{"id":16067,"date":"2020-02-02T17:49:45","date_gmt":"2020-02-02T17:49:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=16067"},"modified":"2020-02-04T10:20:30","modified_gmt":"2020-02-04T10:20:30","slug":"una-maquina-del-horror-en-la-colonia-penitenciaria-un-desasosegador-cuento-de-franz-kafka","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2020\/02\/02\/una-maquina-del-horror-en-la-colonia-penitenciaria-un-desasosegador-cuento-de-franz-kafka\/","title":{"rendered":"Una m\u00e1quina del horror <br><i>En la colonia penitenciaria, un desasosegador cuento de Franz Kafka<\/i>"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En 1914, un a\u00f1o de desgracia en Europa, Franz Kafka se comprometi\u00f3 a fines de mayo con la se\u00f1orita Felice Bauer (otras tres mujeres importantes en su vida sentimental fueron Milena Jesensk\u00e1, Grete Bloch y Dora Diamont) y, de paso, inici\u00f3 la escritura de El proceso. Ese a\u00f1o, en el que estalla la gran conflagraci\u00f3n mundial, la Gran Guerra, de la que, al principio y en sus pre\u00e1mbulos, cre\u00edan algunos que solo se trataba de una \u201caventura\u201d, como un \u201cjuego de ni\u00f1os\u201d o un experimento de corta duraci\u00f3n, fue un enorme desastre. No solo por la ingente cantidad de muertos, sobre todo j\u00f3venes, sino que se erigi\u00f3 como un suceso que dio al traste con la potestad de la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_16068\" aria-describedby=\"caption-attachment-16068\" style=\"width: 520px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16068\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/7154851_ritratto-di-franz-kafka-luglio-1992-acrilico-su-cartoncino-50-x-70-cm-208x300.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/7154851_ritratto-di-franz-kafka-luglio-1992-acrilico-su-cartoncino-50-x-70-cm-208x300.jpg 208w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/7154851_ritratto-di-franz-kafka-luglio-1992-acrilico-su-cartoncino-50-x-70-cm.jpg 619w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-16068\" class=\"wp-caption-text\">Gabriele Donelli, \u00ab\u00a0Retrato de Franz Kafka\u00a0\u00bb, acr\u00edlico sobre cart\u00f3n, 50 X 70 cm, 1992<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Esa confrontaci\u00f3n, que sigui\u00f3 al asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria, tuvo en sus frentes (oriental y occidental) una hecatombe de j\u00f3venes de todos lados de una Europa que ya mostraba s\u00edntomas de decadencia. El escritor alem\u00e1n Ernst J\u00fcnger (particip\u00f3 en las dos guerras), se enrol\u00f3 como voluntario, a los 19 a\u00f1os, cuando comenz\u00f3 el conflicto. Todo su animoso af\u00e1n era \u201cvivir aventuras que lo liberasen de la monoton\u00eda del abotonado mundo burgu\u00e9s que lo ahogaba\u201d, como lo insin\u00faa en sus diarios. Las trincheras, la tierra de nadie, los combates, eran para \u00e9l un \u201cespect\u00e1culo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Muchos j\u00f3venes de entonces, debido tambi\u00e9n a la mentalidad de la \u00e9poca, cre\u00edan que una guerra era una suerte de \u201cdeportividad\u201d, de la que se pod\u00eda participar por \u201csimple placer\u201d. Para el historiador ingl\u00e9s Eric Hobsbawm, el siglo XX corto se inici\u00f3 con la horrible conflagraci\u00f3n y se termin\u00f3 con la Perestroika rusa, en la d\u00e9cada de los ochenta. Aquella guerra, de la que han quedado infinidad de testimonios literarios, po\u00e9ticos, hist\u00f3ricos y de diversas naturalezas, marc\u00f3 como si fuera un estigma la historia humana y, al concluir, se trat\u00f3 de una especie de tensionante pausa. Porque la que vendr\u00eda ser\u00eda peor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Estos apuntes r\u00e1pidos para decir que, en medio de la devastaci\u00f3n, el escritor checo, de lengua alemana, escribir\u00eda en 1915 un electrizante relato, una narraci\u00f3n sobre una m\u00e1quina asesina y, sobre todo, acerca de la humillaci\u00f3n a la condici\u00f3n humana en una colonia penitenciaria. Un escrito sobre la tortura, sobre el insulto al proceso judicial, sobre una alevos\u00eda contra los derechos del habeas corpus. Una historia que puede dejar al lector aterrado y conmovido. En la colonia penitenciaria, un lugar que no se sabe con exactitud d\u00f3nde es (solo se dice que es en el tr\u00f3pico), un Estado sin nombre, es la anticipaci\u00f3n de lo que el siglo XX tiene reservado en un inmenso cat\u00e1logo de horrores del hombre contra el hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En plena guerra, Kafka crea una especie de pesadilla en una isla, adobada con sangre, con dolores y con la presencia inaudita de una m\u00e1quina de muerte, s\u00ed, de muerte lenta, como si el aparato mismo se deleitara con su manera de cumplir con la sentencia. De llevar a cabo la pena que se le ha impuesto a un culpable. \u00bfCulpable de qu\u00e9? Puede ser culpable por no \u201chonrar a sus superiores\u201d, una actitud que se dio y se sigue dando en las filas militares.