Colombia: La narco-tragedia de la vicepresidenta

En conclusión, las narco-tragediasde los poderosos, en realidad seudo-tragedias, forman parte de las acciones cotidianas de la lumpenburguesía criolla.

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”Ramírez tiene un prontuario nefasto. Fue la organizadora de la Operación Orión, se reunía en secreto con Salvatore Mancuso en el Club El Nogal, su marido hizo negocios inmobiliarios con narcotraficantes, su hermano reclutó a personas vulnerables, las convenció de meterse varias cápsulas llenas de heroína por el esófago, las mandó a Estados Unidos como mulas y ella lo ocultó. Pero no, nos quieren vender que todo es un complot de la izquierda en su contra, ella es una pobre víctima que llora y lo único importante de todo esto es su desinteresado servicio a la patria”.
Roberto Amorebieta, Medios y Marta Lucía Ramírez con la misma cobija.Disponible en: https://semanariovoz.com/medios-marta-lucia-ramirez-la-misma-cobija/

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NEOLENGUA TRAQUETA DE LA LUMPEMBURGUESIA CRIOLLA

En Colombia, donde alguna vez sus clases dominantes presumieron de ser gramáticos y de hablar el mejor castellano del mundo, el abuso del lenguaje por parte de los poderosos no tiene límites. Aquí a las personas asesinadas por el Estado se les denomina “dados de baja”, “falsos positivos” o, en el mejor de los casos, “ejecuciones extrajudiciales”. “Víctimas” es otro vocablo que se ha usado en una forma tan elástica que hasta los militares lo son, junto con los paramilitaresy “hombres y mujeres de bien” (otro eufemismo de la jerga oficial) que incurren endelitos, especialmente el de traficar con drogas, o en organizar ejércitos de asesinos y financiar masacres.

En esa dirección de retorcer el lenguaje hasta extremos inverosímiles, de un tiempo para acá la palabra tragedia ha adquirido una nueva connotación, ligada a los inconvenientes que a personajes o familias de postín le ocasionan los negocios turbios y los nexos entre los dueños del país y sus empleados con el tráfico de drogas y con los paramilitares, cuando esos vínculos son ventilados en público. Se ha hecho tan frecuente la utilización del término “tragedia familiar”en ese sentido, que bien puede hablarse de “narco-tragedia”, como una nueva realidaddiscursivaque ha surgido en esemacabro reino de la simulación que es Colombia.Recordemos algunos hechos célebres de esas “narco-tragedias” que involucran a los mandamases de este país. En 2006, el entonces director de la Policía Judicial y de Investigaciones (Sijin), que sería uno de los impulsores de la represión de la (in) Seguridad (anti)Democrática del matarife dio a conocer su propia narco-tragedia que la prensa comentó en estos términos:

En 30 años de servicio público nunca creí que la maldición del narcotráfico llegara a mi propia casa”, subrayó. El general Naranjo(…) recibió información de la autoridad alemana, la cual le dijo que Juan David había sido detenido en ese país implicado en una investigación por posesión de estupefacientes. El general Oscar Naranjo comentó que “aunque se trata de una tragedia familiar, siento la necesidad ética, moral y profesional de contarle al país la pesadilla que estoy viviendo (1).

Este personaje, que llegó a ser vicepresidente de Juan Manuel Santos y asesoró al gobierno de México en políticas represivas, ha sido relacionado en repetidas ocasiones por sus nexos poco santos con mafiosos de Colombia y el exterior, hasta el punto que un socio del Chapo Guzmán, el colombiano Hildebrando Alexander Cifuentes Villa, declaró que había sobornado al General Naranjo y su nombre ya había sido incluido en un documento de la DEA de 2008, donde lo acusaban de corrupción y esa misma DEA en 2016 en otro reporte señaló que Naranjo Trujillo -asesor en ese momento de Peña Nieto-estaba enredado en nexos con narcos y paramilitares, entre ellos alias Macaco, que hablaba degrandes sobornos a altos oficiales de la Policía, entre 1998 y 2006(2).

Notas:
1. El Tiempo, mayo 11 de 2006. Énfasis nuestro.

Renán Vega Cantor para La Pluma

Editado por María Piedad Ossaba

Publicado por Rebelión, el 27 de junio de 2020