{"id":19724,"date":"2020-07-02T11:11:36","date_gmt":"2020-07-02T11:11:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=19724"},"modified":"2020-07-02T11:18:31","modified_gmt":"2020-07-02T11:18:31","slug":"efrain-barquero-adios-al-poeta-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2020\/07\/02\/efrain-barquero-adios-al-poeta-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"Efra\u00edn Barquero: adi\u00f3s al poeta de la tierra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span class=\"yiv8941389064module-3 yiv8941389064text-container\" style=\"font-size: 12pt;\"><em>Un hombre es desterrado a perpetuidad<\/em><br \/>\n<em>y sale con un pedazo de su cuerpo<\/em><br \/>\n<em>a vivir en la otra orilla del mundo<\/em><br \/>\n<em>a donde solo llega la voz de sus muertos<\/em><br \/>\n<strong>Efra\u00edn Barquero<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">P<span style=\"font-size: 12pt;\">or distintos caminos y en diversos lugares he buscado al poeta de los lares, a Efra\u00edn Barquero, nuestro cantor campesino de Chile, hijo de la tierra y del pan temprano de Piedra Blanca.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/www.cineyliteratura.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/efra%C3%ADn-barquero-1-1-777x437.jpg\" width=\"674\" height=\"379\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hac\u00eda cuarenta y seis a\u00f1os que hab\u00eda partido, desde su casa rural en Lo Gallardo, con una ra\u00edda maleta en la que llevaba sus libros m\u00e1s queridos y algunos sue\u00f1os que le nacieron <em>\u00ab\u00a0a trav\u00e9s del humo y la niebla, cubri\u00e9ndole la boca, palp\u00e1ndose el rostro, alisando los bordes del silencio enterrado\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Anduvo por oscuros pa\u00edses, hasta inaugurar una modesta casa en Estrasburgo, donde esparci\u00f3 su olor de boldos y las fragancias de Chile que hab\u00eda escondido en el mejor rinc\u00f3n de s\u00ed mismo. De all\u00ed me llegaron sus primeras noticias, una carta suya que se aromaba con la palabra esperanza. Despu\u00e9s, muchas otras; nuestra correspondencia que iba y ven\u00eda\u00a0 \u201dcon las alas plegadas y la direcci\u00f3n en medio\u201d. Recib\u00ed su libro in\u00e9dito, <em>Los Allases<\/em>, que luego iba a devenir en <em>Mujeres de negro<\/em>, testimonio de un \u201ddesterronado\u201d, como \u00e9l da en llamarse; regalo que yo no esperaba: un gran sobre de correos, como esos paquetes pueblerinos, en gruesas hojas con las que se envuelven los quesos de cabra o las tortillas de rescoldo de los fieles braseros del sur.<\/span><\/p>\n<figure style=\"width: 685px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.latercera.com\/resizer\/knlyz_lPKOZIKQACi2zLpB_d6a4=\/768x0\/smart\/filters:quality(70):format(webp):no_upscale()\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/copesa\/3ZZ2B3AODFCXDA366QHW4RQ4XA.jpg\" alt=\"\" width=\"685\" height=\"455\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Efra\u00edn Barquero en Lo Gallardo, en los 60.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Mi amigo y compa\u00f1ero de la SECH, Ra\u00fal Mellado, me hab\u00eda entregado, un poco a rega\u00f1adientes, en octubre de 1982, la direcci\u00f3n del poeta, pues siempre fue un hombre muy reservado y celoso de su intimidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Meses m\u00e1s tarde, las cartas comenzaron a remitirse desde Aix-en-Provence, pues Efra\u00edn y los suyos huyeron del fr\u00edo y la nieve al templado sur, donde otra casa se abrir\u00eda con parecidas ilusiones, <em>\u00ab\u00a0sonriendo con cansancio a los frutos amarillos\/ como si quisiera esconder algo bajo la tierra\/ del mismo color que sus recuerdos\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Algo ocurri\u00f3 en las palabras de nuestra correspondencia, pero nunca lo supe; rele\u00ed mis ep\u00edstolas, buscando una se\u00f1al, alguna huella en mi lenguaje que hubiese producido un desencuentro. (La sensibilidad de los poetas es como esas piezas de cristal que se rompen bajo las notas altas del tenor)\u2026 De pronto, el silencio; cartas que naufragaron en el Atl\u00e1ntico, mis palabras estrelladas in\u00fatilmente en puertas sin destinatario. Pude guardar sus poemas, para recuperar su voz en necesaria intermitencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Si t\u00fa entras en el cuarto de este hombre<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Huele a tierra h\u00fameda con p\u00e9talos deshechos,<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>A tiempo acostado, a llaves mohosas.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Deambul\u00e9, con su libro bajo el brazo, por antesalas de editoriales chilenas, para recibir la falsa sonrisa de secretarias y bur\u00f3cratas, la engolada comunicaci\u00f3n de directores esquivos, rechazando el texto con vanas promesas a cien a\u00f1os plazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Si t\u00fa cuando escribes una carta<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Ves lo blanco del papel y lo negro de la tierra,<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Todo cubierto por unos terrones muy oscuros,<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Mesa y cama, como en un cuarto sin techo.