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfQu\u00e9 es la culpa?, puede ser uno de los interrogantes que surja durante la lectura de esta maravilla de obra, que perturba, que nos coloca en una posici\u00f3n de reflexi\u00f3n frente a los significados de la condici\u00f3n humana, de la libertad y de la opresi\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 encargado de se\u00f1alar a otro como culpable? La historia, que empieza con la presencia de un visitante, de un investigador extranjero, alguien que puede tener cierto fuero o inmunidad en aquella isla desconocida, es un recorrido por los significados del castigo, de lo punible, del poder que en este caso se delega sobre una espantosa m\u00e1quina de tres niveles, la encargada (\u00bfpor qui\u00e9n?) de implantar \u201cjusticia\u201d. Que es otra categor\u00eda cuestionada en el relato: \u00bfQu\u00e9 es en \u00faltimas la justicia?<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_16069\" aria-describedby=\"caption-attachment-16069\" style=\"width: 672px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16069\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Maquina-del-horror-300x125.jpg\" alt=\"\" width=\"672\" height=\"280\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Maquina-del-horror-300x125.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Maquina-del-horror-510x214.jpg 510w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Maquina-del-horror.jpg 512w\" sizes=\"auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-16069\" class=\"wp-caption-text\">Maquina del horror en La colonia penitenciaria<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u00ab\u00a0aparato peculiar\u00a0\u00bb puede causar, por qu\u00e9 no, una extra\u00f1a admiraci\u00f3n (el visitante en todo caso as\u00ed la siente) en el que la ve, y claro, el lector es uno de los que pueden apreciar la m\u00e1quina en toda su dimensi\u00f3n aparatosa y, a su vez, de causante no solo de dolor, sino de muerte. Una m\u00e1quina a la que se le puede dar la \u201corden\u201d de qu\u00e9 hacer con el condenado. Y lo m\u00e1s gravoso y pesado: puede escribir sobre el cuerpo del desdichado ser que ha sido all\u00ed atado con cadenas, con una mordaza asquerosa en su boca, con una sensaci\u00f3n de desconcierto sobre lo que le va a acontecer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En el cuento se pueden establecer diversas relaciones de poder. El condenado, sin voz, sin posibilidad de ninguna defensa, sin proceso, hecho una piltrafa, adquiere una actitud de despojo, de inutilidad, de no tener ninguna forma de reacci\u00f3n ni de rebeld\u00eda. Es un vencido, aunque no se da cuenta de que as\u00ed lo es. Puede tener, como bien lo advierte el narrador, un aspecto \u201cperrunamente sumiso\u201d. No es due\u00f1o de ninguna voluntad, ni de conciencia, ni de nada. Est\u00e1 perdido. Y parece no enterarse de su desgraciada condici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La m\u00e1quina es un espect\u00e1culo. As\u00ed como lo que hace. Y en eso Kafka sigue siendo un anticipador. Una suerte de profeta. Porque el siglo XX tendr\u00e1 no solo como una de sus fases y caracter\u00edsticas la elevaci\u00f3n de casi todo a la categor\u00eda de espect\u00e1culo (es el siglo de Hollywood, pero, al mismo tiempo, de los campos de concentraci\u00f3n, de los trenes que van con miles de v\u00edctimas hacia el exterminio, del deporte y la pol\u00edtica que se unen como en el caso del fascismo, como en el de Hitler y su propaganda), sino que la muerte y otras desolaciones tambi\u00e9n pueden hacer parte de la far\u00e1ndula, de una cultura de circo y pan, como en la antigua Roma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En el relato habr\u00e1 un personaje ausente-presente, al que hay que tener siempre en cuenta: el comandante, el mismo que iba a presenciar la condena en la m\u00e1quina con sus se\u00f1oras. \u00bfQui\u00e9n era aquel que pod\u00eda propiciarse la condici\u00f3n de tener varias se\u00f1oras? \u00bfUn todopoderoso? \u00bfUn dictador? De cualquier forma, era un sujeto con mucho poder, con toda la \u201cautoridad\u201d para definir y decidir sobre la vida y la muerte del otro. Y muerto aquel, su reemplazo es un enamorado de la m\u00e1quina. El que recibe la visita del viajero extranjero y le va explicando los mecanismos del aparato, es un tipo que pudiera hacer el amor con esa creaci\u00f3n macabra. Pudiera sentir todo un cl\u00edmax