Petroglifos de Barinas, un testimonio ancestral en el piedemonte andino

Se le atribuye su autoría a la etnia caquetía, con presencia dominante en los llanos occidentales durante ese tiempo, y que continuó en la región después de la invasión europea al hoy territorio barinés.

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Localizados en el piedemonte andino, los petroglifos de Barinas son testimonios de nuestros pueblos originarios y un legado de innegable valor patrimonial.

La mayor parte de ellos están en las orillas de los ríos y quebradas cercanos a las poblaciones Curbatí y Anime, municipio Pedraza; Caño Grande, Las Lajitas y Bum Bum, municipio Sucre, y Santa Bárbara y El Yaure, municipio Zamora, ubicadas al pie de la Cordillera Andina.

Una de las áreas más ricas en petroglifos del estado Barinas es Bum Bum. En esta primera entrega abordaremos los grabados relacionados con el cerro rocoso Peña Viva, protagonista de mitos y leyendas que forman parte de la tradición oral de los barineses.

Los petroglifos que se han encontrado en el territorio venezolano, según investigaciones arqueológicas, fueron empleados como demarcadores territoriales, indicadores de rutas comerciales y de intercambio, calendarios, registro de constelaciones. También como señalización de sitios apropiados para la realización de determinadas actividades de subsistencia como la caza, por ejemplo, así como de lugares sagrados, entre otras funciones.

El mayor número de petroglifos está en Bum Bum

Con 21 petroglifos registrados hasta ahora, Bum Bum constituye el muestrario más impresionante en la entidad llanera debido a la variedad de sus grabados, desde círculos simples realizados con la técnica de piqueteado hasta figuras más complejas y esculpidas con alto relieve.

Esta área arqueológica abarca las márgenes del río Bum Bum y de quebradas aledañas. Inicia a poca distancia de la población del mismo nombre, capital de la parroquia Andrés Bello del municipio Antonio José de Sucre, y se extiende 15 kilómetros cordillera arriba.

El mayor número de petroglifos de Barinas se encuentran al pie del cerro Peña Viva, ubicada en el Parque Nacional Sierra Nevada.

Las estaciones, denominadas conforme al sector donde se ubican los petroglifos, son Santa Marta, Piedra del Indio y Campo Solo.

La magia del cerro Peña Viva

 

El cerro Peña Viva es una formación rocosa cubierta de abundante vegetación es protagonista de mitos y leyendas, transmitidas a través de la narrativa oral de generación en generación. A una de ellas debe su nombre.

Cuentan que quienes quieren explorar el cerro se pierden en los alrededores y no logran llegar a la peña, porque ésta se mueve. Quizás la leyenda tenga su origen en otra que narra un hecho ocurrido durante la invasión española a nuestro territorio.

Ésta relata que los indígenas se escondieron en el cerro Peña Viva durante la persecución española, y lanzaron un sortilegio para que nadie lograra entrar en este sitio sagrado.

Según los mitos en el cerro todavía habitan indígenas de muy baja estatura, que algunos lugareños dicen haber visto y aseguran que, en las noches, se escuchan sonidos de percusión, algunos semejantes al que producen los tambores.

Variedad de grabados

En Bum Bum, según refiere Nelson Alí Montiel Acosta en “Estudio y prospección de los petroglifos de Barinas”, prevalecen grabados zoomorfos (quelonios, aves, monos, culebras y otras especies de fauna local) y antropomorfos (máscaras con forma humana con tocados). La percusión y abrasión son las técnicas más utilizadas en la mayoría de los casos.

Destacan entre los petroglifos de Barinas, localizados en esta área, el denominado Bum Bum N°1 o Petroglifo de Santa Marta, la Piedra del Indio y La Mona, entre otras rocas grabadas.

Petroglifo de Santa Marta

 

 

El primer petroglifo se ubica dentro de los terrenos del Fundo Santa Marta. Conocido como Petroglifo de Santa Marta, el Bum Bum N°1 es considerado una de las joyas precolombinas más hermosas de Barinas.

