{"id":10362,"date":"2019-07-08T22:25:29","date_gmt":"2019-07-08T22:25:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=10362"},"modified":"2019-07-17T00:25:57","modified_gmt":"2019-07-17T00:25:57","slug":"el-navegante-saramago-el-cuento-de-la-isla-desconocida-una-reinterpretacion-de-la-utopia-y-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/07\/08\/el-navegante-saramago-el-cuento-de-la-isla-desconocida-una-reinterpretacion-de-la-utopia-y-el-amor\/","title":{"rendered":"El navegante Saramago <br><i>El cuento de la isla desconocida, una reinterpretaci\u00f3n de la utop\u00eda y el amor<\/i>"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"84\" height=\"101\" \/><em><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00ab\u00a0Salir de aqu\u00ed, esa es mi meta\u00a0\u00bb<\/span><\/em><br \/>\n<strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Kafka<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>El cuento de la isla desconocida<\/em>, de Jos\u00e9 Saramago, tiene varios planos aleg\u00f3ricos. Uno, es una referencia a las utop\u00edas a modo de met\u00e1fora, a las mismas que son capaces de transformar el interior humano d\u00e1ndole motivos para la movilidad mental y f\u00edsica, para la b\u00fasqueda y la idealizaci\u00f3n \u2014y transformaci\u00f3n\u2014 del mundo. Es un desaf\u00edo de un hombre al poder, a la estratificaci\u00f3n, a la servidumbre. Utop\u00eda, como se sabe, es un lugar inexistente en el cual hay tiempo, m\u00e1s que para el trabajo, para las enso\u00f1aciones y la creatividad.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/i.ytimg.com\/vi\/CvyvpA6ovHs\/maxresdefault.jpg\" width=\"648\" height=\"364\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El cuento entra de inmediato en un mundo en el que se pone a prueba una autoridad, la del rey, por un alguien innombrado que quiere un barco, sin ser navegante, sin saber nada de los mares y sus conmociones. Su actitud inicial es la de la fe en s\u00ed mismo. Una convicci\u00f3n. No se arredra ante los significados del poder, que mantiene a los otros, a los del adentro y el afuera, subyugados. \u201cDame un barco\u201d es una impetraci\u00f3n que no tiene nada que ver con una limosna. Es, si se le mide en su dimensi\u00f3n real, una suerte de exigencia o, en otro \u00e1mbito, de ejercicio de un derecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El visitante de palacio, que se ha parado en la puerta de las peticiones, est\u00e1 siempre enfocado por el narrador que, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, le da a una mujer que es parte de la servidumbre real, una visi\u00f3n de ser secundario, que no puede ir m\u00e1s all\u00e1 de la obediencia. Pero habr\u00e1 una transmutaci\u00f3n de roles, y la innominada dama se erigir\u00e1 en una parte esencial del relato y de su din\u00e1mica y fuerza interior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">M\u00e1s que para ser le\u00eddo, el de Saramago es un cuento para escucharse. Y en esa condici\u00f3n y sentido, la estructura est\u00e1 construida con la tradici\u00f3n, desde los tiempos de la oralidad, cuando narrar historias era parte de la vida cotidiana y de las veladas para mejorar el sue\u00f1o. Hay, si se quiere, una evocaci\u00f3n de <em>Las mil y una noches<\/em>, de las consejas y maneras de contar en tiempos remotos. El narrador parece estar sentado alrededor de un fuego, de un hogar, de una noche milenaria en la que hay escuchas bajo las estrellas. Sin embargo, puede ser enga\u00f1osa la forma, porque, creo, se trata de una estructura moderna que se hace pr\u00e9stamos de lo antiguo, por seductor, y porque tal manera de contar no deja de maravillar.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2019\/07\/ba5c1-josesaramago.jpg?w=304\" width=\"304\" height=\"320\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Jos\u00e9 Saramago<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo moderno, pese a hablar de reyes y servidumbres, est\u00e1 conectado con el sujeto, con dos personajes que, sin requerir de nombres, van tejiendo una aventura que tendr\u00e1 un inesperado como ut\u00f3pico final. La fuerza del tejido est\u00e1 en los interrogantes que se plantean en torno a un barco (una carabela), sobre qui\u00e9nes ser\u00e1n los tripulantes, c\u00f3mo se echar\u00e1 a la mar, y, en particular, acerca de c\u00f3mo los implicados, un hombre del que no se sabe nada de su pasado y una mujer del servicio de su majestad, van meti\u00e9ndose en el mundo del lenguaje marino, de qu\u00e9 es una carabela y sus diferencias, por ejemplo, con un paquebote (nave para repartir correo de puerto en puerto).