Argentinazo: un fantasma que desvela a la partidocracia liberal

A 20 años del argentinazo: Quien siembra hambre cosecha rebeliones

Aniquilando al único planeta – hogar con que contamos

Durante los albores de la cuarentena global, el clareamiento de cielos y espejos de agua y la prosperidad de la vida silvestre – entre otros indicios de saneamiento medioambiental – tentaron a imaginar un futuro inmediato más venturoso si la humanidad era capaz de tomar nota de las lecciones en curso. Pero está visto que los grandes beneficiarios de este capitalismo apocalíptico son incapaces de limitar la escalada de su codicia exponencial. Los ejemplos abundan.

Sin ir más lejos, en las últimas horas el dueño de un campo aplastó 140 nidos de pingüinos con una topadora en un campo lindero a la reserva natural de Punta Tombo, en la costa atlántica de la provincia del Chubut. Ya es un dramático lugar común: La actividad humana está destruyendo la naturaleza, y provocando una aceleración alarmante de la extinción de especies animales y vegetales.

Los líderes mundiales han vuelto a comprometerse con acciones para afrontar el problema. ¿Bastará con eso? 

La biodiversidad es la variedad de seres vivos de la Tierra y los ecosistemas a los que pertenecen, que aportan oxígeno, agua, alimentos y otros innumerables beneficios. 

Recientemente, un conjunto de informes y estudios han alertado sobre el estado actual de la naturaleza.

El pasado mes, un informe concluyó que las poblaciones mundiales de mamíferos, aves, peces, anfibios y reptiles se redujeron en un 68% en promedio entre 1970 y 2016. 

El mapa que muestra los países de América Latina y el mundo que consumen más recursos naturales (y el impacto que tiene sobre el planeta). América Latina está perdiendo rápidamente su biodiversidad.

La comunidad científica ha advertido que estamos viviendo la sexta extinción masiva y que lo que hagamos ahora probablemente definirá el futuro de la humanidad. 

Una de las cinco extinciones masivas que sufrió la Tierra fue el impacto de un asteroide que acabó con los dinosaurios y muchas especies marinas.

« No tenemos tiempo para esperar. La pérdida de la biodiversidad, la pérdida de la naturaleza, está a un nivel sin precedentes en la historia de la humanidad« , asegura Elizabeth Mrema, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica. 

« Somos la especie más peligrosa de la historia mundial« . 

Los seres humanos están ocasionando la extinción de otras especies mediante la caza, la pesca excesiva y la tala de bosques. 

El 20% de la Amazonía ha desaparecido en solo 50 años.

Somos casi enteramente responsables de la extinción de varias especies de mamíferos en las últimas décadas, según un estudio reciente publicado en la revista especializada Science Advances. 

Y las predicciones sugieren que se perderán otras 550 especies de mamíferos este siglo, si continuamos por el camino actual. 

Abandonar el modelo devastador que hemos adoptado requerirá grandes cambios. 

En la Cumbre de Biodiversidad de la ONU, que tuvo lugar el pasado 30 de septiembre en Nueva York, el secretario general de la organización, Antonio Guterres, aseguró que « la humanidad está librando una guerra contra la naturaleza y necesitamos reconstruir esta relación« .

Se insta a que los países firmen un acuerdo que sería para la biodiversidad lo que el acuerdo de París fue para el cambio climático.

Esto entra en lo que se conoce como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional acordado en la denominada « Cumbre de la Tierra », celebrada en Brasil en 1992. 

Este acuerdo tiene tres objetivos: la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes, y el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos. 

Los países tenían hasta este año para alcanzar las metas establecidas hace una década, que van desde detener la extinción hasta reducir la contaminación y preservar los bosques.

A pesar de que se lograron algunos avances, no se alcanzó ninguno de los objetivos trazados.

Ahora, los líderes mundiales están siendo llamados a firmar un pacto para salvar la biodiversidad del planeta a través de un plan que pone a la vida silvestre y al clima como una prioridad.

Según la comunidad científica, no es demasiado tarde para revertir el declive de la naturaleza, pero hace falta mucho compromiso y que las promesas sean cumplidas. Estamos advertidxs.

Desde el pensamiento crítico no queda espacio para otra militancia que no sea socioambiental.

