La financiarización y la crisis civilizatoria: Una relación odiosa

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1. Introducción

La actual fase del sistema capitalista denominada como financiarización de la economía, en la que se evidencia los límites propios del sistema, acarrea diferentes consecuencias tanto en el sistema productivo como en el reproductivo ocasionando una mayor ruptura entre los tiempos de los dos sistemas aumentando exponencialmente la fractura metabólica y por ende la destrucción del ecosistema planetario.

La financiarización de la economía conlleva a la creación de capital ficticio que se realiza, concreta y acumula a partir del incremento desmesurado de la explotación laboral, de la opresión fiscal y del despojo tanto de los espacios físicos como de las conquistas sociales. Este proceso especulativo jalona en la realidad la intensificación de la producción con procesos que fracturan los tipos de la reproducción natural de la naturaleza como es el caso de la revolución verde y técnicas cada vez más riesgosas para la supervivencia de la humanidad como especie en el planeta.

El incremento de la financiarización de la economía, que puede ser visibilizado parcialmente en la emisión de las deudas públicas y privadas en los últimos 50 años, ha creado graves procesos de deterioro del ecosistema como contribuciones al aumento de las temperaturas, la desertificación de las tierras y el aumento de las masas de agua salada, entre otros procesos de hiperfracturamiento metabólico que nos impone una crisis civilizatoria determinada por la absurda lógica entre la producción y reproducción de la vida material, y del habitus construido por el sistema donde se intensifica la lógica de subordinación del valor de cambio sobre el valor de uso en las sociedades.

2. La Financiarización de la economía y los límites del sistema capitalista. 

La financiarización de la economía como relación determinante de la producción y reproducción en el sistema capitalista se puede rastrear en las transformaciones dadas en la década de los años 70 en el ámbito de la economía mundial con la inconvertibilidad del Dólar[1] al oro, socavando el pacto de Bretton Woods, ocasionando una ruptura entre la realidad material y la moneda por excelencia de intercambio en el mercado internacional. (Brenner, 2013)

Esta ruptura entre la realidad material y el Dólar ocasionará la realización, concreción y acumulación de una gran masa de capital ficticio, impulsado por la emisión de dólares sin corresponsabilidad en Estados Unidos desde finales de la década de los años 40 del siglo XX, que tendrá como uno de los ejes de realización, la década perdida en América Latina en los años 80 del siglo XX. (Gómez & Galindo, 2018)

Este proceso de ruptura entre la realidad material y el comercio a nivel mundial conllevó a un incremento exponencial en la tasa de explotación de conjunto evidenciando, entre otros: 1) el aumento de la explotación laboral con el desplome de los salarios a nivel mundial; 2) el incremento de la opresión fiscal con el aumento de los impuestos indirectos y regresivos impulsando los beneficios al gran capital; y, 3) la acumulación por desposesión que puede ser observada desde dos aristas: la primera a partir del despojo de bienes físicos y la segunda como despojo de conquistas sociales como la salud, educación, protección social y el patrimonio público, entre otros.

Los anteriores procesos de explotación de conjunto se enmarcan en la esfera de la producción de la vida material y ocultan parcialmente la relación entre la financiarización de la economía y la reproducción del sistema, en la que podemos evidenciar como “el capital ha reducido sistemáticamente el tiempo de duración de los bienes de consumo mediante la producción de mercancías perecederas, la presión en pro de la obsolescencia programada y a veces instantánea, la creación inmediata de nuevas líneas de productos (como sucede últimamente, por ejemplo, en la electrónica) y la aceleración del ciclo de vida útil gracias al concurso de la moda y de los poderes de la publicidad para destacar los valores de la novedad y la falta de elegancia de lo viejo”. (Harvey, 2014, pág. 232) Estas dinámicas tienen como fin el aceleramiento del circuito entre producción, circulación y consumo con el fin de generar una mayor acumulación de capital a partir del apalancamiento de la demanda por medio de la financiarización de la economía.

Esta dinámica de aceleración de la producción y consumo conllevó a una mayor demanda de materias primas, que por medio de la subordinación derivado del desarrollo desigual y combinado en el mercado internacional y el contubernio entre las clases capitalistas de los países periféricos y los metropolitanos, serán explotadas indiscriminadamente y en tasas demenciales ocasionando una hiperfracturacion en el metabolismo planetario conllevando al contexto actual de calentamiento global y más concretamente a una crisis civilizatoria tanto en la realidad material como en el habitus de una sociedad que privilegia el valor de cambio por encima del valor de uso y de la vida misma.