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El hombre que llega al palacio puede tener ecos de la literatura kafkiana, de su modo de criticar la burocracia y de observar el papel de la ley (si hubiera pocas leyes, todo el pueblo ser\u00eda jurisconsulto, dice Tom\u00e1s Moro). Pero con una variante: el que est\u00e1 pidiendo un barco no cejar\u00e1, no se rendir\u00e1. Es un persistente que estar\u00e1 en guardia tres d\u00edas tras las cuales doblegar\u00e1 al rey, que en un comienzo lo ve como un descarriado, un enloquecido. Este hombre pondr\u00e1 en dificultades a su majestad, lo har\u00e1 trastabillar y lo pondr\u00e1 en aprietos frente al saber geogr\u00e1fico, ante sus propiedades infinitas y las posibilidades del conocimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El que ha llegado con una presencia diferente, si se quiere subversiva, no pesta\u00f1ea ante la autoridad. Sabe a lo que va y est\u00e1 dispuesto a no retroceder. Para el rey es, en principio, una charada o una bufonada que alguien quiera un barco para buscar una isla desconocida. Para \u00e9l ya todo est\u00e1 descubierto, todo se sabe, y c\u00f3mo va a ser posible que exista una isla de la que \u00e9l no sepa y, por lo dem\u00e1s, no sea suya. El aparecido pone a flaquear el mando real. Y, tras haber dentro de los impetrantes que hacen fila en la puerta de los obsequios un malestar por la espera, el soberano, que ha visto alterado el orden, le da el barco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/www.picclickimg.com\/d\/l400\/pict\/283446900784_\/La-leyenda-y-el-cuento-populares-ensayo-hist%C3%B3rico.jpg\" width=\"267\" height=\"400\" \/><strong>\u00ab\u00a0La Leyenda y el Cuento Populares\u00a0\u00bb, Per\u00e9s, Ram\u00f3n D., Ed Sopena, Barcelona, 1951<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En este cuento, publicado en 1999, Saramago torna a experimentos formales en la puntuaci\u00f3n: reemplaza con comas los dos puntos y con may\u00fasculas los guiones de di\u00e1logo: \u201cEl capit\u00e1n del puerto dijo, Voy a darte la embarcaci\u00f3n que te conviene, Cu\u00e1l, Es un barco con mucha experiencia, todav\u00eda del tiempo en toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cu\u00e1l, Creo que incluso encontrar\u00e1 algunas, Cu\u00e1l, Aqu\u00e9l\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ah, y aparte de sus conexiones con la utop\u00eda, los sue\u00f1os, las b\u00fasquedas de otros mundos, los cuestionamientos al poder, se trata de un cuento de amor. Un hermoso cuento de amor. Aqu\u00ed podr\u00edamos recordar a Pessoa cuando advert\u00eda, no sin guasa, que las cartas de amor son rid\u00edculas (\u201cLas cartas de amor, si hay amor, \/ tienen que ser rid\u00edculas\u201d). En cambio, por contraste, los cuentos de amor, no. Est\u00e1n cocinados con los ingredientes humanos, sin recetas, sin apariencias, como el que Saramago realiza con su isla desconocida. Una mujer del servicio que, al ver la capacidad y car\u00e1cter de un peticionario, decide en un acto de absoluta libertad irse con \u00e9l a buscar en una carabela una isla desconocida. Ella sigue la aparente locura del tipo que, ante todo, mantiene un grado de obcecaci\u00f3n como el de los antiguos navegantes portugueses del siglo XV y XVI<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y si el hombre se muestra con su obsesi\u00f3n intacta, o no, m\u00e1s bien creciente, ella, que apoya la aventura, es m\u00e1s pragm\u00e1tica. Y si \u00e9l ve velas, timones, mares, vientos, ella lo ve a \u00e9l como una posibilidad de encuentro, de conexiones m\u00e1s cercanas, m\u00e1s piel y acercamiento que navegaciones. Un recurso de maravilla emplea el escritor y es el del so\u00f1ar, en una situaci\u00f3n que retoma, a su manera, la leyenda b\u00edblica del arca de No\u00e9, de las parejas de animales y, claro, de unas parejas humanas que garanticen la pervivencia y la reproducci\u00f3n. La vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El sue\u00f1o de la carabela, cuando no hay marineros, cuando no hay buen viento ni buena mar, es una representaci\u00f3n audaz de c\u00f3mo la utop\u00eda puede ser posible y habr\u00e1 descubrimientos y el mundo ser\u00e1 distinto. El amor no est\u00e1 ni a babor ni a estribor, ni en la proa ni en la popa. Es un sue\u00f1o que se hace realidad sin coordenadas, sin astrolabio ni br\u00fajula. Y permite nuevas posibilidades del conocimiento de s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0El mar tenebroso adquiere en este cuento una intensa luz que lo har\u00e1 navegar sin miedos y con la convicci\u00f3n de que al otro lado de la vida siempre habr\u00e1 una claridad inesperada. Hay que tener ojos para la isla desconocida y, tambi\u00e9n, para ver en el otro el complemento a una aventura sin fin. Lo importante es el caminar (o navegar) y no el llegar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>P.S<\/strong>. Hace a\u00f1os, en Medell\u00edn, el Peque\u00f1o Teatro y Rodrigo Saldarriaga realizaron una bella representaci\u00f3n, en una atm\u00f3sfera penumbrosa y sugerente, del cuento de Saramago.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/romeroilustrador.files.wordpress.com\/2012\/02\/saramago.jpg?w=1112&amp;h=831\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/romeroilustrador.files.wordpress.com\/2012\/02\/saramago.jpg?w=1112&amp;h=831\" width=\"696\" height=\"520\" \/><\/a><strong>Jos\u00e9 Saramago, ilustraci\u00f3n de Manuel Romero.<\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 7 de julio de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/strong><br \/>\n<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que tener ojos para la isla desconocida y, tambi\u00e9n, para ver en el otro el complemento a una aventura sin fin. 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