Breve reseña del movimiento estudiantil colombiano
Cincuenta años después se reinició la lucha por la defensa de la Universidad Pública

Este logro se le debe a los valientes defensores de la Educación Pública Colombiana, los estudiantes de las Universidades públicas, y algunos profesores y estamentos de las Sociedad civil, que creyeron en ellos y los apoyaron. Pero también a las fuerzas internacionales que apoyaron.

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Lilliam Eugenia Gómez Álvarez …“Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa,
viva la literatura”
Violeta Parra.

El devenir de los acontecimientos siempre enmarca el desarrollo de los procesos, desde la visión sistémica de la vida todos los hechos se entrelazan  como resultante, nada está por fuera del contexto de la concepción holística del Mundo y de los sistemas de desarrollo sociopolítico y económico imperantes; es por esto que los movimientos estudiantiles a través de los tiempos y la historia, siempre han jugado un papel trascendental.

A nivel Mundial las grandes movilizaciones estudiantiles han sido hitos históricos para el accionar futuro de los grandes cambios de la humanidad: El mayo del 68 francés, las reivindicaciones estudiantiles en la Primavera de Praga, la lucha de los sobrevivientes de Tlatelolco en México y las manifestaciones juveniles de Berlín que repudiaban la guerra en Vietnam y la herencia nazi, su moral sexual y los convencionalismos políticos y económicos.

Como lo afirma Richard Santamaría Sanabria, en su libro y ponencia: “La importancia del movimiento estudiantil en Colombia”,  en el que narra 131 años de participación de los distintos movimientos estudiantiles, los cuales han tenido una importancia inmensa, en la mayoría de los grandes aconteceres de nuestra historia.[1]

En esta breve reseña podemos mencionar:

En junio 1929,  poco tiempo después de la Masacre de las Bananeras y  de la gran crisis económica del 1928, se dan movimientos estudiantiles de protesta populares contra el gobierno de hegemonía conservadora de Miguel Abadía Méndez en Bogotá, ocurrió entonces el asesinato del primer estudiante en el movimiento estudiantil, Gonzalo Bravo Páez, “El estudiante caído”.

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El 9 de junio de 1929, en medio de una manifestación estudiantil, la policía dio muerte al estudiante de la Facultad de Derecho, Gonzalo Bravo Pérez, primera víctima estudiantil de fuerzas oficiales del gobierno colombiano. Su imagen e historia se convirtieron en símbolo del movimiento estudiantil universitario en la Universidad y en el país.

En el año 1953 tras el golpe de Estado dado por el Dictador General  “Jefe Supremo” Gustavo Rojas Pinilla (alias Gurrupin),  por iniciativa de la iglesia, se crea la Federación Universitaria Colombiana (FUC), organización que agrupa a un número significativo de universitarios. Sin embargo, a raíz de la masacre del 8 y 9 de junio de 1954, los liberales y los comunistas se apartan de la FUC y fundan la Federación de Estudiantes de Colombia (FEC) [2]

El permiso para la marcha en conmemoración del “estudiante caído”, fue negado por el gobierno del dictador, sin embargo los estudiantes decidieron realizar la marcha, como un gesto de rebeldía  y desobediencia. Al momento de salir la marcha hacia el Cementerio Central de Bogotá, patrulleros del ejército ingresaron a los predios de la plazoleta central de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá y mataron al estudiante  Uriel Gutiérrez Restrepo, quien cursaba cuarto año de medicina y segundo de Filosofía y Letras.

En el periódico apareció la fotografía de Uriel Gutiérrez, el estudiante de Medicina y Filosofía de la Universidad Nacional el 8 de junio de 1954.

Al día siguiente se organizó una marcha en protesta por lo sucedido, la cual fue ferozmente reprimida cayendo muertos los estudiantes: Álvaro Gutiérrez,  Elmo Gonzáles, Rafael Chávez, Hernando Morales, Hernando Ospina, Jorge Chía, Jaime Pacheco, Hugo León y Jaime Moor. Fue entonces cuando al mes siguiente nació: la FEC (Federación de Estudiantes de Colombia). El 4 de abril de 1955 se iniciaron los operativos militares contra Villarica (oriente del Tolima), reactivándose entonces  las guerrillas móviles.

