Rosa Lux : «Fui, soy y seré !»
L’anti-#MeToo

us últimas palabras impresas no fueron #MeToo, sino: «¡Fui, soy, y seré!” un verso del gran poeta revolucionario amigo de Marx, Ferdinand Freiligrath (1810-1876) – al final de su último artículo, publicado en la Rote Fahne (Bandera Roja), órgano del KPD, el 14 de enero de 1919, titulado «El Orden reina en Berlín»

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Hace cien años, el 15 de enero de 1919, Rosa Luxemburg y su camarada  de combate Karl Liebknecht fueron asesinados en Berlín por los asesinos de los Freikorps (cuerpos francos) pre-fascistas por orden del hombre que se autocalificó «perro de sangre», el jefe de la  policía de Berlín Noske, un socialdemócrata. Como decía la canción comunista de los años veinte: «Wer hat uns verraten? Die Sozialdemokraten! Wer hatte recht? Karl Liebknecht» (¿Quién nos traicionó? ¡Los sociacas! ¿Quién tenía razón? Karl Liebknecht).

En noviembre de 1918, el proletariado de la capital del Imperio se había levantado en armas, constituyendo los consejos de obreros y de soldados, bajo el modelo de la Rusia soviética. Rosa y Karl, a la cabeza de los socialistas independientes, que se convirtieron en espartaquistas, luego comunistas, el ala revolucionaria que había roto con el Partido socialdemócrata reformista, se habían puesto al servicio de esta revolución, que, como la Comuna de París, pronto iba a ser aplastada: en Francia, la Comuna no había logrado extenderse fuera de la sitiada París. En Alemania, Berlín no fue la única que se levantó: una República de los consejos bávaros había sido proclamada en Múnich, en Kiel los marineros se habían levantado, repitiendo la epopeya del Potemkin ruso.

A principios de enero comenzó el enfrentamiento entre los socialdemócratas y la izquierda obrera y revolucionaria. Del 7 al 13 de enero, 500.000 obreros llevaron a cabo una huelga insurreccional, aplastada a sangre por los cuerpos francos. Los cuales pusieron fin al doble poder y restablecieron la hegemonía de la República burguesa de Weimar dirigida por el sociaca Ebert. Rosa y Karl, capturados por los milicianos, fueron asesinados unas horas más tarde. El cuerpo de Rosa fue arrojado en el Landwehrkanal. Juzgados en mayo de 1919, los asesinos fueron absueltos.

Otros levantamientos en los años siguientes fueron todos aplastados. De esta manera, la socialdemocracia habrá abierto un camino real hacia lo que se convertirá en nazismo. A los comunistas alemanes supervivientes, que regresarían en 1945 con el Ejército rojo, les llevaría 30 años para inventar una forma de doble poder original, con la creación en 1949 de la RDA: un Este socialista frente a un Oeste capitalista, separados por una «cortina de hierro», una rareza que durará 40 años.

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Rosa vivió 48 años con una rara intensidad. Polaca, no creía en el «renacimiento de la nación polonesa» propugnado por los nacionalistas y los socialistas católicos. Hija de burgueses fracasados, no podía soportar este mundo mezquino. Judía, no soportaba el tribalismo, ya fuera religioso, político (sionismo) o incluso socialista (el Bund). Mujer, no tenía miedo de los hombres y por eso los asustaba (para retomar las palabras de Simone de Beauvoir), y sabía cómo amarlos apasionadamente. Nunca ningún hombre se habría atrevido a acosarla. Coja (tenía una pierna más corta que la otra), era todo menos discapacitada…Haut du formulairePequeña y nada bella según los cánones dominantes, ejercía una fascinación sobre todos aquellos que se le acercaban, desde los militantes socialistas a los obreros alemanes, polacos y rusos, pasando por los directores y los guardias de prisiones que frecuentaba asiduamente, a su pesar. Activista, fue una voz, un cerebro y una pluma excepcional, produciendo un montón de textos a una velocidad impresionante. Su obra teórica más importante, La Acumulacion del capital. Contribución a la explicación económica del imperialismo (1913) fue escrita en pocos meses. Internacionalista, hablaba y escribía cinco idiomas: yiddish, polaco, ruso, alemán y francés. Intelectual, vivió la vida al máximo y desbordó de amor por la naturaleza, las plantas y los animales. Mártir de la revolución, no fue un solo día de su vida una víctima sino una luchadora y una verdadera luchadora.

Sus últimas palabras impresas no fueron #MeToo, sino: «¡Fui, soy, y seré!” un verso del gran poeta revolucionario amigo de Marx, Ferdinand Freiligrath (1810-1876) – al final de su último artículo, publicado en la Rote Fahne (Bandera Roja), órgano del KPD, el 14 de enero de 1919, titulado «El Orden reina en Berlín». (leer el artículo aquí).

Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Original: Rosa Lux : ”J’étais, je suis, je serai !”
L’anti-#MeToo

Traducido por María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala, 16 de enero de 2019