Tras la detención de Assange, EU de inmediato solicitó la extradicción

Un año después de formular el cargo criminal para proceder hacia su meta, hoy lograron iniciar un proceso que esperan culminará con Assange ante un tribunal en Estados Unidos.

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Nueva York. Tal como había advertido Wikileaks desde que su director pidió asilo en la embajada de Ecuador en Londres hace casi 7 años, el gobierno de Estados Unidos solicitó la extradición de Julian Assange al ser arrestado hoy en Londres para enfrentar una acusación criminal de conspirar para cometer “intrusión de una computadora” del Pentágono como parte de la filtración masiva de documentos oficiales clasificados en 2010, lo cual provocó de inmediato denuncias de algunos -no todos- los defensores de la libertad de prensa en este país.

El cargo federal de conspiración para ingresar ilícitamente a una computadora federal clasificada fue formulado en secreto por un gran jurado en Virginia en marzo de 2018, aunque la existencia de una acusación penal contra Assange fue revelada accidentalmente por el Departamento de Justicia al mencionarlo en torno a otro caso no relacionado.

La pena máxima para ese cargo es de hasta cinco años de prision. pero no se descarta -y algunos ya esperan- que el gobierno estadunidense puede formular cargos adicionales en el futuro.

De hecho, se sabe que un gran jurado continúa evaluando posibles cargos actualmente, ya que Chelsea Manning, quien fue la fuente de la masiva filtración de cientos de miles de documentos oficiales del Departamento de Defensa y del Departamento de Estado a Wikileaks por lo cual cumplio siete años de prision, está nuevamente encarcelada -padeciendo incluso aislamiento solitario- por rehusarse a cooperar como testigo ante esa instancia.

El cargo, revelado hoy en la acusación formal presentada públicamente por el Departamento de Justicia, acusa a Assange de trabajar con Chelsea Manning en marzo de 2010, cuando era un analista de inteligencia del ejército de Estados Unidos, para ingresar a una red de computación del Departamento de Defensa a fin de obtener documentos oficiales secretos [https://www.justice.gov/usao-edva/press-release/file/1153481/download].

El cargo no es, como algunos esperaban, por violaciones a leyes de espionaje ni otras que implicarían un asalto a las supuestas garantías constitucionales de libertad de prensa. La acusación no es por la publicación de documentos obtenidos de manera no autorizada, sino sólo por el intento de jaqueo de esos documentos.

Sin embargo, críticos indican que esto es solo una manera de perseguir a Assange por otro lado, buscando evadir el conflicto legal y constitucional que provocaría un cargo contra la publicación de los documentos.

Vale recordar que durante años el gobierno de Barack Obama investigó a Assange y Wikileaks sólo para concluir finalmente de que no buscaría presentar cargos por la divulgación y publicación de esos documentos ya que eso implicaría la criminalizacion de una actividad periodística y obligaría perseguir, bajo esa lógica, también al New York Times, el Washington Post, y hasta publicaciones extranjeras como The Guardian (e incluso a medios como La Jornada) entre otros que colaboraron con Wikileaks para publicar esos materiales.

Diversos defensores de la libertad de prensa y libertades civiles, como varios periodistas, denunciaron el arresto y posible extradición de Assange. Algunos reiteraron que es perseguido sólo por hacer una labor periodística protegida bajo la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que garantiza la libertad de expresión, al divulgar información sobre actividades militares y diplomáticas de Washington, incluyendo algunas que fueron posibles crímenes de guerra -como el asesinato de civiles, entre ellos dos periodistas de Reuters en Irak.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), declaró que la fiscalización de Assange en Estados Unidos por las actividades de Wikileaks en publicar información “serían acciones sin precedente e inconstitucionales, y abrirían la puerta a investigaciones criminales de otras organizaciones noticiosas”.

La Fundacion de Libertad de la Prensa alertó que la acusación implica “la criminalizacion de muchas interacciones comunes entre periodistas y sus fuentes” y consideró que este cargo representa “una amenaza seria a la libertad de prensa y debería ser protestada vigorosamente por todos aquellos a quienes les importa la Primera Enmienda”.

El Comité de Protección de Periodistas no denunció el arresto, pero expresó su “profunda preocupación” por las “implicaciones potenciales para la libertad de prensa” que emanan de esta acusación.

Trump y Wikileaks

El presidente Donald Trump declaró hoy ante la noticia:“no sé nada sobre Wikileaks. No es mi asunto”. Aparentemente olvidó de que mencionó a esa organización múltiples veces (por lo menso 141 menciones, según Politico) durante su campaña electoral, diciendo frecuentemente “amo a Wikileaks” en 2016 cuando esa organización estaba divulgando los correos del Comité Nacional Demócrata que avergonzaron a la campaña de Hillary Clinton.

Por ello, no sólo republicanos sin demócratas festejaron el arresto de Assange. El senador demócrata Mark Warner, vicepresidente del Comité Selecto sobre Inteligencia, comentó que Assange se ha vuelto “un participante directo en esfuerzos rusos para minar Occidente… y la seguridad estadunidense”. Agregó que espera que será entregado a las autoridades estadunidenses lo más pronto posible para enfrentar “la justicia que merece”.

Pero el arresto de Assange obviamente es un trofeo para el régimen de Trump. Cuando Mike Pompeo era director de la CIA antes de asumir su puesto actual como secretario de Estado, dejó claro que una de sus prioridades era capturar a Assange. Califico a Wikileaks como “un servicio de inteligencia no estatal hostil” y una amenaza a la seguridad nacional. El entonces procurador general jeff Sessions dijo que se comprometía en arrestar a Assange.

Un año después de formular el cargo criminal para proceder hacia su meta, hoy lograron iniciar un proceso que esperan culminará con Assange ante un tribunal en Estados Unidos.

David Brooks

Fuente: La Jornada, 11 de abril de 2019

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