Basta de excusas: los votantes israelíes han escogido un país que será espejo de los brutales regímenes de sus vecinos árabes

Así que ya basta de propaganda. Basta de excusas. Basta de camuflaje. Basta de súplicas especiales. Sabemos dónde estamos. Lo saben los árabes. Y deberían saberlo los israelíes.

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aut_1046BisPues ahora sí que me parece que se nos han acabado las excusas. El Israel de Bibi Netanyahu no será un Israel nuevo y más a la derecha. Así ha sido durante mucho tiempo. Es la propaganda la que se está cayendo a pedazos. ¿La única democracia de Oriente Medio? Dadme un respiro.  

Creo que Israel se parece ahora mucho más a sus vecinos árabes. Domina a su propia minoría árabe y su nuevo primer ministro ha prometido anexionarse buena parte del territorio que pertenece a sus árabes palestinos, las mismas colonias construidas en tierras que ya han sido objeto de robo para beneficio de la población judía mayoritaria.

Incluida Jerusalén, que vienen a ser unos 5.700 kilómetros cuadrados, justo un tercio del tamaño de Kuwait, por el cual fuimos a la guerra cuando Sadam Hussein se anexionó el emirato en 1990. Y a eso es lo que está empezando a parecerse: a otro país más de Oriente Medio.  

Bombardea y amenaza a sus vecinos, encarcela a presos políticos (palestinos) por motives espurios y gobierna sobre más de dos millones de árabes palestinos con escuadrones de policía asesinos, ejecuciones extrajudiciales, torturas y espías a sueldo. Afirma que ni siquiera ocupa las casas y tierras de estas gentes. Se podía oír esto en casi cualquier país árabe. Vayamos a Riad, a Damasco, Cairo, Irak (bajo Sadam). “Con nuestra sangre y nuestras almas, nos sacrificaremos por ti”, gritaban los árabes.

Ahora que los israelíes han votado para devolver a Netanyahu y sus atroces partidos aliados, también han sacrificado su alma por Bibi. No, quizás, por su sangre, porque hasta Bibi sabe que los israelíes no han votado por guerras largas y dolorosas. Breves e indoloras está bien para Israel…son los árabes los que han de sobrellevar el dolor.

Y tienen a Norteamérica que les respalda, con la misma seguridad con la que solían tener los árabes a la Unión Soviética, y con la que en muchos casos tienen hoy también a los norteamericanos. La patética respuesta de Trump a la victoria de Netanyahu muestra que los críticos norteamericanos de Israel no pueden esperar misericordia de los “amigos” de Israel dentro de los EE.UU. Gracias a Dios, Israel tiene todavía a unos cuantos críticos dentro de Israel.

El inmortal Gideon Levy, que escribe para el diario israelí Haaretz (esperemos que igualmente inmortal), superó a cualquier periodista occidental en valor y verdad cuando escribió su aterradora respuesta a las elecciones esta semana en lo que denominó “la nueva república israelí de la desgracia”.

La “Segunda República [Israelí]”, escribió, “ya no esconderá nada de lo que ocurra en su patio trasero ni tratará de embellecerlo. Parecerá exactamente lo que es. La Primera República se caracterizó por una mezcla de realidad y engaño: la única democracia de Oriente Medio, pero, al principio, con un gobierno militar en zonas árabes; luego, con una dictadura militar en los territorios ocupados”.

Afirmaba ser la predilecta de Oriente Medio, pero también el último régimen colonial del mundo, dice Levy.

“Declara ser un miembro apreciado de la familia de las naciones, pero quebranta casi todas las normas internacionales, y no se anexiona tierra ocupada para que pueda crear una falsa sensación de transitoriedad. Se enorgullece del imperio de la Ley y del Tribunal Supremo…Todo eso se ha acabado. El próximo gobierno será continuación del anterior, sólo que más fuerte, más  ultranacionalista y racista, menos legítimo y democrático. Y hay que reconocerlo, será mejor reflejo de la realidad…El martes los votantes le otorgaron un resonante sí a este Israel.”

