Argentina: Tu cambio no es el mío. Carta abierta al Gobierno Nacional

El plan que Uds. intentan implantar es el de un cambio en las relaciones económico-sociales.

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Negra_malatestaBisCambio que es un volver a ser un país sin capacidad de decisiones soberanas, absolutamente dependiente, escenario de timba financiera internacional, desindustrializado, exclusivo productor de materias primas y regalado al saqueo y a la dilapidación de bienes e infraestructura nacional. Un cambio que es un retorno a la Argentina aristocrática que la saga de los gobiernos populares de nuestra historia intentó desbaratar

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Foto M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafos Independientes Autoconvocados).

El ajuste[1], esa palabrita en apariencia neutra, vinculada al ascetismo capitalista, es el paso previo y necesario para la destrucción del aparato productivo, para el empobrecimiento de la gran mayoría, y la desarticulación de aquellos agrupamientos y entramados sociales que puedan poner trabas a sus planes.

Es por ello que desplegaron fuerzas policiales, en articulación con las fuerzas armadas, para detener el avance de la creciente protesta social que un ajuste (es decir, despidos, reducción de derechos) genera. Y es por ello el afán denodado por sacar de escena a la candidata con mayor apoyo popular que propugna por una modificación sustancial de su modelo.

Para instalar un plan económico similar al suyo, como también lo fue el de Menem, la dictadura militar urdió un plan sistemático de represión, desaparición y muerte. Los tiempos cambiaron y las formas de controlar a aquellxs que se oponen a su plan (es decir, que se oponen a ver reducidos sus derechos y a ser hambreados para favorecer a grupos económicos y a entidades financieras escondidas detrás del FMI) son variadas. Desde una alianza con el partido judicial y la monopolización multimediática, a la estigmatización social para construir un nuevo enemigo interno. Realizando una represión sistemática pero por goteo, intentando amedrentar y generar terror. Terror a denunciar, a levantar la voz, a tomar una medida de fuerza.

Si ajustar es vuestra única medida, es porque no tienen como horizonte de posibilidad desarrollar al pueblo argentino. Si ajustar es la única medida posible es porque imaginan un país viable sólo para algunos (sus amigos terratenientes y empresarios, argentinos e internacionales) Si solo ajustar es la propuesta, es porque no tienen en consideración el impulso a la producción. Ajustar es: menos dinero para el Pueblo y más para los intereses de la deuda que Uds. contrajeron. 

Si ajustar es la única medida, nosotros nos desajustaremos. Generaremos desajustes. Desajustaremos nuestros cuerpos a las lógicas que nos han impuesto, en los lugares a los que están asignados (fábrica, oficina, universidad). Desajustaremos los modos previsibles de protestas (de la indignación feisbukera a las marchas testimoniales). Y tomaremos una vez más la voz. Y nuestra voz tomará una vez más las calles, y nuestros cuerpos tomarán las fábricas, las empresas, las universidades, los ministerios.

Señor presidente, intenta imponernos un plan de aniquilamiento. Nuestra dignidad, nuestra vida, la idea de una Latinoamérica justa e igualitaria, la posibilidad de una patria justa, libre y soberana, están en juego. Enfrentar su plan es una obligación política, ética, vital. 

Relámpagos. Ensayos crónicos en un instante de peligro y Negra Mala Testa, 13 de septiembre de 2018.

Editado por María Piedad Ossaba

N de la E:

[1] Se trata de los ajustes estructurales o reformas estructurales a los que están condicionados los préstamos del FMI y del Banco Mundial. El pasado mes de junio, Argentina contrajo una nueva deuda de 50.000 millones de dólares [= 43.000 millones de euros] con estas instituciones para «frenar la inflación», que ha superado el 20% en los últimos 10 años. Lea: Argentina abre de nuevo la puerta al FMI que hundió el país en la crisis del 2001 por Jérôme Duval

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