¡Y ahora, bailen la nueva samba de Gaza con los BolSionaro!

La resistencia tiene interés a recuperarse. Una lección del gueto urbano hardcore yanqui, que se remontan a la década 1990, podría ser un buen comienzo: «El Man controla el día. Entonces nosotros controlaremos entonces la noche.

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Estoy en la autopista del  Karakoram al Gilgit-Baltistán, haciendo malabarismos entre el Gran Juego -el original, que oponía a la Gran Bretaña imperial  y a la Rusia – y el Nuevo Gran Juego -que enfrenta  los Excepcionalistas con la integración euroasiática.

Eduardo y Carlos, dos de los vástagos de Jair Bolsonaro, en visita turística/de estudio en Israel

Pero fue entonces que, haciendo intrusión en los poderosos picos acariciados por el sol, The Saker hizo caer un rayo en forma de un reportaje de RT sobre los matones brasileños jugando a los sionistas, y me pidió un comentario.

Un deseo expresado por The Saker siempre se convierte para mí en una orden indiscutible; por lo tanto, me abstendré por un instante de meditar bajo el sublime aire enrarecido – en mi remix cotidiano de Hiking with Nietzsche en Karakoram – y me dejaré llevar brevemente al pantano tropical.

Oh, cuán oscuro y fangoso es este río (político), citando a Tony Joe White, maestro de los pantanos, recientemente fallecido. Especialmente cuando ves a estos pequeños matones, que de hecho son los pequeños matones de Bolsonaro (PMB) de vacaciones en Israel, llevando camisetas del Mossad y de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel).

La imagen se volvió totalmente viral en Brasil. A primera vista, esto puede sugerir otro ejemplo de turismo poco frecuente. El contexto es esencial. A grandes sectores de la clase media brasileña les gusta lucir la proverbial camiseta en el extranjero, como si fueran trofeos. Las favoritas son las camisetas de Harvard y Columbia cuando visitan el último grito de su sueño de consumo, Nueva York. No hace falta decir que no tienen ni idea de lo que se enseña ni de lo que está sucediendo en Harvard o en Columbia.


Eduardo, uno de los hijos del presidente electo trina:
Un país del Primer mundo destaca sus fuerzas armadas y policiales. Muchos de ellos llegan a imprimir camisetas para los turistas.

Sin embargo, en este caso, las camisetas del Mossad y de las FDI de los pequeños matones Bolsonaro (PMB) van aún más lejos. Los «trofeos» deben considerarse en el contexto según el cual Israel es «un país del Primer mundo». Este es el sello distintivo del fabricante del silbato para perros de la clase media blanca -con fuertes connotaciones subimperialistas de la élite con alto poder adquisitivo- lo que implica que las naciones de América Latina y de África, en cambio, no son más que escoria.

Desde el punto de vista político, esto ya se refleja en la nueva política bolsonoriana, ya telegrafiada, que aleja a Brasil tanto del Mercosur como de  la integración africana y configura la política exterior de una neocolonia bananera yanqui repleta de plátanos y de energía.

Respecto a Asia, para ellos ni siquiera existe porque estas personas no podrían localizar a Asia en el mapa – salvo sin duda aquellos que pertenecen al lobby de la carne bovina, quien depende de sus indispensables exportaciones a China – y que a Bolsonaro nunca se le permitirá poner en peligro.

En realidad, el objetivo de los PMB es, en un futuro próximo, su plena integración al lobby cristiano-sionista, lo que explica su frenética y entusiasta acogida en el escenario mundial por parte de los habituales sospechosos del Exceptionalistán (o imperio del caos). El asesino psicópata John Bolton casi llega al orgasmo alabando a Bolsonaro. Imitando a Trump, este último anunció también el traslado de la Embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén, antes de hacer marcha atrás, en la mejor tradición de los hermanos Marx, ante un boicot masivo del mundo árabe.

El punto central de la adhesión de los PMB al Mossad/ FDI permite vislumbrar un futuro aún más siniestro: las tácticas del régimen del apartheid van a dar rienda suelta en Brasil, con  ataques de drones contra las favelas, sin olvidar las infinitas variaciones en el tema de las operaciones militarizadas en las áreas urbanas, ya elaboradas por la corporación RAND en Santa Mónica durante esta última década.

¡Criminalizar a decenas de millones de brasileños -los pobres, los oprimidos, los campesinos sin tierra, todas las minorías, la izquierda en su conjunto, los maestros y los medios de comunicación independientes- esto es lo que hay que hacer! En última instancia, todo esto indicaría que vastas regiones de Brasil están siendo convertidas en bantustanes al estilo de Gaza en salsa tropical.

La resistencia tiene interés a recuperarse. Una lección del gueto urbano hardcore yanqui, que se remonta a la década 1990, podría ser un buen comienzo: «El Man controla el día. Entonces nosotros controlaremos la noche.»*

NdE

*Réplica famosa de la película South Central (Al Sur de Los Ángeles )(1992)

Pepe Escobar

Original: Now dance to the new Gaza samba with the BolZionaros

Traducido por María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala, 22 de noviembre de 2018

Editado por Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Traducciones disponibles: Português/Galego  Français