(El baile de) los que sobran

En todo, incluso en la infamia, hay límites. El de Camilo Catrillanca fue el crimen de más. La gota que desborda el vaso, la que sensibiliza a futbolistas profesionales de dos naciones que se abrazan para rendirle homenaje. Un Estado fallido, con un ministro del Interior que comulga con ruedas de carreta. Como una policía que cree actuar para una serie de Hollywood. Con un presidente que no se entera, y no tiene en qué, ni en quien, apoyarse. Todo eso es lo que sobra. A Chile le hacen falta todos sus hijos. No sobra ninguno. Ni chileno ni mapuche

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Sobra el mapuche baleado y sobra el adolecente que presencia la escena, y como sobra pueden golpearlo, torturarlo, encarcelarlo, y, abracadabra, borrar las pruebas.

Sobra el mapuche y sobra el hijo de 4 años que deja, sobra la mujer que lo llora y el niñ@ que crece en su vientre, sobra el canelo y el Chercan, sobra el viento, la tierra y la lluvia que la moja.

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Sobra todo lo que no se acomode a las leyes de la producción y el mercado, y por eso sobran también la vida de millones de chilenos abandonados en esos pequeños infiernos que denominan como “zonas de sacrificio”, donde sobran los niños y niñas que ahí crecen, condenados a respirar una invariable y cotidiana mierda, y sobrarán si no deciden trabajar en las mismas fábricas que intoxicaron a sus compañeros de escuela, porque sobra la escuela que se cierra y no la chimenea que escupió y sigue escupiendo el veneno.

Sobran, ellos y ellas sobran, así como sobraba  que por ser quienes eran y buscar vivir en armonía con su entorno terminaron asesinados por quienes determinan quienes sobran y quienes faltan, ¿será porque sobra el que voltea los ojos del fondo de la caverna e identifican a quienes están proyectando las sombras?…

Sobran los ancianos porque dejaron de producir y sobra la mujer embarazada cuando deja de ser funcional al mercado. Sobra el joven que muere quemado en la cárcel por vender CD´s piratas, dinero que, como contó su madre, utilizaba para comprar completos y dulces, pero no sobra el poderoso que se colude y estafa a millones de millones de chilenos, como tampoco sobra el parlamentario corrupto que vendía el mar, ni sobra el hijo del poderoso que atropella a un campesino que sobra.

Chile: el baile de los que sobran - Debates - Diario Rio Negro - rionegro.com.ar

Así andamos hace 200 años, con los pocos que faltan poniendo la bota encima de los muchos que sobran, y así andaremos hasta que la historia de los que sobran no se convierta en la historia de los que faltan, porque son los muchos quienes hacen que este país funcione, a punta de sacrificio y trabajo diario, a esos que, como decían Los Prisioneros, nadie los va echar demás y nadie los quiso ayudar de verdad, y es por ellos, por nosotros, que este país debe dejar de ser el paraíso de los pocos que faltan y el infierno de los muchos que sobran.

El país donde el aire que respiran los niños y niñas importa más que la rentabilidad de la empresa que los envenena.

Empecemos, entonces, por dejar en paz a los niños y niñas mapuche, para que decidan ellos como vivirán sus vidas, y no vayan a imponerles desde Santiago cuál dios es verdadero y cual no, cómo se trata la tierra y cómo no, qué deben entender por un árbol, por un río, por el viento, los pájaros y la naturaleza toda.

Que ellos decidan que sobra y que falta en su vida y su comunidad. Porque, en realidad, lo que sobra es la mano armada del Estado ocupando sus tierras, con su Comando Jungla, sus helicópteros, sus antimotines y todo ese show comunicacional, y como representantes del Estado que son, sobran también sus representantes políticos, esos que decidieron amaestrar a seres humanos para ponerlos en guerra contra sus compatriotas, por lo pronto empecemos por Mahmud Aleuy, el intendente Mayol, Hermes Soto, Ubilla y Chadwick.

Ese es el baile de los que realmente sobran.

https://publicacionrefractario.files.wordpress.com/2018/11/mapuchecatrillanca.jpg?w=595&h=363Weychafe = guerrero, combatiente en mapudungún. Amulepe taiñ weichan, que significa que siga nuestra lucha

Aldo Torres Baeza

Fuente: Poltika, 21 de noviembre de 2018