{"id":20149,"date":"2020-07-21T11:26:13","date_gmt":"2020-07-21T11:26:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=20149"},"modified":"2020-07-21T11:28:01","modified_gmt":"2020-07-21T11:28:01","slug":"el-medellin-que-vio-tomas-carrasquilla-una-cronica-referencial-de-1920-que-mide-los-cambios-de-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2020\/07\/21\/el-medellin-que-vio-tomas-carrasquilla-una-cronica-referencial-de-1920-que-mide-los-cambios-de-la-ciudad\/","title":{"rendered":"El Medell\u00edn que vio Tom\u00e1s Carrasquilla"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Una cr\u00f3nica referencial de 1920 que mide los cambios de la ciudad<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cien a\u00f1os se han cumplido de la escritura y publicaci\u00f3n de una cr\u00f3nica sobre la ciudad, con sus estribaciones y laderas, faldas y hondonadas, con sus c\u00fapulas de cruces y sus calles, algunas poco o nada rectas sino serpenteantes. Un siglo de aquella obrita titulada <em>Medell\u00edn<\/em>, sin m\u00e1s, sin retru\u00e9canos ni ornamentos. As\u00ed, a secas, Medell\u00edn, visto por Tom\u00e1s Carrasquilla. Una narraci\u00f3n en la cual el lector se permite un recorrido por la memoria. Por esa ciudad de entonces y por referentes e hitos que la precedieron desde su erecci\u00f3n, en 1675, como Villa de la Candelaria de Medell\u00edn.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 384px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2020\/07\/aguila-descalza.jpg?w=384&amp;h=683\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"683\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Del Medell\u00edn de antes de 1920. Calle Cuba con Chile. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Medell\u00edn, con su ermita y sus iglesias, sus altos y camellones, sus quebradas, en especial aquella que es icono hist\u00f3rico y cultural, la Santa Elena, antes quebrada de An\u00e1. Y, claro, el centro y los arrabales. Hay la posibilidad de cruzar puentes (algunos ya no existen) y pararse en un atrio. A\u00f1o 1920. La ciudad y sus circunstancias dis\u00edmiles, con ruralidades y proceso de urbanizaci\u00f3n en marcha, todav\u00eda con las ideas de progreso que flotan en su aire sin contaminaciones y temperatura primaveral, que dec\u00edan con acierto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfC\u00f3mo era la ciudad en los a\u00f1os veinte? En aquellos que, en otras geograf\u00edas, eran los \u201ca\u00f1os locos\u201d, los \u201cd\u00edas felices\u201d, los \u201cfelices a\u00f1os veinte\u201d, sobre todo en las naciones que salieron victoriosas de la Gran Guerra, aunque, no sobra la pregunta: \u00bfQui\u00e9n sale victorioso de una guerra? El caso es que el comienzo de una d\u00e9cada de tendencias e intereses diversos en la cultura, en las m\u00fasicas nuevas, en literaturas que narran la fiesta, los bailes, los alaridos de la moda y el consumo. Y en este tiempo, de los inicios de los a\u00f1os bulliciosos, \u00bfqu\u00e9 vestuario ten\u00eda Medell\u00edn? \u00bfC\u00f3mo era aquella lejana ciudad que ya hoy es otra, quiz\u00e1 m\u00e1s deforme y afeada?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Carrasquilla demuestra su conocimiento de la urbe, de sus suburbios y partes c\u00e9ntricas y no elude la historia. En su cr\u00f3nica, estructurada por temas, como las aguas, las iglesias viejas y nuevas, el antes y el presente de una ciudad que para 1920 ya ten\u00eda en sus paisajes las chimeneas fabriles y en aquel sector clave de la historia del siglo pasado, a Guayaquil, que ya era en esas fechas un \u201cpuerto seco\u201d. Ah\u00ed, en aquel lugar de preeminencia en la ciudad, con una plaza de mercado a la europea, con galer\u00edas y servicios sanitarios, se hab\u00eda sumado a su vista polifac\u00e9tica la Estaci\u00f3n Medell\u00edn, dise\u00f1ada por Enrique Olarte. S\u00ed, el ferrocarril hab\u00eda arribado all\u00ed en 1914.