El Espectador presenta una fotografía sui-generis de la masacre estudiantil, donde las personas se tiran al suelo para evitar las balas, también se pueden observar los cuerpos de algunas víctimas. La fotografía es de Julio Flórez Ángel que le vendió al Masacre estudiantil. Foto Julio Flórez Ángel, El Espectador

Fueron los estudiantes colombianos quienes en 1956 iniciaron las grandes protestas y movilizaciones,  contra la bota férrea de la dictadura militar  de Rojas Pinilla obligándolo a renunciar.  El 10 de mayo de 1957 cae la dictadura, y el dictador se vio obligado a salir del país.

El movimiento estudiantil fue entonces incentivado por los partidos políticos y crece el número de choques entre estos y las fuerzas militares;  durante estas luchas, el 10 de mayo caen varios estudiantes, se crea la Unión Nacional de Estudiantes Colombianos (UNEC), liderada por Antonio Larrota.

Se realizó en el mes de junio de 1957 “El I Congreso Nacional de Estudiantes”, donde se  proclamó como principios la libertad de enseñanza y de investigación científica, la autonomía universitaria y la oposición al militarismo y a la dictadura y la presencia de tendencias políticas y religiosas.

En la UNEC en 1959, se ven representadas las distintas tendencias políticas a saber: liberales y conservadores versus  el Movimiento Revolucionario Liberal. Se presentan allí,  divisiones partidistas con tendencias al MRL, por lo que empieza a ser tachados como comunistas.

El Movimiento 26 de Julio derrota al ejército de Batista en Cuba, nace en Colombia el Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino, MOEC, dirigido de nuevo por Antonio Larrota. El bipartidismo que gobierna a Colombia y la censura a las actividades estudiantiles, incentiva la radicalización en el movimiento estudiantil.  Como respuesta y oposición a la  UNEC, aparecen la UJCC, Unión de juventudes comunistas de Colombia y la CEUC, Confederación Estudiantil universitaria colombiana.

CUBA - BONO DE 2 PESOS - MOVIMIENTO 26 DE JULIO - 10 DE MARZO DE 1958 (Numismática - Notafilia - Billetes Extranjeros)

Cuba, Bono de 2 pesos- Movimiento 26 de julio, 10 de marzo de 1958

En el período 1960-1969 se crea el Frente Unido de Acción Revolucionaria, FUAR. Durante el gobierno de Alberto Lleras Camargo, se realizan manifestaciones y huelgas; además se produce un enfrentamiento por la reforma del pensum en la facultad de odontología de la U.N.  y huelgas con incidentes entre estudiantes y el ejército en Tunja y la Costa Atlántica. Nacen en este momento los Consejos Estudiantiles,  en todas las Universidades públicas de Colombia. [3]

En 1963 se producen varios enfrentamientos entre los  estudiantes y la fuerza pública ya que los primeros apoyan los movimientos populares, que protestan por el alza en los precios del transporte, logrando así  la reducción de las tarifas.

Se crea la Federación Universitaria Nacional, FUN. Y en 1964 nace la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad. Nacional. Durante una Visita a esta Alma Mater el presidente Lleras junto con J. Rockefeller,  fueron retenidos allí algunas horas, hecho este que motiva la represión contra la FUN y demás organizaciones estudiantiles en todo el país.

En Mayo de 1965, nace el Frente Unido, liderado por el entonces sacerdote Camilo Torres Restrepo, profesor de sociología de la U.N., quien con una visión universal, establece análisis desde las condiciones políticas mundiales, hecho este que conlleva a dividir políticamente a los estudiantes en: Juventud Comunista, Prosoviética, la Vertiente castrista, que se adscribía a la revolución cubana, la maoísta a la revolución China. Esta situación incide grandemente en un aparente declive del movimiento estudiantil en 1967..

