Benetton, los mapuche y Santiago Maldonado, en la mirada de la periodista italiana Mónica Zornetta
«Los sedujo la Patagonia pero no les importó quiénes vivían desde antes allí»

Zornetta estudia la Argentina desde hace años. Es una coautora del libro El fin del mundo, la verdadera historia de los Benetton en la Patagonia, en el que repasa la historia «de los conflictos con los mapuche hasta la muerte de Santiago Maldonado».

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Mónica Zornetta es autora junto a Pericle Camuffo del libro Alla fine del mondo. La verdadera historia de los Benetton de la Patagonia. Allí analiza lo que adelanta el subtítulo del libro, que se editó sin copyright y con descarga gratuita por internet : De los conflictos con los mapuche hasta la muerte de Santiago Maldonado. Lo que los medios no dicen sobre la poderosa dinastía italiana y de cómo se transformaron en dueños de esa región argentina.
 Mónica Zornetta. Foto Alfonso Lorenzetto

Zornetta es «especialista en mafia y criminalidad organizada». «En el norte la mafia no mata como en el sur, es diferente a la Cosa Nostra o la Ndrangheta, acá son mafias de negocios. No amenazan con las armas, compran voluntades, no les conviene llamar la atención de la justicia, trabajan en silencio», traza el mapa italiano.

–¿Cómo surge tu interés por los años de la dictadura argentina?

–La libertad y la justicia son valores esenciales para mí. Ví las películas Garage Olimpo y Crónica de una fuga, que me conmovieron mucho. Cuando conocí la historia de los jugadores de rugby desaparecidos en La Plata quise entender y profundizar, por eso viajé en 2012 a Argentina. Conocí a Enrico Calamai, consejero de la embajada de Italia en Argentina mientras gobernaba Videla, un hombre que salvó muchas vidas, y a la madre de Franca Jarach. Escribí un capítulo del libro de Daniele Biacchessi La generación desaparecida, los mundiales de 1978 en Argentina, sobre la influencia de la Logia Masónica P2 entre los funcionarios, empresarios e inversionistas.

¿Qué te llevó hacia la cuestión mapuche?

–Amo los pueblos nativos de todo el mundo, de América y Australia. Al acercarme a los mapuche descubrí que nadie sabe en Italia lo que hacen los Benetton allá, aparecen siempre como benefactores, que hicieron escuelas para jóvenes deportistas, financiaban un equipo de automovilismo Fórmula 1, restauraron palacios antiguos en Treviso y los «restituyeron» a ciudadanos. En los años ’70 daban trabajo a pequeñas empresas exclusivas para sus productos, pero cuando decidieron irse al exterior, porque la mano de obra era más barata, los dejaron abandonados. Después de ver una exposicion de las pequeñas obras de Imago Mundi, una colección de arte ideada por Luciano Benetton para promover el encuentro y el diálogo entre lenguajes y culturas, me pregunté si realmente respetaba a todos los pueblos del mundo. Empecé a investigar, descubrí una realidad que me afectó y sentí que debía contar.

–¿En Italia hay interés por el tema?

–No, tampoco interés por los pueblos originarios en sentido más amplio. Quienes se ocupan de este tema son asociaciones y organismos de derechos humanos, Amnesty International, 24 de marzo, Ya Basta, la red de centros sociales y otras pequeñas organizaciones independientes. Pero luego del derrumbe del puente Morandi de Genova y la muerte de 43 personas, algunos medios analizaron la conducta de los Benetton, dijeron que los mapuche eran «usados» para atacar políticamente a la familia y el grupo de Treviso. El grupo Benetton está entre los accionistas de la sociedad Autostrada per l’Italia implicada en el desastre. Antes de esto la Patagonia de los Benetton era, en Italia, solo la de los miles y miles de ovejas que cría y de donde obtienen la lana para los “famosos” jerseys.

–¿Cómo nace la idea de Alla fine del mondo.. y que no tenga copyright?

–Hace dos años, junto al escritor e investigador Pericle Camuffo propusimos a determinadas importantes editoriales un libro sobre los asuntos de los Benetton y sus acciones contra los mapuche y las tierras ancestrales. “A nadie le importan los mapuche y la Argentina, están demasiado lejos de Italia”, nos respondieron todas. Camuffo escribió en 2008 United business of Benetton, siempre para el editorial Stampa Alternativa, yo empecé a denunciar hechos en mi sitio, en Avvenire, el diario de la Conferencia Episcopal de Obispos Italianos, y en algunos programas de radio independientes. Cuando terminamos el libro, no encontramos editores despuestos a publicarlo: los que nos iban a hacer el contrato dieron marcha atrás. Solo Stampa Alternativa, que tiene una larga historia de publicaciones contra corriente, nos propuso la publicación y la difusión libre y gratuita del libro, como prevé el proyecto de Le Strade Bianche. Sólo así pudimos hacer conocer lo que estaba pasando en «el fin del mundo». Poco a poco, sin ningún tipo de promoción o comentarios de prensa, el libro está siguiendo su propio camino. Ni los periódicos más opositores, ni el periódico para el que escribo, hicieron reseña alguna. Pero hemos captado mucho interés de los circuitos de los derechos humanos, el medio ambiente, anticapitalistas, anarquistas. En dos meses estamos a casi 2200 descargas. Por este libro Pericle y yo no quisimos ninguna remuneración: no hemos querido especular sobre un drama como es el de los mapuche, que muchos pretenden silenciar.

