Túnez: lo que «el pueblo quiere»

«La era de los partidos, en todas partes del mundo, ha terminado. Los jóvenes se organizan fuera de las estructuras tradicionales. Eso es lo que haremos. »

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Fausto Giudice

Ah-chaab yurid isqât al-nizâm: el pueblo quiere/exige/necesita la caída del régimen. Este eslogan, nacido durante un conflicto entre hinchas de fútbol unas semanas antes del estallido de la revolución tunecina el 17 de diciembre de 2010, se ha convertido con el paso de los años en el eslogan más difundido en el mundo árabe, utilizado de todas las maneras posibles- Los Hermanos musulmanes jordanos sustituyendo el isqât por el islah, la reforma, los laicistas libaneses añadiendo ta’ifi (confesional)-, incluyendo comerciales y publicitarias. Kaïs Saïed, por su parte, se limitó a tomar las dos primeras palabras – el pueblo quiere- como lema de la campaña electoral que lo vio llegar a la cabeza de la primera vuelta, delante de Nabil Karoui, dejando así al propio pueblo la tarea de decir en detalle lo que quiere. Una estrategia inteligente y exitosa.

Los dos ganadores: Nabil Karoui (izq.) y Kaïs Saïed

La sorpresa causada por los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales tunecinas del 15 de septiembre habrá sido todo menos divina. Los modernistas de los barrios altos lo tuvieron fácil denunciar a Said como «salafista», a los islamistas les resultó fácil hacer creer a la gente que apoyaban a Saïed (lo que el interesado negó firmemente), habiendo elegido al Jeque Mourou como su candidato oficial con sólo instrucciones de que perdiera, esta primera vuelta está llena de enseñanzas:

1-« ¡Que se vayan todos! »

Poniendo en  las primeras filas dos hombres que no pertenecen al karakuz -el teatro de marionetas de la política partidista- pocos votantes (sólo el 45% de los 7 millones de electores, entre ellos un millón de nuevos electores, votaron) expresaron su hartazgo radical del régimen de los compinches y bribones que sustituyó, reciclando a una buena parte de sus actores y figurantes, al régimen derrocado en 2011.Cansados de partidócratas, de mafiosos, de trapicheros, de arregladores ya sean en traje y corbata  o  enturbanados.

Kaïs Saïed consiguió su primera victoria sin el apoyo de un partido, sin dinero, sin una campaña mediática, sólo con sus medios personales disponibles, y el boca a boca hizo el resto. La imagen que proyectó fue la de ser el más honesto, serio y auténtico de los 26 candidatos, es decir, el más capaz de escuchar a estos «hijos del pueblo», los jóvenes educados de 20 a 30 años de las clases populares desfavorecidas, urbanas y rurales, bloqueados en su trayectoria para convertirse en sostén de la familia, precarizados y que no tienen más remedio que intentar la aventura de la migración a los centros del poder mundial. Para estos electores, sus mamás, sus familias, la «bulítica», la de los partidos, no es más que un juego artero que ellos vomitan. Said lo dejó claro: «La era de los partidos, en todas partes del mundo, ha terminado. Los jóvenes se organizan fuera de las estructuras tradicionales. Eso es lo que haremos. » (Entrevista con Jeune Afrique, 26/10/2018)».

3-Democracia directa

El corazón del muy sucinto programa de Said es nada menos que revolucionario. Quiere abolir el parlamento nacional tal como está hoy y reemplazarlo con una asamblea de asambleas que recuerdan a los zapatistas de Chiapas o a los chalecos amarillos. Él lo dice de esta manera:

« En primer lugar, una reorganización político-administrativa total de la pirámide de poder. Es necesario invertir la tendencia y pasar de lo local a lo regional, sintetizar las expectativas y las diferentes voluntades. Los consejos locales, cuyos miembros, patrocinados por los votantes, serán elegidos por sufragio universal después de una elección de dos vueltas por mayoría simple. Se sentarán en cada delegación para identificar los programas de desarrollo local. Su mandato, basado en la representatividad, será revocable. Los proyectos se presentarán al consejo regional, que provendrá de los consejos locales, y en el que también participarán los directores regionales de las administraciones centrales. Así, el plan de desarrollo regional sintetizará los diferentes proyectos elaborados a nivel local, con un enfoque ergonómico para su ejecución. Cada consejo regional tendrá su representante en la Asamblea, y una alternancia de miembros en los consejos regionales permitirá el autocontrol para protegerse contra la corrupción y los abusos. » (Entrevista en Jeune Afrique ya mencionada).

4-No a las derivas identitarias

Saïed fue atacado como « salafista » por sus supuestas posturas conservadoras: se opuso a la igualdad en la herencia para las mujeres, a la despenalización de la homosexualidad y a la abolición definitiva de la pena de muerte. Si bien es cierto que estas posiciones pueden erizar, hay que entender que estas cuestiones siguen siendo ultramarginales para la sociedad tunecina, que está lidiando con otros problemas más graves, empezando por la subida en flecha del coste de la vida (¡gracias al Banco Mundial!), la casi desaparición de las oportunidades de trabajo remunerado para los jóvenes, graduados o no, y el asombroso deterioro del medio ambiente, en particular la crisis provocada por la escasez de agua y electricidad, además del cambio climático y su lote de sequías/ inundaciones. Hablando en un árabe literario moderno, fluido y magistral, el jurista constitucional Saïed no hace concesiones a la política identitaria, que se ha convertido en el caballo de batalla de todos los neoliberales para conquistar o preservar sus mercados políticos y comerciales. En suma, da la imagen de una «fuerza tranquila » que no llama al odio contra nadie, distinguiéndose así de los numerosos lunáticos que competían en esta primera ronda.

5-Don Limpio contra Don Sucio

La segunda vuelta de las elecciones tendrá lugar en octubre, después de las elecciones parlamentarias del 6, probablemente el 13 o el 20. Verá a « Robocoop », como le han apodado sus alumnos, enfrentarse al otro « hombre nuevo » y «soldado extraño », el Berlusconi tunecino, Nabil Karoui, actualmente encarcelado bajo sospecha de evasión fiscal y blanqueo de dinero, que debe su popularidad a ser el patrón de un canal de televisión de alcantarilla, Nessma TV, y a hacer la caridad a los pobres. A ello se añade el aura que le confiere su condición de « único preso político » de Túnez. Karoui se refiere mucho a Berlusconi y sus emuladores «populistas » europeos, todos neoliberales disfrazados de « antisistema», cuando son los productos y actores más consumados de este sistema. La ventaja que tendrá sobre Saïed será táctica: tendrá un grupo parlamentario formado por los candidatos electos de su partido (Qalb Tounes, Corazón de Túnez), mientras que Saïed, hasta nuevo aviso, no tendrá base parlamentaria, por lo que se encontrará «solo contra todos ». ¿Quién, del vaquero solitario y del genízaro disidente, ganará? Las apuestas están abiertas.

Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Original: Tunisie : ce que “le peuple veutˮ

Traducido por María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala, 18 de septiembre de 2019

Traducciones disponibles: Italiano