Myanmar en la madre de todos los “momentos críticos”

Nuevas alianzas en la lucha contra el golpe militar ilegal podrían prefigurar relaciones transformadas entre las diferentes partes implicadas, incluidos los miembros de la comunidad mayoritaria de Bamar y los pueblos de nacionalidad o minoría étnica.

Estos son tiempos extraordinarios en Myanmar, que darán forma al país durante muchos años. Aunque la intervención de los militares ha sido un desastre, podría conducir a una reimaginación de las relaciones entre la mayoría Bamar y las comunidades de nacionalidades étnicas. Las Organizaciones Étnicas Armadas (EAO/OEA) tendrán un rol clave que desempeñar.

 

Una columna de protesta contra el régimen militar compuesta por personas de diferentes etnias de Myanmar marchó por el centro de Yangon el 18 de febrero, pidiendo la liberación de cualquier persona detenida por el régimen y el fin de la dictadura militar. Foto/ El Irrawaddy

Esta es ya la revuelta política más significativa en Myanmar (entonces Birmania) desde el alzamiento democrático de 1988.

El pretexto del Tatmadaw para el golpe militar del 1 de febrero fue una exposición de irregularidades en las elecciones de noviembre de 2020.

Sin embargo, el principal problema con las elecciones del año pasado fue que a millones de ciudadanos de minorías etnicas, especialmente aquellos que trabajan en el extranjero o que viven en áreas afectadas por conflictos, se les negó el derecho al voto.

Mientras tanto, el gobierno de la Liga Nacional para la Democracia disfrutó de la ventaja del mandato, especialmente con las restricciones relacionadas con la COVID-19 sobre la capacidad de los partidos más pequeños para hacer campaña. No es sorprendente que el pretexto del ejército de Myanmar para tomar el poder no mencionara los derechos de los ciudadanos de minorías étnicas.

En la primera semana después del golpe, varios amigos se preguntaron si supondría una gran diferencia para las comunidades étnicas. Como dijo una persona, “Cambiar una dictadura parlamentaria por una dictadura militar no significará mucho para las personas de minorías étnicas. El gobierno liderado por la LND hizo poco para ayudar a las comunidades étnicas o lograr avances en el proceso de paz. ¿Por qué deberíamos hacer campaña para ellos ahora? «

Sin embargo, las protestas masivas desde el 6 de febrero y la represión cada vez más violenta del nuevo régimen significan que el país ha entrado en un nuevo terreno, involucrando a todos los ciudadanos en estos eventos trascendentales.

Parece probable que el Consejo Administrativo del Estado (SAC, nombre elegido por la junta miliar) intente dividir a la oposición. Según se informa, la estrategia del régimen es dividir el Movimiento de Desobediencia Civil (CDM) entre los partidarios del anterior gobierno de la LND y los jóvenes de la “Generación Zeta”, muchos de los cuales no estaban interesados anteriormente en la política. Habiendo cooptado a varios líderes de nacionalidades étnicas (y un par de partidos políticos étnicos) para que se unan al SAC, la junta también busca separar a los activistas de nacionalidades étnicas del MDL en general.

Habida cuenta de esta dinámica, algunos han criticado a las OEA por la percepción de una falta de apoyo a las protestas contra el golpe. En realidad, las OEA han adoptado posiciones diversas.

Presencia de las OEA en 2016. Fuente: Asia Foundation, 2017

Posiciones de las OEA

Podría decirse que las organizaciones étnicas armadas del norte y el oeste de Myanmar han tenido poco margen de maniobra, dada la supuesta presión de China para no intervenir. Sin embargo, después de un comienzo algo lento, las OEA en el sureste han sido mucho más proactivas.

El 13 de febrero, el New Mon State Party (NMSP) se convirtió en la primera EAO que se puso explícitamente al lado del pueblo, emitiendo una declaración en la que denunciaba inequívocamente el golpe y apoyaba al CDM. Al día siguiente, la Unión Nacional Karen (KNU) emitió una declaración de una contundencia parecida.

El 2 de febrero, el día después del golpe militar, el Equipo Directivo del Proceso de Paz (PPST, grupo coordinador de 10 OEA signatariAs del acuerdo de cese del fuego a nivel nacional) había emitido una declaración expresando serias preocupaciones. Esto fue seguido el 20 de febrero por otra declaración del PPST, confirmando que los grupos signatarios del Acuerdo Nacional de Cese del Fuego (NCA) no reconocieron y no pudieron comprometerse con el SAC. Aunque no cancelase explícitamente el NCA, esta declaración efectivamente suspendió el acuerdo durante el período de gobierno militar ilegal.

Otras EAO han adoptado posiciones diversas. El 11 de febrero, el partido Kayan New Land negoció con las autoridades de seguridad para asegurar la liberación de siete activistas en el estado de Kayah. El Partido Progresista Nacional Karenni ha apoyado al CDM entre bastidores. El Consejo de Restauración del Estado de Shan (RCSS) ha emitido varias declaraciones, incluida la protesta contra los ataques del ejército de Myanmar a las posiciones de RCSS, afirmando que violan el NCA (Acuerdo nacional de cese del fuego). La Organización para la Independencia de Kachin también emitió un comunicado el 17 de febrero apoyando los esfuerzos del pueblo y pidiendo protección a los manifestantes, sin denunciar abiertamente el golpe o el SAC.