Amenaza de tormentas en el horizonte político nacional

A la fecha todo parece indicar que, al tren que vamos, Argentina se dirige hacia un  nuevo descalabro. Tal pronóstico no se basa en la desquiciada expresión de deseo de un maximalista impaciente, ni de un analista desprevenido que pasa por alto la capacidad de generar rehenes y mojar la pólvora de la rebeldía que tienen los millones de pesos invertidos en ayuda (que no Justicia) social, sino en la rigurosa comprobación de que el régimen que alguna vez conocimos con el nombre de democracia ya no le sirve al capital financiero trasnacional para continuar saqueando los recursos naturales del Sur Global, ni alcanza para sostener la mascarada institucional de sus vicarios locales. Pruebas al canto:

Si analizamos los resultados generales de las recientes elecciones en la Venezuela bolivariana, teniendo en cuenta por una parte al oficialismo unido y por la otra a los votos de la diáspora opositora, advertiremos que – en conjunto – la oposición alcanzó los 4.430.000 votos (54,3%), mientras el gobierno obtuvo 3.723.000 (45,7%), o sea 700 mil votos menos. Tales guarismos dejan en claro cómo el oficialismo de Nicolás Maduro capitalizó el voto disperso de sus adversarios, manteniendo un categórico liderazgo. Corresponde subrayar que ésta ha sido la primera ocasión – al cabo de varios años de abstenciones parciales – en la que el conjunto de la oposición participó, bajo distintas denominaciones, de unos comicios convocados por el gobierno.

En Chile también tuvieron lugar las elecciones previstas. Los 2 candidatos que pasaron a segunda vuelta son el pinochetista José Antonio Kast (28%) y el progresista Gabriel Boric (26%) Resulta difícil vaticinar el desenlace de la contienda que tendrá lugar el 19 del mes en curso, pero lo que no ofrece lugar a dudas es la escasa asistencia de votantes tanto como el menguado poder institucional con que contará quien se imponga en dicha ocasión.

En nuestro país, un dato sumamente relevante que permiten advertir las últimas elecciones legislativas viene a complementar el cuadro de situación regional que venimos revisando. Reparar en la distribución del universo de votantes habilitadxs a tal fin (34.332.992), lleva a constatar que el 32,5%, compuesto por ausentes, votos en blanco, o nulos, constituye la primera minoría del padrón; mientras que el 28,3% votó por Juntos, el 23,3% optó por Frente de Todos, y el 17,5% lo hizo por otras fuerzas políticas de izquierda, derecha, partidos provinciales o peronistas independientes de la coalición gobernante.

Si para muestra bastara con este puñado de botones, resultaría legítimo preguntarse cuánta presión más soportará esta caldera de descontento general ante la inocultable crisis de representatividad política vigente que – al decir del ensayista Alejandro Horowicz – desde hace bastante tiempo ante cada comicio nos revela votando contra el peor de los candidatos y ya no a favor de ningún proyecto.

Esas altas cifras de abstencionismo/votoblanquismo, a la ligera bien podrían ser interpretadas como éxodo de la política, o bien como mero síntoma circunstancial de descontento. Pero lo cierto es que esa mayoría relativa no tan silenciosa también constituye el núcleo potencial de un cambio, toda vez que – como bien señalara Lenin – una de las condiciones de la transformación social se materializa cuando lxs que nunca hicieron política se convierten en protagonistas de la misma.

Aprestos de confrontación

Para más dato acerca de cuál es por estas horas el microclima político en Palacio, cabe tomar en cuenta que un reciente hilo de tuits de una funcionaria dejó al descubierto que el clima en el ministerio que atiende las urgencias del pobrerío no es el mejor y la interna entre el kirchnerismo y Emilio Pérsico continúa al rojo vivo. 

En efecto, la Secretaria de Inclusión Social, Laura Alonso, salió al cruce de una información que la señala como la encargada del manejo de la caja millonaria de los programas alimentarios, agregando que hay una maniobra para endilgarle a La Cámpora la responsabilidad sobre dichos fondos.

« Nuestra tarea es determinar el rumbo de los programas y supervisar su ejecución pero, como es de público y notorio conocimiento, son otras áreas del Ministerio las que se ocupan de las compras, licitaciones y transferencias de fondos« , replicó la ex diputada nacional. 

Ese último mensaje revela que detrás de la información en cuestión está la interna entre la agrupación que lidera el hijo de la Vicepresidenta y el Movimiento Evita. 

Según fuentes kirchneristas, es Pérsico quien maneja una caja de 300 mil millones de pesos por año entre los programas que tiene a su cargo en el Ministerio (alimentarios y de formación, entre otros) y los planes sociales y de trabajo. 

La disputa en cuestión se agravó durante los últimos meses, dado el impulso oficialista a los proyectos para cambiar planes por trabajo formal, apuntando a recortarle a Pérsico su principal factor de poder.