N° 1 – 26 ago 1956fu1 N° 2 – 2 sep 1956fu2
N° 3 – 9 sep 1956fu3 N° 4 – 16 sep 1956fu4

En mayo de1968 con las grandes movilizaciones estudiantiles y obreras en Francia, se da una reactivación a nivel mundial de las luchas estudiantiles. En Colombia en los Consejos estudiantiles elegidos entre 1968-1969, donde además la marcada inexistencia de género estaba a la orden del día, se dan situaciones especiales, que tienen su comienzo en las Universidades Públicas del departamento de Antioquia: Universidad Nacional sede Medellín y Universidad de Antioquia.

El movimiento y las protestas se daban para “Defender e impedir la Privatización de la Universidad Pública”, cuando las Misiones Rockefeller  y Misión Nebraska, ejercían una injerencia notable y además de privatiza la universidad, pretendían dictar las clases en Inglés.

Se dio por error el 28 de Mayo de 1969 la toma por parte de la policía apoyada luego por los militares, de la Universidad Nacional, sede Medellín. Se destruyeron laboratorios, aulas, partes del herbario, residencias, se realizaron daños invaluables al patrimonio físico de la Universidad, el número de estudiantes heridos y encarcelados fue muy grande ya que el claustro se encontraba en clases y donde se daba una movilización era en la recién inaugurada “Ciudad Universitaria” de la Universidad de Antioquia. La situación llegó a tales extremos que el Concejo Municipal de la capital Antioqueña sesionó hasta altas horas de la noche, para pedir la devolución de la Universidad militarizada.

Dicho movimiento en cosa de un día, se extendió, a todo el país, fue muy beligerante, el paro duró varios meses, se logró el cometido: Evitar la Privatización de la Universidad Pública. Además fue una fuente de enriquecimiento cultural, en Teatro, Cine Clubs, estudios políticos de historia y planeación, conocimientos sobre el Campesinado y la tenencia de tierras en el país, creación de la cultura de grupos de estudio, lecturas analíticas del Capital de Marx, por Estanislao Zuleta. Es en esta década de 1960 a 1970 que los movimientos guerrilleros nacen con fuerza ideológica y son nutridos también, por la incorporación a sus filas  de muchos de los estudiantes de las universidades públicas.

Es 1964 se produjo un hecho remarcable, el movimiento de los 28 estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, UIS,  quienes quisieron sin muchas pretensiones revindicar insatisfacciones con el manejo de esta institución, habiendo sido capaces de catalizar el descontento de miles de personas en la Plaza de Bolívar de Bogotá. El 7 de julio de ese año salieron desde Bucaramanga, con el objetivo de recorrer casi 500 kilómetros a pie, hasta la capital del país. En su recorrido por Santander, Boyacá y Cundinamarca se sumaron miles de personas, llegaron el 21 a la capital donde fueron recibidos por cerca de 500.000 personas con flores y pañuelos blancos.[4]

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La década de 1970 a 1980 es caracterizada por grandes acontecimientos tanto a nivel nacional como  internacional: en Colombia toman auge los movimientos campesinos y “la guerra de guerrillas”, se extiende por toda Latinoamérica. Los acontecimientos del fin de la guerra de Vietnam, la caída de Salvador Allende en Chile y la injerencia del gobierno Usamericano, acrecientan la represión y los movimientos estudiantiles son duramente reprimidos. En esta década nace el movimiento campesino en Colombia la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos,  ANUC. 

El movimiento estudiantil de 1971  es visto como uno de los logros mayores en el proceso histórico de la mayor movilización. Ya que no sólo logró involucrar a casi todas las universidades públicas y privadas, sino que por primera vez una protesta de estudiantes  logró congregar a otros sindicatos y gremios bajo una misma consigna: “Por una educación nacional, científica y de masas”. El gobierno expidió el 25 de junio  el Decreto 1259, por el cual les otorgó a los rectores las facultades que antes tenían las demás autoridades universitarias. La arbitrariedad de los rectores fue denominada por la comunidad universitaria como  “autonomía universitaria”.[5]

El 1° de marzo de 1971 los estudiantes de la Universidad Nacional acordaron la realización de un paro. En ese momento comenzaron las marchas y los enfrentamientos entre estudiantes y fuerza pública.Archivo El Espectador

