17 objetivos no cumplidos por USA al asesinar al general Soleimani

¿De qué sirvió tal acción terrorista? Que cada quien saque sus propias conclusiones

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En el siglo VI antes de Cristo, específicamente durante en el año 550 (un poco más de 2.300 años antes que surgiera Estados Unidos) Ciro II el Grande, quien había unificado a los persas conquistó Babilonia, Siria, Irak y parte del Asia Menor. Una de las características de su gobierno fue tratar a los países sometidos con respeto a sus costumbres y tradiciones y hasta con magnanimidad, generando un concepto novedoso en la antigüedad. Su hijo Cambises II continuó su labor tomando Egipto y creando el mayor imperio conocido en la región en toda la historia.

Conquistas de Ciro

El imperio persa hacia el 500 a. de C.

Mucho más recientemente, durante la penúltima década del siglo pasado Irán derrotó a Irak tras una guerra de 8 años a pesar que Saddam Hussein recibió el apoyo financiero, militar y político de Occidente en el afán de destruir la revolución islámica.

Sólo Donald Trump con su ignorancia y arrogancia habitual puede justificar la barbarie cometida diciendo que “Irán nunca ganó una guerra, pero nunca perdió una negociación».

Eso nos lleva a pensar que cuando intentamos buscar una explicación a los hechos ocurridos a partir del 3 de enero cuando Estados Unidos asesinó en territorio iraquí al general Soleimani – se debe partir necesariamente de aceptar que mientras en las decisiones políticas prime la ignorancia, resultará difícil por no decir imposible recurrir a un análisis racional que determine causas de tales acontecimientos.

Activistas con el retraro del general Quasem Soleimani tras la tensión entre USA e Irán. © AFP 2019 / Yasin Akgul
Millones de iraníes participaron este martes en las procesiones fúnebres que se llevaron a cabo en Kerman, la ciudad natal del general Qassem Soleimani, considerado como uno de los hombres más poderosos del régimen iraní. AFP / A. Kenare

Cuando no hay causas racionales, solo la prepotencia imperial y -en este caso- el afán de Donald Trump de relegirse en la presidencia de Estados Unidos recurriendo para ello a cualquier método, podría arrojar una explicación que entregue instrumentos para entender por qué se pretende llevar al mundo a la guerra permanente, destruir el sistema internacional, echar abajo todo lo avanzado por la humanidad para lograr una convivencia pacífica a través de un cuerpo de normas incluidas en el derecho internacional y que haga suponer que la utilización de la fuerza, la amenaza, el chantaje, la prepotencia y la guerra deben ser los instrumentos a través de los cuales se establezcan las relaciones entre las naciones y los pueblos en el planeta.

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Pero inclusive cualquiera podría preguntarse si los designios que se propuso Estados Unidos fueron obtenidos. La contundente respuesta es no. Se produjo todo lo contrario, consiguieron propósitos que habían sido imposibles lograr en el pasado.

Lo primero es que el Ayatola Ali Jameneí, líder supremo de Irán se demoró menos de 12 horas en nombrar al general de brigada Esmail Qaani como sucesor de Soleimani, dando cuenta de la existencia de una fuerza militar estructurada a partir de un liderazgo compartido a través del cual los caídos pueden ser rápidamente sustituidos sin que se creen contratiempos ni alteraciones en el mando. Jamenei además expuso un alto contenido simbólico al expresar en el decreto de nombramiento: «Traspaso el comando de la Fuerza Quds al mayor general Esmail Qaani”. Es decir, fue una transferencia del mando o, dicho en otras palabras, dio a entender claramente la continuidad en la conducción de la Fuerza.  Si el objetivo era “descabezar” a “Al Quds”, el mismo no fue logrado.

Esmail Qaani sucesor de Soleimani

De otra parte, las declaraciones de Trump y Pompeo exponen un total desconocimiento del islam y de la relación que tienen los musulmanes con la muerte a diferencia de Occidente. Muchos menos del martirologio como la expresión más alta y el deseo supremo de todo musulmán para finalizar su vida.