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El escritor y sastre, el autor de una novela urbana que puso a Medell\u00edn en las cumbres de la literatura de ciudad que ya comenzaba a cocinarse en Am\u00e9rica Latina, <em>Frutos de mi tierra <\/em>(1896), no toc\u00f3 en su cr\u00f3nica a Guayaquil. Solo unas pinceladas sobre una especie de plazuela que estaba al frente de la bella Estaci\u00f3n Medell\u00edn. Y no m\u00e1s. En cambio, dedic\u00f3 su prosa de exquisiteces y sonoridades de riachuelo a otros sectores, en una especie de inmersi\u00f3n por detalles arquitect\u00f3nicos, construcciones, la naturaleza y la cultura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Medell\u00edn<\/em> es una cr\u00f3nica en la que el autor muestra su sapiencia no solo en el manejo del castellano, con sus musicalidades y riqueza de vocabulario, sino en todo lo que domina acerca de calles, barrios, sitios de sociabilidad, parques, plazuelas, rituales y ritmos laborales, hasta integrar los sonidos argentinos de las campanas con los \u201cmilagros de San Progreso\u201d. Carrasquilla nos va llevando por callejones y callejuelas, por las lomas de un morro, por las torres de las iglesias y por sus naves. Nos hace ver la ciudad que est\u00e1 en crecimiento, sin ocultar \u201cel prestigio indecible de las cosas viejas\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hay notas de alto vuelo en la visi\u00f3n del cronista. El apartado dedicado a los arrabales es de medida majestuosidad en sus maneras de decir, mostrar, dar cuenta. \u201cArrabales pintorescos los de esta Villa de luces y colores\u201d. Y nos encamina por La Asomadera, en medio de apacibles parajes, porque en ellos se \u201capaga el bullicio de la ciudad y se inicia el ruido de los campos\u201d, como acaece en las cercan\u00edas de Santa Elena, con aves y frondas, vacas y ladridos de canes. Y nos monta a Versalles, Santana, Villahermosa y muestra casitas de obreros por los lados de Enciso, que entonces eran parte de los suburbios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En aquel momento hist\u00f3rico, Medell\u00edn, tal como lo se\u00f1ala el observador, tiende hacia el norte, ese es el punto cardinal relevante en aquellos d\u00edas, cuando ya estaba el manicomio desde hace rato por el Bermejal, por los lados de Aranjuez, que es un barrio que se inici\u00f3 en 1917, como tambi\u00e9n lo narrar\u00e1, en otro art\u00edculo, el autor de <em>Ligia Cruz<\/em> y <em>Grandeza<\/em>. Nos pasea por lugares donde \u201cimpera la disciplina y mandan el plano y la ingenier\u00eda\u201d, que se nota en los trazados de nuevos barrios, como Manrique, Restrepo Isaza y Berl\u00edn.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 556px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2020\/07\/acarrasquilla.jpg?w=556&amp;h=742\" alt=\"\" width=\"556\" height=\"743\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Portada de la edici\u00f3n de las Obras completas de Carrasquilla, Editorial Bedout, 1958.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Por el 20 la Otrabanda del r\u00edo no tiene ning\u00fan movimiento urban\u00edstico. Est\u00e1n, muy lejos, Am\u00e9rica y Bel\u00e9n, y por las riveras de la Iguan\u00e1, Robledo, que antes lo llamaron pueblo de An\u00e1. As\u00ed que, poco o nada se vislumbra en esta cr\u00f3nica que es todo un examen a la Villa <em>infulosa<\/em>, a la que quiere ser ciudad y todav\u00eda respira aires parroquiales. Aires que a\u00fan no asfixian. Nos asomamos por los vericuetos de los camellones y podemos desplazarnos por el Carretero, esa suerte de V\u00eda Apia que uni\u00f3 a la ciudad naciente con los fulgores \u00e1ureos del Nordeste, ese camino que sigui\u00f3 la ruta del Aburr\u00e1 o Porce.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Se nota el sentido del detalle y de la minuciosidad, mezclado con asuntos m\u00e1s panor\u00e1micos, en lo que va describiendo el escritor. Buenos Aires, cuyo nombre lleg\u00f3 de uno que ten\u00eda un granero mixto de lo que antes se llam\u00f3 Campo Alegre, nos llega como un paseo, \u201ccon sus alturas y sus vistas\u201d, con su \u201c\u00e9ter, su Gerona y su Bas\u00edlica\u201d, que no tiene rival en aquella ciudad que para entonces ya ten\u00eda una buena muestra de f\u00e1bricas textileras, de jab\u00f3n, f\u00f3sforos, bebidas gaseosas, cervezas y una muy adelantada construcci\u00f3n de la mole que es la Catedral Metropolitana, inaugurada a comienzos de la siguiente d\u00e9cada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las principales calles de Carrasquilla son Carabobo y Ayacucho, que \u201ccomo un signo + cuartean la ciudad\u201d. En el abordaje que hace a las calles c\u00e9ntricas y de alrededores, el cronista, que tiene