Estas dinámicas de sobreexplotación de la naturaleza serán adoptadas por los países periféricos debido a la manipulación del mercado internacional donde Estados Unidos incorpora las dinámicas expansivas y contractivas con lo cual recrea crisis económicas que intensifican las dinámicas de explotación de conjunto e impone la adopción de políticas de carácter neoliberal que benefician la sobrexplotación de la naturaleza y el ser humano[2].

En la búsqueda de la reducción de tiempo, derivado de la superación de la demanda efectiva gracias a la financiarización, se han desarrollado procesos de fractura entre los tiempos naturales y los tiempos de producción jalonados por la bioquímica y la química del petróleo como es el caso de la revolución verde, que tiene como objetivo la superación de los limites propios de la reproducción con graves consecuencias ecosistémicas impulsando directamente el calentamiento global, la destrucción de la naturaleza y la monopolización del agro a nivel mundial.

La revolución verde, como manifiesta Esther Vivas, “a pesar de que la revolución verde insistió en que aumentaría la producción de comida y, en consecuencia, acabaría con el hambre, la realidad no resultó ser así. Por un lado, sí que la producción por hectárea creció. Según datos de la FAO, entre los años 70 y 90, el total de alimentos per cápita a nivel mundial subió un 11%. Sin embargo, esto no repercutió, como señala Jorge Riechmann en su obra ‘Cuidar la tierra’, en una disminución real del hambre, ya que el número de personas hambrientas en el planeta, en ese mismo período y sin contar a China cuya política agrícola se regía por otros parámetros, ascendió, también, en un 11%, pasando de los 536 millones a los 597” (2014) esta dinámica evidencia la lógica propia de la crisis civilizatoria y su racionalidad instrumental donde la acumulación subordina cualquier aspecto de la vida humana y natural. 

Así mismo, la revolución verde esta coaligada indisociablemente a la extracción de petróleo tanto en su forma endógena como exógena, jalonando procesos cada vez más absurdos y peligrosos como es el caso de la puesta en marcha de técnicas como el Fracking que acrecienta los procesos de sobrexplotación de la naturaleza y por ende de la destrucción y deterioro de esta con sus consecuencias nefastas para el ser humano.

Es evidente la contradicción actual entre la producción y reproducción de la vida material donde se observa con mayor intensidad y más a menudamente graves crisis ambientales como son los incendios en la amazonia, en Australia, en Europa, entre otros reservorios naturales que pasan de capturar dióxido de carbono a producirlo, debido a la mentalidad de un sistema genocida como es el capitalismo en su actual escalón neoliberal; así mismo, las catástrofes naturales como sequias o inundaciones se han intensificado en maneras estratosféricas generando un nuevo caso de desplazamiento climático, anudado al aumento de terremotos y huracanes, entre otros procesos naturales que evidencian la hiperfracturacion del metabolismo natural.

Así mismo, la desconexión entre el equivalente general y la realidad material en el mercado internacional conlleva a que el dinero tenga una reproducción infinita ante una reproducción de mercancías finita derivando en la sobrexplotación de la naturaleza y el trabajo, acusando una crisis civilizatoria donde el sistema financiero es la palanca de aceleración ante el abismo de la extinción.

3. La relación entre la deuda y el calentamiento global.

Como evidenciamos anteriormente existe una relación directa entre la financiarización de la economía y la hiperfracturacion metabólica actual donde el calentamiento global es una de sus consecuencias. El hiperendeudamiento a nivel mundial como relación derivada del capital ficticio impulsa la realización de este, entre otros, por medio de la imposición de técnicas lesivas y adopción de políticas extractivistas con el fin de mantener la producción jalonada por una demanda artificial creada por la deuda, donde la deuda se convierte al mismo tiempo en causa y consecuencia de la crisis ecosistémica.

En la siguiente gráfica podemos observar el acrecentamiento del endeudamiento a nivel global de Estados Unidos desde 1966 hasta 2014, donde se observa un aumento exponencial pasando de aproximadamente 2 trillones de dólares a principios de la década de los 60 del siglo XX a rondar los 60 trillones a comienzos del año 2014, en nomenclatura anglosajona, esta dinámica en Estados Unidos es un reflejo de la dinámica a nivel global donde la deuda total a nivel mundial supera los 250 trillones de dólares a principios del año 2019.