Lo dijo el secretario General de Hezbolá Hassan Nasrallah: “Soleimani, quien ha visto cumplirse sus esperanzas y cuyos últimos deseos se le han otorgado, recibió la honorable medalla de martirio para convertirse con mérito en el maestro de mártires del Eje de la Resistencia”. Agregando posteriormente: “Así es como vemos la escena y la situación. En cuanto a nosotros, que nos quedamos detrás de él, seguiremos su camino, trabajaremos día y noche para lograr sus objetivos y llevaremos su estandarte en todas los campos y frentes. Con la bendición de su sangre pura, las victorias del Eje de Resistencia se amplificarán aún más del mismo modo que este se vio fortalecido por su presencia continua y su lucha implacable”. Si el objetivo era suprimir una figura descollante en la lucha contra el terrorismo, la respuesta señala lo opuesto, su presencia estará activa en la lucha de los pueblos de la región por sacudirse la opresión imperial.

En esa lógica, si se trataba de insuflar miedo en el pueblo iraní para que retiraran su apoyo al gobierno y a la república islámica vale decir que millones de ciudadanos salieron a las calles para pedir venganza por el asesinato del general Soleimani. En muchas ciudades de todo el país el pueblo persa mostró su determinación de vengar al general Soleimani, cerrando las oraciones alabando a Heydar calificativo de Alí Bin Abi Taleb, yerno del profeta Mahoma y símbolo principal de los chiíes. No logaron amedrentar ni aterrorizar. El efecto fue contrario, generando unidad y pasión nacional

Pero además, como resultado colindante del ataque se debe resaltar la unanimidad no existente en el pasado para que las fuerzas políticas de Irak decidieran la inmediata salida de las fuerzas militares extranjera del territorio de su país. Si el objetivo era atraerse el apoyo de un sector de la opinión pública iraquí contra Irán, no lo lograron.

Pelosi advierte del riesgo de que aumente la violencia tras la muerte del general iraní.© AP Photo / J. Scott Applewhite Oriente Medio

Tras el ataque del 3 de enero los dirigentes del partido demócrata de estados Unidos reaccionaron con vehemencia en contra de la decisión de Trump. Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes denunció que la acción era ilegal porque en el marco de la Constitución de Estados Unidos debió haber recibido aprobación del Congreso. Así mismo, todos los pre candidatos demócratas, desde Bernie Sanders hasta Joe Biden criticaron la acción bélica alegando que era una provocación Este último aseveró que: «La declaración de la administración dice que el objetivo fue disuadir futuros ataques de Irán, pero esta acción casi seguramente tendrá el efecto opuesto», advirtiendo que Teherán «seguramente responderá», como efectivamente ocurrió. Si el objetivo era dividir a los demócratas atrayendo a un sector del mismo y generar unidad nacional, eso no ocurrió.

La acción terrorista de Estados Unidos del 3 de enero solo fue apoyada por Israel, Gran Bretaña, Alemania, Brasil y la ultra derecha fascista mundial. Esta vez no funcionó el “O están con ellos o están con nosotros” que le permitió a Bush instalar transitoriamente un mundo unipolar en 2001. Si el objetivo era generar apoyo mundial a Estados Unidos, eso no se logró.

De manera inmediata a la acción, el gobierno de Israel convoco a su Consejo de Seguridad Nacional, y puso a su ejército en estado de máxima alerta, no antes de la acción, sino después que ella fue realizada, informando de inmediato y con terror a su opinión pública que no estaban tras el evento, aunque le dieron su apoyo. En este caso, si bien Trump logró el objetivo de pulsar positivamente la lealtad ilimitada de Israel, este pudo constatar que ante una acción de tal magnitud Washington no se siente obligado a informarle por lo que, si hubiera habido una respuesta inmediata contra objetivos israelíes, estos debían valerse por sí mismos. En el ajedrez del Medio Oriente, Israel debe haber entendido que es peón, no rey. Si el objetivo era generar tranquilidad en su principal aliado, el mismo no fue cumplido.

