Israel después de las elecciones: cuando islamistas y judíos ortodoxos confraternizan

En realidad, estoy bastante entusiasmado con la idea de un gobierno israelí de derecha comprometido con el apaciguamiento preconizado por el Sr. Abbas.

Redes Sociales:
9
20
fb-share-icon20

El jueves 1° de abril por la noche, a las 8 pm, todos los canales de noticias israelíes transmitieron en directo, en horario de máxima audiencia, el discurso pronunciado por el nuevo hacedor de reyes de Israel, Mansur Abas, líder del partido islámico israelí, Ra’am.

“Ha llegado la hora del cambio”, declaró en hebreo el líder musulmán conservador a su audiencia de lengua hebrea.

Abas parece ser el único que puede salvar el futuro político de Netanyahu. Él lo sabe y aprovecha este momento para entregar un mensaje de reconciliación y convivencia.

“Traigo una oración de esperanza, y la búsqueda de una coexistencia basada en el respeto mutuo y la igualdad verdadera”, dijo Abas a sus oyentes judíos. “Lo que tenemos en común es más grande que lo que nos divide”.

La historia del conflicto árabe-israelí revela que siempre son los árabes los que llevan a cabo acciones reconciliadoras espectaculares y que sólo los gobiernos de derecha pueden reaccionar positivamente ante estas acciones.

Abas no es el primer palestino que defiende la idea de la coexistencia y la eventual reconciliación. En 1974, Yaser Arafat compareció ante la la Asamblea de las Naciones Unidas para ofrecer una rama de olivo a Israel y a sus partidarios. Instó a sus oyentes a “no dejar caer esta rama de mi mano”.

El partido comunista árabe-israelí Hadash lleva décadas predicando el valor de la coexistencia, pero en el contexto de la desaparición de la izquierda israelí, su voz ha tenido un impacto casi nulo en la política israelí.

Abas sabe que se encuentra en una posición crucial e histórica. Sabe que numerosos árabes israelíes le apoyan y quiere materializar el poder que le han conferido.

“Yo, Mansur Abas, un hombre del Movimiento Islámico, soy un árabe y un orgulloso musulmán, ciudadano del Estado de Israel, que lidera el principal, el mayor movimiento político de la sociedad árabe”, dijo Abbas a los israelíes, “olvidando” mencionar que también es palestino.

Numerosos palestinos, palestinos de 48 y amantes de la paz consideran a Abas un «traidor». De hecho, creo que pocos líderes palestinos han sido tan astutos como él.  Puedo asegurarles que un eventual gobierno de Netanyahu que dependa del apoyo de Abas no lanzará bombas sobre Gaza. Se lo pensará dos veces antes de enviar sus aviones de fabricación usamericana a atacar a Siria e incluso podría dejar de presionar por una guerra contra Irán.

En realidad, estoy bastante entusiasmado con la idea de un gobierno israelí de derecha comprometido con el apaciguamiento preconizado por el Sr. Abbas.

Pero algunos judíos israelíes también se han sentido molestos  por el discurso de Abas. El líder del partido sionista religioso, el miembro de la Knéset Bezalel Smotrich, declaró el viernes que su partido no formaría parte de un gobierno que dependa de cualquier apoyo de Ra’am. El jueves por la noche, justo después del discurso televisado de Abas, Smotrich se habría negado a comunicarse con Netanyahu. Es importante mencionar que Ra’am también excluyó una coalición con el partido sionista religioso.

Y aquí está la noticia más espectacular sobre Abas y su iniciativa. Los partidos judíos ortodoxos prefieren claramente vincularse con un partido musulmán antes que con la izquierda identitaria israelí. El rabino Chaim Kanievsky, principal líder espiritual ultraortodoxo de la alianza Judaísmo Unificado de la Torá, dijo ayer que Ra’am es más que un partido legítimo.

El rabino declaró, según los medios, que “en lo que respecta a la salvaguarda de la tradición judía, es mejor ir con los representantes del público árabe, que con los representantes de la izquierda [judía]”.

Quienes siguen la evolución de la sociedad israelí en las últimas cinco décadas han observado que la religión es un factor cada vez más importante tanto en el seno de la mayoría judía, que se reduce, como de la minoría árabe, que crece. En las sociedades judía y árabe, es la religión la que proporciona las respuestas dejadas en suspenso por las grandes ideologías, el sionismo, la israelidad y la llamada “alternativa de izquierda”.

Supongo que, si el miedo de la izquierda en su actual versión identitaria es suficiente para cerrar la brecha entre el islam y el judaísmo, tal vez el identitarismo no sea tan malo después de todo; es ciertamente un catalizador armonioso.

Gilad Atzmon جيلاد أتزمون گيلاد آتزمون

Original: When Islam and Judaism make friends…

Traducido por María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala

Editado por Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Traductions disponibles : Français

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_21690.jpg