{"id":1161,"date":"2018-10-03T13:16:18","date_gmt":"2018-10-03T13:16:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=1161"},"modified":"2018-10-03T16:18:36","modified_gmt":"2018-10-03T16:18:36","slug":"marionetas-con-olor-a-banano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2018\/10\/03\/marionetas-con-olor-a-banano\/","title":{"rendered":"Marionetas con olor a banano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"58\" height=\"70\" \/>Volvimos a la lectura musical de la trilog\u00eda bananera de Miguel \u00c1ngel Asturias, con sus filibusteros gringos, con esa manera sin ambages ni escr\u00fapulos de penetrar a Am\u00e9rica Latina, como si fuese prostituta que, adem\u00e1s de placeres de urgencia, puede feriar su dignidad y su catre. Y en esas lecturas despaciosas, en las que a veces el estilo del novelista presenta arritmias y desliza uno que otro juego de palabras, repasamos los atentados y violaciones a las llamadas por la gringada neocolonialista \u201crep\u00fablicas bananeras\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-1165\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Capture-Trilogia-Bananera-Miguel-Anges-Asturias-2-300x141.jpg\" alt=\"\" width=\"496\" height=\"233\" \/><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Trilog\u00eda bananera<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y as\u00ed, entre mitos, rezander\u00edas, embrujos, alzamientos, explotaciones de mano de obra y m\u00faltiples despojos, personajes como el Papa Verde, una representaci\u00f3n del anexionismo imperialista y de los modos poco ortodoxos de las compa\u00f1\u00edas (en este caso, de plantaciones de banano) para desnaturalizar las culturas locales y cooptar a los arrodillados, las novelas de Asturias nos remiten a una desventurada realidad que contin\u00faa hoy sin muchas alteraciones, pero s\u00ed con clases dirigentes muy serviles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A los extranjeros depredadores y a sus lacayos, se oponen personajes como Chipo Chip\u00f3 y Mayar\u00ed, representaciones de la resistencia popular. La compa\u00f1\u00eda bananera, que en la vida real era la United Fruit Company, la misma que en Colombia promovi\u00f3 la masacre de las bananeras en 1928, es la misma que por toda Centroam\u00e9rica tuvo sus enclaves desde 1899.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y los de la compa\u00f1\u00eda, con sus adl\u00e1teres criollos, compran periodistas, queman rancher\u00edas, siembran el terror para quedarse con las tierras. Y, como si esta situaci\u00f3n fuera un p\u00e1lido divertimento, asumen la penetraci\u00f3n cultural y social (borran el himno local e imponen el de ellos, las banderas, los s\u00edmbolos patrios, despliegan la dolarizaci\u00f3n, obligan a comprar solo lo que ellos traen, crean comisariatos, etc.).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Han pasado ya muchos a\u00f1os desde los acontecimientos de \u201cMam\u00e1 Yunai\u201d en Guatemala (donde sucede la trilog\u00eda del Nobel Asturias) y muchos m\u00e1s de los tristes episodios de Ci\u00e9naga y la zona bananera colombiana (que recrean, entre otros, Garc\u00eda M\u00e1rquez y Cepeda Samudio), y el panorama de postraci\u00f3n contin\u00faa. La colonizaci\u00f3n mental de los dirigentes tropicales, como los colombianos, ha proseguido con su historia de d\u00e1divas, privatizaciones, subastas al mejor postor, arrodillamientos sin sonrojos\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El reciente besamanos del presidente colombiano en la ONU ante su patr\u00f3n estadounidense vuelve a mostrar en un espejo de monstruosidades la cara del ac\u00f3lito, del que ha elegido esclavizarse. Ni una r\u00e9plica por la situaci\u00f3n de la caficultura, ning\u00fan reclamo ante los tratados leoninos de libre comercio, nada que se saliera de su prosternaci\u00f3n vergonzosa ante el imperio. Una demostraci\u00f3n de la continuidad de las \u201crepubliquetas bananeras\u201d, como bautiz\u00f3 hace a\u00f1os la Casa Blanca y los mandamases de las transnacionales a los \u201cpaisitos\u201d bajo su f\u00e9rula.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1168 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/republiquetas-bananeras1-263x300.jpg\" alt=\"\" width=\"263\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/republiquetas-bananeras1-263x300.jpg 263w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/republiquetas-bananeras1.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, m\u00e1s se escuch\u00f3 la voz del boliviano Evo Morales, que la emprendi\u00f3 contra Trump: \u201cMe gustar\u00eda afirmar aqu\u00ed franca y abiertamente que en ning\u00fan sentido Estados Unidos est\u00e1 interesado en la defensa de la democracia\u201d, se\u00f1al\u00f3. Hizo una defensa de la autodeterminaci\u00f3n de las naciones y de la soberan\u00eda, al oponerse a cualquier intervenci\u00f3n unilateral en Venezuela. En efecto, las contradicciones en el vecino pa\u00eds las debe resolver el pueblo venezolano, sin la injerencia de otros pa\u00edses en sus asuntos internos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/jH2mLIiNhRI\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En cambio, el mandatario colombiano estuvo m\u00e1s interesado en renovar su condici\u00f3n de s\u00fabdito. Y mientras en el pa\u00eds se desfinancia la educaci\u00f3n p\u00fablica, se reducen los presupuestos de la ciencia y la cultura, el gobernante est\u00e1 m\u00e1s pendiente de conjugar el verbo \u201cglifosatear\u201d, al tiempo que hace\u00a0<em>treintaiunas<\/em>\u00a0y anima a la galer\u00eda. Falta que juegue al yo-yo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y, como si fuera un colof\u00f3n de lo visto en la ONU, el marionetero mayor comenz\u00f3 a arengar contra Venezuela y se erigi\u00f3 una cortina de humo con un presunto conflicto b\u00e9lico, como para tapar los efectos del debate contra el minhacienda Carrasquilla y los preparativos de una protesta generalizada contra los impuestos a la canasta familiar, el marchitamiento en las finanzas de la educaci\u00f3n p\u00fablica y el descontento de la poblaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En\u00a0<em>El Papa Verde<\/em>, segunda novela de la trilog\u00eda bananera de Miguel \u00c1ngel Asturias, se dice que un peri\u00f3dico es como un espejo deformador, en que las cosas se cambian. \u201cEspejos en que las cosas aparecen otras\u201d, ese \u201cdivino espejo del peri\u00f3dico, donde todo aparece mejor o peor, pero jam\u00e1s igual\u201d. Y en esas estamos aqu\u00ed y all\u00e1, geograf\u00edas en las que los diarios y otros medios, contin\u00faan al servicio del poder, m\u00e1s como ap\u00e9ndices propagand\u00edsticos y desinformadores, que como narradores y cuestionadores de la realidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Poco cambian estas Am\u00e9ricas. Permanecen casi todos los males. Si el progreso no es para todos, entonces no es progreso, como dec\u00eda S\u00e1bato. El complejo de la Malinche contin\u00faa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Reinaldo Spitaletta<\/strong><strong> para La Pluma, 2 de octubre de 2018<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Editado por Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong><span style=\"font-family: 'Arial', 'sans-serif'; color: #202020;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poco cambian estas Am\u00e9ricas. Permanecen casi todos los males. Si el progreso no es para todos, entonces no es progreso, como dec\u00eda S\u00e1bato. 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