Colombia: La negociación que mató a Paquirri

Dos paramilitares hicieron un hueco en la tierra, a Paquirri lo enterraron hasta la cintura, luego a cada lado clavaron un madero, de donde amarraron sus manos muy fuerte para que no pudiera moverse, atravesaron otro madero encima de su cabeza, de este último colgaron llantas viejas y les prendieron fuego, todo lo que se derretía caía sobre su cabeza y su cuerpo se encendió en llamas hasta que murió.

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Cuando asesinaron a mi padre, mi primer trabajo fue en un taller de mecánica automotriz como ayudante, me pagaban 1.000 pesos semanales. Era el año de la nueva constitución.

En los bajos de mi casa vivía Paquirri, un niño también de 11 años, quien me pidió ayudarle a conseguir trabajo en el mismo taller. Don Jairo, el dueño del taller me dijo que sí, pero a lijar. Así comenzó mi amistad con Paquirri, después de un tiempo cogimos caminos diferentes, con los años, cuando regresé a mi pueblo, Santuario Risaralda, pregunte por él, -tiene un restaurante y un estanquillo en Pereira-, me respondió un amigo en común, lo que me dio mucha alegría, yo seguía como jornalero, recolectando café.

Un día de tantos regresó Paquirri al pueblo, su situación económica había cambiado, se dedicó al juego (cartas, billar y dados), decían que tenía el misterio para ganar, siempre, siempre ganaba. Así, que se dedicó a ir de feria en feria, de pueblo en pueblo, jugando y ganando. Aunque no ya tan amigos, siempre lo admiré.

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En semana y sobre todo en la noche, Santuario (Risaralda) es un municipio de calles muy solas, todas las personas cierran temprano las ventanas de sus casas, algunos aun rezan el rosario y se acuestan temprano, así que lo que ocurre en la noche, solo se sabe cuando amanece.

Una de esas mañanas, corrió la voz que habían robado en la casa de uno de los terratenientes más grandes del municipio, que los ladrones eran dos, que uno había escapado y el otro estaba detenido y que finalmente no habían robado nada.

De buena fuente supe que quien estaba detenido era un joven conocido como Alex, de una vereda cercana llamada Limones, hijo de padres campesinos; también por la misma fuente supe que la policía le ofreció no presentar cargos, a cambio de decir quién era la persona que se había escapado, a lo que respondió para mi asombro, que se trataba de Paquirri, mi amigo. Inmediatamente Alex salió libre y los paramilitares capturaron a Paquirri. Cuatro  horas más tarde, Alex fue asesinado por ese mismo grupo paramilitar y criminal en la casa de sus padres en la vereda Limones.

Una negociación nefasta, entre paramilitares y fuerzas del estado para someter personas a la ley del fusil.

A Paquirri lo trasladaron en una Toyota “care vaca verde”, conocida por todos en el municipio, la misma a la que un día también los paramilitares le colocaron las placas de la buseta de la alcaldía, para pasar desapercibidos. Lo llevaron a la vereda la Esperanza, donde quedaba el cuartel general paramilitar Bloque Central Bolívar, y donde una vez aterrizó Carlos Castaño en un helicóptero militar, la misma vereda donde escondieron entre las ramas un helicóptero que los paramilitares se robaron mientras era trasladado por tierra. Yo, Gener Usuga  vivía allí. Le hicieron un juicio donde sólo podía haber un fallo, CULPABLE.

Dos paramilitares hicieron un hueco en la tierra, a Paquirri lo enterraron hasta la cintura, luego a cada lado clavaron un madero, de donde amarraron sus manos muy fuerte para que no pudiera moverse, atravesaron otro madero encima de su cabeza, de este último colgaron llantas viejas y les prendieron fuego, todo lo que se derretía caía sobre su cabeza y su cuerpo se encendió en llamas hasta que murió.

No es fácil para mi contar como murió uno de los compañeros de infancia, muchas veces lo recuerdo, y recuerdo como lo asesinaron, fue una manera muy cruel de morir, fue una negociación muy canalla de la policía de la época y los paramilitares al mando de Alias Macaco, pero quiero contar este y otros casos que conozco de primera mano, para que la gente no olvide el horror que se ha vivido en los campos Colombianos, y que aunque Paquirri hizo algo indebido, debió ser la justicia quien lo juzgara.

No puedo evitar mis lágrimas.                

Años después, tras las declaraciones de Alias Macaco, en una fosa común encontraron los restos óseos de 5 personas, entre ellos, lo que quedo de Paquirri, su familia pudo darle sepultura, y al menos hoy sabemos la verdad.

QEPD amigo.

Gener Usuga, Paris, Francia, especial para La Pluma, 26 de diciembre de 2018

Editado por María Piedad Ossaba