en cuenta los planos del Medell\u00edn futuro que se forjaron a partir de 1913, expone sus saberes de urbanismo, de formaci\u00f3n de ciudades, tanto las trazadas al estilo damero, sim\u00e9tricas, como las desconcertadas y torcidas, como la nuestra. \u201cNo sabemos si Medell\u00edn habr\u00e1 perdido o ganado con sus muchas y diversas torceduras, toda vez que no la hemos conocido de otro modo\u201d. Deja entrever que esta ciudad hace parte de las que son remendadas, trazadas sin esmeros geom\u00e9tricos, casi a la bartola. \u201cSolo las ciudades a la yanqui, con planos y dise\u00f1os antes de escoger el lugar ciudadano, se escapar\u00e1n de este remendar incesante\u201d.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se lo llev\u00f3 el ensanche<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Medell\u00edn, una ciudad que ha ejercido aquello del \u201censanche\u201d, en el que a veces, o casi siempre, se derriban referentes urbanos y de memoria, es vista en esta cr\u00f3nica con sus parques y plazas, que, hasta ahora, la confusi\u00f3n denominativa es abismal. Aqu\u00ed se trastocaron los t\u00e9rminos. Y as\u00ed, una plaza es llamada parque. Esta denominaci\u00f3n, con tantas variantes, como las del parque ingl\u00e9s, parque franc\u00e9s, en fin, se qued\u00f3 en Medell\u00edn para designar a lo que, en esencia, son plazas (que seg\u00fan sus dimensiones, tambi\u00e9n decrecen: plazuela, plazoleta, placita).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Carrasquilla, que sabe del asunto, no se mete en esas honduras, pero s\u00ed se\u00f1ala que un parque es un pedazo de campo en la urbe, son bosques urbanos, reservas en medio del ladrillo y otras construcciones. En su mirada aparecen el Bol\u00edvar, el Berr\u00edo (\u201cque reclama otra reforma\u201d, dice el cronista) y \u201cparquecillos\u201d como el San Roque (hoy Plazuela Uribe Uribe), en la calle Pichincha.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Si por plaza se entiende, dice don Tom\u00e1s, un lugar amplio y despejado, m\u00e1s o menos geom\u00e9trico, la Medell\u00edn que \u00e9l analiza y retrata solo tiene la de Boston, la de la Estaci\u00f3n del Ferrocarril de Antioquia (Estaci\u00f3n Medell\u00edn) y un poco la de San Francisco (hoy San Ignacio y mucho antes Jos\u00e9 F\u00e9lix de Restrepo). El <em>fl\u00e2neur<\/em> que tambi\u00e9n pudo ser Carrasca, hace un <em>paneo<\/em> por la plaza de Berr\u00edo (que en los comienzos de la Villa fue la Plaza Mayor), que ten\u00eda edificios de tres pisos y la iglesia de La Candelaria o \u201cCatedral Vieja\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y as\u00ed, con su vista cr\u00edtica y descubridora, nos conduce por la colonial plazuela de la Vera-Cruz, al frente de la cual habit\u00f3 el h\u00e9roe del B\u00e1rbula, Atanasio Girardot, y nos lleva hasta la plazuela de San Benito y nos devuelve hacia oriente para llegar a la de San Francisco, con fuente, asientos, sendero, \u201ccon altas ringlas de nogales\u201d y sentencia que es una plaza hermosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las palabras bien afinadas del cronista van por iglesias, de las que sabe a fondo los nombres de sus piezas, de sus disposiciones y distribuciones, y las diferencia entre viejas y nuevas. Es una correr\u00eda lev\u00edtica en la que la arquitectura religiosa toma diversas formas. Todo muy bien designado. Un documento. Y mostrando iglesias muestra, al mismo tiempo, los lugares donde est\u00e1n instaladas, los alrededores, las maneras de ser de sitios adyacentes. \u201cEl templo de donde sali\u00f3 el de As\u00eds para entrar el de Loyoya est\u00e1 hoy modificado, retocado y adobado, con ese estilo jesu\u00edtico, de perendengues y ringorrangos, que tanto pasma y enfervoriza a los cristianos\u201d.