Esta roca de cuatro metros de alto, doce metros de ancho, de este a oeste, y una extensión de 8, 70 metros de largo sobresale por sus grabados que cubren prácticamente toda la parte superior en ambas caras, realizados con esmero y dominio de las técnicas de percusión y abrasión.

El antropólogo Pedro Álvarez escribió que entre el centenar de figuras que envuelven su superficie “destacan los símbolos solares, algunos de ellos con rostros en su interior, así como grandiosos rostros de doble trazo” que semejan bustos y sobre sus cabezas penachos laberínticos compuestos por seis semicírculos”.

También destacan una tortuga, una garza estilizada, pequeños cuadrúpedos, formas serpentiformes y otras figuras de animales. Desde allí se aprecia el cerro Peña Viva en esplendor.

La Piedra del Indio

Detalle de la Piedra del Indio.

Teniendo como fondo el mítico cerro Peña Viva, está la Piedra del Indio una de las más populares. Mide 54 metros en el contorno de su base y 21 metros el arco en su parte más alta.

Los grabados, que solo cubren la cara sur de esta erosionada roca, son combinaciones circulares y serpentiformes, así como una figura que semeja a una mariposa.

Los grabados del valle Campo Solo

 

Entre los cuatro petroglifos del hermoso valle Campo Solo, ubicados en la margen izquierda del río Bum Bum, uno de los más conocidos es La Mona. Bautizado así por los lugareños debido a una espectacular figura de un gran mono con la cola semienrrollada.

Destacan otras figuras de gran belleza y surco profundo: aves en vuelo, una serpiente con las fauces abiertas, un espiral de doble trazo; una huella de animal conocida como mano de tigre porque se asemeja a la pisada de este mamífero.

En esta roca de 3,50 metros por 2,30 metros y una altura máxima de 0,78 metros además resaltan un símbolo solar, la figura esquemática de una tortuga; un pequeño espiral y una mano humana.

Los Vegones

 

Sobre los petroglifos asentados en el sector Los Vegones, Álvarez los describe como un conjunto donde predominan “líneas serpenteantes, un rostro cuadrangular, figuras geométricas simples y el típico cruciforme de doble trazo”, de características similares a unas del área de Campo Solo “pero con surcos de acabado rústico y sin pulir”.

Los grabados en general son círculos concéntricos, figuras zoomorfas, geométricas, abstractas y símbolos solares.

Los petroglifos caquetíos

Detalle del Petroglifo de Santa Marta.

Los petroglifos de Barinas, específicamente estudiados en las áreas de Bum Bum y Las Lajitas, datan posiblemente del período comprendido entre los 500 y 1000 años d.C.

Se le atribuye su autoría a la etnia caquetía, con presencia dominante en los llanos occidentales durante ese tiempo, y que continuó en la región después de la invasión europea al hoy territorio barinés. Para ese entonces habitaban esa región además de los caquetíos, los jirajaras, los achaguas y los otomacos, agricultores todos.

Estas etnias cohabitaron con los torunos, los canagües, los suripaes y los Barinas, comunidades dedicadas a la caza, la recolección y la pesca asentadas en las riberas de los ríos, en su mayoría.

En una próxima entrega nos adentraremos en los petroglifos de Barinas localizados en Curbatí, Anime, Caño Grande, Las Lajitas, Santa Bárbara y El Yaure.

Conocer los petroglifos, su significación histórica y cultural contribuirá, sin lugar a dudas, a valorarlos como parte esencial del patrimonio que nos identifica con lo afirmativo venezolano y a su preservación.

Con información y fotografías de: Montiel Acosta, Nelson Alí. “Estudio y prospección de los petroglifos de Barinas” en Rupestreweb

Haiman El Troudi

Editado por María Piedad Ossaba

Fuente: Haiman El troudi, marzo 2021