La rebeldía del estudiantado se hizo sentir en las calles. Foto Deslinde

El país en estas décadas padece las más grandes desgracias, el nacimiento y auge del “Narcotráfico”, lo que marca y permea gran parte de todas las clases sociales y políticas, dando nacimiento a una cultura  denominada: “traqueta”, donde los valores y principios éticos son puesto en cuestionamiento, el dinero fácil, se pone a la orden del día y se pierde el valor por  la vida. Masacres y asesinatos se vuelven el pan cotidiano, y se cometen los peores desmanes, para impedir la extradición de narcotraficantes. El fenómeno se hace extensivo al presente, la sociedad colombiana asume vicios “traquetos”, en todos sus estamentos y clases sociales. Incluso, este fenómeno penetró a algunas de las divisiones, de los movimientos llamados libertarios del país.

Durante el año 1986 se da en Colombia la masacre de la Unión patriótica, en los que  además, son asesinados y caen gran número de estudiantes y de defensores de los Derechos Humanos.

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Con la aplicación del decreto 1259 de 1971, en 1987 durante la rectoría del profesor Marcos Palacio es cerrada la U.N., sede Medellín  por la vice rectoría. Posteriormente se organizan los movimientos por la lucha del llamado “Plan mínimo”, para recuperar las reivindicaciones que habían sido ganadas por el movimiento estudiantil de 1968-69,  las cuales habían sido perdidas en la década de los años 80.

El llamado Movimiento por la Constituyente

Tras el asesinato del candidato a la presidencia de la Republica Luis Carlos Galán el 11 de marzo de 1990, los colombianos estaban convocados a votar  para elegir sus representantes en los cuerpos colegiados: Senado,  Cámara, Asamblea Departamental, Concejos, Alcaldías y juntas administradoras locales. Es decir seis papeletas, pero el movimiento estudiantil consideró la inclusión de una séptima papeleta, la que convocaría a una “Asamblea Nacional Constituyente”.

Dicho movimiento fue ampliamente impulsado por el amnistiado movimiento guerrillero, denominado M19.  Vale la pena recordar que  la toma del Palacio de Justicia, fue terriblemente reprimida por las fuerzas Militares de Colombia, quienes entraron con sus tanques incendiando el Palacio y sacrificando vidas de gran valía. Todo esto ocurrió  durante el gobierno conservador de Belisario Betancur, fueron momentos aciagos para el país, ya que el mando supremo fue tomado por las fuerzas militares, mientras el silencio embargaba la Casa de Nariño, y hasta el presente la verdad sobre estos hechos jamás ha salido a la luz pública. Lo ocurrido en ese entonces llevó a que se lograra tanto la amnistía del M19, como la intensificación de la necesidad de la Constituyente del 91.

Los aconteceres de lo ocurrido en el Palacio de Justicia, acallaron y dejaron también en tinieblas responsabilidades gubernamentales, sobre la catástrofe natural del municipio de Armero, departamento del Tolima, producto de la erupción del volcán del Nevado del Ruiz, donde no se dieron las órdenes de la evacuación oportuna, que hubiera salvado 26.000 vidas. La sumatoria de todos los aconteceres de este período permitió el voto favorable de la llamada Séptima papeleta y el nacimiento de la Constitución de 1991.

Después de esto, el movimiento estudiantil estuvo en silencio durante 20 años y es solo en 2011, cuando de nuevo recobra vigencia exigiendo a todos los estamentos gubernamentales, una reforma, la Ley 30 que reglamenta la educación superior en Colombia. Problema que es resuelto por  el presidente Juan Manuel Santos y su ministra de Educación de ese entonces, María Fernanda Campo, tras el gran movimiento de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, la MANE.  Dicho movimiento logra legitimidad por el uso de nuevas formas de manifestación pacífica, permitiendo  posibilidades de intervenir, en la política del país. Dicho movimiento perdió poder y casi desapareció debido a que muchos estudiantes de las regiones no se sentían representados por el Centralismo capitalino de la MANE.[6]

