Sahara Occidental: Entre la agresiva diplomacia de Donald Trump y la diplomacia más refinada de la Unión Europea, la diferencia no es tan grande

Pero hasta ahora, es el silencio que predomina remitiendo a la UE y a Francia a sus propias ambigüedades, sus propios “pequeños arreglos” con el respeto del derecho internacional.

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Reconocido por la ONU y las jurisdicciones  internacionales, el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui es pisoteado por Donald Trump, pero la Unión Europea deja hacer y practica sus propios “arreglos”, deploran, en un articulo de opinión en  “Le Monde”, el jurista François Dubuisson y el magistrado Ghislain Poissonnier.

El reciente anuncio del Presidente Donald Trump sobre la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel ha vuelto a poner en primer plano un conflicto olvidado, el del Sáhara Occidental. El reconocimiento de Israel por parte de los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y el Sudán se había logrado mediante la promesa de beneficios económicos y militares. Esta vez, fueron los derechos de todo un pueblo los que fueron entregados por la administración usamericana,  para asegurarse los favores de Marruecos.

En efecto, en una declaración publicada el 10 de diciembre, los USA “reconocen la soberanía marroquí sobre todo el territorio del Sáhara Occidental, estimando “que un Estado saharaui independiente no es una opción realista para resolver el conflicto”. Una vez más, y siguiendo el ejemplo de su “acuerdo del siglo” que supouestamente debería resolver el conflicto israelo-palestino, Donald Trump pretende resolver un litigio en África despreciando los principios del derecho internacional y sin consultar a una de las partes, en este caso al pueblo saharaui, representado por el Frente POLISARIO.

A este respecto, cabe recordar que el Sáhara Occidental, antigua colonia española, está incluido en la lista de territorios no autónomos establecida por las Naciones Unidas, y que su pueblo goza del derecho a la autodeterminación, reconocido por numerosas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (en particular la resolución 2229 del 20 de diciembre de 1966) y una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia emitida en 1975.

En violación de estos principios, la mayor parte del territorio del Sáhara Occidental fue conquistada por Marruecos en 1975, ( y posteriormente anexada habiéndose calificado la presencia marroquí como una “ocupación” por la Asamblea General de las Naciones Unidas (resolución 34/37 de 21 de noviembre de 1979).

Silencio

En consecuencia, se reconoce al Sáhara Occidental un estatuto separado y distinto del de cualquier Estado, incluido el de Marruecos. También significa que su pueblo tiene derecho a la autodeterminación, que debe aplicarse mediante la celebración de un referéndum, exigido desde hace tiempo por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al que Marruecos se opone, ciñéndose a una oferta de autonomía bajo la soberanía marroquí, solución ahora avalada por los USA.

En ese contexto, cabría esperar una postura firme por parte de la Unión Europea (UE) o de Francia, recordando a los USA que deben respetar estrictamente el derecho internacional y advirtiendo a Marruecos e Israel contra cualquier veleidad de “normalizar” sus respectivas anexiones y ocupaciones

Pero hasta ahora, es el silencio que predomina remitiendo a la UE y a Francia a sus propias ambigüedades, sus propios “pequeños arreglos” con el respeto del derecho internacional.

En efecto desde hace muchos años, la UE ha celebrado acuerdos económicos y comerciales con Marruecos que, en los hechos, se aplican al Sáhara Occidental, contribuyendo así a reforzar la dominación del reino sobre este territorio.

La pretensión de las autoridades europeas de no ver en esta aplicación un reconocimiento oficial de la soberanía marroquí es, en realidad, de poco peso frente a la contribución que aporta a la posición de Marruecos, tal como acaba de manifestarse en el marco del acuerdo de normalización celebrado con Israel y los USA.

Esta política económica ha sido amonestada recientemente por dos decisiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (21 de diciembre de 2016 y 27 de febrero de 2018). El Tribunal recordó que, en virtud del derecho internacional, los acuerdos celebrados por la UE con Marruecos (sobre la pesca, la agricultura, el transporte aéreo, etc.) no podían aplicarse al territorio del Sáhara Occidental sin desconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, cuyo consentimiento sería necesario para cualquier celebración de tales acuerdos.

Viñeta de Eneko

Los derechos humanos al segundo plano

Sin embargo, haciendo caso omiso de los principios recordados por el Tribunal de Justicia, la Unión Europea ha celebrado nuevos acuerdos económicos con Marruecos que, esta vez, se aplican muy explícitamente al territorio del Sáhara Occidental, sin haber obtenido el consentimiento del pueblo saharaui a través de su representante, el Frente POLISARIO. Una vez más, se han tenido que interponer recursos de anulación contra estos nuevos acuerdos, lo que demuestra que obtener el cumplimiento efectivo por parte de las autoridades de la UE de sus obligaciones en el expediente del Sáhara Occidental es una tarea a muy largo plazo.

Por último, podemos constatar que no es tan grande como parece la diferencia entre la agresiva diplomacia de Donald Trump, que pretende resolver los conflictos de Oriente Medio por medio de tuiteos, pasajes forzados, planes elaborados sin las partes interesadas y la eliminación de las normas del derecho internacional, y la diplomacia más refinada de la Unión Europea, que afirma hermosos principios sin esforzarse  nunca de ponerlos en práctica.

La UE privilegia las asociaciones, como las establecidas con Israel y Marruecos, en términos de beneficios económicos, del control de la inmigración y de la lucha contra el terrorismo, mientras que los derechos humanos, como los de los pueblos palestino y saharaui, pasan a un segundo plano.

Ya es hora de que la Unión Europea, cuyo Tratado precisa que el respeto del derecho internacional debe estar en el centro de su política exterior, se reponga condenando muy claramente la declaración del Presidente Trump sobre el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y ajustando finalmente sus acuerdos comerciales con Marruecos al derecho internacional, como le ha pedido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

François Dubuisson  y  Ghislain Poissonnier

Original: Sahara occidental : Entre la diplomatie agressive de Donald Trump et celle, plus policée, de l’Union européenne, la différence n’est pas aussi grande

Traducido por María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala, 1 de enero de 2021

Editado por Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_21690.jpg

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