{"id":1026,"date":"2018-09-30T19:30:42","date_gmt":"2018-09-30T19:30:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=1026"},"modified":"2018-09-30T19:30:42","modified_gmt":"2018-09-30T19:30:42","slug":"corrupcion-la-ultima-promesa-de-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2018\/09\/30\/corrupcion-la-ultima-promesa-de-la-politica\/","title":{"rendered":"Corrupci\u00f3n: la \u00faltima promesa de la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/www.es.lapluma.net\/images\/stories\/celap\/Capture__Esteban_de_Gori_Barbara_EsteBisr.jpg\" alt=\"Capture__Esteban_de_Gori_Barbara_EsteBisr\" width=\"144\" height=\"70\" \/>Probablemente sea un hecho in\u00e9dito en la historia latinoamericana la presencia simult\u00e1nea de tantas se\u00f1ales de corrupci\u00f3n, tanto en la informaci\u00f3n diaria como en los altos \u00edndices de percepci\u00f3n ciudadana.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.es.lapluma.net\/images\/stories\/celap\/PORTADA-CORRUPCION.jpg\" alt=\"PORTADA-CORRUPCION\" width=\"575\" height=\"288\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La corrupci\u00f3n no es nueva en la historia latinoamericana, no obstante, la gran diferencia radica en que la corrupci\u00f3n asoma desde reg\u00edmenes democr\u00e1ticos y no ya de la mano de dictaduras o cleptocracias. La novedad radica en la avidez de la ciudadan\u00eda por develar los pormenores del entramado. Parad\u00f3jicamente es la pasi\u00f3n m\u00e1s anti pol\u00edtica que tiene la pol\u00edtica, como la m\u00e1s demoledora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La lucha contra la corrupci\u00f3n forma parte de plataformas electorales, partidarias y gubernamentales. Sin duda es un tema capaz de interpelar a ciudadanos y ciudadanas, de conectar lo individual a lo p\u00fablico, un \u2018acceso directo\u2019 entre pr\u00e1cticas pol\u00edticas y vidas individuales. No hay que olvidar que las relaciones de la ciudadan\u00eda para con el Estado y con la pol\u00edtica est\u00e1n sujetos a las maneras en que se \u2018metabolizan\u2019 los flujos de corrupci\u00f3n que aparecen o son descubiertos, la mayor\u00eda de las veces, a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En los a\u00f1os \u201980 los proyectos de austeridad econ\u00f3mica pusieron sus ojos en los gastos e inversiones estatales. Adem\u00e1s de la auditor\u00eda, <em>eficiencia y transparencia<\/em> fueron dos t\u00e9rminos relevantes para observar el desarrollo de la inversi\u00f3n p\u00fablica y monitorear el \u2018despilfarro\u2019 de empresas estatales. Pero no eran dos palabras \u2018descolgadas\u2019 sino que integraban una mirada sobre la sociedad y sobre la administraci\u00f3n p\u00fablica. Era posible lograr una sociedad y un Estado transparentes, y todo ello afirm\u00e1ndose en una propuesta moralizadora (\u00bfo moralizante?). La globalizaci\u00f3n introdujo la transparencia como un mandamiento de la posmodernidad en el <em>modus operandi<\/em> de la administraci\u00f3n p\u00fablica. La moral anti despilfarro se vincul\u00f3 a la moral potente y milenaria del \u201cno robar\u00e1s\u201d, lo cual le otorga una fortaleza simb\u00f3lica y performativa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La globalizaci\u00f3n y las propuestas neoliberales lograron una profunda hegemon\u00eda planetaria desde los ochenta hasta hoy. De la misma manera que se universalizaron los derechos humanos en las agendas de conservadores, liberales y progresistas, tambi\u00e9n lo hizo esta moral anti despilfarro, que resitu\u00f3 a la corrupci\u00f3n no s\u00f3lo en su condici\u00f3n il\u00edcita (cuesti\u00f3n que pod\u00eda encontrarse desde hace d\u00e9cadas en los c\u00f3digos civiles y penales), sino en un atentado a las vidas y morales individuales. Por ello, era necesario introducir nuevos sistemas de transparencia, para impedir que un s\u00f3lo billete del Estado terminara financiando de manera ilegal a personas, partidos o empresas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ante ciertos actos de corrupci\u00f3n se activan esos universos morales que calibran las miradas de los ciudadanos y ciudadanas con respecto al Estado y la pol\u00edtica. En momentos de crisis o de grandes exigencias de austeridad los hechos de corrupci\u00f3n asumen una valencia simb\u00f3lica muy relevante, como lo