sexual con los movimientos y estructura de ese dispositivo singular y miedoso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En la colonia penitenciaria, escrito en tercera persona y de modo lineal, y que da prioridad a la presencia acuciante del oficial (sucesor del comandante en cuanto a la relaci\u00f3n con la m\u00e1quina), que est\u00e1, seg\u00fan se observe, alienado por el artilugio fatal, permite el relato hacer toda una teorizaci\u00f3n sobre los conceptos de justicia, de punibilidad, de delito, en fin, y, al mismo tiempo, acerca de la arbitrariedad. Hay, al parecer, una autoridad intocable, un poder inextricable, que parece omn\u00edmodo. Es un presagio de dictaduras y autoritarismos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_16070\" aria-describedby=\"caption-attachment-16070\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16070\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/en-la-colonia-penitenciaria-Wilmar-Estrada-300x284.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"587\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/en-la-colonia-penitenciaria-Wilmar-Estrada-300x284.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/en-la-colonia-penitenciaria-Wilmar-Estrada-768x728.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/en-la-colonia-penitenciaria-Wilmar-Estrada.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-16070\" class=\"wp-caption-text\">Una condena atroz.\u00a0\u00bbEl v\u00f3mito ya se hab\u00eda derramado sobre la m\u00e1quinaroz.\u00a0\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El convicto, el condenado, el oprobiado por una seudojusticia, es alguien que no puede tener defensa. Est\u00e1 vencido en todos los aspectos. No tiene la palabra, de la que se le ha despojado sin que \u00e9l sea consciente del asalto. Es un enajenado. El oficial, por su parte, es, si bien un alucinado por la m\u00e1quina, un tipo que mantiene con esta una relaci\u00f3n amorosa, er\u00f3tica, de libidinoso fetiche y tal vez enfermiza. Y, despu\u00e9s de todo, de las soluciones inesperadas que tendr\u00e1 el relato, se pudiera pensar, o al menos intuir, que hubo, en su conexi\u00f3n con el artefacto, y en una especie de condici\u00f3n de la derrota, una actitud suicida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Kafka torna en este relato deslumbrador a mostrar la inutilidad aparente de ciertas luchas, pero que, como sucede, por ejemplo, en El buitre, hay una resignaci\u00f3n din\u00e1mica, una actitud de aparente indiferencia ante la desventura, pero que, en \u00faltimas, siempre se podr\u00e1 tener, en la lejan\u00eda quiz\u00e1, una lucecita de esperanza, o, en otro sentido, de oposici\u00f3n, de resistencia. Tal vez, como lo dir\u00e1 Hemingway despu\u00e9s, \u00a0\u00bb el hombre puede ser destruido, pero no derrotado\u00a0\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0\u00bb La culpa siempre es indudable\u00a0\u00bb, se dice en la colonia. Hay una acusaci\u00f3n contra la cual no hay modo de refutaci\u00f3n, de defensa, de repulsa. A la v\u00edctima se le acus\u00f3 y listo. Es la autoridad, o qui\u00e9n dice tenerla, quien define, quien traza el destino del acusado. Y, dentro de esa extra\u00f1a l\u00f3gica, la m\u00e1quina es la que dirimir\u00e1 el asunto de la purga, del castigo. Y el condenado, durante doce horas de estar atado a aquel \u00ab\u00a0diab\u00f3lico\u00a0\u00bb ingenio, podr\u00e1 leer a trav\u00e9s de sus heridas por qu\u00e9 se le ha decretado tal pena y cu\u00e1l ha sido su falta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En la obra hay una lucha, que se va haciendo evidente en la medida en que se avanza en el cuento: las ejecuciones que all\u00ed, en la colonia, se practican, van quedando sin partidarios. Y entonces, qu\u00e9 kafkiana condici\u00f3n, no es el preso o el condenado quien se manifieste contra su situaci\u00f3n miserable, sino el oficial, el encargado de la administraci\u00f3n de \u201cjusticia\u201d. \u00c9l es quien est\u00e1 atristado, desilusionado, porque ya no es posible una ejecuci\u00f3n espectacular, con ni\u00f1os en primera fila, con espectadores a granel, y ya no hay, parece, qui\u00e9n defienda esa pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00ab\u00a0\u00a1C\u00f3mo eran de distintas las ejecuciones en otros tiempos! Un d\u00eda antes de la ejecuci\u00f3n el valle estaba lleno de gente; todos ven\u00edan s\u00f3lo para mirar; temprano por la ma\u00f1ana el comandante aparec\u00eda acompa\u00f1ado por sus se\u00f1oras; fanfarrias despertaban todo el campamento\u2026\u00a0\u00bb, le cuenta el oficial al visitante y, m\u00e1s adelante, le dice que para cada ejecuci\u00f3n a la m\u00e1quina se le pon\u00edan nuevos repuestos. Pese a todo, el cuento es una revelaci\u00f3n, una profec\u00eda, una advertencia tremenda sobre lo que vendr\u00e1. Cosas peores \u2014puede ser el presagio\u2014 esperaban a la humanidad. Y llegaron, como bien lo ha mostrado la historia.