Sobre el terreno, el Ejército de Liberación Nacional Karen (KNLA) de la KNU ha intervenido para proteger y permitir el paso libre de manifestantes, por ejemplo en Taungoo (11 de febrero); en Kawkareik (19 de febrero); y en Myawaddy (21 de febrero). Hasta ahora, las OEA no han intervenido directamente, sino que se han presentado al margen de las protestas. En una ocasión, el fin de semana posterior al golpe (7 de febrero), se atribuyó al personal del Ejército Voluntario Democrático Karen la protección de los manifestantes de la policía armada en Myawaddy.

Todo esto ha ocurrido en el contexto de una mayor agresión del ejército de Myanmar en algunas zonas étnicas. Desde mediados de diciembre, el Tatmadaw ha lanzado una serie de asaltos violentos contra comunidades civiles en el norte del estado de Karen y en el este de la región de Bago, en el contexto de una creciente militarización; la construcción de nuevas carreteras y el reabastecimiento de bases militares que se perciben localmente como fuerzas de ocupación. Los bombardeos del ejército de Myanmar y otros ataques contra civiles han obligado a más de 6 000 desplazados internos de la étnia Karen a huir desde mediados de diciembre.

Según los Free Burma Rangers, más de 700 civiles karen fueron desplazados por la fuerza en el área de la quinta brigada de la KNU solo entre el 20 y el 21 de febrero. Los continuos ataques del ejército de Myanmar han creado una necesidad signifcante de protección y asistencia. Con la creciente represión de las protestas y los ataques a comunidades civiles en áreas urbanas, la agresión del ejército de Myanmar puede obligar a más personas a huir.

La KNU ha establecido un comité para recibir a los refugiados (técnicamente, personas desplazadas internamente) de las protestas, en caso de que las violentas represiones conduzcan a una repetición de la experiencia de Birmania de 1988-1990, cuando los manifestantes que huían de la opresión violenta en las ciudades huyeron a las zonas fronterizas controladas por las EAO. La KNU está desarrollando planes de contingencia para crear un grado de cuarentena en centros de recepción, en caso de que los eventos recientes impulsen un nuevo brote de la COVID-19. El NMSP ha establecido un comité similar.

La madre de todos los “momentos críticos”

Las últimas tres semanas han sido una época de ira y tristeza. Este período de cambios rápidos y realineación política (o “momento crítico”) tiene el potencial de inspirar una profunda transformación en la consolidación de la paz en Myanmar.

Antes del golpe, las cosas no iban bien para las comunidades étnicas, especialmente en las zonas afectadas por el conflicto. El alto el fuego se estaba estancando, con nuevos ataques del ejército de Myanmar contra civiles. La crisis actual podría ser una oportunidad para cambiar el discurso y reimaginar Myanmar, transformando las relaciones entre diferentes comunidades en su lucha contra la nueva junta.

Las protestas han sido testigos de una importante alianza o coalición emergente entre miembros y activistas de la LND, individuos de minorías étnicas y grupos, y los jóvenes de la “Generación Zeta”. Aquí hay ecos de 1988, cuando la violenta represión militar del alzamiento democrático llevó a una generación de estudiantes a las zonas fronterizas para buscar una causa común con grupos étnicos que durante mucho tiempo habían estado luchando contra el régimen militar. Uno de los resultados de la opresión del pueblo por parte de la junta del SAC es brindar una experiencia común, uniendo diferentes elementos de la sociedad de Myanmar de maneras nuevas y creativas.

El realineamiento de la política y la sociedad actualmente en marcha en Myanmar se produce solo una vez en una generación (afortunadamente). Una profunda reorientación y reinvención de identidades e intereses basadas en lazos de solidaridad, podrían ser una oportunidad para comenzar a rehacer el país de una manera más equitativa e inclusiva. Tomando solo un ejemplo, en su declaración del 8 de febrero, el Comité Representante de Pyidaungsu Hlutaw (el comité formado por miembros elegidos legalmente del Parlamento de la Unión) reconoció la importancia de una coalición antigolpista de base amplia, incluidas las competencias de las OEA.

Nuevas alianzas en la lucha contra el golpe militar ilegal podrían prefigurar relaciones transformadas entre las diferentes partes implicadas, incluidos los miembros de la comunidad mayoritaria de Bamar y los pueblos de nacionalidad o minoría étnica. Bajo décadas de gobierno militar, pocos miembros de la comunidad mayoritaria de Bamar tuvieron la oportunidad de comprender las realidades, preocupaciones y esperanzas de las personas de nacionalidad étnica en las áreas afectadas por el conflicto. Ahora se están forjando nuevos vínculos, lo que puede tener importantes implicaciones para el futuro de Birmania.

Viñeta ilustrando la diversidad étnica del Movimiento de Desobediencia Civil, por Art for Freedom, una colección de artistas visuales pertenecientes a la «Generación Zeta»

Ashley South

Original: Re-imagining Myanmar – The Mother of All “Critical Junctures”

Traducido por: Miguel Álvarez Sánchez

Traductions disponibles : Français 

Fuente: Tlaxcala, le 28 février 2021

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