son en momentos de fuerte polarizaci\u00f3n. Nadie quiere ser robado y el robo constante \u2013o la percepci\u00f3n o sensaci\u00f3n del mismo\u2013 amplifica las desconfianzas sobre la pol\u00edtica y el sistema de partidos. Por lo tanto, la reiteraci\u00f3n de actos de corrupci\u00f3n dinamita el mundo partidario y lo abre a propuestas de regeneraci\u00f3n, moralistas, religiosas o punitivas. La moral anti corrupci\u00f3n puede promover el acceso al poder de oposiciones, pero cuando todo el sistema pol\u00edtico est\u00e1 atravesado por la corrupci\u00f3n se producen contextos donde se\u00a0 refuerzan liderazgos pol\u00edticos \u2018transparentistas\u2019, \u2018honestitas\u2019, sanadores y algunos con gestos pol\u00edticos que ponen en duda el Estado de derecho.<\/span><\/p>\n<h1 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>I<\/strong><\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La corrupci\u00f3n pol\u00edtica no s\u00f3lo es una \u201cinmoralidad\u201d o el il\u00edcito de alg\u00fan funcionario estatal o partido pol\u00edtico. Tambi\u00e9n es una manera en que muchas veces los partidos gubernamentales y opositores \u2018recaudan\u2019 dinero \u2013a trav\u00e9s del mismo Estado si esos partidos son parte del Gobierno, o de favores que le otorgan a empresas\u2013 para financiar campa\u00f1as, militancias, etc. Es, principalmente, una manera de construir un v\u00ednculo pol\u00edtico-econ\u00f3mico entre partidos y el Estado, as\u00ed como entre \u00e9stos con los empresarios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los debates pol\u00edticos o medi\u00e1ticos exploran a la corrupci\u00f3n como un acto il\u00edcito o inmoral y pocas veces lo piensan como un v\u00ednculo donde no s\u00f3lo se articulan favores, dinero y\/o tr\u00e1fico de influencias, sino que son parte del universo de mediaciones que integran la toma de decisiones pol\u00edticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Una de las cuestiones centrales es la financiaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos. Los partidos suelen \u2018recaudar\u2019 a trav\u00e9s de coimas que cobran empresas a las que ayudan a ganar licitaciones; a trav\u00e9s de una parte de los subsidios que el mismo partido gubernamental otorga a las empresas; o a trav\u00e9s de la utilizaci\u00f3n (particular o partidaria) del dinero p\u00fablico. Las formas establecidas de acceso a la financiaci\u00f3n privada de los partidos pol\u00edticos son un territorio poco legislado o poco regulado en Am\u00e9rica Latina. Est\u00e1 claro que la financiaci\u00f3n estatal \u2013en momentos de austeridad econ\u00f3mica\u2013 para los partidos es menor que aquellas que pueden brindar las empresas para los partidos pol\u00edticos. S\u00f3lo los partidos gubernamentales pueden establecer formas recaudatorias aprovechando las bondades estatales, su capacidad de generar negocios y su v\u00ednculo con empresas proveedoras de servicios o relacionadas con la obra p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Son \u00e9pocas de partidos pol\u00edticos pobres. Las formas de financiaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos han variado. El aporte estatal y de sus afiliados han entrado en severas reformulaciones. Ya no hay Estados con capacidad de financiar la din\u00e1mica pol\u00edtica, ni grandes y apasionadas energ\u00edas militantes que puedan sostener con su trabajo o con sus finanzas individuales los emprendimientos partidarios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero, m\u00e1s all\u00e1 de las maneras de recaudaci\u00f3n de los partidos y de los funcionarios gubernamentales \u2013tanto para sus propios patrimonios como para sus propuestas partidarias\u2013, la corrupci\u00f3n pol\u00edtica termina estableciendo tramas de poder muy precarias ya que se sostiene en una propuesta de rentabilidad mutua. El partido \u2018destraba\u2019 sus necesidades financieras o presiona con dinero de ciertas empresas a sus propios legisladores para votar una u otra ley, y las empresas logran licitaciones en la obra p\u00fablica o subsidios para el desarrollo de determinados servicios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>II<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El historiador Loris Zanatta considera que la corrupci\u00f3n es una excelente epopeya fundacional