Colombia: El sainete nacional

No sé cuál pueda ser el personaje shakesperiano que haga juego con las actuaciones del fiscal general de la nación. Que Falstaff nos ayude a reírnos del ordinario vodevil nacional.

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Volvemos a Shakespeare, porque lo necesitamos. Porque es guía. Porque, como dijo Harold Bloom, es, en sí mismo, un canon. El canon. Y más cuando habitamos un país como Colombia, con unos políticos carcomidos por la vulgaridad, el crimen, la corrupción, las ansias infinitas de poder a toda costa. Una vulgaridad en el tratamiento con la gente, con los trabajadores, con los sin tierra. A quienes se les persigue y mata. El bandidaje unido a las triquiñuelas del poder.

Author photo. WikipediaWilliam Shakespeare

Sí, sobre el poder —cómo dilucidarlo, cómo cuestionarlo— es que necesitamos a Shakespeare cada vez más. Aunque otro pudiera decir que también nos puede iluminar Erasmo de Rotterdam, aquel mismo señor, filólogo, filósofo, teólogo y humanista que dijo que “la paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa”.

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En Colombia, el poderoso que ha cometido, aparte de sus patrañas arribistas, diversas violaciones a la ley, que ha manipulado, engañado, estafado, vendido la “patria”, en fin, no abdica. No renuncia. Se afianza. Como decían las señoras en la tienda: “Aquí los delincuentes caen de para arriba”. Y —casos abundan— tras su trayectoria criminal-delictiva-corrupta, se santifican. Les titila la aureola. Y hay que prenderles velitas. Y hacer campañas y novenarios para la beatificación.

Otelo, volviendo al bardo de Stratford-upon-Avon, nos puede servir para saber que estamos repletos de yagos*, de tipos sin principios morales, que aman el poder, que es, como bien lo supo el poeta, ser amantes de la maldad. Taimados e insidiosos, recorren los pasillos de las casas de gobierno, de los congresos, de los bancos, de las catedrales… Antígona, en la tragedia de Sófocles, ya lo tenía claro. Es imposible saber sobre el alma, los pensamientos y sentimientos de un hombre si no se le ha visto en el ejercicio del poder.

Libros de segunda mano: Otelo, el moro de Venecia. William Shakespeare. Circulo de lectores, 1ª edición, 1965 - Foto 1 - 46452213Tragedia Otelo, el moro de Venecia. William Shakespeare. Obra teatral escritaalrededor de 1603

Cuando más “maldadosos” son los poderosos, más ascienden. Y más se afianzan en su trono. ¿Quién es más tirano, Ricardo III o Coriolano, Macbeth o Julio César, Enrique IV o Enrique V? Y el rol del asesinato, del uso de las astucias y conspiraciones para después dar el “fierrazo”* final, es una constante del poder político y el genio inglés bien lo desarrolla en muchas de sus tragedias y comedias.

¿Y sí será útil volver a Shakespeare en medio de las bajezas del poder en Colombia, de las retículas que unen a magnates con otros manipuladores? ¿Sí nos podrá aclarar todo un engranaje de perversiones, de estragos contra el erario, de desajustes en contra de los más necesitados, de los que son víctimas de una tragedia que, por repetida, se ha vuelto una bufonada? No sé. Pero se puede intentar, al menos como un ejercicio mental que puede dar luces sobre lo más oscuro del hombre.

De otra manera, puede ser más bien que el gran “inventor de lo humano”, de haber conocido a todos los malhechores de cuello blanco que han trascendido en estos lares tórridos, desde presidentes, ministros, fiscales, procuradores y otras larvas, de seguro se hubiera dedicado a contar chistes o a hacer stand-up comedy*.

A qué género —¿tragedia, comedia, entremés, sainete? — corresponde el hecho de una numerosa y fogosa marcha nocturna con linternas que exigía la renuncia de un fiscal general, calificado de “hampón” por uno de los más destacados periodistas investigadores colombianos, que algunos noticiarios ignoraron, otros la calificaron de “lánguida”, y uno apenas sí le dio la dimensión real que tuvo. ¿La prensa como farsa?

Mientras en Colombia se armaba un movimiento social que reclama la renuncia del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, que desembocó el viernes en un plantón en Bogotá y en una denuncia contra su elección ante el Consejo de Estado, el funcionario andaba de vacaciones, lejos del ruido jurídico político. Esta imagen de él, tomando el sol junto a su esposa, hijos y nietos, fue captada el puente pasado en una playa de la isla caribeña de Curazao. La fuente que nos mandó la foto lo oyó feliz de haber visto una serpiente marina mientras hacía esnórquel en la zona de Blue Bay. El Espectador, 12 de enero de 2018

Después de ver en El Espectador del pasado domingo la foto del fiscal, relajado, con sus carnes al sol en una playa de Curazao, en momentos en que en Colombia se armaba una movilización en su contra para exigir su renuncia, me pareció que había que buscar en las obras del eterno genio inglés algún personaje que encajara en esta conjunción del cinismo y lo grotesco.

Las significativas marchas y plantones del viernes 11 de enero también contaron entre sus participantes a los empleados de la rama judicial. “La renuncia del fiscal general se hace impostergable debido a que la entidad que lidera se debe caracterizar por la imparcialidad, autonomía e independencia en los procesos que se surten para erradicar la delincuencia y la corrupción en el territorio nacional”, señalaron los de Asonal Judicial, según una cita del periódico El País, de Cali.

Quizá apenas el fiscal esté en proceso de descararse la bronceada. A lo mejor se ría de su impopularidad y de las marchas. Y no renuncie. Como tampoco renunció Carrasquilla. Ni otros funcionarios que han sido demolidos por los hechos y los argumentos. Y han seguido ahí, burla burlando. No sé cuál pueda ser el personaje shakesperiano que haga juego con las actuaciones del fiscal general de la nación. Que Falstaff* nos ayude a reírnos del ordinario vodevil* nacional.

Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 15 de enero de 2019

Editado por María Piedad Ossaba

N de la E:

*Yago es un personaje de la tragedia Otelo, el moro de Venecia, de William Shakespeare. Servidor y confidente de Otelo, Yago odia al moro y envidia el amor que Desdémona siente por él; durante toda la obra trama un complejo plan para engañar a Otelo, haciéndole creer que su mujer le es infiel con Casio, su lugarteniente, dando así lugar al intenso drama pasional que motiva la obra. Siniestro por su duplicidad y su perseverancia, Yago es tan importante en el desarrollo de la obra como el mismo Otelo, de hecho sus parlamentos superan en longitud a los de éste; con 1097 líneas, el suyo es el tercer texto más largo de los personajes shakespearianos, superado solo por Hamlet y Ricardo III.

*Fierrazo: Golpe fuerte e intencional, puñalada, coloquial América Latina.

*stand-up comedy: comedia

*John Falstaff es un personaje de ficción creado por William Shakespeare. Su carácter festivo, cobardón, vanidoso y pendenciero ha sido inspiración para multitud de obras posteriores en la literatura, la ópera y el cine.

El vodevil : del francés vaudeville, surge de la expresión en francés voix de ville (en castellano voz del pueblo) utilizada para identificar las baladas y cánticos populares interpretados por los juglares en la Edad Media. Fue un género de teatro de variedades que existió en los Estados Unidos principalmente entre los años 1880 y la década de 1930. Se conoce también como vodevil a un tipo de comedia ligera que se desarrolló en Francia a partir del siglo XVIII y que solía intercalar números musicales