Iván Duque en la Unesco y el despliegue de la fuerza bruta

El gobierno colombiano, los medios colombianos, los twiteros influyentes deben revisar los fundamentos de lo que es una democracia. ¿Emplear la fuerza bruta para acallar a posibles contradictores? Si esto sucede en París, ¿cómo será en el trópico?

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Hoy 16 de noviembre, cuatro días después de sucedidos los hechos en la Unesco, no se conoce aun un pronunciamiento oficial de este organismo sobre la violencia y arbitrariedad que se ejerció sobre decenas de personas acreditadas para asistir a la conferencia del recién elegido presidente colombiano Iván Duque.

Recordemos los hechos: el 12 de noviembre estaba anunciada una conferencia del presidente Duque en la sede de la Unesco, rue Miollis. A dicha conferencia se podía asistir previa inscripción en este sitio y si se tenía confirmación. (Este es el procedimiento habitual en esta institución: los eventos son públicos pero se pide una inscripción, esencialmente para asegurarse de que no habrá más demanda que sillas; es decir que es un asunto de logística).

Muchos residentes colombianos en París se inscribieron, recibieron la confirmación, llegaron a tiempo a la Unesco. Después de hacer cola durante 1 hora, y de ver que abultada fila no avanzaba, se supo que la Embajada de Colombia estaba « filtrando » y que no iba a ser posible acceder al recinto. Algunos señores (¿guardias?) colombianos confirmaron que sólo entrarían los que la Embajada escogiera. Nadie dio una explicación. Un (¿guardia?) con acento colombiano, dijo que el sr Luis Armando Soto Boutin, “organizador del evento”, iba a “venir a explicarles”.

Afuera había indignación. Todos los de afuera tenían su acreditación. Esperamos a que nos expliquen, exigimos una explicación”, decían. En vez del sr. Soto Boutin, el delegado representante de Colombia ante la Unesco, empezaron a aparecer expulsados del recinto, colombianos que estaban sentados en la sala y que fueron sacados violentamente (como en el video 1 y en el video 2). A algunos los amenazaron con llevarlos a la Comisaría de Policía.

Unesco Colombien expulse

¿Qué delito estaban cometiendo? La conferencia no había empezado. Estaban sentados esperando el inicio, tenían su inscripción, pero fueron señalados por los empleados del cuerpo diplomático. Así fueron echadas del recinto varias personas. A por los menos tres los sacaron con violencia. A otros los sacaron con subterfugios, reteniéndoles el documento y exigiendo que liberaran la silla para una persona “importante”.

Afuera, mientras tanto, la indignación crecía. Se increpó a Duque, se exigió permitir el ingreso, y algunos sacaron carteles alusivos a la situación de la educación pública, a la represión del movimiento estudiantil (ha habido marchas todo el mes de octubre – noviembre), a la desaparición de los defensores de derechos humanos (2018 ha sido un año nefasto en términos de asesinatos), la homofobia de la nueva embajadora de Colombia ante Francia, Viviane Morales.

Los de afuera siguen esperando alguna explicación. En vez del sr Soto, o de la embajadora Viviane Morales, los que aparecen son los CRS franceses, que tienen el mismo uniforme y maneras del Esmad en Colombia y acorralan a los de afuera. Por un momento, parece que estuviéramos en Colombia –unas élites ignorantonas que manejan el país como un club privado, una represión brutal, y sobre todo una represión sin ningún fundamento.

Es evidente que en París hay opositores al gobierno derechista, enemigo del proceso de paz, neoliberal, de Iván Duque. En esta ciudad hay estudiantes universitarios (que optan por la educación pública francesa en vez de las tarifas exorbitantes de las facultades privadas, la mayoría), hay refugiados, hay intelectuales críticos.

Lo que no entiende el gobierno colombiano, y tampoco buena parte de quienes construyen las matrices de opinión en Colombia (medios, twiteros influyentes), es que la oposición tiene derecho a existir y a expresarse en una democracia. En Colombia, la reacción mediática dominante a todos estos hechos ha sido de apoyo a la represión violenta, sobre todo después de que se ha sabido que algunos de los expulsados militan en el partido de oposición Colombia Humana [algunos de ellos han sido amenazados en las redes sociales).

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Esta reacción no sólo es antidemocrática: es fascista. El gobierno colombiano, los medios colombianos, los twiteros influyentes deben revisar los fundamentos de lo que es una democracia. ¿Emplear la fuerza bruta para acallar a posibles contradictores? Si esto sucede en París, ¿cómo será en el trópico?

En otro nivel, que la muy respetada Unesco se preste para servir de escenario al atropello democrático, y que las fuerzas policiales de la ciudad de París repriman a personas que no están haciendo más que pedir una explicación, es algo muy grave. La Unesco debe pronunciarse, pues flota en el ambiente, después de la primera visita de Duque, un sabor a Unasco.

Olga L. González

Fuente: Ojo de Perdiz, 16 de noviembre de 2018