No permitamos que se le atribuya al Chavismo todos los lastres del capitalismo (Video)

Porque un pueblo que pierde su esperanza, que pierde sus ideas y que pierde sus referentes, deja de luchar y se entrega a las cadenas de sus verdugos.

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No permitamos que se le atribuya al chavismo todos los lastres y la miseria del capitalismo. Les hablo a todas y a todos, pero en especial a mi generación, que conoció y tuvo el ejemplo de Hugo Chávez y que debe entender los principios y las ideas del chavismo. No podemos permitir que nos borren nuestros referentes y que nos inhabiliten moralmente, porque aquel que roba, aquel que desprecia y maltrata al pueblo, aquel que busca sacar provecho individual ante la crisis, pero que además pretende hacerlo a nombre del chavismo, ese o esa ¡No es Chavista!

Recordemos nuestra historia. Cuando murió nuestro libertador Simon Bolívar, el pueblo quedó sometido nuevamente a la miseria material y espiritual, a merced de los que se repartieron la república como un botín, después de tanta sangre y de tantas vidas por lograr consolidar la Patria.

¿Y nuestro libertador Simon Bolívar? Los venezolanos ni siquiera le permitimos venir a morir en nuestra patria, lo apedreamos, lo burlamos. Asumimos la ignorancia como instrumento ciego de nuestra propia destrucción  y estuvimos condenados a 200 años más de oscuridad y generaciones enteras entregaron su vida por cambiar esa realidad luchando y solamente les tocó la tortura o la muerte.

Con Hugo Chávez logramos rescatar a Bolívar y pudimos resucitar como un pueblo emancipado. Hoy día, después de tanto sacrificio, no podemos permitir que la retórica y la acción de la derecha, de los corruptos, de los ineficientes, de los efectos de un bloqueo y las injerencia del imperio gringo que generan tantas dificultades, pobreza, enfermedades y hasta muerte; no podemos permitir que todo eso os borre al verdadero Bolívar y al verdadero Chávez para caer en la trampa de quienes nos quieren dominar.

Porque un pueblo que pierde su esperanza,  que pierde sus ideas y que pierde sus referentes, deja de luchar y se entrega a las cadenas de sus verdugos.

Editado por María Piedad Ossaba

Fuente: Cuadernos de Reencuentro, 9 de enero de 2019