8 de marzo Día Internacional de la Mujer

Por eso mismo es fundamental llenar mañana plazas y calles para acompañar el grito emancipador de las mujeres y dar fuerza a una lucha que nos compromete a todos.

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Inicialmente el 8 de marzo estaba dedicado a la mujer trabajadora pero con el correr de los años y por múltiples factores de la lucha misma devino en día de la mujer,  a secas. En un sentido más amplio, en la actualidad la fecha puede entonces reivindicar la igualdad sin distingos de clase ni de sexo. No hay que olvidar que además de las 129 obreras textiles muertas en el incendio de aquella fábrica de Nueva York (el patrón cerró las entradas para “evitar robos de material” condenando a quienes estaban dentro a una muerte horrible),  murieron carbonizados también 14 operarios, víctima igualmente de la codicia capitalista.

PAN Y PAZ breve historia del día de la mujer www.radialistas.net

Desde sus inicios –sobre todo en el siglo pasado- la fecha fue bandera de grupos socialistas, comunistas y anarquistas, es decir, con una clara connotación contraria al sistema. De todas maneras la dinámica social amplió necesariamente las reivindicaciones, y de las exigencias iniciales de tipo laboral el horizonte se amplía a reivindicaciones políticas, una de las cuales de gran trascendencia ha sido la igualdad de derechos políticos y la universalidad del voto. Las sufragistas se destacan en esta lucha aunque ha tenido que pasar todo un siglo para que paulatinamente la mujer haya podido conseguir la igualdad en el sufragio, al menos en sociedades de un aceptable nivel de democracia burguesa. Resulta notorio, en esta perspectiva, que sea la Revolución Bolchevique la primera que universalice derechos a la mujer, incluido el derecho al voto.

Al contrario de quienes llegan recientemente  a estos escenarios de reivindicación y buscan sacar provecho, o sea a feministas de última hora y de oportunismo evidente, este día ha estado siempre signado por su naturaleza anticapitalista, y más aún, por sus objetivos anti patriarcales, una de cuyas manifestaciones más repugnantes es el machismo con toda su carga de una violencia y discriminación que tiene en el feminicidio su expresión más dura.

Precisamente esta oposición a la discriminación de la mujer es la que permite ubicar la lucha en el marco de la lucha efectiva contra el sistema capitalista y su cultura de opresión y sometimiento del más débil. Y es la necesaria conjunción de fuerzas y la lucha persistente y sin descanso lo único que explica los logros alcanzados y muestra el camino presente y de futuro.

La naturaleza transversal de la reivindicación, o sea, su validez universal tanto para hombres como para mujeres con independencia de su naturaleza de clase explica que además de las reivindicaciones puramente laborales hoy el movimiento agregue otras muchas que van de manera directa a poner en tela de juicio los valores más arraigados en el patriarcalismo, porque éste afecta  todos y cada uno de los miembros de la sociedad si bien y por supuesto, de manera bastante diferenciada según la posición de cada cual en la escala del orden social vigente. La mujer del capitalista no es igual en muchos aspectos a su marido aunque obviamente su forma de opresión dista bastante de asumir los modos cotidianos que oprimen a una mujer trabajadora del campo o de la ciudad. No es lo mismo ser la señora de la casa que la empleada de la misma aunque ambas experimenten, cada cual a su manera, formas variadas de opresión y discriminación. Tampoco debe olvidarse que la cultura patriarcal  afecta a todos, hombres y mujeres.  El hombre que oprime (poco o mucho) a su compañera en el seno mismo del hogar alimenta una relación desigual con quien comparte su vida íntima, algo que obviamente impide una relación plena y afecta de lleno la felicidad. No es posible ser plenamente libre si se oprime a otro semejante y mucho menos si ese otro es su compañera y la madre de sus hijos.

Pero tampoco la mujer puede desentenderse de los efectos perniciosos de la cultura patriarcal y muchas veces de las formas más grosera del machismo. Como principal responsable de la educación en el hogar de los hijos e hijas, la mujer que no tiene una consciencia feminista, que ignora su condición de subordinada al macho, transmite de forma espontánea esos roles a las nuevas generaciones; educa al niño como el futuro machito y prepara a las niñas para que en el futuro asuman su papel de personas sometidas la hombre.

Sin duda que se han obtenido muchos avances en esta lucha, aún en aquellos países de escaso desarrollo democrático, pero es toda una paradoja que en pleno mundo de las democracias consolidadas, del capitalismo avanzado, las reivindicaciones del movimiento feminista levanten banderas de lucha que parecían superadas por el tiempo: igualdad salarial, fin a las formas más feas de discriminación laboral, acceso igualitario a las diferentes escalas laborales, no discriminación de la mujer en el trabajo por motivos de maternidad (real o potencial) e igualdad efectiva de acceso al empleo. No menos llamativo resultan otras reivindicaciones de naturaleza más política y social tales como la exigencia de medidas efectivas y no discriminatorias para la regulación de la gestación y para la interrupción dela misma, para conseguir igualdad efectiva en los cargos públicos y de representación política y, de manera general, para combatir todos las manifestaciones cotidianas que en el sistema educativo y en los medios de comunicación promueven valores machistas y tratan a la mujer como un simple objeto. Las leyes, en general siguen siendo machistas a veces de forma extrema.

Este 8 de marzo se celebra en todo el mundo la gran fiesta de la mujer, una fiesta que debe tener el respaldo de los hombres haciendo suyas las reivindicaciones de sus mujeres amadas, de sus amantes, madres, hijas y compañeras de trabajo en general. Una fecha que aunque tenga un carácter festivo para tantas personas, no debe permitir que se diluya su verdadero objetivo de lucha y reivindicación. En muchos países del planeta hay cientos, miles de mujeres que están privadas de todo derecho, muchas de ellas en cárceles inmundas, desaparecidas y reprimidas de mil maneras, explotadas vilmente en fábrica en nada diferentes de aquella de Nueva York en 1857.

huelga feminista

En España este día será también de huelga general de todo el personal femenino de empresas y entes públicos y de llenar calles y plazas con la colaboración de todos aquellos que hacen suyas estas reivindicaciones. El color morado que es su símbolo recuerda que en aquella fábrica de Nueva York el humo que despedía el incendio era de ese color debido al tipo de textiles que allí se elaboraba. Por supuesto, ni la emancipación del yugo del capital y la construcción de un orden nuevo conseguirán de forma automática que el patriarcalismo desaparezca; será una herencia que la humanidad tendrá que arrastrar por generaciones. Por eso mismo es fundamental llenar mañana plazas y calles para acompañar el grito emancipador de las mujeres y dar fuerza a una lucha que nos compromete a todos.

Juan Diego García para La Pluma, 7 de marzo de 2019

Editado por María Piedad Ossaba