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-16074 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/penalcolony-300x171.jpg\" alt=\"\" width=\"593\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/penalcolony-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/penalcolony.jpg 350w\" sizes=\"auto, (max-width: 593px) 100vw, 593px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los albores del siglo XX trajeron, entre otras vanguardias, el futurismo, un movimiento que se declar\u00f3 adorador de la velocidad y de la m\u00e1quina. El autom\u00f3vil, las carreras, los nuevos ritmos, los obnubilaron hasta la exacerbaci\u00f3n de los sentidos y de la raz\u00f3n. En sus declaraciones, cuyo manifiesto fundamental de 1909 lo redact\u00f3 el italiano Filippo Tommaso Marinetti, no solo afirmaban que del pasado nada era digno de conservarse, sino que ten\u00edan la m\u00e1quina como un suced\u00e1neo de la deidad. Quiz\u00e1 Kafka, en su relato, haya hecho toda una demostraci\u00f3n en contra de la m\u00e1quina y su uso alienador. Tal vez este relato sea parte de una contracorriente, de una cr\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y puede ser que para oponerse a las m\u00e1quinas del \u00ab\u00a0progreso\u00a0\u00bb, a las que hab\u00edan introducido cambios radicales en la velocidad, las que acabaron con los ritmos lentos, el escritor opusiera un artificio destinado a la tortura (un antiguo m\u00e9todo, incluidos los de la Inquisici\u00f3n), al tormento, con la introducci\u00f3n de una novedad: una m\u00e1quina que, con agujas, escribe sobre el cuerpo, con una lentitud no solo pasmosa sino agobiante y mortal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Kafka prefigur\u00f3 los campos de exterminio, las tropel\u00edas sin l\u00edmite de los poderosos, de los que llegaron m\u00e1s tarde, en un siglo de paradojas y de tanta sangre derramada. En un siglo en el que se impuso la sinraz\u00f3n de la guerra. En la colonia penitenciaria es un relato maestro que alimenta la perplejidad y, de nuevo, nos pone en evidencia los atropellos de ayer, de hoy y quiz\u00e1 de ma\u00f1ana contra la dignidad humana.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_16071\" aria-describedby=\"caption-attachment-16071\" style=\"width: 463px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16071\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/injusticia-del-proceso-Loui-Jover-201x300.jpg\" alt=\"\" width=\"463\" height=\"691\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/injusticia-del-proceso-Loui-Jover-201x300.jpg 201w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/injusticia-del-proceso-Loui-Jover-768x1144.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/injusticia-del-proceso-Loui-Jover.jpg 1375w\" sizes=\"auto, (max-width: 463px) 100vw, 463px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-16071\" class=\"wp-caption-text\">Injusticia del proceso y la crueldad de la ejecuci\u00f3n\u201d. Obra de Loui Jover.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 2 de febrero de 2020<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Editado por\u00a0<a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> En la colonia penitenciaria es un relato maestro que alimenta la perplejidad y, de nuevo, nos pone en evidencia los atropellos de ayer, de hoy y quiz\u00e1 de ma\u00f1ana contra la dignidad humana.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":1162,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[7848,7844,7847,7840,7846,7841,7842,7843,7839,7850,7849,519,7845],"coauthors":[265],"class_list":["post-16067","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","tag-conceptos-de-justicia-punibilidad-delito","tag-condicion-humana-humillacion","tag-cultura-de-circo-y-pan","tag-en-la-colonia-penitencia","tag-espectaculo-farandula","tag-franz-kafka","tag-gran-guerra-conflagracion-mundial","tag-maquina-asesina","tag-maquina-del-horror","tag-prefiguracion-campos-de-exterminio","tag-presagio-de-dictaduras-y-autoritarismos","tag-reinaldo-spitaletta","tag-relaciones-de-poder"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16067"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16067\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16077,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16067\/revisions\/16077"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1162"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16067"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=16067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}