¿El caso de Santiago Maldonado es conocido en Europa?

–Sí, pero solo en los circuitos que mencioné y en las redes sociales. Los principales medios casi nunca hablaron del caso. Hace poco, después de la publicación de nuestro libro, un famoso programa de la televisión mencionó brevemente la historia de Santiago porque hablaron sobre los Benetton en Patagonia.

¿Cuáles son las revelaciones que arroja la investigación?

–En Italia nadie se imagina quién ayudó a los Benetton en su ascenso al poder en Argentina: los gobiernos, las organizaciones rurales, cierta política y cierta prensa. Pocos saben lo que realmente se esconde detras de los hermosos mensajes coloridos de amistad y diálogo entre las culturas y los pueblos, y del respeto de la naturaleza que pertenece a la propaganda de los Benetton. Pericle y yo combinamos los puntos, vinculamos los hechos, explicamos ciertos pasos y pusimos de relieve las contradicciones del trabajo de los Benetton con una contra-narración. Un ejemplo de los hechos silenciados son los 145 mapuche desaparecidos que hay en la Patagonia. Otro son los juicios en su contra por modificar el curso del río Chubut, por contaminarlo, por cerrar el paso y prohibir pescar, como también las denuncias por la explotación de sus peones mapuche. El resurgir de la recuperación de la tierra complica sus negocios, porque en Cushamen mostraron la irregularidad de la compra durante el menemismo y la silenciada ampliación de su superficie.

–¿Existe la RAM, Resistencia Ancestral Mapuche?

–Según Jones Huala sí existe, pero no con la dimensión que le atribuyen Macri y Bullrich, no es de naturaleza terrorista. En la película El Camino de Santiago queda claro que esta guerra contra los mapuches fue hecha con las asociaciones rurales, algunos medios oficialistas y el gobierno para demonizarlos a ellos y a su legítima lucha, su cultura y su espiritualidad.

–¿Qué notaron sobre la cosmovisión mapuche?

–Camuffo es un apasionado de la antropólogía y para él la dimensión espiritual de un pueblo es algo fundamental. Los Benetton como capitalistas occidentales no lo quieren entender, en sus cartas Adolfo Pérez Esquivel le decía a Luciano Benetton que no era dueño de nada, que podía privarse de una parte de su millón de hectáreas, reconociendo el valor que la tierra tiene para los mapuche, que para ellos no es un medio para hacer dinero.

–¿Por qué fueron rechazadas las 7500 hectáreas que finalmente cedió?

–Tanto los mapuche como el gobernador de Chubut las rechazaron porque eran tierras sin agua y estériles. Habrán pensado, nos sacamos de encima las tierras improductivas y de paso el problema mapuche. Era una limosna, y encima no servían para nada. Me perturba la doble cara que tienen, los colores unidos por la paz en el mundo pero en los hechos no tienen escrúpulos. Es raro que en la Patagonia su interés sea sólo la lana de las ovejas y las plantaciones de pinos, se sospecha que debajo de esa tierra puede haber valiosos recursos.

–¿A qué lector apuntaron? ¿Pensaron en lo local y en lo global?

–A todos, por eso lo hicimos de descarga gratuita. No queremos especular sobre la historia de los mapuche, no queríamos ganar dinero, tuvimos un editor alternativo, nadie más nos quiso porque los intereses de Benetton están también en esa industria. Nadie cuenta que en Maccarese la gente creó comités ciudadanos en contra de sus negocios, es una hacienda agrícola pegada al aeropuerto de Roma. En definitiva, nadie quiere hablar mal de Benetton. No queríamos adjetivar con generalizaciones sino contar los hechos concretos, de modo que nadie pueda decir que no sabía.

–¿El caso Maldonado afectó la imagen de Benetton?

–Sólo para una minoría. A las personas comunes no les interesa. En cambio sí es odiado en Italia por la caída del puente Morandi, no tenía el mantenimiento necesario, ellos recaudaban pero no invertían. Dieron vuelta una ciudad, la gente perdió todo y el gobierno no les dio nada. Los Benetton estuvieron borrados durante 20 días, incluso hicieron algunas fiestas, hasta que en el Corriere della Sera Gilberto Benetton dio una entrevista diciendo que se habían callado porque «el silencio es respeto para los del Veneto». Soy veneta y pienso lo contrario.

–¿Tampoco sobre Maldonado hablaron nunca?

