Cuentos del terreno: Un largo camino hacia la nueva vida

Desde inicio de este año, la comunidad no se cansa de denunciar el control social y territorial que ejerce el grupo neo-paramilitar las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) a través de diferentes estrategias

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Cuando la lancha salió del puerto de Turbo para cruzar el golfo de Urabá, no pude reprimir un pensamiento para aquellas personas que, hace casi 20 años, emprendieron el viaje del retorno hacia sus tierras, de las cuales habían sido despojadas en 1997, durante la operación Génesis1.

El mar estaba bravo ese día, como para recordarnos que el territorio al cual nos dirigíamos sigue siendo un territorio en conflicto. Finalizando el año pasado, la comunidad denunció la presencia de informantes de las AGC en la Zona Humanitaria de Nueva Vida, y el fortalecimiento de los efectivos armados de este grupo armado ilegal2.

El viaje siguió sobre las aguas oscuras del río Atrato, del río Cacarica, y del río Perrancho, hasta llegar a la Tapa, tal como en el retorno. No podía imaginar lo que se sentía en las almas de las primeras personas que hicieron este viaje sin saber lo que les esperaba.

Nosotras sí lo sabíamos. Desde la Tapa nos esperaban todavía 2 horas de caminata porque en verano el río está seco, pero al final del viaje, íbamos a llegar a una Zona Humanitaria en medio de la selva y de la violencia, a una comunidad fortalecida por 20 años de resistencia y a un almuerzo preparado con los productos del mismo territorio; sin duda, una riqueza y una dignidad que la comunidad defiende con todo su cuerpo y alma, a pesar de las amenazas que la rodean.

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Somos Génesis, 23 años

Para su quinta edición, el “Festival de las Memorias” se celebró por segunda vez en Cacarica. La primera edición tuvo lugar un año antes en la Zona Humanitaria de Nueva Esperanza en Dios, y tuvo lugar una audiencia histórica de la Justicia Especial para la Paz3. Este año, la Comisión de la Verdad, representantes de comunidades en resistencia y acompañantes internacionales, ex-combatientes de las FARC-EP y ex-militares, respondieron a la invitación de las comunidades a pensar juntos y juntas el concepto de la reconciliación. Como lo recordaron las niñas y los niños de la comunidad, la reconciliación requiere verdad. En un acto cultural, preguntaron al público: “¿Quién dio la orden? ¿Quiénes se beneficiaron de la desocupación del territorio? ¿Cuáles son las bases para la reconciliación?”. Tal vez demasiadas preguntas para una sola noche, sin embargo, se compartió mucho tanto a través de la palabra en un conversatorio las comunidades, los actores del conflicto y la institución de la reconciliación4; como a través de la cultura, entre los bailes y cantos de las comunidades llegadas desde todas partes de Colombia.

Resistencia diaria

Al día siguiente, después de pocas horas de sueño, las personas participantes en el Festival emprendieron el largo camino de regreso a sus comunidades, a sus ciudades, a sus países, con el recuerdo único de que allí, se había hecho Memoria. Esa mañana me despedí de mis compañeras y compañeros de viaje y los ví irse en la madrugada, pensando en todas las brigadistas que, antes de mí, habían permanecido en esta cuenca cuando todos se iban. Desde el año 2000, decenas de personas de diferentes países han compartido la vida cotidiana de la comunidad de Nueva Vida.

La resistencia diaria empieza temprano con un baño en el río. Se trata de lavar los platos de la noche anterior y robarse un poco de frescura antes del calor atormentador del día. Luego, el día se divide entre varias tareas, todas de igual importancia: alimentarse, pasear, saludar al vecindario, algo esencial para enterarse de lo que pasa en la cuenca, reunirse para organizar la vida comunitaria y jugar dominó o cartas, según el día de la semana. Durante esos días que compartimos la cotidianidad de Nueva Vida, nos encontramos con las figuras históricas de la resistencia de Cacarica, a empezar con las mujeres.

“Son mujeres bellas y de carácter fuerte, con grandes sonrisas que se dibujan constantemente en sus caras, con el pelo rizado, recogido muchas veces en gruesas trenzas, con vestidos de colores fuertes que contrastan con su piel de color negro intenso. Viven bajo un cielo estrellado que no quisieran cambiar por nada en este mundo”. Las señoras de Cacarica

A la sombra de sus casas, pobladores de Nueva Vida nos regalan sus historias. Entre ellas, la cantautora del himno de la comunidad, Óyeme Chocó, nos cuenta sobre sus giras de incidencia en el exterior, las “profes” nos comentan las travesuras de la niñez, las y los líderes nos ofrecen pedazos de historia.

El día pasa rápido en el sopor de las tardes de Cacarica. Sería fácil olvidarse de lo que nos rodea. Sin embargo, 20 años después del retorno, el ejército sigue omnipresente en la cuenca. Esta presencia armada y los sobrevuelos de los helicópteros impiden olvidar la guerra que se está librando en este territorio. Desde inicio de este año, la comunidad no se cansa de denunciar el control social y territorial que ejerce el grupo neo-paramilitar las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) a través de diferentes estrategias: censos ilegales, ayudas económicas que dejan a las personas en deuda con los actores armados, reclutamiento de jóvenes, acoso, amenazas e imposición de la ley del silencio5.

La nueva coyuntura que está enfrentando el país con la pandemia del COVID-19 no puede ser una excusa para dejar de lado a las comunidades como las de Cacarica. Llevan años viviendo en situación de confinamiento debido a las acciones violentas de los grupos armado y la ausencia de garantías de seguridad y falta de presencia de instituciones civiles del estado que les deja en una situación de alta vulnerabilidad.

El Espectador: La Universidad de Paz que nació en el Chocó, 8 de junio de 2020

El 29 de junio de 2002 los habitantes de Cacarica, junto con varias otras comunidades y organizaciones, firmaron un escrito donde declaraban: “Seguimos en el Cacarica y en la afirmación de nuestros derechos a pesar de los aislamientos, de los bloqueos militares y de los bloqueos humanitarios, de los señalamientos […]”. Sin embargo, “continuamos con la esperanza de afianzar nuestro sueño de un mundo en que los pueblos se abrazan, abierto a los hombres y mujeres víctimas o solidarias con las víctimas que en medio de la guerra total y el mercado total contra los pueblos del mundo seguimos empeñados en construir Autodeterminación, Vida y Dignidad”6.

Han pasado casi veinte años desde cuando se escribieron estas palabras y siguen esperando la hora de permitir que cumplan con este sueño.

Notas

1 CIJP, Operación Génesis, 24 de febrero de 2020

3 PBI Colombia, Audiencia histórica de la JEP en Cacarica, 7 de marzo de 2019

4 Comisión de la Verdad, Cacarica: 23 años construyendo paz, 13 de marzo de 2020

6 Somos Tierra de esta Tierra: Memoria de una resistencia civil, CAVIDA, 2002

Brigadista de terreno, equipo Urabá

Editado por María Piedad Ossaba

Fuente: , 9 de julio de 2020

Traducciones disponibles: English