<\/span><\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2020\/07\/acarrasquilla1.jpg?w=379&amp;h=507\" width=\"379\" height=\"507\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Un interesante ejercicio puede ser el de, tras examinar la cr\u00f3nica <em>Medell\u00edn<\/em>, compararla con lo que queda de esos d\u00edas y c\u00f3mo ha cambiado la ciudad. Qu\u00e9 ha permanecido. Qu\u00e9 se ha ido. Podr\u00edan hacerlo, digo yo, sin pretensi\u00f3n alguna de molestar, en las facultades de arquitectura, en las de periodismo, y otras en las que el urbanismo es esencial. Nunca sobra saber cosas sobre la ciudad en la que se habita y mejor a\u00fan cuando se tienen documentos esenciales como el que escribi\u00f3 hace cien a\u00f1os el novelista de Santo Domingo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La panor\u00e1mica carrasquillesca sobre Medell\u00edn tiene unos acercamientos, como <em>close-up<\/em>, sobre las aguas de la ciudad. El r\u00edo y las quebradas. Una ciudad de enorme riqueza h\u00eddrica y en cuyas corrientes se han tejido historias que van desde las instalaciones de acueductos, electrificadoras hasta f\u00e1bricas de cerveza, no ha creado mitolog\u00edas acuosas. No ha deparado nereidas y otros seres acu\u00e1ticos. Y su r\u00edo de la historia, su r\u00edo en el que hoy nadie se ba\u00f1ar\u00eda ni siquiera una vez en \u00e9l, para no entrar en las premisas de Her\u00e1clito, es una arteria sin cantos, sin poetas, sin siquiera un barquero que conduzca a los pasajeros al olvido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y, en efecto, lo m\u00e1s fluido en estas consideraciones sobre la ciudad, est\u00e1 en las aguas, unas que se pueden desprender por las pendientes de Granizal, hasta las de El Poblado, Bel\u00e9n, Am\u00e9rica y Robledo. Y qu\u00e9 hablar de aquella que baja desde los bre\u00f1ales de Santa Elena y que, a\u00fan m\u00e1s que el r\u00edo, ha tenido leyendas, cr\u00f3nicas, poemas, novelas y una historia que la ha erigido como una quebrada de renombres y referente urbano. La Santa Elena, o antigua An\u00e1, es nuestra agua madre.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 693px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2020\/07\/medellin-hoy.png?w=900&amp;h=463\" alt=\"\" width=\"693\" height=\"357\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Medell\u00edn hoy, cien a\u00f1os despu\u00e9s de la nota de Carrasquilla. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y as\u00ed como podemos sentir el rumor de La Poblada, El Ahorcado, La Corcovada, La Canguereja o la Iguan\u00e1, la corriente del Aburr\u00e1, r\u00edo de la cultura, de la historia, de los antes y los despu\u00e9s de Medell\u00edn, es, quiz\u00e1, la que m\u00e1s suena y resuena en la bien tejida cr\u00f3nica. \u201cNo tiene leyendas como el Rhin, ni sacros misterios como el Ganges; genios y ondinas desde\u00f1aron sus aguas; ning\u00fan poeta le ha dedicado una estrofa; para nada le mencionaron las tradiciones mentirosas; la horda primitiva que traseg\u00f3 por sus m\u00e1rgenes no le consagr\u00f3 siquiera la m\u00e1s salvaje de sus admiraciones\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En su especie de eleg\u00eda por el r\u00edo Medell\u00edn, Carrasquilla avista que esas aguas, que ya han comenzado a ser en su cauce rectificadas, ser\u00e1n parte de un r\u00edo muerto. Y ah\u00ed s\u00ed, ese r\u00edo manso y hospitalario, se perder\u00e1 en las oscuridades de la desmemoria. Agua sin nombre y sin siquiera un moh\u00e1n que al menos promueva alg\u00fan susto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-adtags-visited=\"true\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Escrita cuando la Villa devenida ciudad cumpli\u00f3 245 a\u00f1os de fundaci\u00f3n mediante c\u00e9dula real, la cr\u00f3nica <em>Medell\u00edn<\/em> es una memoria aquilatada, en la que el estilo de riqueza l\u00e9xica y de fluir sereno del novelista, cuentista y buen conversador se reparte en cada una de las celdas divisorias. La ciudad adentro y afuera. La ciudad que perdura, la que se metamorfosea, la del esp\u00edritu comercial e industrioso, la de los negociantes y fabricantes se desliza por las p\u00e1ginas como las aguas del r\u00edo, con olores de incienso y de telas nuevas.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 647px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.pinimg.com\/originals\/2e\/91\/76\/2e91769ffaec0d0bf260b0143586c216.jpg\" alt=\"\" width=\"647\" height=\"439\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Edificio Echavarr\u00eda, 1920<\/figcaption><\/figure>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 19 de julio de 2020<\/span><\/strong><\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <\/span><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciudad adentro y afuera. 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