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Busqu\u00e9 despu\u00e9s a Efra\u00edn Barquero en los caf\u00e9s de las ciudades, en rincones de bares secretos. A veces, preguntaba por \u00e9l con su antiguo nombre curicano: Sergio Barahona, como si intentara enga\u00f1ar al tiempo, pero fue in\u00fatil&#8230; Nadie aceptaba conocerlo, ni menos saber su imposible paradero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Estaba todo tan lleno de gente, pero no hab\u00eda<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Nadie en esa espera del extranjero y su espera:<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Anochec\u00eda, llov\u00eda, nevaba, transcurr\u00eda afuera,<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Pero adentro mendigaba el hombre en el tiempo<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Envejeciendo en la fotograf\u00eda de su rostro<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Viaj\u00e9, sabiendo de ante mano que no lograr\u00eda alcanzar su nuevo refugio. Pero, desde suelo gallego ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil restablecer el contacto&#8230; Tarjetas postales, cartas, diarios y libros se fueron en acerados trenes para tocar o no la morada chilena en Aix-en-Provence.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Nos vamos de los lugares sin ganas de hacerlo<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Y como pidi\u00e9ndole a los seres y a los \u00e1rboles<\/em> <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Que nos perdonen.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En las aldeas de Galicia tendr\u00eda que aparecer Efra\u00edn Barquero, mimetizado con los paisanos, bebiendo su parloteo como quien traga una lenta lluvia&#8230; En el aire del Norte, flujo de migraciones y abandonos, podr\u00eda percibir el manar de sus poemas, rumor de huertos y utensilios, olor de campo y amaneceres del Sur.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.latercera.com\/resizer\/qc-N5tsPls5q2P8NESHwE50J7Zw=\/768x0\/smart\/filters:quality(70):format(webp):no_upscale()\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/copesa\/XPYLAYGVPZGVDHHOIAJR6DGHII.jpg\" width=\"679\" height=\"882\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Efra\u00edn regres\u00f3 a Chile en 1992. Encontr\u00f3 un pa\u00eds hostil, muy distinto al que abandon\u00f3 en 1974 rumbo al exilio. No logr\u00e9 reencontrarme con \u00e9l. Supe de la presentaci\u00f3n en Santiago de Chile de su poemario <em>Mujeres de Oscuro<\/em>. Llegu\u00e9 cuando el encuentro conclu\u00eda y solo pude alargarle mi libro reci\u00e9n editado, <em>Entresiglos y Quimeras<\/em>, con mis se\u00f1as y una breve nota. Nada supe de \u00e9l, salvo que regres\u00f3 al poco tiempo a Aix-en-Provence, para volver a Chile al cabo de dos a\u00f1os y mantenerse aislado del mundo \u201csocial-literario\u201d, buscando esa soledad de la creaci\u00f3n po\u00e9tica, donde alcanz\u00f3, sin duda, esa recompensa de excelsitud est\u00e9tica que muy pocos creadores logran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Efra\u00edn Barquero fue y ser\u00e1 uno de los poetas m\u00e1s relevantes de la poes\u00eda chilena de la segunda mitad del siglo XX. Naci\u00f3 en el poblado campesino de Piedra Blanca, cerca de Constituci\u00f3n, en la Regi\u00f3n del Maule, centro-sur de Chile, el 3 de mayo 1931, con el nombre de Sergio Efra\u00edn Barahona Jofr\u00e9. En su poema La Miel Heredada, que el cr\u00edtico Hern\u00e1n D\u00edaz Arrieta \u201cAlone\u201d incluye en la antolog\u00eda Las 100 Mejores Poes\u00edas Chilenas, canta el poeta: <em>\u201cYo nac\u00ed cuando ard\u00edan las fogatas de mayo\/ y lo primero que recuerdo\/ es la voz del r\u00edo y de la tierra.\u201d<\/em> Fue Agregado Cultural en Colombia, bajo el gobierno democr\u00e1tico de Salvador Allende. Desde 1974, ha vivido entre Francia (Strasbourg; Aix-en-Provence) y el remoto e irreconocible Chile del miedo y del exilio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Para Barquero, la actividad creadora tiene tambi\u00e9n un sentido religioso de acercamiento entre los seres humanos y debe conllevar una actitud moral ante la poes\u00eda, la cr\u00edtica y el lector. Afirma el poeta: <em>\u201cPoetizar la trascendencia de los actos, de los v\u00ednculos, de los gestos, de los valores esenciales de la vida. Pero no s\u00f3lo \u2018poetizar\u2019, sino tambi\u00e9n fundar un plano de existencia nueva, donde se d\u00e9 a luz un hombre nuevo capaz de recuperar una esencia vital perdida en el universo\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Habitante de remotos lugares campesinos del interminable territorio de Chile, el poeta Efra\u00edn Barquero nos confirma, a trav\u00e9s de su poes\u00eda, el aserto de Neruda acerca de nuestra carencia de paisaje y exceso de panorama tel\u00farico, donde el hombre exhibe una desolada peque\u00f1ez ante las fuerzas de la naturaleza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">De su primera producci\u00f3n po\u00e9tica, inmersa en el mundo social y sus conflictos, los que el poeta enfrent\u00f3, est\u00e9ticamente hablando, con una poes\u00eda de reminiscencias \u00e9picas y de confianza en un porvenir socialista y revolucionario. Posteriormente ir\u00eda desprendi\u00e9ndose de un evidente influjo nerudiano, para alcanzar una voz propia, honda, arraigada a las voces de la tierra y a los apremios y desasosiegos de la condici\u00f3n humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Obra po\u00e9tica: <em>La piedra del pueblo; La compa\u00f1era y otros poemas; Enjambre; El pan del hombre; El viento de los reinos; Epifan\u00edas; El poema negro de Chile; Bandos marciales; La mesa de la tierra; El poema en el poema; Mujeres de Oscuro.