Pero también hay otra pelea que subyace a esta discusión y es la de Alberto Fernández con el kirchnerismo. Pérsico es uno de los principales impulsores del albertismo, que en los últimos días se ha mostrado revitalizado y dispuesto a confrontar con el sector de Cristina

Por lo demás, se acerca el fin de año y, con él, el avance de una de las principales preocupaciones del Gobierno: las tensiones que puedan llegar a producirse en las calles con las organizaciones sociales rebeldes. En un contexto en el que las urgencias apremian y marcan el ritmo de los reclamos, en el oficialismo aseguran tener la situación bajo control y que no esperan mayores sobresaltos. Sin embargo, desde la dirigencia piquetera aseguran que irán a un acampe si el ministerio de Desarrollo Social sigue sin cumplir con los compromisos asumidos, principalmente, en lo respectivo a la entrega de alimentos. 

Al Gobierno también le llegaron advertencias de los intendentes del conurbano, quienes miden de cerca la temperatura social. En consecuencia, se han empezado a reactivar las conversaciones con supermercados y almacenes, que históricamente deben enfrentar reclamos de bolsones de alimentos por parte de las organizaciones. 

La preocupación deriva esta vez especialmente de la imparable suba de precios en el rubro alimentos, que en general hacia fin de año se espiraliza. El Gobierno acaba de llegar a un acuerdo precario para sostener por el fin de semana los valores de la carne, ante la previsión de una remarcación del 25%. De hecho, en la última medición del Indec, correspondiente a octubre, la inflación promedio fue del 3,5%, pese a la política de congelamientos que impulsa el secretario de Comercio, Roberto Feletti

Este año se suma un dato particular: se cumplen 20 años del diciembre más conflictivo de la historia contemporánea, el de 2001, que terminó con el gobierno de Fernando De la Rúa. El aniversario de esa violenta revuelta que dejó 39 muertos agrega un factor adicional de inquietud en la mirada de la Casa Rosada. 

A la cuestión alimentaria se le suma la solicitud de altas para los programas Potenciar Trabajo, que las organizaciones le solicitaron al Gobierno y que también se encuentran demoradas. 

Son circunstancias reconocidas por la cartera que comanda Zabaleta. Aunque sostienen que las condiciones para la compra, en última instancia, no las pone el ministerio, sino que las determina la lógica del mercado. Aducen, además, que tampoco estarían a su alcance las decisiones de política económica que permitirían la creación de puestos de “trabajo genuino”, tal y como lo demandan las organizaciones. 

Así y todo, si bien muchos de los pedidos de los piqueteros se diluyen en promesas y la posibilidad de un acampe está latente, las instancias de negociación parecen no agotarse nunca, en parte también porque Zabaleta adoptó la política de no romper el diálogo en ninguna circunstancia (incluso después de un episodio violento que se generó cuando un grupo de militantes quiso entrar al Ministerio de Desarrollo Social, antes de las elecciones)

Además, cuando despunta diciembre, el reclamo social se atomiza y aparecen facciones de agrupaciones más pequeñas para demandar alimentos. De hecho una importante cadena de supermercados con sucursales en buena parte del conurbano, ya empezó a activar un operativo para coordinar con el Gobierno acciones ante esa demanda. 

Por ende, gastando sus últimos cartuchos en procura de atemperar los ánimos del pobrerío, el Gobierno piensa en reflotar un bono social para fin de año. 

Con las elecciones formando parte del pasado y una expectativa inflacionaria en ascenso, la coyuntura política argentina se encuentra signada por un tema que pende como una espada de Damocles: la inminencia de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, anunciado por el Primer Mandatario la noche de la “derrota triunfal” del Frente de Todos.

Ratificada la vocación epistolar de la Vicepresidenta por el leve repunte en dichas elecciones legislativas, esta acaba de “abrir el paragua” mediante una nueva carta en la que deslinda responsabilidades respecto al inminente arreglo con los acreedores externos, seguramente procurando preservar su caudal de votos de cara a 2023: “Surge a simple vista que la totalidad de las fuerzas políticas de ambas coaliciones asumió la responsabilidad de decidir si se aprueba o no lo que el Poder Ejecutivo negocie y acuerde con el FMI. Todo ello sin perjuicio de que es el titular del Poder Ejecutivo quien lleva adelante las negociaciones en ejercicio de su responsabilidad constitucional en esta materia”; advierte en esa última misiva. 

Las organizaciones sociales insumisas entienden que el monto designado para la política social estará directamente atado a las condicionalidades que imponga desde Washington el organismo multilateral. Por eso, sus dirigentes estarán atentos a la letra chica de lo que comenzará a debatirse en el Congreso durante el mes en curso.

La tradición rebelde que caracteriza a nuestro pueblo desde octubre de 1945, pasando por mayo de 1969 y llegando a diciembre de 2001, desempolva una certeza que insiste en reaparecer: Quien siembra hambre cosecha rebeliones.-  

Jorge Falcone para La Pluma
Una década ininterrumpida en la blogósfera promoviendo el pensamiento crítico

Editado por María Piedad Ossaba

Publicado por  La Gomera de David, Blog de Jorge Falcone, 1 de diciembre de 2021