con la potencia de investir al neoliberalismo de valores morales, pero en Latinoam\u00e9rica no hay quien lo encarne. El <em>ethos<\/em> cultural hispano y cat\u00f3lico oscila entre lazos patrimonialistas y corporativistas que se expresan como conservadurismos y populismos, respectivamente<a href=\"http:\/\/www.es.lapluma.net\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=11399:2018-09-30-18-53-32&amp;catid=58:editoriales-y-opiniones&amp;Itemid=182#_ftn1\">[1]<\/a>. Desde hace alg\u00fan tiempo algunas derechas han intentado \u2013sin \u00e9xito\u2013 presentarse en su versi\u00f3n liberal y dem\u00f3crata desde discursos meritocr\u00e1ticos. Los discursos han sido efectivos a la hora de instalarse en la opini\u00f3n p\u00fablica, sin embargo, el t\u00f3pico se sali\u00f3 de control hasta fagocitarse a s\u00ed mismo. Si la apelaci\u00f3n a la corrupci\u00f3n demostr\u00f3 ser capaz de tumbar gobiernos y ganar elecciones, tambi\u00e9n demostr\u00f3 su efecto b\u00fameran capaz de volverse en contra de los propios paladines de la transparencia, quienes se toparon con un l\u00edmite tangible: la econom\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La principal paradoja es que una de las razones por las que se cree que la corrupci\u00f3n afecta derechos b\u00e1sicos de las personas es que las priva de mejoras que sus gobiernos deber\u00edan realizar en \u00e1reas como salud, educaci\u00f3n o transporte con el dinero desviado en coimas. Sin embargo, hasta el momento, los discursos anticorrupci\u00f3n no lograron traducirse en una econom\u00eda m\u00e1s eficiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La espectacularizaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n ocupa el rol protag\u00f3nico en la construcci\u00f3n de posverdad, retroaliment\u00e1ndose de indicios que, sin ser necesariamente verificados, ganan validez en los imaginarios, movi\u00e9ndose en el mundo de las apariencias, de las emociones y las pasiones. El veredicto es dado por los mismos periodistas que no esperan los tiempos judiciales, sino que act\u00faan con total parcialidad, convirti\u00e9ndose en jueces con capacidad de sanci\u00f3n \u2013al menos simb\u00f3licamente\u2013: juzgan a distintos personajes frente a la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Sin duda su herramienta m\u00e1s novedosa es la judicializaci\u00f3n de la pol\u00edtica, la cual altera las reglas de juego, aun a costa de debilitar los l\u00edmites del debido proceso. Si bien el discurso de la corrupci\u00f3n se apoya en los \u00edndices de distintas organizaciones, las modalidades de la justicia latinoamericana violan cualquier protocolo del onge\u00edsmo internacional. La discrecionalidad de los poderes judiciales del hemisferio sur los lleva a evitar aplicar condenas a ciertos representantes del poder pol\u00edtico o econ\u00f3mico, en parte, gracias a recursos legales como la figura del \u2018arrepentido\u2019 o de la \u2018delaci\u00f3n premiada\u2019. Estos hechos tambi\u00e9n son de p\u00fablico conocimiento y teatralizan la impunidad, desvaneciendo todo rastro de ilusi\u00f3n republicana en la ciudadan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ante la representaci\u00f3n pornogr\u00e1fica de la corrupci\u00f3n s\u00f3lo emerge la despolitizaci\u00f3n, que, en definitiva, termina erosionando no a un Gobierno sino al consenso en torno a la democracia para redundar en una mayor apat\u00eda. Si bien la corrupci\u00f3n podr\u00eda haber servido de mito refundacional capaz de investir de valores al neoliberalismo latinoamericano, no se trata de una receta infalible dado que, como se ha visto en M\u00e9xico, puede favorecer a candidatos que se presentan como una alternativa progresista, o contribuir a la construcci\u00f3n de la imagen heroica del l\u00edder que enfrenta el martirio, como en el caso de Brasil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>III<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los esc\u00e1ndalos vinculados a la corrupci\u00f3n erosionan a la pol\u00edtica, al sistema de partidos y a los partidos que tienen entre sus filas funcionarios corruptos. En momentos electorales o pre electorales los hechos de corrupci\u00f3n han dinamitado trayectorias partidarias o han provocado la ca\u00edda de algunos puntos de algunos