–No, salvo durante una conferencia de prensa en Treviso donde estuve presente, pero ningún medio italiano reprodujo esas respuestas. Un muchacho le mostró la foto de Santiago, tendría que haber visto la cara de Luciano Benetton, que no se esperaba esa pregunta (la escena aparece en la película El camino de Santiago). El magnate recordó su oferta de tierras y dijo que no habían sido aceptadas porque,según él, si lo hacían «se terminaba la historia de los mapuche». Sobre Santiago dijo que no lo conocía, que no sabía nada, que la policía estaba investigando. Como estaba en problemas intervino su secuaz, el fotógrafo Oliverio Toscani, una persona cínica. El joven que preguntó quería una palabra para la madre de Maldonado y Toscani le dijo: «soy italiano y no por eso soy responsable de los homicidios que suceden en Italia, como tampoco de lo que sucede en mi propiedad, así es la legalidad».

–¿Cuál es su sentimiento respecto de Santiago?

–Me hubiera gustado conocerlo, según lo que leí sobre él pensaba siempre en los demás, tenía una visión amplia, comprendía el respeto a la naturaleza y a los pueblos originarios, y la recuperación de un estilo de vida diferente,. Al contrario del modo de vida en el que surge este virus que nos obliga a estar encerrados, un mundo de consumo, capitalismo, individualismo, devastación y explotación. Era un artista. Aunque algunos lo critican, también aprecio a Facundo Jones Huala.

¿Cómo es Benetton en el resto del mundo?

–En Italia han sido considerados por mucho tiempo empresarios iluminados, atentos al negocio pero al mismo tiempo al bienestar de las personas y de la naturaleza. En la ciudad de Benetton, y mía también, Treviso, invirtieron mucho en los años 70 y 80, y permitieron que muchos de los obreros que trabajaban para ellos hicieran pequeñas empresas individuales. Sin embargo, dejaron muchos escombros cuando decidieron deslocalizar en otros países donde los costos laborales eran más bajos. De esto habla Pericle Camuffo en su libro de 2018, donde reconstruye la historia del desarrollo insostenible de la empresa. Están los hechos ocurridos en Bangladesh con la caída del Rana Plaza en 2013, con la muerte de miles de trabajadores y más de 2000 heridos. Los Benetton negaron desde el principio estar implicados, pero fueron desmentidos por algunas fotografías de la agencia Associated Press que documentaron la presencia de artículos con la etiqueta Benetton. El grupo se negó inicialmente a indemnizar a las víctimas y los familiares, y sólo en 2015 decidió conceder una indemnización de más un millon de dólares. Su ley es el dinero, las personas que trabajan para ellos las consideran de su propiedad, a las cuales explotar, al igual que a los recursos naturales.

–¿La vasta estepa patagónica, ese espacio interminable, sedujo a los Benetton?

–Seguramente, pero se quedaron en el paisaje sin importarles quiénes viven desde antes en la tierra que compraron, cómo viven, quiénes son. En cambio, armaron ese museo en Leleque que es una fake, distorsiona la historia al pretender negar la preexistencia del pueblo mapuche. xxx

Por qué Mónica Zornetta

Zornetta cuenta entusiasmada que Alla fine dell mondo tendrá también su versión en papel. «Será a un  precio muy bajo, casi una oferta y siempre con la editorial alternativa Strade Bianche (Calles blancas). El editor Marcello Baraghini nos convocó por la buena respuesta que tuvo la versión digital, así que estamos en plena tarea de actualización, y el producto de las ventas irá a la histórica biblioteca independiente que tiene en Pitigliano (Toscana), para que pueda seguir con su más que nunca indispensable obra de contrainformación», relata.

Nacida en Treviso en 1970, Zornetta estudió Arte en el Liceo de esa ciudad y tomó el camino del periodismo en la carrera de Comunicación en la Universidad de Cassino, donde hizo su tesis sobre lenguaje y comunicación mafiosa. Periodista profesional desde 2001, se define como apasionada de la naturaleza, la lectura y escritura, el arte, la antropología, la psiquis y el compromiso civil. Escribe sobre mafia y criminalidad organizada, subversiones politicas y estrategia de tensión en Italia, historia, cultura, economía ética y sustentable y derechos humanos.

Trabajó como coautora para transmisiones de RAI Storia, colaboró en la realizacion del libro y documental ilustrado sobre el Mundial de Fútbol de 1978 y la generacion desaparecida en Argentina. También con algunas transmisiones de televisión de RAI 3 y como co-autora de un diccionario enciclopédico de la mafia en Italia. Entre sus libros se encuentra A casa nostra, Cincuenta años de mafia y crimen en Veneto, Terror en el Nordeste; Rendición, subida, decadencia y arrepentimiento de Felipe Maniero; y Ludwig, historias de fuego, sangre y locura. Actualmente escribe para el periódico Avvenire.

Casada con un arquitecto que enseña en la Miami University (Oxford, Ohio), vive tanto allí como en Treviso. Resultó víctima emocional de la pandemia: su esposo quedó en Estados Unidos y ella en Italia, por ahora sin posibilidad de reencuentro.

►https://monicazornetta.it/

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Adriana Meyer
Fuente: Tlaxcala, 23 de junio de 2020
Publicado por Pagina12

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