin gracia, que para aquellos fil\u00f3sofos y extra\u00f1os solitarios todo era m\u00e1s f\u00e1cil porque no exist\u00eda el celular y no ten\u00edan la tentaci\u00f3n de tomarse una selfi mientras estaban en sus faenas de pensamiento y concentraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Habitamos espacios y tiempos en que los cultivos no son tanto de la mente, el coraz\u00f3n y el cerebro, sino de un cuerpo, sin cerebro y sin coraz\u00f3n, centro del universo, y el universo es el yo, vac\u00edo y sin consistencia, como un s\u00edntoma de la p\u00e9rdida real de la autoestima y del criterio. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 tanto de influjo en esa conversi\u00f3n de la sensibilidad y la raz\u00f3n a la nada, a una superficie sin geometr\u00eda, tiene que ver el mercado, con su derivada: el man\u00edaco consumo. La quiebra del sentido cr\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ya no se trata del cuidado del cuerpo por salud, ni siquiera por est\u00e9tica (como la antigua cultura griega que daba altos vuelos a uno y otra), ni porque, a su vez, es la envoltura sana de una mente sana, terreno para sembrar y cultivar con cuidados. No. Es el cuerpo como una muestra superficial de los deseos, de un cat\u00e1logo tontarr\u00f3n de buenas nalgas, buenas tetas, fibrosos m\u00fasculos y el espejo que te dice que sos una beldad, un Tarz\u00e1n urbano, alguien muy digno (se cree) de figurar en fotos circulantes que deben ser valoradas por muchos mirones con miles de \u201clikes\u201d.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.thelightingmind.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/VanGoghSelfPortrait1-e1437671768116.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"238\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Autorretrato de van Gogh<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Volvimos, pero al rev\u00e9s, a la pasi\u00f3n por el autorretrato, pero no con arte, a lo van Gogh o Rembrandt o Frida o Gauguin\u2026 (ojal\u00e1), sino a los de la selfi vac\u00eda y esnobista, que denota m\u00e1s carencias que contenidos de inter\u00e9s. Me fotograf\u00edo a m\u00ed mismo quiz\u00e1 con la falsa concepci\u00f3n de que soy un paradigma, pero solo para m\u00ed, una suerte de solipsismo. Un espejo de mi propia bobaliconada, de la que no soy consciente y a la que confundo con inteligencia o creatividad. Mimetiz\u00f3 mi memez en mi presunta belleza. El Narciso del mito pereci\u00f3 ante su propia alienaci\u00f3n. Algunos narcisitos contempor\u00e1neos, por una selfi (\u201cel mundo por una selfi\u201d), ruedan por desfiladeros, caen por cascadas, sucumben ante el v\u00e9rtigo de su propia imagen que los arrastra hacia el asfalto desde la m\u00e1xima altura de un rascacielos. \u201cQu\u00edtate t\u00fa pa\u2019ponerme yo\u201d, se dir\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/img-s1.onedio.com\/id-5650e827153b45fe5f4ff9e2\/rev-0\/w-500\/s-ad83fa3cb0f270e94dd67087694f6c0090880f6b.jpg\" width=\"428\" height=\"427\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">No s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto la selfi y, m\u00e1s que ella, su exceso, pueden mermar la capacidad de solidaridad, de tener en cuenta a los otros no para que observen las poses y sonrisas forzadas y falsas, sino para que, en cualquier momento de la historia, sean capaces de mancomunarse para un acto de desobediencia y en pro de la dignidad. El enamorado de s\u00ed mismo borra a los otros. El espejo en el que d\u00eda y noche se mira a s\u00ed mismo le resta perspectiva y elementos de comparaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El exhibicionismo es otro mal de nuestro tiempo y nada tiene que ver con el amor propio ni con la b\u00fasqueda de identidad. Est\u00e1 m\u00e1s del lado de la vanidad que, como dec\u00eda Fernando Gonz\u00e1lez, es carencia de sustancia, apariencia vac\u00eda. El narcisismo es una exacerbaci\u00f3n de la arrogancia y la soberbia. Y, a diferencia de aquel ser mitol\u00f3gico que se miraba con fruici\u00f3n perturbadora en las aguas, los narcisos modernos tienen sus formas de masturbarse no tanto con los espejos sino con la autofoto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y como dec\u00eda una de mis extintas t\u00edas (\u00bflo aprender\u00eda de la madre Laura o de alguna monja clarisa?): \u00a1pa\u2019 la g\u00fcevonada no hay nada!<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 560px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images-wixmp-ed30a86b8c4ca887773594c2.wixmp.com\/f\/882ddbb5-343d-433b-9c9e-098f2e69b3f1\/ddqu18y-8fd65f8b-fd2f-40da-8708-53762aeb30c6.jpg\/v1\/fill\/w_1280,h_1198,q_75,strp\/gioconda_selfie_by_mousetung_ddqu18y-fullview.jpg?token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWIiOiJ1cm46YXBwOiIsImlzcyI6InVybjphcHA6Iiwib2JqIjpbW3siaGVpZ2h0IjoiPD0xMTk4IiwicGF0aCI6IlwvZlwvODgyZGRiYjUtMzQzZC00MzNiLTljOWUtMDk4ZjJlNjliM2YxXC9kZHF1MTh5LThmZDY1ZjhiLWZkMmYtNDBkYS04NzA4LTUzNzYyYWViMzBjNi5qcGciLCJ3aWR0aCI6Ijw9MTI4MCJ9XV0sImF1ZCI6WyJ1cm46c2VydmljZTppbWFnZS5vcGVyYXRpb25zIl19.fscKBWDlhoLJ0GeqJSJ1VILdj6b3OVR2MuKn5jinDRo\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"524\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Selfi de la Gioconda vista por Mousetung<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, Medell\u00edn, 9 de febrero de 2021<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <\/span><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me fotograf\u00edo a m\u00ed mismo quiz\u00e1 con la falsa concepci\u00f3n de que soy un paradigma, pero solo para m\u00ed, una suerte de solipsismo&#8230;El Narciso del mito pereci\u00f3 ante su propia alienaci\u00f3n..<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":23750,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[11948,11950,11946,519,11947,11949],"coauthors":[265],"class_list":["post-23749","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-espacios-y-tiempos","tag-la-selfi-vacia-y-esnobista","tag-narcisismo-yoismo","tag-reinaldo-spitaletta","tag-selfies-celulares-y-redes-sociales","tag-universo-el-yo-vacio-y-sin-consistencia"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23749","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23749"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23749\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23755,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23749\/revisions\/23755"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23749"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23749"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23749"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=23749"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}