candidatos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La corrupci\u00f3n pol\u00edtica es una pr\u00e1ctica de recaudaci\u00f3n y construcci\u00f3n de poder pero tambi\u00e9n entra\u00f1a una gran debilidad y desgaste cuando se introduce en el escenario p\u00fablico y medi\u00e1tico. Se ha transformado en un lenguaje de la construcci\u00f3n de poder, como un lenguaje en las campa\u00f1as electorales y en los debates, que tiene poder performativo. Construye sospechas, reorienta las atenciones y reconfigura las expectativas. En un mundo fr\u00e1gil, sometido a la incertidumbre y con grandes crisis econ\u00f3micas, la noticia de corrupci\u00f3n se incorpora a la vida cotidiana como un fracaso del universo pol\u00edtico, como un desenga\u00f1o y como una ruptura de esa expectativa que los ciudadanos y ciudadanas colocan en sus representantes. La corrupci\u00f3n se introduce en un v\u00ednculo representativo sospechado, asediado y convulsionado por electores vol\u00e1tiles que ponen m\u00e1s atenci\u00f3n a sus vidas cotidianas que al espacio p\u00fablico. La pol\u00edtica se presenta a estos individuos como ese \u2018servicio\u2019 que fall\u00f3. Cada acto de corrupci\u00f3n conocido funciona como un \u201cestado fallido\u201d (micro) y va minando expectativas individuales, que en determinadas coyunturas sus reclamos son orientados por diversos partidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En Am\u00e9rica Latina han surgido partidos anti corrupci\u00f3n, regeneracionistas y otros que han incorporado como un eje clave el combate de la corrupci\u00f3n. Han interpelado flujos subjetivos que son parte del proceso de individuaci\u00f3n posmoderno, por los que cualquier acto de corrupci\u00f3n desde el Estado o desde los partidos reactualiza imaginarios y culturas pol\u00edticas relevantes en nuestro continente, como las liberales. La corrupci\u00f3n gubernamental es percibida en su capacidad de da\u00f1o al individuo, de robo o de ruptura de confianza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los partidos est\u00e1n ante grandes dilemas en esta \u00e9poca posmoderna: por un lado, dotar de confianza a la pol\u00edtica y, por otro, nutrirse de referencias simb\u00f3licas para que los individuos se acerquen todo lo posible a las propuestas partidarias. Si la corrupci\u00f3n prospera esos dilemas se expresar\u00e1n en cat\u00e1strofes vinculares, por lo que ni las izquierdas ni las derechas, ninguna, est\u00e1 a salvo de la posmodernidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>\u00a0Nota<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><a href=\"http:\/\/www.es.lapluma.net\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=11399:2018-09-30-18-53-32&amp;catid=58:editoriales-y-opiniones&amp;Itemid=182#_ftnref1\">[1]<\/a> <a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/2173301-la-epopeya-necesita-capitalismo-latinoamericano\">https:\/\/www.lanacion.com.ar\/2173301-la-epopeya-necesita-capitalismo-latinoamericano<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>Esteban De Gori y <strong>B\u00e1rbara Ester <\/strong><br \/>\n<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen distintas formas de corrupci\u00f3n, pero en el \u00faltimo tiempo \u00e9sta pareciera asociarse indefectiblemente a la pol\u00edtica. Desde la tribuna asistimos al espect\u00e1culo cotidiano del desarrollo de las denuncias de corrupci\u00f3n a modo de un reality diario.<\/p>\n","protected":false},"author":52,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[6,217],"tags":[478,199],"coauthors":[477],"class_list":["post-1026","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politique","category-abya-yala","tag-corrupcion","tag-politica"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1026","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/52"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1026"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1026\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1029,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1026\/revisions\/1029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1026"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1026"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1026"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1026"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}