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pocos \u2013muy pocos\u2013 como \u00e9l, no s\u00f3lo en Chile, sino en el universo de los poetas, han logrado alcanzar esa esencialidad de la palabra po\u00e9tica, desprovista de adornos, ajena a la ret\u00f3rica y a cierta ampulosidad dif\u00edcil de superar cuando se maneja este castellano nuestro, pr\u00f3digo en toda suerte de barroquismos arduos de elocuencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A la postre, tuve la fortuna de establecer ese contacto epistolar que atesoro como experiencia \u00fanica de un largo caminar literario. Conoc\u00ed el embri\u00f3n de su libro <em>Mujeres de Oscuro<\/em>, cuyas cuartillas iniciales pude leer mucho antes de ser publicadas. Asimismo, \u00e9l me envi\u00f3, como preciado regalo, los libros se\u00f1eros de Gast\u00f3n Bachelard, escritos en franc\u00e9s, cuya lectura enriquecer\u00eda mi propio quehacer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En Radio Universidad de Chile, por aquellos a\u00f1os, le dedicamos, junto a Juan Antonio Massone y Hern\u00e1n Ortega, un programa, cuya <em>cassette<\/em> remitimos a su morada en el sur de Francia. De all\u00ed se inici\u00f3 un intercambio fruct\u00edfero que siento hoy como el mejor vino de los sue\u00f1os po\u00e9ticos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">ESA EDAD MISTERIOSA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Esa edad misteriosa con abuelos y penumbras <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">ese mundo de cuero y de madera en que <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">vivimos antes. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Grande era la sombra del hombre subi\u00e9ndose <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">al caballo <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">para llevar las ma\u00f1anas m\u00e1s all\u00e1 de los <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">crep\u00fasculos. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Y las mujeres cruzando habitaciones <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">con pasos sin pisadas sobre tablas crujientes <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">y como llevando un traje negro sobre un traje <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">blanco. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">No era la misma mujer afuera que adentro de <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">la casa. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Eran j\u00f3venes s\u00f3lo una vez en el rinc\u00f3n del <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">tiempo. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">J\u00f3venes como son los lechos vestidos de <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">blanco <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Y las ahogadas con hojas de sauce en los <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">cabellos. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Esa edad misteriosa en que vivimos antes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero Efra\u00edn Barquero ha callado. Hoy, 29 de junio de 2020, mientras permanecemos encerrados por la pandemia, Ximena Troncoso me da la triste noticia del viaje postrero del poeta, de su regreso definitivo a Piedra Blanca, Curic\u00f3, a la casa donde la abuela prodigaba \u201cel olor del pan y la manzana guardada\u201d\u2026 Quiz\u00e1 ha vuelto, sin dec\u00edrmelo, para reencontrar ese <em>\u2026punto invisible que gu\u00eda a las abejas\/ donde\u2026 \/han puesto el pan y el vino a nuestro alcance\/ para que siempre te acuerdes al extender la mano\/ que est\u00e1s tocando la mano de todos los hombres.<\/em><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Edmundo Moore<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/madmimi.com\/p\/4c07f01?pact=31348040-159046772-4158025400-3b03f2ee1e3d042cea607391571554cf407252c2\">Politika<\/a>, 30 de junio de 2020<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un hombre es desterrado a perpetuidad y sale con un pedazo de su cuerpo a vivir en la otra orilla del mundo a donde solo llega la voz de sus muertos Efra&iacute;n Barquero Por distintos caminos y en diversos lugares he buscado al poeta de los lares, a Efra&iacute;n Barquero, nuestro cantor campesino de Chile,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":19725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5,19],"tags":[9665,5654,9662,9667,9663,9664],"coauthors":[256],"class_list":["post-19724","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","category-literatura","tag-adios-al-poeta-de-la-tierra","tag-edmundo-moure","tag-efrain-barquero","tag-homenaje-a-efrain-barquero","tag-poesia-chilena","tag-premio-nacional-de-literatura-2008"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19724"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19724\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19729,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19724\/revisions\/19729"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19724"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}