Las movilizaciones universitarias del 2018

Cincuenta años después surge de nuevo la necesidad de que el movimiento estudiantil salga a paro y se organice, enfile sus banderas en defensa de la no privatización de la Universidad pública. Como el más justo homenaje a los cien años de los acontecimientos del Movimiento estudiantil dado en Córdoba Argentina, a los cincuenta años del Mayo francés del 68 y a los cincuenta años de los históricos movimientos acaecidos en Colombia entre 1968-69,  e iniciados en las universidades públicas del departamento de  Antioquia, como ya se explicó. Hoy los movimientos se dan por los mismos motivos: “La defensa de la educación pública”, a esto se suman nuevos factores, como los del nacimiento de conceptos tales como los de un estado desvinculado de prácticas mafiosas, con soberanía, laico, pluralista, con derecho a igualdad de género, democrático, que abandone el espíritu de guerra y piense en la paz, y la defensa de la vida con dignidad. Donde la educación superior pueda ser lograda para el pueblo, para esas clases  desposeídas, para muchos de los “ninguneados”, esos que son los ningunos, como los llamaba el escritor Eduardo Galeano.

El movimiento rindió honores al defender el pensamiento crítico, las libertades de la modernidad universitaria, de la democracia y autonomía, esos mismos derechos que fueron defendidos y reclamados en el movimiento de la Universidad de Córdoba. Dice Manuel Humberto Restrepo Domínguez, profesor de Derechos Humanos de la Universidad Pedagógica de Colombia, en su escrito “Ganaron los estudiantes”, pero también con ellos ganó toda la sociedad.[7]

Eso sí, sin olvidad este  movimiento, lo que fue la MANE, el sentido de la protesta pacífica, pero en él se tuvo un rumbo propio, con una consigna clara: “Para Avanzar” y  lograron hacerlo. Si la MANE atacó ante el gobierno el eje de la distribución de la política, el movimiento 2018 lo hace atacando el eje de la distribución económica; que tenía a un paso de la privatización a la Universidad pública, en un país donde los costos del endeudamiento exterior para cubrir los gastos impuestos por los propietarios de la guerra en que el Estado Colombiano ha vivido durante casi los últimos 60 años; para cubrir dichos gastos se invierte más del 50% del gasto e inversión social.

El movimiento estudiantil logró firmar un acuerdo donde se le asigna una cifra de 5.8 billones de pesos destinados para educación superior pública e investigación en los próximos 4 años. Distribuidos así:

  1. Desembolsos a la base presupuestal: 1,3 billones
  2. Desembolsos de impuestos a cooperativas: 0,32 billones
  3. Desembolsos para pago de pasivos: 0,5 billones
  4. Desembolsos para inversión: 1 billón
  5. Desembolsos para COLCIENCIAS: 1,05 billones
  6. Regalías para becas doctorales: 0,25 billones
  7. Regalías para inversión en las IES: 1,25 billones
  8. Desembolsos por descuento electoral: 0,18 billones.

Este  logro se le debe a  los valientes defensores de la Educación Pública Colombiana, los estudiantes de las Universidades públicas, y algunos profesores y estamentos de las Sociedad civil, que creyeron en ellos y los apoyaron. Pero también a las fuerzas internacionales que apoyaron. “Y que ningún medio colombiano quiso  que se supiera que: La Unión Estudiantil Europea radicó un comunicado en el que rechaza la criminalización de la protesta estudiantil y solicita a los 49 países firmantes del convenio de la Unión Europea presione al presidente Duque, para aumentar el presupuesto de la Educación Pública como parte de su compromiso con las juventudes en Colombia”.[8]

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Este paro, que los estudiantes de 50 universidades Públicas llevaron a cabo, a costa de muchos sacrificios y dificultades, no fue fácil mantenerse unidos con una solidez increíble se puede decir que este es el primer gran movimiento estudiantil, que mantuvo sus campamentos dentro de las universidades, montando guardia día y noche y que resistió durante 60 días contra el poder desbordado y manipulador del estado, contra el Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD, como fuerza de choque permanente ante todas las manifestaciones y marchas, con infiltrados encapuchados del mismo Esmad, quien cometió desmanes contra la propiedad privada de la sociedad civil, para que fueran incriminados los estudiantes y desacreditar así el movimiento, amén de los medios de comunicación y represión, en contra del movimiento estudiantil 2018.