Ilustración 1 Deuda pública y privada en Estados unidos 1966-2014, extraído de (Moreno , 2014)

Este proceso de endeudamiento tanto público como privado a nivel global que ronda los 250 trillones de dólares a principios del año 2019 y que representa aproximadamente 325% del Producto Interno Bruto del planeta, como se puede evidenciar en la siguiente gráfica, manifiesta la insostenibilidad del sistema y acusa el jalonamiento desde las finanzas a una mayor producción y reproducción de mercancías ocasionando mayores procesos de desestabilización del equilibrio natural.

Ilustración 2 Deuda pública y privada a nivel global en trillones de Dólares y PIB 2012-2019, Extraído de (Institute of International Finance, 2019)

La desmaterialización del dinero tanto en la dinámica del equivalente general como en el mundo de las finanzas genera crisis que no solo se circunscriben en el sector económico, sino que conllevan graves consecuencias en el mundo social, natural y cultural, entre otros aspectos de la vida. Esto manifiesta claramente los límites de creación de riqueza social del capitalismo y, más aun, que a partir de finales de la década de los años 70 del siglo XX materializa una producción basada en la sostenibilidad artificial del sistema de acumulación privada en contra de la supervivencia de la naturaleza y la especie humana.

Este proceso de desestabilización sistémico y crisis civilizatoria generado por el sistema de apalancamiento de la demanda por medio de la deuda pública y privada a nivel global, que como hemos observado ha aumentado exponencialmente a finales de la década de los años 70 del siglo XX, coincide con el aumento de la temperatura a nivel global donde se evidencia el aumento de la producción y la fractura natural de la reproducción con la incursión de la revolución verde intensificado cada vez más la extracción del petróleo con técnicas cada vez mas destructivas como es el caso del Fracking.

Ilustración 3 Anomalía observada en el promedio mundial de temperaturas 1850 a 2012, grafica extraída de (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, 2013)

Es así como la lucha ante el cambio climático no puede ir separado de la disputa en contra el sistema capitalista, que nos ha arrojado a la destrucción de la vida misma en su interés de acumulación infinita ante seres naturales finitos trasgrediendo los tiempos naturales y desplazando e invisibilizando las relaciones entre los seres humanos y naturales acarreando la actual crisis civilizatoria en la cual vivimos.

Por medio de este articulo nuestro objetivo es evidenciar la relación de la financiarización con la crisis civilizatoria que actualmente afrontamos y la cual ha tratado de ser invisibilizada, la reivindicación de auditorias de la Deuda Pública de nuestros países, va más allá de cuestionar el manejo de los recursos públicos sino que es una reivindicación por la independencia y autonomía de los pueblos, y contribuye a las discusiones sobre alternativas al modelo de desarrollo, en el cual la deuda pública debe ser indispensablemente discutida.

Bibliografía

Brenner, R. (2013). La economía de la turbulencia global. Mexico: Ediciones Era, S.A.de C. V.

Gómez, J., & Galindo, C. (11 de Noviembre de 2018). América Latina en el laberinto de la deuda. Obtenido de Alainet: https://www.alainet.org/es/articulo/196484

Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. (2013). Cambio Climático 2013. Ginebra: IPCC – OMM – PNUMA.

Harvey, D. (2014). Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo. Quito-Ecuador: Traficante de sueños.

Institute of International Finance. (2019). High and Rising Debt Levels. Obtenido de Institute of International Finance: https://www.iif.com/Portals/0/Files/content/GDM_July2019_vf3.pdf

Moreno , M. (1 de Julio de 2014). Deuda de Estados Unidos llega a 60 billones de dólares y se duplica en 12 años. Obtenido de El blog Salmón: https://www.elblogsalmon.com/economia/deuda-de-estados-unidos-llega-a-60-billones-de-dolares-y-se-duplica-en-12-anos

Vivas, E. (05 de Mayo de 2014). Una alimentacion adicta al petroleo. Obtenido de Esthervivas.com: https://esthervivas.com/2014/05/05/una-alimentacion-adicta-al-petroleo/

Notas:

[1] Moneda de Estados Unidos, que cuenta con el mayor peso en el intercambio en el mercado internacional.

[2] Para mayor información remítase a (Gómez & Galindo, 2018)

John Freddy Gómez y Camila Andrea Galindo para La Pluma, 3 de febrero de 2020