 Y Gideon – tengo que reconocer que es un amigo, además de un colega – delinea las nuevas reglas. “Se extenderá el fuego que empezó a parpadear durante el anterior gobierno. Los tribunales, los medios de información, los grupos de derechos humanos y la comunidad árabe lo notarán enseguida de primera mano. A algunos editoriales de este periódico ya no se les dará el visto bueno para su publicación, por ley. Se prohibirá, por ejemplo, criticar a los soldados israelíes. ¿Alguien se opone?”

Adiós a cualquiera que apoye el boicot a Israel. Quedará prohibido. Una cita final de Gideon: “El aeropuerto Ben-Gurion estará todavía más cerrado a los críticos del régimen. Se pondrá fuera de la ley a grupos sin ánimo de lucro.  Los árabes se verán todavía más excluidos de lo que ya están, camino de darse cuenta de la visión de un Estado judío con legisladores sólo judíos … Y por supuesto, está la anexión esperando a la vuelta de la esquina”. Que el mundo vea y juzgue, afirma Gideon.

Ciertamente, los árabes – cuyas lágrimas habrían ahogado en sal a los palestinos, de haber sido de verdad – se sentirán felices con un Israel que se parece cada vez más a sus propios regímenes brutales y políticamente inmorales, por no mencionar a un líder con montones de acusaciones de corrupción acumuladas en su contra. ¿No suena esto a los dictadores que todos conocemos y tanto amamos? Pensemos en cualquier capital entre Bagdad y Amán, entre Damasco y Doha, entre El Cairo y Argel.

Si se puede perdonar a los árabes que no sean responsables de sus propios líderes – sobre la base de que esas victorias electorales del “90 %” están amañadas, ¿quién puede negar que Netanyahu y sus aliados de derechas que gobernarán legalmente Israel, consiguieron 65 de los 120 escaños de la Knesset? Una cosa es afirmar que a los autócratas árabes no los eligen de veras su pueblo; y otra muy distinta cuando los israelíes votan de verdad en elecciones libres y justas por los canallas que van a dirigir ahora el país durante un periodo de hasta cuatro años. Querían a Bibi y sus amigos.

Por lo que toca a Benny Gantz, abusó tan vergonzosamente de los árabes de Israel – que son sus conciudadanos – que su negativa a votarle probablemente le costó el poder llegar a primer ministro.

¿No hemos visto todos el video electoral de Gantz en el que mostraba imágenes de la destrucción de Gaza, con el fin de conseguir más votos israelíes judíos? Imaginemos por un momento que los dictadores árabes, en sus elecciones de pega, dieran pábulo a su popularidad televisando sus ataques aéreos contra ciudades kurdas, chiitas o suníes. Prueba definitiva de que son criminales de guerra, nos diríamos. ¿Cómo puede cualquiera jactarse de un baño de sangre así? Bueno, mejor no responder a esa pregunta en particular.

Pero no hay miedo. Israel se irá de rositas. Y los países árabes se lo permitirán. Al fin y al cabo, ¿por qué tendrían los dictadores que condenar a un país que se parece cada vez más a los estados en los que ellos mismos gobiernan?

Si Occidente puede perdonar a un gobierno árabe que bombardea Yemen, podemos seguir perdonando a un gobierno israelí que bombardea Gaza. Si podemos volver al negocio con árabes que encarcelan mujeres que exigen derechos humanos y matan a un periodista, entonces podemos seguir haciendo negocios con los israelíes que bombardean Gaza o matan a sus periodistas (y a sus médicos y enfermeros).  

Así que ya basta de propaganda. Basta de excusas. Basta de camuflaje. Basta de súplicas especiales. Sabemos dónde estamos. Lo saben los árabes. Y deberían saberlo los israelíes.

Robert Fisk

Original: No More Excuses: Israeli Voters Have Chosen a Country that Will Mirror the Brutal Regimes of its Arab Neighbours

Traducido por : Lucas Antón

Fuente : sinpermiso, 28 de abril de 2019