Costó sangre e ignominias como esas cometidas en la capital colombiana y el departamento del Cauca, en las últimas marchas, ya para el cierre del año, las cuales narra con lujo de detalles en su artículo, el historiador y profesor Renán Vega Cantor: “Fascismo social en Colombia Crónica de la brutal agresión a una estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional“: “En Popayán y Bogotá se evidenció la brutalidad del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) contra las personas que marchábamos en forma pacífica, como resultado del cual fuimos gaseados quienes desfilábamos por las calles, fueron detenidos una decena de estudiantes, otros fueron golpeados y humillados, y el estudiante de música Esteban Mosquera de la Universidad del Cauca perdió el ojo izquierdo por un proyectil disparado por el Esmad”.
“En la marcha que se realizó en Bogotá sucedió otro hecho extremadamente grave, que indica hasta donde ha llegado el fascismo social en nuestro país, con el odio, racismo y desprecio por la vida que lo caracteriza”. “En esta ocasión sufrió una brutal agresión Estefanía Jiménez, una joven estudiante del primer semestre de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional, como prueba de una sevicia extrema, a la que sólo puede llegarse por la intolerancia criminal que se ha hecho dominante en nuestra sociedad. Al recuento de este infausto suceso se consagra este escrito”. La Estudiante fue agredida a machete por un hombre que salió de un edificio.[9]

Hoy agradezco a los estudiantes que conformaron el movimiento de 2018, porque supieron defender la Universidad Pública, para que ella siga siéndolo. Tuvieron una voluntad y convicción férrea, no escatimaron sacrificios en estos 60 días de sus vidas dedicados a una causa común, en beneficio de todo el pueblo colombiano; viviendo con las estrecheces y condiciones mínimas de sus campamentos y enfrentando durante las marchas la provocación, la ignominia, la barbarie de un Estado alevoso, representado por  el ESMAD. Dieron lo máximo, con una gran generosidad por el beneficio de todos: Directivos, profesores y demás estudiantes y por toda la sociedad. Pero sobre todo le ofrecieron el mejor regalo a las Generaciones futuras…

Notas

1. El movimiento estudiantil en Colombia
https://www.uexternado.edu.co/biblioteca/el-movimiento-estudiantil-en-colombia/

2. La organización estudiantil en Colombia
Diego Sánchez González, Desde abajo, 20 de enero de 2012
https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/19006-la-organizaci%C3%B3n-estudiantil-en-colombia.html

3.Movilizaciones de Unicauca 2004-2007
https://unicaucaenpiedelucha.wordpress.com/2007/08/21/resena-de-los-movimientos-estudiantiles-en-colombia/

4. La marcha de los estudiantes, 1964. Un hito del movimiento estudiantil en Colombia
Álvaro Acevedo Tarazona
http://revistas.udenar.edu.co/index.php/rhec/article/view/1014

5. Movimientos estudiantiles: el poder de los jóvenes
https://www.semana.com/educacion/articulo/movimientos-estudiantiles-historicos-en-colombia/529694

6. Movilización estudiantil en Colombia de 2011
https://es.wikipedia.org/wiki/Movilizaci%C3%B3n_estudiantil_en_Colombia_de_2011

7. Ganaron los estudiantes, ganó la universidad pública
Manuel Humberto Restrepo Domínguez, ALAI,17 de diciembre de 2018
https://www.alainet.org/es/articulo/197177

8. BM75 Resolution: European Students stand behind Colombian Students

9. Fascismo social en Colombia
Crónica de la brutal agresión a una estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional

Renán Vega Cantor, La Pluma, 16 de diciembre de 2018
http://www.lapluma.net/2018/12/18/fascismo-social-en-colombia-cronica-de-la-brutal-agresion-a-una-estudiante-de-la-universidad-pedagogica-nacional/

Lilliam Eugenia Gómez Álvarez especial para La Pluma, 26 de diciembre de 2018

Editado por María Piedad Ossaba