En ese mismo ámbito el terror forjado entre os aliados de Estados Unidos, la actitud de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos es patética. En ese ámbito, David Byman investigador del Centro de Política Estadounidense en Oriente Medio del Brookings Institute y profesor de la Universidad de Georgetown, conocido por su profundo sentimiento anti iraní lamentó “la falta de aliados de Estados Unidos en estos momentos, salvo quizás Arabia Saudí, aunque tanto esta última como los Emiratos están ya pidiendo una desescalada” Si el objetivo fue cohesionar sus fuerzas, esto no fue posible.

Rusia y China reaccionaron de inmediato rechazando la acción, posesionándose aún más en contra de la utilización de la intimidación y la fuerza en las relaciones internacionales. Así mismo, ambas potencias decidieron asumir un papel más activo en la lucha por la contención de las acciones terroristas y a favor de la paz. Si el objetivo era sacar provecho del ataque, mandando una señal de fuerza a sus enemigos estratégicos, ese objetivo tampoco se cumplió.  Sin poder afirmar si tal visita estaba planificada de antemano, es menester reconocer la presencia del presidente Putin en Siria y Turquía tan solo dos días después del asesinato de Soleimani. Cierta racionalidad que era fácilmente comprensible, podría haber indicado que el presidente ruso suspendiera tales visitas, sin embargo, no lo hizo, enviando así una fuerte señal, al estar en persona en el lugar de los acontecimientos.

Por supuesto que tenía que haber una respuesta, pero quienes esperaban bombas en las capitales europeas y misiles lanzados sin control contra objetivos civiles de los países cercanos, deberían saber que contrario a lo que habitualmente se afirma (y que los medios de comunicación se han encargado de sembrar) hay que decir que Irán tiene una larga tradición de racionalidad en su política exterior.

Actúa a partir de sus objetivos estratégicos que no serán abandonados. Ante una acción militar, la respuesta ha sido militar, dirigida a blancos precisos muy bien seleccionados. Su venganza fue demostrar que Estados Unidos no es intocable como pregona Trump. Desde Pearl Harbor en 1941, nunca (salvo incursiones de los vietnamitas en su guerra de liberación) una base militar de Estados Unidos había sido atacada directamente en una acción reivindicada oficialmente por otro Estado. Si el objetivo era mostrar poder y supremacía, el objetivo no fue logrado. Ha quedado claro que las fuerzas armadas de Estados Unidos pueden ser golpeadas en su propia madriguera, causado el temor de ellas y de sus aliados y la moralización de Irán y de los combatientes del eje de la resistencia.

Cuando se hizo evidente que Irán respondería, asomó el terror por un lado y la hipocresía por otro. Alemania que apoyó irrestrictamente a Estados Unidos, después de manera vergonzosa, (como viene siendo la tónica de Europa en los asuntos internacionales) llamó a Teherán a actuar con moderación en su respuesta.

Gran Oriente Medio

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, afirmó que buscaría conversaciones con Irán para tratar de reducir las tensiones y “hacer todo lo posible para contrarrestar una nueva escalada de la situación: en las Naciones Unidas, la Unión Europea y en el diálogo con nuestros socios en la región, incluso en conversaciones con Irán». Afirmó con miedo contenido que cualquier provocación ahora podría conducir a una espiral incontrolable de violencia, con consecuencias imprevisibles para toda la región y también para nuestra seguridad en Europa».

Así mismo el antes mencionado profesor Byman opinó a este respecto que esperaba que en cualquier caso Irán no permitiera “que estos ataques se salgan de control de tal forma que Estados Unidos [no] se vea obligado a movilizar sus fuerzas e ir directamente a una gran guerra que Trump siempre ha temido”. ¿Quién está asustado, Irán o los aliados de Estados Unidos? No cumplido

El propio asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, dijo que cualquier represalia iraní en respuesta al asesinato de Soleimani por parte de Estados Unidos sería una «decisión muy mala», manifestado la esperanza de que Estados Unidos mantenga buenas relaciones con Irak tras el ataque realizado en su territorio.


En el colmo de la desfachatez, Estados Unidos envió a través de Suiza y de Catar por separado un mensaje oficial solicitando “que el tamaño de la respuesta iraní no exceda el límite de venganza solo por Soleimani”. Si el objetivo era causar temor en Irán, pareciera que el temor está del lado de los atacantes. Tampoco fue cumplido.

Estados Unidos se enfrenta ahora a la posibilidad de escalamiento del conflicto. Eso incluye la posibilidad de cierre del Estrecho de Ormuz paralizando todo el comercio marítimo de petróleo del Golfo Pérsico, provocando una debacle económica mundial de la que no saldría bien parado. Si el atentado terrorista tenía la intención de mandar un mensaje a la OPEP, tampoco se cumplió, los precios del petróleo comenzaron a subir como antecedente de un desastre mayor que podría ocurrir, Vale agregar el desplome de las bolsas en todo el mundo, causando zozobra e incertidumbre en los mercados y en los pronósticos de la economía mundial.

Trump afirmó que el asesinato de Soleimani se proponía alcanzar la paz en la región y detener una guerra. ¿Por qué entonces todas sus declaraciones posteriores han sido encaminadas a seguir amenazando y escalando el conflicto? Si se trataba de alcanzar la paz y la tranquilidad, ¿por qué Estados Unidos ordenó a sus ciudadanos abandonar Bagdad? ¿Por qué cerró su consulado en esa ciudad? ¿Por qué se suspendió el vuelo de aeronaves civiles sobre el Golfo Pérsico? ¿Por qué la selección de futbol de Estados Unidos suspendió sus entrenamientos en Catar? ¿Por qué la OTAN ha anunciado el retiro de parte de sus tropas de la región? Objetivo no cumplido, en vez de generar paz, crearon tensión, incertidumbre y zozobra.

La respuesta de las comunidades musulmanas fue inmediata, desde Cachemira en India hasta Yemen hubo un clamor general por venganza produciendo un sentimiento de unidad jamás antes visto. Vale resaltar que el Centro de Operaciones Conjuntas de las Organizaciones Palestinas profundamente divididas condenaron de conjunto el asesinato de Soleimani. Si pensaban dividir, fueron generadores de unidad. El objetivo no fue cumplido.

En el propio frente interno, parece que tampoco hay convencimiento de lo necesario de esta acción. Da la impresión que los estrategas militares estadounidenses comienzan a tomar nota de la magnitud del error. Desde el mando central del ejército de Estados Unidos ubicado en la Base Aérea MacDill en Florida el general Mark Milley señaló que su país estaba “muy consciente de la magnitud de la respuesta iraní”, pero que están haciendo todo lo posible “para reducir la tensión”.

Byman cree que Trump y compañía han cometido una “estupidez geoestratégica irreparable”. Dijo que esta acción afectará significativamente la posición general de Estados Unidos en Oriente Medio. Afirmó que el revés puede ser enorme, y depende en gran medida de la preparación de Estados Unidos para la respuesta de Irán y la de sus muchos representantes en Oriente Medio. Quisieron apagar el incendio lanzando gasolina y ahora se están quemando. Objetivo no cumplido.

Por otra parte, y quizás en el más significativo de los objetivos no cumplidos, hay que destacar que se produjeron manifestaciones en contra de la guerra en más de 80 ciudades de Estados. Los participantes enarbolaron consignas como “No hagamos de Irán un Irak”, “Fuera tropas de Irak” y “Esto ya lo habíamos hecho antes”, lo cual podría ser el preludio de un gran movimiento estadounidense por la paz que fue tan determinante en el fin de la invasión estadounidense a Vietnam. Si el objetivo era obtener votos para ganar la elección, es probable que la acción del 3 de enero signifique la perdida de votantes y de la elección. Otro objetivo no cumplido.

¿De qué sirvió tal acción terrorista? Que cada quien saque sus propias conclusiones.

Sergio Rodríguez Gelfenstein para La Pluma, 8 de enero de 2020

Editado por María Piedad Ossaba